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Diario de vida de una escritora
A escribir, a escribir...relatar experiencias y deseos.... Viviendo en el desconcierto...
Acerca de
Una escritora es lo que quiero ser algún día, para expresar todo, tristezas y alegrías, lo imposible como lo posible, creando mundos eternos...

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Señales
- La gente se divide en dos grupos…cuando experimentan algo afortunado el grupo número uno lo ve como algo más que suerte, más que solo casualidad… lo ven como una señal…prueban de que hay alguien allí arriba cuidándolos… el grupo número dos, lo ve como pura suerte…un buen cambio de azar…seguramente la gente del grupo número dos… mira esas 14 luces de manera muy sospechosa…para ellos esta situación es 50-50…podría ser mala …podría ser buena…pero en el fondo…sienten que, pase lo que pase, están solos por su cuenta… y eso…los llena de temor…Si, existen esas personas…pero hay mucha gente en el grupo número uno, que cuando ven esas 14 luces…están mirando un milagro…y en el fondo sienten que, pase lo que pase, habrá alguien allí que los ayude…y eso los llena de esperanza…Lo que tienes que preguntarte es que tipo de persona eres…¿eres del tipo que ve señales, que ve milagros?¿o crees que la gente simplemente tiene suerte?. O mira la pregunta de esta forma… ¿es posible que no existan las coincidencias?... (1) –

Este texto es de la película “Señales” del director M. Night Shyamalan, de quien últimamente me estoy volviendo fan.

¿Por qué? Porque su estilo vino a cambiar la forma de dar mensajes en las pelis, no hay que olvidar que fue el director también de la sorprendente Sexto Sentido y la última “El final de los tiempos”.

Todas ellas, hablan del miedo y lo muestra desde una perspectiva tan misteriosa que logra impresionar a quien lo vea, pero siempre es un temor a algo que no vemos, a algo que nunca se muestra, en definitiva, a lo desconocido. Un miedo ancestral que nos acompaña desde tiempos remotos y nos acompañara para siempre.

Señales en especial, me gusta porque pone en manifiesto aquella vieja situación de la perdida de fe. Algo que a más de algunos nos ha pasado alguna vez.

En ella, un antiguo padre termina odiando a Dios porque perdió a su esposa en un horrible accidente automovilístico, desencadenado por pequeñas señales que no terminan ahí sino que continúan como si de un efecto domino se tratara.

En definitiva, los que nos quiere decir este director, metiendo una invasión extraterrestre, y un terror disfrazado en la oscuridad, es que todo, incluso lo malo pasa por una razón.

El accidente de la esposa, el que su hermano sea basebolista, los sueños de su hija, el agua y en especial la enfermedad de asma de su hijo y las últimas palabras antes de morir que dijo su esposa, tenían una razón, tenían que pasar para que el último hecho se desencadenara… (No contaré el final para aquellos/as que no la hayan visto).

Ese texto que copie haya arriba, me impresionó muchísimo en un momento en que yo estaba así como aquel padre, preguntándome el por qué de las cosas que me pasaban, el por qué Dios era tan cruel y provocaba estas cosas… claro, culpándolo a él cuando en realidad siempre la culpa de nuestros actos es nuestra ya que son nuestras decisiones…obviamente lo que a mi me sucedía no era ni la mitad de terrible de lo que se muestra en la peli, pero llego a hacerme sentir en rebeldía con Dios o lo que quiera que sea esa palabra.

Al ver esa película y en especial esas frases, me hizo preguntarme entonces que clase de persona era yo. De la que cree en milagros y ve señales en todo o simplemente de las que cree que todo es mera coincidencia o efecto de la ley física de causa y efecto.

Y creo que he me sentido en ambos lados alguna vez.

No soy católica prácticamente pero si fui bautizada cuando pequeña, creo en Dios o por lo menos creo que existe una voluntad mayor que esta ahí mirándonos, pero solo eso, mirándonos... no mete sus manos ni nada, solo observa.

Antes creía en las señales, en cosas como que si había tomado un camino y no otro, era por una razón, que si había conocido a tal o cual personaje era por una razón. Uno siempre tiende a pensar que es para mejor nunca para peor y que nada de esto es una coincidencia.

Por ejemplo, el entrar a la universidad lo considere una señal.

Cuando había perdido las esperanzas de entrar, en un anuncio en un diario vi la oportunidad otra vez de conseguirlo y según recuerdo, lo sentí tan especial que lo considere una señal, hasta vi la luz iluminarme y escuchar el coro cantando ¡Aleluya! Jajajaj. Y en la lista de seleccionados alcance justo justo a entrar como si todo se hubiera confabulado para que finalmente quedara. No fue un esfuerzo desmedido ni años de estudios esforzados… ¿era suerte o una señal?

Cosas traumáticas jamás me han sucedido como para decirlo con conocimiento de causa, pero hasta ahora no he visto jamás un milagro.

Siempre me he sentido protegida por algo… yo le he puesto nombre, algo así como un ángel que esta para guiar mis pasos para que no me suceda nada y hasta ahora ha sido efectivo pero supongo que ha sido simple cuestión de fe pero sin duda también, no siempre los pasos me han llevado a algo mejor.

También creo en la causa- efecto, de que si haces algo esto tendrá consecuencias a mediano o corto plazo y creo que a medida que se va avanzando más y más en este mundo, se va evolucionando ya sea en una realidad propia creyendo en Dios o solo creyendo en la causa y efecto.

Por ejemplo, cuando me involucre con el papanatas, fue un claro ejemplo de la causa y el efecto. Esa primera vez, ese primer polvo pudo no haber sido. Habíamos quedado de vernos a la salida del trabajo para una “despedida”, en una plaza cercana, cuando llegue no había llegado y lo estuve esperando varios minutos, cuando me impaciente, le di cinco minutos más y al cumplirse me fui… iba a medio camino cuando miles de pensamientos se fueron a mi mente y me devolví… ¡me devolví! Y ahí estaba. Lo demás es historia y todo lo que sucedió después fue efecto de esa primera vez que aun no sé dilucidar si fue para mejor o para peor.

¿Qué habría pasado si no me devuelvo?... uff es para volverse loca pensando así.

Yo ahora siento que estoy a medio camino entre ambas, creo que hay algo “allá fuera” pero creo también que las cosas que alguna vez he hecho han provocado mi realidad actual, no me gusta creer que existe un plan superior que te dirige y que por mucho que quieras modificar no cambia, siempre esta la opción de cambiar de camino pero ¿por qué al final no se hace?¿por qué se toma ese camino y no otro?

Por eso, siento que soy de ambos grupos y creo en las coincidencias en su justa medida así como también creo en la ley del caos…

Me gustan las películas que hacen mover mis neuronas y preguntarme estas cosas… porque siento que me dan respuestas.

Respuesta para qué, no lo sé… pero hubo un tiempo que creía, hubo un tiempo que perdí la fe y hubo un tiempo de “querer creer” que finalmente no provoco el efecto que yo esperaba.

Quizás es un poco de todo.

Y Uds. queridos lectores/as ¿de qué grupo son?

¿Eres del tipo que ve señales, que ve milagros? ¿O crees que la gente simplemente tiene suerte? ¿Es posible que no existan las coincidencias?

(1) Signs.2002. M. Night Shyamalan
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Suerte
Pues fui beneficiada.

Anoche, como a eso de la una de la madrugada, entre a la página del organismo estatal que da los subsidios habitaciones y pues ahí estaba mi nombre ordenado alfabéticamente junto a un puntaje de selección.

Lo cierto es que ya me estaba preocupando, pero hay que pensar que como buena administración pública y como sabemos todos, estos organismos trabajan a vapor, así que recién habían publicado los seleccionados del mes de marzo… ahora, hay que esperar un mes o dos para que entreguen el famoso certificado y después de eso firmar los papeles del hipotecario que el banco me tiene aprobado.

Creo que al final, de junio, mi fecha para mudarme tendrá que pasar a julio o agosto.

Bueno, seguro que de este año no pasa claro esta.

Que debería estar emocionadísima con el notición… que diablos, no pasa nada… es igualito que cuando me compre el auto… mi familia y otros estaban más emocionados que yo…

Y claro, era porque estaba en la misma posición que ahora… abandonada.

Fue entonces que me di cuenta que las cosas materiales a pesar de lo que pueda parecer no son la base de mi felicidad, que ayudan un poquito si… pero nada más.

Antes podía llenar mis vacíos con cosas… no por nada me abarrotaba de DVD’s y bisutería de anime que me ayudaban a sublimar mis miserias… ahora aunque me regalaran un yate no estaría contenta, pues lo cierto es que me siento más sola y menos feliz que antes…

Debe ser, porque yo misma me he dado cuenta de cómo cada una de mis convicciones han caído una a una, y de mi propia mano…

He hecho todo lo contrario de lo que alguna vez me propuse.

Leyendo unos post antiguos en mi otro blog, yo reclamaba en contra de quienes se dejaban llevar por la corriente, de quienes aspiraban a la casa con perro y se quedaban pegados al trabajo y a una vida aburrida.

Pues yo soy eso ahora exactamente.

Mi vida antes era aburrida, ahora lo es más.

Me compre un auto, sin que fuera una necesidad evidente. De hecho, apenas lo uso y se esta perdiendo ahí estacionado.

Si bien, soñé alguna vez con el departamento de mis sueños, no siento la emoción que me imagine en aquellos años que tendría, de conseguirlo.
Yo misma me he encarcelado a mi propio trabajo adquiriendo deudas a largo plazo.

Y sigo sin hacer nada para que mi vida adquiera más color.

Que todo este pesimismo es por lo estoy pasando, seguramente es así, pero mi poca emoción ante la vida es algo que he tenido desde siempre, incluso de los tiempos cuando saque mi profesión.

Por un tiempo fue suavizado por una falsa ilusión.

En los tiempos de mi fanatismo por el anime buscaba una misión en esta vida que me completara, y el anime era para mi el aire que respiraba porque representaba un mundo que yo quería vivir, pero la vida no es como el anime ni las películas ni yo soy una heroína de un cuento.

Yo vivía por una motivación… una motivación mato a la otra y ahora no tengo nada y por eso lo que antes me emocionaba ahora ya no funciona.

Que conseguiré mi departamento y el auto permanecerá conmigo, de eso no hay duda… que posiblemente conseguiré muchas cosas más… por supuesto.

Pero lo hago por “hacer algo”, nada más.

¿Pero volveré a conseguir el entusiasmo que tanto anhelo de aquellos años cuando todo parecía más fácil?

Lo dudo.

No estoy arrepentida de mis decisiones que fueron tomadas conscientemente, eso es una certeza.

No estoy arrepentida de haberlo conocido.

Solo de haber permitido “sin querer queriendo” que arrebatara de mi esa poca chispa de vida que me alimentaba.

Me gustaría algún día, escribir en este blog la frase “estoy feliz”, pero no sé si llegaré a vivir ese momento.

Posiblemente terminaré como decía Bridget Jones, muerta en el suelo de mi departamento roída por los perros… jajajajajaj.

No se asusten, no pienso suicidarme.

Es mi cuota de autocompasión y pesimismo.

Lo cierto es que no sé como vivir y las veces que lo he intentado me he equivocado o lisa y llanamente tengo mala suerte.

Ya lo dice el viejo adagio. Suerte en el dinero, mala suerte en el amor.

Al final nadie esta contento con lo que tiene.
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