Cambios
Me volví a cambiar el color del pelo.
Sólo que ahora fui un poquito más radical.
De tener un color castaño claro, que había teñido de color ciruela... ahora pase a un negro azulino.
Por lo menos el negro destaca mis ojos pardos.
Lo cierto es que el color anterior me gustaba, pero en cuanto me lo teñí y al fijarme extrañamente en cada mujer que veía, vi con molestia que todas tenían el mismo color y bueno, es cierto que finalmente diferente, diferente no puedo ser pero no quería andar como el resto, así que dije, como no creo que todas tengan el valor de teñírselo así de radical y como el negro no le viene a todas... tome mi cabello y lo cambie por el negro azulino.
Creo que me esta gustando, por lo menos destaca un poco más mi pseudo estilo dark.
Y como siempre, los primeros en fijarse son los hombres, y a esto me refiero a mis compañeros de trabajo, que de inmediato preguntan si te hiciste “algo”.
Las mujeres no te preguntan, cotillean después entre ellas cuando te ven en cambio de look, eso es lo que puedo rescatar de los chicos por lo menos, que no andan en estas cosas, en plan cahuín – o por lo menos eso venden.
Por otro lado, al parecer dentro de esta semana, se resolverá finalmente lo de mi departamento, el banco esta listo y sólo estoy esperando que me llamen para la firma de la escritura, que no debería tardar más. Aunque nunca se sabe, algo que nos caracteriza a los trabajadores de mi país es ser “pajeros por naturaleza” y dejar todo para después y para última hora. Y eso incluye a estos tipos de las inmobiliarias, con lo que poco menos hay que andar con látigo apurando para que se dignen a hacer su trabajo.
Pero bueno, veremos.
Mi ejecutiva de cuentas del banco es la que esta tratando de apurar todo esto. Por razones obvias, claro esta. Debe estar esperando ansiosa el trocito de pastel que le corresponderá por el crédito aprobado.
Ya tengo en mi cabeza calendarizado más o menos los pasos a seguir cuando me entreguen por fin las llaves. No me iré a vivir de inmediato, empezaré poco a poco a trasladar mis cosas, que dicho sea de paso, son pocas, estoy esperando, mejor dicho, el bono que me ayudará a amoblar el pequeño rincón céntrico en el que viviré.
Cambiar la chapa de la puerta es lo primero, es conocida la fama de amigos de lo ajeno en esta ciudad, así que hay que tomar precauciones, poner cortinas, comprar lo imprescindible, es decir todo aquello que sirva para cocinar y realizar “labores de casa”, cosas con las que no cuento por supuesto, ya que viviendo en casa de mi madre, eran asuntos innecesarios.
La cama y otros artefactos también, formaran parte de las compras que tendré que realizar, todo a medida y con huincha de medir para verificar que caigan...
Mi madre esta ansiosa por conocer el departamento.
Hasta ahora solo le he enseñado fotos y mi hermana ha visto el edificio por fuera.
No se imaginan lo pequeño que es, ya que como si sospechara que me quedaré sola eternamente, estoy comprando un departamento de soltera.
Si algún día llegara a tener familia, tendría que olvidarme de vivir ahí porque con suerte puede vivir alguien más compartiendo todo por supuesto, es decir, cama y baño, lo que reduce todo a esto a alguien denominado “pareja” o una amiga de confianza pero aún así creo que se haría pequeño.
Que diablos, no me alcanzaba para algo más grande, además que tampoco contaré con estacionamiento porque tampoco me da la pasta para adquirirlo. Así que mi auto tendrá que quedarse por un tiempo donde mi madre hasta que consiga donde aparcar o lisa y llanamente arrendar a los otros copropietarios que cuenten con alguno extra.
Lo sé, es un cacho – problema – pero bueno, tampoco soy ricachona.
¿Qué? ¿Si estoy emocionada?.
Sinceramente no, me pasa exactamente lo mismo que cuando me compre el auto.
Inercia absoluta, solo pensando en la cantidad de hipotecas que me esperaran de ahora en adelante y quizás, solo quizás, teniendo una leve esperanza que mi vida cambiará en algo, ja, con este cambio.
Bueno, después de todo, el cambio de look no cambia mi pesimismo... ¿lo hará un cambio de vida solitaria?
Sólo que ahora fui un poquito más radical.
De tener un color castaño claro, que había teñido de color ciruela... ahora pase a un negro azulino.
Por lo menos el negro destaca mis ojos pardos.
Lo cierto es que el color anterior me gustaba, pero en cuanto me lo teñí y al fijarme extrañamente en cada mujer que veía, vi con molestia que todas tenían el mismo color y bueno, es cierto que finalmente diferente, diferente no puedo ser pero no quería andar como el resto, así que dije, como no creo que todas tengan el valor de teñírselo así de radical y como el negro no le viene a todas... tome mi cabello y lo cambie por el negro azulino.
Creo que me esta gustando, por lo menos destaca un poco más mi pseudo estilo dark.
Y como siempre, los primeros en fijarse son los hombres, y a esto me refiero a mis compañeros de trabajo, que de inmediato preguntan si te hiciste “algo”.
Las mujeres no te preguntan, cotillean después entre ellas cuando te ven en cambio de look, eso es lo que puedo rescatar de los chicos por lo menos, que no andan en estas cosas, en plan cahuín – o por lo menos eso venden.
Por otro lado, al parecer dentro de esta semana, se resolverá finalmente lo de mi departamento, el banco esta listo y sólo estoy esperando que me llamen para la firma de la escritura, que no debería tardar más. Aunque nunca se sabe, algo que nos caracteriza a los trabajadores de mi país es ser “pajeros por naturaleza” y dejar todo para después y para última hora. Y eso incluye a estos tipos de las inmobiliarias, con lo que poco menos hay que andar con látigo apurando para que se dignen a hacer su trabajo.
Pero bueno, veremos.
Mi ejecutiva de cuentas del banco es la que esta tratando de apurar todo esto. Por razones obvias, claro esta. Debe estar esperando ansiosa el trocito de pastel que le corresponderá por el crédito aprobado.
Ya tengo en mi cabeza calendarizado más o menos los pasos a seguir cuando me entreguen por fin las llaves. No me iré a vivir de inmediato, empezaré poco a poco a trasladar mis cosas, que dicho sea de paso, son pocas, estoy esperando, mejor dicho, el bono que me ayudará a amoblar el pequeño rincón céntrico en el que viviré.
Cambiar la chapa de la puerta es lo primero, es conocida la fama de amigos de lo ajeno en esta ciudad, así que hay que tomar precauciones, poner cortinas, comprar lo imprescindible, es decir todo aquello que sirva para cocinar y realizar “labores de casa”, cosas con las que no cuento por supuesto, ya que viviendo en casa de mi madre, eran asuntos innecesarios.
La cama y otros artefactos también, formaran parte de las compras que tendré que realizar, todo a medida y con huincha de medir para verificar que caigan...
Mi madre esta ansiosa por conocer el departamento.
Hasta ahora solo le he enseñado fotos y mi hermana ha visto el edificio por fuera.
No se imaginan lo pequeño que es, ya que como si sospechara que me quedaré sola eternamente, estoy comprando un departamento de soltera.
Si algún día llegara a tener familia, tendría que olvidarme de vivir ahí porque con suerte puede vivir alguien más compartiendo todo por supuesto, es decir, cama y baño, lo que reduce todo a esto a alguien denominado “pareja” o una amiga de confianza pero aún así creo que se haría pequeño.
Que diablos, no me alcanzaba para algo más grande, además que tampoco contaré con estacionamiento porque tampoco me da la pasta para adquirirlo. Así que mi auto tendrá que quedarse por un tiempo donde mi madre hasta que consiga donde aparcar o lisa y llanamente arrendar a los otros copropietarios que cuenten con alguno extra.
Lo sé, es un cacho – problema – pero bueno, tampoco soy ricachona.
¿Qué? ¿Si estoy emocionada?.
Sinceramente no, me pasa exactamente lo mismo que cuando me compre el auto.
Inercia absoluta, solo pensando en la cantidad de hipotecas que me esperaran de ahora en adelante y quizás, solo quizás, teniendo una leve esperanza que mi vida cambiará en algo, ja, con este cambio.
Bueno, después de todo, el cambio de look no cambia mi pesimismo... ¿lo hará un cambio de vida solitaria?
Etiquetas: cambios
Prueba superada
Creo que pase la prueba, después de todo.
Fui a verlo a su nuevo lugar de trabajo, llevando conmigo la CPU de mi querido y nunca bien ponderado computador. Fui en mi auto, una mañana nublada y solitaria por aquellos suburbios alejados del centro de mi ciudad.
Me trajo recuerdos de la primera y última vez que estuve ahí.
Fueron largas cinco horas, aquella vez, me había llevado porque le había insistido que quería conocer su nueva oficina y además de conversar, habíamos terminado echándonos un polvo sobre los escritorios para bautizarlos ya que estaban tan relucientes y nuevos.
Pero ahora la situación fue diferente, iba en plan de amigos, pidiendo un favor y tenía que actuar como tal.
Llame al llegar, ya que tenía que salir a buscarme porque la guardia no me dejaría pasar así como así.
Por un instante temí que al ver su rostro otra vez después de estos dos largos meses, me iba a poner a llorar como una Magdalena, pero lo cierto es que es en situaciones de este tipo cuando más dura e impasible me pongo, aunque por dentro me este muriendo.
Mi certeza era que no quería que me viera claudicar, ni llantos ni reproches, nada.
Un poco de dignidad al final - me dije.
Cuando salió, le abrí la puerta trasera del auto para que sacara el PC que iba atrás cuan niño pequeño, lo llevo el camino hasta llegar a su oficina, mientras que yo en silencio, no lo miraba y trataba de parecer lo más indiferente posible.
Me lanzo un sinfín de preguntas. Que como estaba mi madre, mi hermana, que como iba el trabajo, yo respondía sin mucho entusiasmo, no le pregunte nada a cambio, solo lo seguí por entre los pasillos hasta que llegamos a su oficina. Me ofreció un té o café, mientras acomodaba mi computadora en uno de los escritorios.
Trató de iniciar una conversación de anime, suponiendo creo yo, de que mi frialdad se iría si me hablaba de ello, pero le respondí igual que lo demás. Me percaté que aún conservaba sobre su escritorio una figura que le regale yo de un anime que le gusta.
Me preguntó qué era lo que quería que le hiciera al computador.
- Formatearlo, e instalarle Windows de nuevo, supongo que con eso se arreglaran todos los problemas que tiene porque no creo que sean problemas de hardware – le indique.
A ratos me quedaba en silencio, y era entonces cuando me hacía preguntas del trabajo o cualquier nimiedad.
Me di cuenta perfectamente, que él sigue con su vida como si nada, es por eso mi certeza de que yo para él no signifiqué nada. De hecho, de pronto llamaron por teléfono y era ella. Su bien amada esposa. Por la forma amorosa y tierna que le respondió, asumo que todo va excelente entre ellos, por lo menos el papanatas puede agradecerme, que el haber tenido esta aventura conmigo le sirviera para valorar lo que tiene en la casa, supongo.
No niego, que una pequeña espina se incrustó en mi pecho y me sobrecogió la tristeza. También la rabia y es en esos momentos cuando me pongo venenosa. El veneno en mi es la prueba de mi sufrimiento.
Mientras ponía el disco de inicio de Windows e indicaba a la maquina lo que tenía que hacer, mientras me comentaba los detalles de configurar que debía seguir, mire la figura de Vegeta que descansaba sobre su escritorio y acoté:
- Creí que tirarías a Vegeta a la basura, como quieres desaparecerme de tu vida…
Me miró y me dio una palmadita en la rodilla como diciendo: “Si serás tonta”.
- No po’ una cosa no tiene nada que ver con la otra… -
- Como que no, cuando quieres desaparecer a alguien de tu existencia, eso incluye los regalos y todo lo que te la recuerde… - obviamente eso sucede solo si aquella persona que quieres olvidar te causo alguna herida o sufrías por ella pero como este no era el caso, es obvio que el que me recuerde no significa un dolor físico para él, pensé.
- No, no tiene nada que ver.
Obvio, una de las cosas que le agradaban de mi, era lo que podía conseguir, esas cosas no las rechazaba, quizás me quiso alguna vez pero si además le ofrecía algo material no se haría el “cuchón” - indiferente - claro.
Pensé que la situación se pondría tensa pero al final mi intento de molestarlo no dio en el clavo.
No niego que me hubiese gustado ponerme brujeril e iniciar una conversación tirante sacándole en cara todo lo que había pasado alguna vez y me había dañado, pero ya no tenía caso sacar cosas del pasado, igual no le importarían y como siempre saldría mejor parado que yo, así que me comí mi impotencia y continúe con mi actitud indiferente mientras él me preguntaba de mi departamento. Le conté de mis avances, de que me sindicalizaría en mi empresa para recibir los beneficios económicos que implicaba ya que se acercaba una nueva negociación, que en lo económico todo iba muy bien para mí.
Y era intencional, porque siempre ha envidiado eso de mi, como una vez me dijo, proyectaba en mi sus frustrados sueños y ver cristalizarse en la realidad lo que alguna vez soñó para si, sabía que lo contrariaría.
De pronto la conversación se dirigió hacia las mujeres que trabajaban y las que no, a propósito de contarle de mi sobrina y su madre que hace poco había entrado a trabajar de nuevo ya que se había acabado su post natal, destacándole el que fuera una mujer que a pesar de lo que implicaba ser madre y el apego al bebe, seguía trabajando tratando de darle un bienestar a su hija. Lo que me hizo salir con mi discurso de que había algunas mujeres que de “pajeras” se quedaban en la casa aun sabiendo que la situación ameritaba trabajar y que ponían de pretexto el cuidado de sus hijos para quedarse en la casa.
No es que me molesten las dueñas de casa, pero en este caso era otro de mis ataques disfrazados y asumo que él lo comprendió y trato de no decir nada para que yo no fuera a la carga otra vez.
- Si po’ – decía yo – después el marido se queda sin trabajo y como ella no trabaja, los dos se cagan de hambre y de paso los hijos… si ambos trabajan y uno se queda sin trabajo el que tiene puede apoyar al cesante… además de que sirvió que la mujer se liberara y luchara por sus derechos si al final va a seguir haciendo el mismo papel que hacían las abuelas… la mujer que trabaja tiene independencia económica y no tiene que andar dependiendo de nadie.
- Si pero hay casos y casos… - decía – obviamente defendiendo su propia situación.
Como no quería ponerse a discutir de algo sin sentido como esto, cambio de tema y abrió mi PC para revisarlo por dentro. Como no lo desenchufaba le advertí que tuviera cuidado con la electricidad que quedaba.
- Bueno, de algo hay que morirse… - acoto –
- Tú no te puedes morir – le dije – si te mueres tus hijas se cagan de hambre.
Toma, otra broma pesada.
No lo podía evitar.
Después de revisarlo y encenderlo para ver que todo había quedado bien instalado, se puso a revisar otro equipo que un guardia le había pasado mientras conversábamos de tonterías, no niego que en algún momento tuve una ensoñación y me imagine que me tomaba y me subía otra vez al escritorio mientras nos empolvábamos otra vez.
Pero no, eso ya se acabo – me dije resignada – eso ya no pasará más.
Cuando se llevo el equipo del guardia y empezó a cerrar las persianas de la oficina comprendí que el tiempo se había acabado.
- No sé si ofrecer llevarte – le dije – me voy por el camino más largo y tu sabes que me voy lentito por las calles jajaja … quizás llegues más rápido a tu casa en metro.
Hizo un ademan como de pensárselo y me dijo que se iba conmigo.
Cerró todo y me llevo el CPU hasta el auto.
En el intertanto nos habían dejado encerrados en aquella casona antigua y tuvo que ir a por el guardia para que abriera la puerta. Lo espere en la salida, en aquellos pasillos y oscuros recovecos, me imagine que allí habrían fantasmas, después de todo es un edificio histórico.
Al regresar con el guardia, venían bromeando y él tenía una sonrisa de oreja a oreja, no recordaba haberlo visto sonreír así desde hace mucho tiempo.
El guardia abrió la puerta y nos despedimos agradeciéndole.
Según el papanatas, el guardia intencionalmente había cerrado a pesar de que le había dicho que no lo hiciera.
- ¿Pero para qué? – pregunté yo.
- Para vitrinear… - obviamente como buen guardia de seguridad aburrido de su rutina quería cotillear acerca de la compañía del papanatas. Con seguridad, cuando venían riendo comentaban de aquello y de ahí esa sonrisa de complicidad y broma que traían ambos.
Bueno, por lo menos eso concluyo por lo que me dijo el papanatas.
Después de alabarme porque estaba conduciendo con más experticia, nos fuimos conversando alegremente, el veneno en mí se había diluido, supongo que por ir concentrada manejando, tome caminos que no había tomado hasta ese día, lo deje en aquella esquina cercana a su casa, y se despidió con un beso en la mejilla.
- Gracias por la aventura… nos vemos - dijo, refiriéndose a la travesía supuestamente emocionante de venirse en un auto conducido por mí, es que hasta yo me lanzo bromas acerca del riesgo que eso implica.
Y así termino nuestro encuentro, como una reunión de amigos, que me niego a tener con él, es cierto que lo del PC fue afortunado porque me dio una excusa para verlo, pero también es cierto que no quería, eso lo puedo jurar, porque sabía lo que me iba a provocar. Un poco de la tranquilidad que había conseguido se ha esfumado y ha habido días que he dormido mal, ya que como siempre, siempre tengo la razón en mis apreciaciones con respecto a él.
El está muy bien sin mí, quizás hasta mejor que antes, eso es bueno… pero si me pongo egoísta y malvada me molesta también.
Me molesta que rehaga su vida tan bien mientras la mía quedo destrozada.
Bueno, yo me lo busque, y eso no lo niego.
No quiero verlo de nuevo.
No quiero volver a ver la felicidad en sus ojos otra vez.
Y este par de semanas después de eso, seguí refugiándome en mi tratamiento para olvidar.
Termine Amanecer, el último libro de la Saga de Crepúsculo. Me gustó pero no me fascinó.
Termine adorando a Edward Cullen, eso es indudable, pero también es cierto que la historia es un poco tele cebolla, a veces hasta un poco predecible. Está bien escrita, pero se nota la mano femenina en el cuento, con ese romanticismo mamón que nos caracteriza a las mujeres.
Debe ser que la historia termina con un final feliz.
Y eso es algo que yo no conozco y en lo que ahora me cuesta creer.
Los finales felices no existen, por lo menos no para mí.
Bueno, supongo que la culpa la tiene el llamado “pensamiento mágico”, una lacra que hace que nunca estemos contentas con nada.
Por ahora, tengo que encontrar algo más para evadir, así que ya está en mi mesa de noche el séptimo volumen de Harry Potter, lo volveré a leer e iré al cine el próximo lunes.
Hago lo mejor que puedo con lo tengo, después de todo.
Y ha sido duro, bastante duro.
Por lo menos agradezco haber tenido la fortaleza de no lanzarme a sus brazos llorando como idiota, además de absurdo e infructuoso hubiese sido vergonzoso.
Felicitaciones.
Fui a verlo a su nuevo lugar de trabajo, llevando conmigo la CPU de mi querido y nunca bien ponderado computador. Fui en mi auto, una mañana nublada y solitaria por aquellos suburbios alejados del centro de mi ciudad.
Me trajo recuerdos de la primera y última vez que estuve ahí.
Fueron largas cinco horas, aquella vez, me había llevado porque le había insistido que quería conocer su nueva oficina y además de conversar, habíamos terminado echándonos un polvo sobre los escritorios para bautizarlos ya que estaban tan relucientes y nuevos.
Pero ahora la situación fue diferente, iba en plan de amigos, pidiendo un favor y tenía que actuar como tal.
Llame al llegar, ya que tenía que salir a buscarme porque la guardia no me dejaría pasar así como así.
Por un instante temí que al ver su rostro otra vez después de estos dos largos meses, me iba a poner a llorar como una Magdalena, pero lo cierto es que es en situaciones de este tipo cuando más dura e impasible me pongo, aunque por dentro me este muriendo.
Mi certeza era que no quería que me viera claudicar, ni llantos ni reproches, nada.
Un poco de dignidad al final - me dije.
Cuando salió, le abrí la puerta trasera del auto para que sacara el PC que iba atrás cuan niño pequeño, lo llevo el camino hasta llegar a su oficina, mientras que yo en silencio, no lo miraba y trataba de parecer lo más indiferente posible.
Me lanzo un sinfín de preguntas. Que como estaba mi madre, mi hermana, que como iba el trabajo, yo respondía sin mucho entusiasmo, no le pregunte nada a cambio, solo lo seguí por entre los pasillos hasta que llegamos a su oficina. Me ofreció un té o café, mientras acomodaba mi computadora en uno de los escritorios.
Trató de iniciar una conversación de anime, suponiendo creo yo, de que mi frialdad se iría si me hablaba de ello, pero le respondí igual que lo demás. Me percaté que aún conservaba sobre su escritorio una figura que le regale yo de un anime que le gusta.
Me preguntó qué era lo que quería que le hiciera al computador.
- Formatearlo, e instalarle Windows de nuevo, supongo que con eso se arreglaran todos los problemas que tiene porque no creo que sean problemas de hardware – le indique.
A ratos me quedaba en silencio, y era entonces cuando me hacía preguntas del trabajo o cualquier nimiedad.
Me di cuenta perfectamente, que él sigue con su vida como si nada, es por eso mi certeza de que yo para él no signifiqué nada. De hecho, de pronto llamaron por teléfono y era ella. Su bien amada esposa. Por la forma amorosa y tierna que le respondió, asumo que todo va excelente entre ellos, por lo menos el papanatas puede agradecerme, que el haber tenido esta aventura conmigo le sirviera para valorar lo que tiene en la casa, supongo.
No niego, que una pequeña espina se incrustó en mi pecho y me sobrecogió la tristeza. También la rabia y es en esos momentos cuando me pongo venenosa. El veneno en mi es la prueba de mi sufrimiento.
Mientras ponía el disco de inicio de Windows e indicaba a la maquina lo que tenía que hacer, mientras me comentaba los detalles de configurar que debía seguir, mire la figura de Vegeta que descansaba sobre su escritorio y acoté:
- Creí que tirarías a Vegeta a la basura, como quieres desaparecerme de tu vida…
Me miró y me dio una palmadita en la rodilla como diciendo: “Si serás tonta”.
- No po’ una cosa no tiene nada que ver con la otra… -
- Como que no, cuando quieres desaparecer a alguien de tu existencia, eso incluye los regalos y todo lo que te la recuerde… - obviamente eso sucede solo si aquella persona que quieres olvidar te causo alguna herida o sufrías por ella pero como este no era el caso, es obvio que el que me recuerde no significa un dolor físico para él, pensé.
- No, no tiene nada que ver.
Obvio, una de las cosas que le agradaban de mi, era lo que podía conseguir, esas cosas no las rechazaba, quizás me quiso alguna vez pero si además le ofrecía algo material no se haría el “cuchón” - indiferente - claro.
Pensé que la situación se pondría tensa pero al final mi intento de molestarlo no dio en el clavo.
No niego que me hubiese gustado ponerme brujeril e iniciar una conversación tirante sacándole en cara todo lo que había pasado alguna vez y me había dañado, pero ya no tenía caso sacar cosas del pasado, igual no le importarían y como siempre saldría mejor parado que yo, así que me comí mi impotencia y continúe con mi actitud indiferente mientras él me preguntaba de mi departamento. Le conté de mis avances, de que me sindicalizaría en mi empresa para recibir los beneficios económicos que implicaba ya que se acercaba una nueva negociación, que en lo económico todo iba muy bien para mí.
Y era intencional, porque siempre ha envidiado eso de mi, como una vez me dijo, proyectaba en mi sus frustrados sueños y ver cristalizarse en la realidad lo que alguna vez soñó para si, sabía que lo contrariaría.
De pronto la conversación se dirigió hacia las mujeres que trabajaban y las que no, a propósito de contarle de mi sobrina y su madre que hace poco había entrado a trabajar de nuevo ya que se había acabado su post natal, destacándole el que fuera una mujer que a pesar de lo que implicaba ser madre y el apego al bebe, seguía trabajando tratando de darle un bienestar a su hija. Lo que me hizo salir con mi discurso de que había algunas mujeres que de “pajeras” se quedaban en la casa aun sabiendo que la situación ameritaba trabajar y que ponían de pretexto el cuidado de sus hijos para quedarse en la casa.
No es que me molesten las dueñas de casa, pero en este caso era otro de mis ataques disfrazados y asumo que él lo comprendió y trato de no decir nada para que yo no fuera a la carga otra vez.
- Si po’ – decía yo – después el marido se queda sin trabajo y como ella no trabaja, los dos se cagan de hambre y de paso los hijos… si ambos trabajan y uno se queda sin trabajo el que tiene puede apoyar al cesante… además de que sirvió que la mujer se liberara y luchara por sus derechos si al final va a seguir haciendo el mismo papel que hacían las abuelas… la mujer que trabaja tiene independencia económica y no tiene que andar dependiendo de nadie.
- Si pero hay casos y casos… - decía – obviamente defendiendo su propia situación.
Como no quería ponerse a discutir de algo sin sentido como esto, cambio de tema y abrió mi PC para revisarlo por dentro. Como no lo desenchufaba le advertí que tuviera cuidado con la electricidad que quedaba.
- Bueno, de algo hay que morirse… - acoto –
- Tú no te puedes morir – le dije – si te mueres tus hijas se cagan de hambre.
Toma, otra broma pesada.
No lo podía evitar.
Después de revisarlo y encenderlo para ver que todo había quedado bien instalado, se puso a revisar otro equipo que un guardia le había pasado mientras conversábamos de tonterías, no niego que en algún momento tuve una ensoñación y me imagine que me tomaba y me subía otra vez al escritorio mientras nos empolvábamos otra vez.
Pero no, eso ya se acabo – me dije resignada – eso ya no pasará más.
Cuando se llevo el equipo del guardia y empezó a cerrar las persianas de la oficina comprendí que el tiempo se había acabado.
- No sé si ofrecer llevarte – le dije – me voy por el camino más largo y tu sabes que me voy lentito por las calles jajaja … quizás llegues más rápido a tu casa en metro.
Hizo un ademan como de pensárselo y me dijo que se iba conmigo.
Cerró todo y me llevo el CPU hasta el auto.
En el intertanto nos habían dejado encerrados en aquella casona antigua y tuvo que ir a por el guardia para que abriera la puerta. Lo espere en la salida, en aquellos pasillos y oscuros recovecos, me imagine que allí habrían fantasmas, después de todo es un edificio histórico.
Al regresar con el guardia, venían bromeando y él tenía una sonrisa de oreja a oreja, no recordaba haberlo visto sonreír así desde hace mucho tiempo.
El guardia abrió la puerta y nos despedimos agradeciéndole.
Según el papanatas, el guardia intencionalmente había cerrado a pesar de que le había dicho que no lo hiciera.
- ¿Pero para qué? – pregunté yo.
- Para vitrinear… - obviamente como buen guardia de seguridad aburrido de su rutina quería cotillear acerca de la compañía del papanatas. Con seguridad, cuando venían riendo comentaban de aquello y de ahí esa sonrisa de complicidad y broma que traían ambos.
Bueno, por lo menos eso concluyo por lo que me dijo el papanatas.
Después de alabarme porque estaba conduciendo con más experticia, nos fuimos conversando alegremente, el veneno en mí se había diluido, supongo que por ir concentrada manejando, tome caminos que no había tomado hasta ese día, lo deje en aquella esquina cercana a su casa, y se despidió con un beso en la mejilla.
- Gracias por la aventura… nos vemos - dijo, refiriéndose a la travesía supuestamente emocionante de venirse en un auto conducido por mí, es que hasta yo me lanzo bromas acerca del riesgo que eso implica.
Y así termino nuestro encuentro, como una reunión de amigos, que me niego a tener con él, es cierto que lo del PC fue afortunado porque me dio una excusa para verlo, pero también es cierto que no quería, eso lo puedo jurar, porque sabía lo que me iba a provocar. Un poco de la tranquilidad que había conseguido se ha esfumado y ha habido días que he dormido mal, ya que como siempre, siempre tengo la razón en mis apreciaciones con respecto a él.
El está muy bien sin mí, quizás hasta mejor que antes, eso es bueno… pero si me pongo egoísta y malvada me molesta también.
Me molesta que rehaga su vida tan bien mientras la mía quedo destrozada.
Bueno, yo me lo busque, y eso no lo niego.
No quiero verlo de nuevo.
No quiero volver a ver la felicidad en sus ojos otra vez.
Y este par de semanas después de eso, seguí refugiándome en mi tratamiento para olvidar.
Termine Amanecer, el último libro de la Saga de Crepúsculo. Me gustó pero no me fascinó.
Termine adorando a Edward Cullen, eso es indudable, pero también es cierto que la historia es un poco tele cebolla, a veces hasta un poco predecible. Está bien escrita, pero se nota la mano femenina en el cuento, con ese romanticismo mamón que nos caracteriza a las mujeres.
Debe ser que la historia termina con un final feliz.
Y eso es algo que yo no conozco y en lo que ahora me cuesta creer.
Los finales felices no existen, por lo menos no para mí.
Bueno, supongo que la culpa la tiene el llamado “pensamiento mágico”, una lacra que hace que nunca estemos contentas con nada.
Por ahora, tengo que encontrar algo más para evadir, así que ya está en mi mesa de noche el séptimo volumen de Harry Potter, lo volveré a leer e iré al cine el próximo lunes.
Hago lo mejor que puedo con lo tengo, después de todo.
Y ha sido duro, bastante duro.
Por lo menos agradezco haber tenido la fortaleza de no lanzarme a sus brazos llorando como idiota, además de absurdo e infructuoso hubiese sido vergonzoso.
Felicitaciones.
Etiquetas: prueba
Asi es la vida y punto
Han pasado las semanas rápidamente, como si algo inexplicable las acelerara sin querer.
Entre fines de semanas lluviosos, con cielos grises y nublados, los días se van uno a uno y en ese cambiante estado invernal, que dicho sea de paso, me encanta, cada cosa comienza a avanzar apenas moviendo un poco mi voluntad y mis dedos.
En noches lluviosas, he dedicado mi tiempo a envolverme de la fantasía de la saga de Crepúsculo, Eclipse es la tercera parte que estas últimas noches me he devorado mientras que sumergida entre sus palabras dejo de pensar en la realidad y olvido por unas horas todo aquello que duele.
Mi tratamiento de sublimación ha funcionado perfectamente.
A veces hasta creo que he olvidado.
Como he estado metidísima en la historia, lo cierto es que llego a casa con el único deseo de seguir leyendo, y eso ha ayudado bastante para que vaya avanzando en la lectura aunque lentamente, porque no quiero que se termine.
Gracias a esa realidad falseada, casi he vuelto a sentirme como antaño.
Entusiasmada e ilusionada, aunque claro, ese entusiasmo y esa ilusión es una farsa, porque sé que una vez que termine, todo volverá a ser como antes.
Mientras a mi alrededor, los casos de influenza porcina se han ido acercando cada vez más, jefes y compañeros se han contagiado con la mentada enfermedad y han desaparecido por siete días con tratamiento viral y reposo además de convertirse en una cifra más de los miles de contagiados que ya tenemos en mis tierras más unos 15 muertos.
Menos mal que teníamos controlada la enfermedad...
Y hablando de enfermedades, estos días he estado algo resfriada y congestionada por las noches, aunque no he ido a parar a la cama – cuestión que me ha sucedido estos últimos años por lo menos una vez en el invierno – me he llenado de vitamina C de limones y naranjas para contrarrestar sus efectos por el temor a que como todos los años me agarre la garganta y esté difónica por la vida, algo que esta demás decir, es desagradable y desesperante.
Porque es cuando no puedes hablar, que más ganas tienes de hacerlo, ja.
Pero afortunadamente hasta ahora, lo he controlado bastante bien y solo me sigue afectando una pequeña tos y la congestión por las noches, sin embargo me ha servido para dormir profunda y apaciblemente como hace mucho no lo hacia.
Es que entre remedios, lecturas y cansancio, lo únicas ganas que me quedan, son las de dormir.
Y para rematar aun más mis pensamientos y mis cavilaciones trascendentales, ja, se murió uno de los iconos de los 80’, que personalmente me gustaba mucho. Michael Jackson, si, este extravagante y amorfo personaje que pasó de ser un genio musical a una momia legendaria.
Es que a él, yo lo divido en dos.
Independiente de su vida personal que ya todos sabemos transcurría de un escándalo a otro, como artista, sin duda era un genio y la genialidad por lo general esta asociada a la locura, así que no es de extrañar que este personaje haya sido tan estrafalario y extravagante y raro y todo lo que se quiera llamar. Me encantaban sus pasos de baile y muchas de sus canciones eran geniales, además que de paso, fue de él la primera canción asociada a un video que en mi tierna adolescencia me causaba miedo.
¿No lo he contado?. Me aterran los zombis. Y Thriller era una oda a mis miedos más oscuros y estúpidos de aquellos años.
Sé que es ridículo pero el cuento que conlleva la idea de los zombis con respecto a la muerte y aquello de estar solo rodeado de muertos vivientes siempre ha sido una de mis pesadillas recurrentes.
Es por eso que me apenó que se muriera, lo quiera o no el personaje forma parte del recuerdo colectivo de aquellos años maravillosos en que alucinaba con cualquier cosa ilusa que me imaginara.
Además, el que se murieran otros iconos de los ochenta como David Carradine y la actriz de los Ángeles de Charlie, de repente me ha hecho pensar en como va pasando el tiempo y cuanto voy envejeciendo a su vez.
Es que esos maravillosos años, se van con ellos. Y así parecen aún más lejanos de lo que ya son.
Pero volviendo al presente, un muy maldito presente, por lo menos he tenido avances en cuanto a la compra de mi departamento, ya que por fin me aceptaron el crédito hipotecario en el banco en el cual soy clienta, así que ahora simplemente estoy finiquitando unos detalles con papeles extras que me han solicitado por todos esos estúpidos seguros que van asociados, pero ya lo tengo aprobado y se están haciendo los estudios de títulos, así que es cuestión de un par de semanas, quizás menos, para que firme finalmente la escritura que me hará dueña de mi pequeño pero céntrico departamento de 30 metros cuadrados.
Hay pequeños vestigios de entusiasmo con la idea, hay veces que creo que una vez que lo tenga de verdad, es decir, me entreguen las llaves, por fin llegará un poco de la esquiva emoción de la que carezco por ahora.
Quien sabe, quizás si me alegre de verdad o simplemente este igual que ahora, no lo sé.
El domingo pasado, fuimos invitadas a una celebración familiar en casa de una tía, su hijo, que esta trabajando en el mismo lugar que yo gracias a un dato del que le avisé cuando se dio, recibió su primer sueldo de aquello y quería celebrarlo “pagando el piso”, lo que en mi patria significa gastar unos morlacos ya sea con compañeros o en este caso familia y en plan de agradecimiento por lo que me toca de ello por avisarle de la oportunidad. Esta demás decir que mi primo esta contentísimo, ya que esta haciendo un trabajo que le gusta y que le ayudará a solventar sus estudios de ingeniería, además de ganar un bastante buen sueldo, quizás incluso más de lo que gano yo, por lo que la celebración en parte era para mi y para “compartir” con la familia.
Que diablos, agradecida estoy pero las celebraciones familiares nunca han sido de mi agrado. Entre que das explicaciones de que como va tu vida, que si tienes pololo – novio – y por qué no lo tienes, la fiesta no es otra cosa más que un pretexto para emborracharse. Porque para variar, ser un borracho en mi país es un deporte nacional. No por nada, creo que estamos en lugares destacados en el Ranking de borrachos mundiales además de ser el tercer país en el mundo con más accidentes de transito por culpa del alcohol.
Así que el domingo – como hubo fin de semana largo – llegamos con lluvia a casa de mi tía, que nos esperaba con una mesa llena de cosas para picar y mucho “copete” - alcohol – me habían hasta comprado un Whisky. Es que ese era el trago que antes me atrevía a tomar, pero lo cierto es que apenas pude tomar un poco de un vaso y ya no me dio el cuerpo para más.
Así que termine tomando un licor de piña y comiendo a destajo de las cosas ricas que habían para picar. Mi tía había dicho que sería algo pequeño, solo para la familia pero a las doce de la noche, habían llegado unos vecinos que son parientes lejanos y muy lejanos por ser hermanos o tíos de la esposa de un hermano de mi madre así que la jornada siguió con parientes políticos que ya a esa hora estaban “dando jugo” borrachos y como yo para borrachos me bastan con los de mi propia familia, quise marcharme.
Baile un par de cumbias y luego ya me senté para no levantarme más, conversando de nimiedades con primas o con mi hermana.
Así que la jornada, termino temprano y de paso supongo, nos llevamos la fama de pesadas por marcharnos tan luego y no pescar a los borrachos que se las dan de simpáticos cuando el alcohol les da el valor.
Lo peor de todo es que hay parientes que ni conozco y yo a los desconocidos los trato por lo que son, desconocidos, así que no fui la señorita simpatía precisamente.
Así entre lluvias, libros de vampiros románticos adolescentes, resfrío, muertes de iconos de los ochenta, tramites bancarios y fiestas familiares se me han pasado estas dos semanas de ausencia “literaria”.
No he tenido muchos deseos de escribir pero finalmente termino haciéndolo igual, ya es una costumbre, que por momentos es más grata o menos dependiendo de lo que suceda en mi diario vivir.
Ya han pasado dos meses desde que no veo al papanatas y sobrepase mi récord de lejanía por una semana más, supongo que por fin tengo la voluntad y he estado haciendo cosas para pasar de mis recuerdos y mis sentimientos aun latentes en mi corazón.
He trabajado con más ímpetu, he vuelto a dedicarme a la lectura... pero ¿qué pasará cuando todos mis recursos se acaben?.
Inventarme más, supongo.
Lastimosamente mi récord quedará solo con una semana más nada más, porque mi computador esta enfermo y le pedí ayuda al papanatas para arreglarlo, ya que él siempre lo hacia antes.
Como mis contactos son tan reducidos, y en cuanto a mi computador solo en él confío además de que no me cobra por un trabajo que un desconocido si cobraría, además de que con seguridad trataría de venderme que el ordenador tiene “algo” más de lo que en realidad tiene – complejo de mecánico - es que a pesar de mis resistencias, le solicite ayuda.
Sé que parece una excusa para verlo, posiblemente es así, pero no tengo intenciones de hacer ni decir nada más que aprender a arreglar por mi misma el computador observando atenta lo que hará para arreglarlo para que la siguiente vez, no tenga que pedirle ayuda nunca más.
Y aunque es un favor de amigo, me niego a convertirme en su amiga y es por eso que me resistí mucho a llamarlo, pero mi computador es un bien que me costo tanto conseguir y que valoro tanto que no puedo ponerlo en manos de cualquiera y el papanatas podrá ser todo lo papanatas que es, pero en su trabajo siempre fue y ha sido muy responsable y eso incluye el que confíe en sus consejos y apreciaciones informáticas.
Sé que será difícil para mi, estar a su lado y no poder tocarlo, pero ya me dijo todo lo que tenia que decir y ya sé todo lo que tengo que saber.
Así que esta será una prueba de inmunidad que de alguna manera tengo que pasar.
Y sé que soy afortunada, porque él me ayudara de excelente forma a no recaer porque se comportara como un perfecto amigo, ya que dudo que me diga o haga algo para cambiar las cosas.
Después de todo fue eso lo que quedo de toda esta historia.
Absolutamente nada, ni sentimientos compartidos, ni nada que lo impulse a hacer nada.
Ja, se siente genial no dejar huellas en alguien al que le dedicaste tres años y medio de tu vida.
Ya sé, no es mucho y menos en estas circunstancias.
Que diablos.
Así es la vida y punto.
Entre fines de semanas lluviosos, con cielos grises y nublados, los días se van uno a uno y en ese cambiante estado invernal, que dicho sea de paso, me encanta, cada cosa comienza a avanzar apenas moviendo un poco mi voluntad y mis dedos.
En noches lluviosas, he dedicado mi tiempo a envolverme de la fantasía de la saga de Crepúsculo, Eclipse es la tercera parte que estas últimas noches me he devorado mientras que sumergida entre sus palabras dejo de pensar en la realidad y olvido por unas horas todo aquello que duele.
Mi tratamiento de sublimación ha funcionado perfectamente.
A veces hasta creo que he olvidado.
Como he estado metidísima en la historia, lo cierto es que llego a casa con el único deseo de seguir leyendo, y eso ha ayudado bastante para que vaya avanzando en la lectura aunque lentamente, porque no quiero que se termine.
Gracias a esa realidad falseada, casi he vuelto a sentirme como antaño.
Entusiasmada e ilusionada, aunque claro, ese entusiasmo y esa ilusión es una farsa, porque sé que una vez que termine, todo volverá a ser como antes.
Mientras a mi alrededor, los casos de influenza porcina se han ido acercando cada vez más, jefes y compañeros se han contagiado con la mentada enfermedad y han desaparecido por siete días con tratamiento viral y reposo además de convertirse en una cifra más de los miles de contagiados que ya tenemos en mis tierras más unos 15 muertos.
Menos mal que teníamos controlada la enfermedad...
Y hablando de enfermedades, estos días he estado algo resfriada y congestionada por las noches, aunque no he ido a parar a la cama – cuestión que me ha sucedido estos últimos años por lo menos una vez en el invierno – me he llenado de vitamina C de limones y naranjas para contrarrestar sus efectos por el temor a que como todos los años me agarre la garganta y esté difónica por la vida, algo que esta demás decir, es desagradable y desesperante.
Porque es cuando no puedes hablar, que más ganas tienes de hacerlo, ja.
Pero afortunadamente hasta ahora, lo he controlado bastante bien y solo me sigue afectando una pequeña tos y la congestión por las noches, sin embargo me ha servido para dormir profunda y apaciblemente como hace mucho no lo hacia.
Es que entre remedios, lecturas y cansancio, lo únicas ganas que me quedan, son las de dormir.
Y para rematar aun más mis pensamientos y mis cavilaciones trascendentales, ja, se murió uno de los iconos de los 80’, que personalmente me gustaba mucho. Michael Jackson, si, este extravagante y amorfo personaje que pasó de ser un genio musical a una momia legendaria.
Es que a él, yo lo divido en dos.
Independiente de su vida personal que ya todos sabemos transcurría de un escándalo a otro, como artista, sin duda era un genio y la genialidad por lo general esta asociada a la locura, así que no es de extrañar que este personaje haya sido tan estrafalario y extravagante y raro y todo lo que se quiera llamar. Me encantaban sus pasos de baile y muchas de sus canciones eran geniales, además que de paso, fue de él la primera canción asociada a un video que en mi tierna adolescencia me causaba miedo.
¿No lo he contado?. Me aterran los zombis. Y Thriller era una oda a mis miedos más oscuros y estúpidos de aquellos años.
Sé que es ridículo pero el cuento que conlleva la idea de los zombis con respecto a la muerte y aquello de estar solo rodeado de muertos vivientes siempre ha sido una de mis pesadillas recurrentes.
Es por eso que me apenó que se muriera, lo quiera o no el personaje forma parte del recuerdo colectivo de aquellos años maravillosos en que alucinaba con cualquier cosa ilusa que me imaginara.
Además, el que se murieran otros iconos de los ochenta como David Carradine y la actriz de los Ángeles de Charlie, de repente me ha hecho pensar en como va pasando el tiempo y cuanto voy envejeciendo a su vez.
Es que esos maravillosos años, se van con ellos. Y así parecen aún más lejanos de lo que ya son.
Pero volviendo al presente, un muy maldito presente, por lo menos he tenido avances en cuanto a la compra de mi departamento, ya que por fin me aceptaron el crédito hipotecario en el banco en el cual soy clienta, así que ahora simplemente estoy finiquitando unos detalles con papeles extras que me han solicitado por todos esos estúpidos seguros que van asociados, pero ya lo tengo aprobado y se están haciendo los estudios de títulos, así que es cuestión de un par de semanas, quizás menos, para que firme finalmente la escritura que me hará dueña de mi pequeño pero céntrico departamento de 30 metros cuadrados.
Hay pequeños vestigios de entusiasmo con la idea, hay veces que creo que una vez que lo tenga de verdad, es decir, me entreguen las llaves, por fin llegará un poco de la esquiva emoción de la que carezco por ahora.
Quien sabe, quizás si me alegre de verdad o simplemente este igual que ahora, no lo sé.
El domingo pasado, fuimos invitadas a una celebración familiar en casa de una tía, su hijo, que esta trabajando en el mismo lugar que yo gracias a un dato del que le avisé cuando se dio, recibió su primer sueldo de aquello y quería celebrarlo “pagando el piso”, lo que en mi patria significa gastar unos morlacos ya sea con compañeros o en este caso familia y en plan de agradecimiento por lo que me toca de ello por avisarle de la oportunidad. Esta demás decir que mi primo esta contentísimo, ya que esta haciendo un trabajo que le gusta y que le ayudará a solventar sus estudios de ingeniería, además de ganar un bastante buen sueldo, quizás incluso más de lo que gano yo, por lo que la celebración en parte era para mi y para “compartir” con la familia.
Que diablos, agradecida estoy pero las celebraciones familiares nunca han sido de mi agrado. Entre que das explicaciones de que como va tu vida, que si tienes pololo – novio – y por qué no lo tienes, la fiesta no es otra cosa más que un pretexto para emborracharse. Porque para variar, ser un borracho en mi país es un deporte nacional. No por nada, creo que estamos en lugares destacados en el Ranking de borrachos mundiales además de ser el tercer país en el mundo con más accidentes de transito por culpa del alcohol.
Así que el domingo – como hubo fin de semana largo – llegamos con lluvia a casa de mi tía, que nos esperaba con una mesa llena de cosas para picar y mucho “copete” - alcohol – me habían hasta comprado un Whisky. Es que ese era el trago que antes me atrevía a tomar, pero lo cierto es que apenas pude tomar un poco de un vaso y ya no me dio el cuerpo para más.
Así que termine tomando un licor de piña y comiendo a destajo de las cosas ricas que habían para picar. Mi tía había dicho que sería algo pequeño, solo para la familia pero a las doce de la noche, habían llegado unos vecinos que son parientes lejanos y muy lejanos por ser hermanos o tíos de la esposa de un hermano de mi madre así que la jornada siguió con parientes políticos que ya a esa hora estaban “dando jugo” borrachos y como yo para borrachos me bastan con los de mi propia familia, quise marcharme.
Baile un par de cumbias y luego ya me senté para no levantarme más, conversando de nimiedades con primas o con mi hermana.
Así que la jornada, termino temprano y de paso supongo, nos llevamos la fama de pesadas por marcharnos tan luego y no pescar a los borrachos que se las dan de simpáticos cuando el alcohol les da el valor.
Lo peor de todo es que hay parientes que ni conozco y yo a los desconocidos los trato por lo que son, desconocidos, así que no fui la señorita simpatía precisamente.
Así entre lluvias, libros de vampiros románticos adolescentes, resfrío, muertes de iconos de los ochenta, tramites bancarios y fiestas familiares se me han pasado estas dos semanas de ausencia “literaria”.
No he tenido muchos deseos de escribir pero finalmente termino haciéndolo igual, ya es una costumbre, que por momentos es más grata o menos dependiendo de lo que suceda en mi diario vivir.
Ya han pasado dos meses desde que no veo al papanatas y sobrepase mi récord de lejanía por una semana más, supongo que por fin tengo la voluntad y he estado haciendo cosas para pasar de mis recuerdos y mis sentimientos aun latentes en mi corazón.
He trabajado con más ímpetu, he vuelto a dedicarme a la lectura... pero ¿qué pasará cuando todos mis recursos se acaben?.
Inventarme más, supongo.
Lastimosamente mi récord quedará solo con una semana más nada más, porque mi computador esta enfermo y le pedí ayuda al papanatas para arreglarlo, ya que él siempre lo hacia antes.
Como mis contactos son tan reducidos, y en cuanto a mi computador solo en él confío además de que no me cobra por un trabajo que un desconocido si cobraría, además de que con seguridad trataría de venderme que el ordenador tiene “algo” más de lo que en realidad tiene – complejo de mecánico - es que a pesar de mis resistencias, le solicite ayuda.
Sé que parece una excusa para verlo, posiblemente es así, pero no tengo intenciones de hacer ni decir nada más que aprender a arreglar por mi misma el computador observando atenta lo que hará para arreglarlo para que la siguiente vez, no tenga que pedirle ayuda nunca más.
Y aunque es un favor de amigo, me niego a convertirme en su amiga y es por eso que me resistí mucho a llamarlo, pero mi computador es un bien que me costo tanto conseguir y que valoro tanto que no puedo ponerlo en manos de cualquiera y el papanatas podrá ser todo lo papanatas que es, pero en su trabajo siempre fue y ha sido muy responsable y eso incluye el que confíe en sus consejos y apreciaciones informáticas.
Sé que será difícil para mi, estar a su lado y no poder tocarlo, pero ya me dijo todo lo que tenia que decir y ya sé todo lo que tengo que saber.
Así que esta será una prueba de inmunidad que de alguna manera tengo que pasar.
Y sé que soy afortunada, porque él me ayudara de excelente forma a no recaer porque se comportara como un perfecto amigo, ya que dudo que me diga o haga algo para cambiar las cosas.
Después de todo fue eso lo que quedo de toda esta historia.
Absolutamente nada, ni sentimientos compartidos, ni nada que lo impulse a hacer nada.
Ja, se siente genial no dejar huellas en alguien al que le dedicaste tres años y medio de tu vida.
Ya sé, no es mucho y menos en estas circunstancias.
Que diablos.
Así es la vida y punto.





