Tears for fears?...
El martes próximo tengo una hora con un cirujano.
Después de mil vueltas y de resistirme lo más que he podido, finalmente fui a hablar con el doctor institucional de mi trabajo que a parte de tranquilizar mis miedos (un poco, ya que son muchos, lo cierto es que estoy aterrada) vio mis otros exámenes y me recomendó otras pastillas “mejores” para la insulina resistencia y me confirmo el diagnostico de que lo de la tiroides “hay que estudiarlo” – dijo.
El asunto es que me dio el dato de un cirujano que si aplica la técnica moderna y por lo que vi ayer cuando llame al mentado cirujano, el doc. institucional ya le había hablado de mi. Así que quedamos que lo iría a visitar el martes a su consulta privada para finiquitar detalles.
Sé que es una operación de rutina, pero no puedo evitar inquietarme. En estas cosas siempre he sido una cobarde y desconfiada.
Mi temor más que morirme en la operación – cuestión por supuesto de la que no me daría cuenta y sería casi un favor – es quedar con secuelas. No sé, con mi mala suerte, justo ese día el anestesista llega de una juerga y esta con tremenda hacha en la cabeza y se equivoca de dosis y me deja en estado vegetal – asunto que ha pasado en un par de ocasiones en el sistema público médico de mi país - o el cirujano esta nervioso y en vez de cortar una cosa, corta otra o que surjan complicaciones o negligencias porque justo a mi cuerpo se le ocurra reclamar. No sé, siempre he temido a los imponderables, aquellas situaciones que no puedo controlar, como en este caso, que tengo que poner mi vida en manos de otro.
He sufrido tanto del alma ya que agregarle además dolor físico sería casi masoquista.
Sé que me estoy enrollando de más... pero mi cabeza es prolífica en pasarme películas trágicas o melodramáticas...
En cuanto al poli, que al parecer ha tenido un efecto cotilleo sorprendente...jajaja... el viernes pasado me invitó a beber unas copas, pero me tomo tan de sorpresa que estúpidamente le invente una excusa y le dije que otro día. A los cinco minutos ya me había arrepentido y le devolví el llamado para decirle que nos juntáramos igual, pero no pude comunicarme con él, porque precisamente como es poli, el teléfono desde el cual me llamó no recibe llamadas externas... supongo que como medida de seguridad o no sé que diablos.
Por lo menos, rectificaré el camino este sábado porque me acaba de invitar nuevamente y esta vez no seré tan idiota de rechazarlo, aunque físicamente ya me este dando cuenta que no cumple con mi tipo – si ya lo sé, soy una maldita superficial por darle tanta importancia a la imagen más que a cualquier otra cosa – pero me daré la oportunidad de probar y conocerle.
Además que de paso, siempre es conveniente tener un poli de amigo, jajaja...
Lo cierto es que la excusa era a medias verdadera, iba a tener la visita del papanatas temprano en la mañana y no quería estar muerta de sueño... y me arrepentí de no haber salido porque caí en la cuenta de que no puedo estar sacrificando momentos de entretención verdadera por un tipo que si quería me podía dejar plantada sin arrepentimientos ni explicaciones...
Aunque no lo hizo, claro, llegó a desayunar y desayunarme...bueno, por lo menos estuvo bueno y largoooo... como hace mucho tiempo no pasaba.
¿Que por qué acepte otra vez?
Porque es segunda vez que me lo pide él, y eso ciertamente me sorprende y me desarma.
Todo el tiempo siempre era yo la que insistía una y otra vez, pero ahora, aunque no es como al principio, es él quien lo sugiere.
Sé que no es suficiente excusa y que me estoy tragando las palabras del post anterior, como siempre.
Que al final no significa nada, ya lo sé. Y la situación sigue estando en punto muerto, eso esta clarísimo y lo seguirá estando.
No es reconciliación ni hemos vuelto ni nada...
Lo único que se repite en mi cabeza es... tiempo al tiempo.
Por ahora, debo centrarme en mi salud y en calmar mi terror a las intervenciones quirúrgicas y por supuesto, de donde sacaré la pasta para poder operarme sin ir a caer al sistema público de salud. Bueno, además de hacerme la otra lluvia de exámenes que tengo que realizarme.
La vecina parlanchina de la que hablé en algún post, esta empeñada al parecer, en convertirse en mi amiga, porque el otro día me la encontré por el pasillo cuando íbamos saliendo en dirección del trabajo y me invito a que compartiéramos un té un sábado de estos... yo le dije ¿y por qué no mejor una cerveza?... jajaja... había que darle un poco de maldad al asunto, digo yo.
- Bueno, ahora ya sé que no te puedo invitar a solo un té? – me respondió riéndose con su escandalosa y sonora vocecita de chica feliz... jejeje, ya sé, suena a pura envidia... jajaja.
Después de mil vueltas y de resistirme lo más que he podido, finalmente fui a hablar con el doctor institucional de mi trabajo que a parte de tranquilizar mis miedos (un poco, ya que son muchos, lo cierto es que estoy aterrada) vio mis otros exámenes y me recomendó otras pastillas “mejores” para la insulina resistencia y me confirmo el diagnostico de que lo de la tiroides “hay que estudiarlo” – dijo.
El asunto es que me dio el dato de un cirujano que si aplica la técnica moderna y por lo que vi ayer cuando llame al mentado cirujano, el doc. institucional ya le había hablado de mi. Así que quedamos que lo iría a visitar el martes a su consulta privada para finiquitar detalles.
Sé que es una operación de rutina, pero no puedo evitar inquietarme. En estas cosas siempre he sido una cobarde y desconfiada.
Mi temor más que morirme en la operación – cuestión por supuesto de la que no me daría cuenta y sería casi un favor – es quedar con secuelas. No sé, con mi mala suerte, justo ese día el anestesista llega de una juerga y esta con tremenda hacha en la cabeza y se equivoca de dosis y me deja en estado vegetal – asunto que ha pasado en un par de ocasiones en el sistema público médico de mi país - o el cirujano esta nervioso y en vez de cortar una cosa, corta otra o que surjan complicaciones o negligencias porque justo a mi cuerpo se le ocurra reclamar. No sé, siempre he temido a los imponderables, aquellas situaciones que no puedo controlar, como en este caso, que tengo que poner mi vida en manos de otro.
He sufrido tanto del alma ya que agregarle además dolor físico sería casi masoquista.
Sé que me estoy enrollando de más... pero mi cabeza es prolífica en pasarme películas trágicas o melodramáticas...
En cuanto al poli, que al parecer ha tenido un efecto cotilleo sorprendente...jajaja... el viernes pasado me invitó a beber unas copas, pero me tomo tan de sorpresa que estúpidamente le invente una excusa y le dije que otro día. A los cinco minutos ya me había arrepentido y le devolví el llamado para decirle que nos juntáramos igual, pero no pude comunicarme con él, porque precisamente como es poli, el teléfono desde el cual me llamó no recibe llamadas externas... supongo que como medida de seguridad o no sé que diablos.
Por lo menos, rectificaré el camino este sábado porque me acaba de invitar nuevamente y esta vez no seré tan idiota de rechazarlo, aunque físicamente ya me este dando cuenta que no cumple con mi tipo – si ya lo sé, soy una maldita superficial por darle tanta importancia a la imagen más que a cualquier otra cosa – pero me daré la oportunidad de probar y conocerle.
Además que de paso, siempre es conveniente tener un poli de amigo, jajaja...
Lo cierto es que la excusa era a medias verdadera, iba a tener la visita del papanatas temprano en la mañana y no quería estar muerta de sueño... y me arrepentí de no haber salido porque caí en la cuenta de que no puedo estar sacrificando momentos de entretención verdadera por un tipo que si quería me podía dejar plantada sin arrepentimientos ni explicaciones...
Aunque no lo hizo, claro, llegó a desayunar y desayunarme...bueno, por lo menos estuvo bueno y largoooo... como hace mucho tiempo no pasaba.
¿Que por qué acepte otra vez?
Porque es segunda vez que me lo pide él, y eso ciertamente me sorprende y me desarma.
Todo el tiempo siempre era yo la que insistía una y otra vez, pero ahora, aunque no es como al principio, es él quien lo sugiere.
Sé que no es suficiente excusa y que me estoy tragando las palabras del post anterior, como siempre.
Que al final no significa nada, ya lo sé. Y la situación sigue estando en punto muerto, eso esta clarísimo y lo seguirá estando.
No es reconciliación ni hemos vuelto ni nada...
Lo único que se repite en mi cabeza es... tiempo al tiempo.
Por ahora, debo centrarme en mi salud y en calmar mi terror a las intervenciones quirúrgicas y por supuesto, de donde sacaré la pasta para poder operarme sin ir a caer al sistema público de salud. Bueno, además de hacerme la otra lluvia de exámenes que tengo que realizarme.
La vecina parlanchina de la que hablé en algún post, esta empeñada al parecer, en convertirse en mi amiga, porque el otro día me la encontré por el pasillo cuando íbamos saliendo en dirección del trabajo y me invito a que compartiéramos un té un sábado de estos... yo le dije ¿y por qué no mejor una cerveza?... jajaja... había que darle un poco de maldad al asunto, digo yo.
- Bueno, ahora ya sé que no te puedo invitar a solo un té? – me respondió riéndose con su escandalosa y sonora vocecita de chica feliz... jejeje, ya sé, suena a pura envidia... jajaja.
Rusty nail
Lo que no me decidía a contar, es que vi al papanatas una vez más.
Fue a mi depa. a conocerlo.
Yo lo invité.
Y por supuesto que no me siento nada orgullosa de eso, porque una vez más comprobé lo débil que soy para enfrentar esto.
Como relate en más de algún post del pasado, el papanatas siempre ha tenido una obsesión de hogar propio. Como mi actual realidad es la que él alguna vez tuvo, era obvio que se entusiasmara ante la idea de ver el sueño que alguna vez vivió proyectado en mi.
Ya dije, que él proyectaba sus frustrados sueños en mi.
Y yo aprovechándome de eso y del interés que tenia de conocer mi nuevo hogar, lo invité.
Para cumplir una vieja promesa, que por supuesto es más una excusa que otra cosa.
El de enseñarme a cocinar.
Así que después de un par de frustradas y decidoras ocasiones que me dijo que iría y al final no iba, por fin el sábado 3 de octubre apareció en mi casita.
Habíamos quedado de ir a comprar juntos para cocinar ese día, yo siempre quise verlo en ese plan porque como era común en él, se ufanaba de ser un gran cocinero y eso yo quería comprobarlo.
Al llegar estaba muy entusiasmado, tanto que me sorprendió.
Fuimos al súper y verificando lo que yo tenia en mi escuálida alacena y lo necesario para comer algo bueno ese día, compramos lo que faltaba, mientras que entre broma y broma se vislumbraba lo que venia. ¿por qué?, porque entre broma y broma, subidita de tono y uno que otra corrida de mano, me di cuenta que él venia dispuesto.
Venia a hacer algo más que cocinar.
Lo cierto es que en el tema, a pesar de que no niego que las ganas no me faltaban, evite el sugerir nada porque ya me había dicho muy clarito que no quería más que mi amistad y que sexo ya nunca más. Así que entre hacerme la tonta y mirarlo con cara rara cada vez que lanzaba una broma, lo único que hice fue sacarle en cara su negativa con frases como “eres tu el que me dijo que ya nunca más” “eres tu el que ya no quiere” “mi abstinencia es obligada” y cosas por el estilo.
Así que hasta el último momento, no pensé en lanzarme porque de lo único que estoy segura es que un rechazo más ya no sería capaz de soportarlo así que no quería arriesgarme otra vez a terminar destrozada por sus desplantes egoístas.
Al regresar del súper, puso manos a la obra y vi su experticia de la cual tanto se ufanaba.
No es que actué como un chef profesional por supuesto, pero de que esta acostumbrado a cocinar y le gusta, eso esta claro. De pronto me di cuenta que faltaba uno de los ingredientes y partí a comprarlo mientras él se quedaba preparando el resto. Cuando regrese, tenía los ojos rojos y prácticamente todo listo, hasta la ensalada lista para ser aderezada.
Los ojos rojos, eran por la cebolla que había estado picando y que estaba muy fuerte, y la sorpresa en mi caso fue por la velocidad al ver que ya tenia todo listo y ni siquiera había yo podido colaborar en mucho, así que viendo la ensalada que estaba ahí, solo me ofrecí a aliñarla, lo que a la larga fue perjudicial, porque por lo menos a mi me gusta bien ácida y por lo que comprobé después, a él no le gusta así que al final me la comí toda yo.
Prepare la mesa con la idea no muy entusiasta del montón de loza y trastos que tendría que lavar después y nos sentamos a almorzar.
El menú, arroz con salsa y carne, junto a una bien ácida ensalada de lechuga, acompañada de una cerveza y coca cola.
De pronto al mirar hacia el lava platos, vi con sorpresa que las ollas y artículos usados para cocinar, estaban lavados y ordenados en el seca platos, por lo que otra vez me sorprendí y vi cuan ordenado y rápido es para estos menesteres. Con alivio me dije, que bien solo tendré que lavar unos cuantos platos jajajaja.
Mientras comíamos, la conversación derivó en lo de siempre, cosas de trabajo, de pelis, de música, temas que a él le interesan poco mientras yo degustaba el sazón del almuerzo preparado por él.
Le quedo bastante rico, eso es indudable, aunque al parecer él no quedo tan conforme con su obra, como yo.
Sólo en ese momento, mientras conversábamos me percate de un detalle al que no le había tomado asunto. Venia vestido con esa polera wuachona que le había yo regalado para su cumpleaños. Esa que siempre para mi gusto por lo menos, le hacia verse muy bien.
Volví a sorprenderme pero también comprendí que ese día, el papanatas venia predispuesto, quería incitarme es lo que creí con fuerza en ese minuto o al igual que yo, quería mostrarme lo bien estaba.
No niego que el detalle me debilito un poco, y toda mi determinación se fue derritiendo no sin antes recriminarme yo misma la idiotez de que esas estupideces me emocionen todavía.
Fue al terminar de almorzar casi, que entre las bromas que él astutamente me lanzo de mis tetas, que según él se habían reducido, que le lance una de esas frases que cite más arriba.
Le pregunte a qué hora se iría y en ese momento dijo que no tenia una hora, que no sabia todavía.
- Que bien – le dije - para pasar el tiempo podríamos ver una película...
- ¿Quieres que probemos los “amortiguadores” de la cama? – me pregunto de pronto mirándome a los ojos con picardía.
Yo me quede en silencio pero él vio en mis ojos la aprobación.
- ¿Las preguntas tontas que hago no? – respondió entonces al ver que lo que venia a buscar podía ser una realidad.
Se quedo en silencio y lo invite a sentarse en el sillón mientras yo lavaba los platos del almuerzo.
Cuando termine y me saque el súper delantal de cocina que apenas uso, lo quede mirando sin creérmelo todavía.
Hace seis meses que no nos tocábamos un pelo. Y según sus propias palabras eso no volvería a pasar, pero o había extrañado mi vagina – porque obviamente a mi no – o la su so dicha doña perfectita de su esposa lo tenia a pan y agua otra vez o es tan egoísta que si, su mujercita funciona pero quería un tentempié diferente para salir de la rutina.
Y yo la idiota, acepto.
Como me vio indecisa y sin el impulso de lanzarme yo. Se levanto y fue hacia la cama diciéndome que si me molestaba que se echara en mi cama. Yo lo quede mirando aún incrédula, sin comprender demasiado sus intenciones aunque por supuesto, muy claras estaban pero entendiendo que al parecer lo que yo sienta con respecto a todo esto le importa un bledo, porque debe creer que yo tengo todo asumido y esto no me afectara... lo quede mirando ahí estirado en la cama, me senté a su lado después de un rato y me estire junto a él.
Cerro los visillos de las cortinas que estaban abiertas y ante un abrazo ingenuo de mi parte, deslizo sus manos a mi cintura y después hasta mis tetas. Me acaricio lentamente y vendiendo una falsa timidez que sentí al ver como desabrochaba mi sostén e insistía en que mis tetas estaban mas pequeñas, se las quedo mirando, las acaricio y las empezó a chupar mientras yo lo miraba con extrañeza.
- Siii ... – dijo en un momento como si les hablara – son las mejores, las mas ricas... – mientras arremetía con su boca contra ellas.
Yo me rendí entonces a sus caricias y de a poco me fue desnudando, dejándome con la polera levantada, las tetas al aire mientras me sacaba el pantalón y las bragas. Se desnudo a la vez y se fue sobre mi.
- Despacito... – le insistí.
Solo en ese momento, sobre mi, me beso, y fue como aquellos besos perdidos de hace muchos meses, esos húmedos y lascivos, de esos que parecieran comerte la boca. Jugo con el mete y saca un rato mientras mis dedos se enredaban en su pelo y bajaban hasta sus nalgas para apretarlo contra mi, mientras veía su entusiasmo que le hice notar.
- Es como te gusta... – me decía – en tanto volvía a arremeter contra mis tetas y yo lo miraba mientras él cerraba los ojos frunciendo el ceño, lo que me recordó un viejo capitulo de una pseudo reconciliación de hace unos años, pero que en ese tiempo si lo era ya que por lo menos fingía que yo le importaba más.
En un momento se levanto para tomar aire y calmarse, mientras me acariciaba el vientre y las piernas con sus manos observándolas como si las hubiera estado añorando, tocaba mis tetas midiéndola con sus manos, mientras insistía que eran las mejores.
- Son las mejores, las más grandes que he tenido en mis manos... – decía.
- Nah, no son tan grandes, las hay muchos más...
- Si pero no son naturales, las tuyas si...
- Bueno es que quizás la mina que tienes ahora las tiene más chicas y en comparación con esas, claro que las mías son mas grandes...
- Noo... pero en serio, las que conocí alguna vez las podía tomar con mis manos, las tuyas no... – me decía mientras se sonreía y las acariciaba.
Me levante entonces a su vez y en un intento de tomar yo el control, me puse sobre él, en esa posición juegue yo, mientras el cerraba los ojos y se dejaba hacer.
Mi intento no duro demasiado, me canse rápidamente y él susurro.
- Mmm perdiste la costumbre... –
- Si po’ mucho tiempo...
- Si, yo también había perdido la costumbre de sentir esto... – dijo
Y me volvió a estirar en la cama y ya no se detuvo más hasta que obtuvo lo que vino a buscar, su orgasmo. Como siempre le pasaba, se mareo un poco y se estremeció, termino agotado y como él dice “acabado”.
Nos duchamos y luego de vestirse se estiro en la alfombra y me miro vestirme mientras de paso, señalo la hora de su partida, por supuesto casi de inmediato. Era obvio, quería irse ya, pues obtuvo lo que quería. Le dije que se quedara un rato más para mostrarle las fotos de mi sobrina y se quedo allí mientras iban pasando una a una las imágenes con las cuales a mi se me caía la baba, cuando empezó a insistir en irse, me seque el cabello y en un especie de despedida, le dije que me besara y me abrazara.
Lo hizo, mientras me abrazaba, me felicito por el departamento diciendo que estaba feliz por mi y bla bla bla... discursos para el bronce, mientras yo lo miraba comprobando una vez más el sin sentido de todo esto.
Me preguntó si lo iba a dejar a la puerta del edificio, lo acompañe hasta la salida y luego le dije que lo iba a dejar al bus en plan broma diciéndole “para que no te devuelvas”.
En realidad, en ese instante no supe definir para que hicimos esto.
No es una reconciliación, con suerte, es aquel polvo que te pegas con un ex para recordar viejos tiempos y supongo que es eso lo que pretendía.
Mientras esperábamos, hablamos para variar de temas sin importancia, cuando llego el bus, me sorprendió atrapando mi cara con sus manos plantándome dos besos en la boca que me extrañaron porque si analizo su psicología, y bajo su perspectiva de amigos, no debía hacerlo.
Me quede un momento plantada allí, extrañada y vacía.
De hecho ni siquiera sé para que le pregunté antes que se fuera.
- ¿Nos vemos? – asumiendo que como ya tuvo lo que quería no sabría más de el.
- Si pue` ... – y se fue.
Es por esto, precisamente por qué no me decidía a contar esto. Pueden ahora decirme lo que quieran pues bien merecido me lo tendría por tonta. Con todo lo que sé, siendo consciente de todo, hago esta estupidez.
Y como para variar, siempre quiero comprobar mis hipótesis, y la mía es que quería su tentempié pero nada más, lo invite una vez más, pero por supuesto, acepto pero a última hora aviso que supuestamente no podría.
Hipótesis comprobada. Si pretende algo, es precisamente tener su tentempié cuando a él se le ocurra, no cuando yo quiera... y si bien eso siempre fue así, porque al final la amante es eso y nada más, es que vuelve a dejarme la puerta abierta pero queriendo siempre tener el control.
Es decir, me libera, no quiere ningún tipo de compromiso, ni sentimiento de por medio pero quiere tenerme allí para que cuando al niño egoísta se le ocurra y le den las ganas y sabiendo que aun soy débil frente a él, me tome como el niño que recurre al juguetito olvidado en la repisa cuando esta aburrido y luego lo vuelve a dejar en su lugar hasta que vuelva a recordarlo pero sabiendo que estará allí siempre...
Que se joda, dicen que los adictos tienen recaídas, que hasta saludable es, y esta fue una más pero quiero que sea la última, después de todo, pude resistir seis meses y ese fue una gran avance tomando en cuenta que antes no duraba ni dos, si puedo resistirme un año, ya estaré curada o por lo menos inmunizada.
Si se aburre de comer porotos todos los días es su problema, para eso tiene a su doña perfectita, mala suerte si la tipa cumple o no su expectativas, pero hasta la más grande de las idiotas se cansa, sobretodo si con cada paso se da cuenta que todo el tiempo invertido fue tiempo perdido.
Cuesta aceptarlo, pero es cierto, nunca me quiso, no me quiere ni me querrá.
Punto y pelota, como bien dicen los españoles.
Quizás si la providencia quiere ayudarme, el policía de investigaciones que conocí por un chat, de 27 añitos y soltero, con el que incluso ya he hablado en persona por teléfono y según sus palabras, me encontró muy linda y simpática, puede que se convierta en el clavo que saque este maldito clavo oxidado, ya sea para entretenerme aunque sirva solo para eso.
Es por eso que en el post anterior les mencionaba este par de cosas.
Una de ellas ya evoluciono y por supuesto que ya sé a lo que va, a ningún lado.
El otro, aun no lo sé... de corazón me gustaría que evolucionara por fin a algo de verdad pero bueno, eso aún no lo sé. Apenas lo conozco, no sé que pueda resultar de eso.
Así que finalmente relate esto, ahora estoy dispuesta a ser apedreada. Si pudiera yo misma me lanzaría una roca.
Fue a mi depa. a conocerlo.
Yo lo invité.
Y por supuesto que no me siento nada orgullosa de eso, porque una vez más comprobé lo débil que soy para enfrentar esto.
Como relate en más de algún post del pasado, el papanatas siempre ha tenido una obsesión de hogar propio. Como mi actual realidad es la que él alguna vez tuvo, era obvio que se entusiasmara ante la idea de ver el sueño que alguna vez vivió proyectado en mi.
Ya dije, que él proyectaba sus frustrados sueños en mi.
Y yo aprovechándome de eso y del interés que tenia de conocer mi nuevo hogar, lo invité.
Para cumplir una vieja promesa, que por supuesto es más una excusa que otra cosa.
El de enseñarme a cocinar.
Así que después de un par de frustradas y decidoras ocasiones que me dijo que iría y al final no iba, por fin el sábado 3 de octubre apareció en mi casita.
Habíamos quedado de ir a comprar juntos para cocinar ese día, yo siempre quise verlo en ese plan porque como era común en él, se ufanaba de ser un gran cocinero y eso yo quería comprobarlo.
Al llegar estaba muy entusiasmado, tanto que me sorprendió.
Fuimos al súper y verificando lo que yo tenia en mi escuálida alacena y lo necesario para comer algo bueno ese día, compramos lo que faltaba, mientras que entre broma y broma se vislumbraba lo que venia. ¿por qué?, porque entre broma y broma, subidita de tono y uno que otra corrida de mano, me di cuenta que él venia dispuesto.
Venia a hacer algo más que cocinar.
Lo cierto es que en el tema, a pesar de que no niego que las ganas no me faltaban, evite el sugerir nada porque ya me había dicho muy clarito que no quería más que mi amistad y que sexo ya nunca más. Así que entre hacerme la tonta y mirarlo con cara rara cada vez que lanzaba una broma, lo único que hice fue sacarle en cara su negativa con frases como “eres tu el que me dijo que ya nunca más” “eres tu el que ya no quiere” “mi abstinencia es obligada” y cosas por el estilo.
Así que hasta el último momento, no pensé en lanzarme porque de lo único que estoy segura es que un rechazo más ya no sería capaz de soportarlo así que no quería arriesgarme otra vez a terminar destrozada por sus desplantes egoístas.
Al regresar del súper, puso manos a la obra y vi su experticia de la cual tanto se ufanaba.
No es que actué como un chef profesional por supuesto, pero de que esta acostumbrado a cocinar y le gusta, eso esta claro. De pronto me di cuenta que faltaba uno de los ingredientes y partí a comprarlo mientras él se quedaba preparando el resto. Cuando regrese, tenía los ojos rojos y prácticamente todo listo, hasta la ensalada lista para ser aderezada.
Los ojos rojos, eran por la cebolla que había estado picando y que estaba muy fuerte, y la sorpresa en mi caso fue por la velocidad al ver que ya tenia todo listo y ni siquiera había yo podido colaborar en mucho, así que viendo la ensalada que estaba ahí, solo me ofrecí a aliñarla, lo que a la larga fue perjudicial, porque por lo menos a mi me gusta bien ácida y por lo que comprobé después, a él no le gusta así que al final me la comí toda yo.
Prepare la mesa con la idea no muy entusiasta del montón de loza y trastos que tendría que lavar después y nos sentamos a almorzar.
El menú, arroz con salsa y carne, junto a una bien ácida ensalada de lechuga, acompañada de una cerveza y coca cola.
De pronto al mirar hacia el lava platos, vi con sorpresa que las ollas y artículos usados para cocinar, estaban lavados y ordenados en el seca platos, por lo que otra vez me sorprendí y vi cuan ordenado y rápido es para estos menesteres. Con alivio me dije, que bien solo tendré que lavar unos cuantos platos jajajaja.
Mientras comíamos, la conversación derivó en lo de siempre, cosas de trabajo, de pelis, de música, temas que a él le interesan poco mientras yo degustaba el sazón del almuerzo preparado por él.
Le quedo bastante rico, eso es indudable, aunque al parecer él no quedo tan conforme con su obra, como yo.
Sólo en ese momento, mientras conversábamos me percate de un detalle al que no le había tomado asunto. Venia vestido con esa polera wuachona que le había yo regalado para su cumpleaños. Esa que siempre para mi gusto por lo menos, le hacia verse muy bien.
Volví a sorprenderme pero también comprendí que ese día, el papanatas venia predispuesto, quería incitarme es lo que creí con fuerza en ese minuto o al igual que yo, quería mostrarme lo bien estaba.
No niego que el detalle me debilito un poco, y toda mi determinación se fue derritiendo no sin antes recriminarme yo misma la idiotez de que esas estupideces me emocionen todavía.
Fue al terminar de almorzar casi, que entre las bromas que él astutamente me lanzo de mis tetas, que según él se habían reducido, que le lance una de esas frases que cite más arriba.
Le pregunte a qué hora se iría y en ese momento dijo que no tenia una hora, que no sabia todavía.
- Que bien – le dije - para pasar el tiempo podríamos ver una película...
- ¿Quieres que probemos los “amortiguadores” de la cama? – me pregunto de pronto mirándome a los ojos con picardía.
Yo me quede en silencio pero él vio en mis ojos la aprobación.
- ¿Las preguntas tontas que hago no? – respondió entonces al ver que lo que venia a buscar podía ser una realidad.
Se quedo en silencio y lo invite a sentarse en el sillón mientras yo lavaba los platos del almuerzo.
Cuando termine y me saque el súper delantal de cocina que apenas uso, lo quede mirando sin creérmelo todavía.
Hace seis meses que no nos tocábamos un pelo. Y según sus propias palabras eso no volvería a pasar, pero o había extrañado mi vagina – porque obviamente a mi no – o la su so dicha doña perfectita de su esposa lo tenia a pan y agua otra vez o es tan egoísta que si, su mujercita funciona pero quería un tentempié diferente para salir de la rutina.
Y yo la idiota, acepto.
Como me vio indecisa y sin el impulso de lanzarme yo. Se levanto y fue hacia la cama diciéndome que si me molestaba que se echara en mi cama. Yo lo quede mirando aún incrédula, sin comprender demasiado sus intenciones aunque por supuesto, muy claras estaban pero entendiendo que al parecer lo que yo sienta con respecto a todo esto le importa un bledo, porque debe creer que yo tengo todo asumido y esto no me afectara... lo quede mirando ahí estirado en la cama, me senté a su lado después de un rato y me estire junto a él.
Cerro los visillos de las cortinas que estaban abiertas y ante un abrazo ingenuo de mi parte, deslizo sus manos a mi cintura y después hasta mis tetas. Me acaricio lentamente y vendiendo una falsa timidez que sentí al ver como desabrochaba mi sostén e insistía en que mis tetas estaban mas pequeñas, se las quedo mirando, las acaricio y las empezó a chupar mientras yo lo miraba con extrañeza.
- Siii ... – dijo en un momento como si les hablara – son las mejores, las mas ricas... – mientras arremetía con su boca contra ellas.
Yo me rendí entonces a sus caricias y de a poco me fue desnudando, dejándome con la polera levantada, las tetas al aire mientras me sacaba el pantalón y las bragas. Se desnudo a la vez y se fue sobre mi.
- Despacito... – le insistí.
Solo en ese momento, sobre mi, me beso, y fue como aquellos besos perdidos de hace muchos meses, esos húmedos y lascivos, de esos que parecieran comerte la boca. Jugo con el mete y saca un rato mientras mis dedos se enredaban en su pelo y bajaban hasta sus nalgas para apretarlo contra mi, mientras veía su entusiasmo que le hice notar.
- Es como te gusta... – me decía – en tanto volvía a arremeter contra mis tetas y yo lo miraba mientras él cerraba los ojos frunciendo el ceño, lo que me recordó un viejo capitulo de una pseudo reconciliación de hace unos años, pero que en ese tiempo si lo era ya que por lo menos fingía que yo le importaba más.
En un momento se levanto para tomar aire y calmarse, mientras me acariciaba el vientre y las piernas con sus manos observándolas como si las hubiera estado añorando, tocaba mis tetas midiéndola con sus manos, mientras insistía que eran las mejores.
- Son las mejores, las más grandes que he tenido en mis manos... – decía.
- Nah, no son tan grandes, las hay muchos más...
- Si pero no son naturales, las tuyas si...
- Bueno es que quizás la mina que tienes ahora las tiene más chicas y en comparación con esas, claro que las mías son mas grandes...
- Noo... pero en serio, las que conocí alguna vez las podía tomar con mis manos, las tuyas no... – me decía mientras se sonreía y las acariciaba.
Me levante entonces a su vez y en un intento de tomar yo el control, me puse sobre él, en esa posición juegue yo, mientras el cerraba los ojos y se dejaba hacer.
Mi intento no duro demasiado, me canse rápidamente y él susurro.
- Mmm perdiste la costumbre... –
- Si po’ mucho tiempo...
- Si, yo también había perdido la costumbre de sentir esto... – dijo
Y me volvió a estirar en la cama y ya no se detuvo más hasta que obtuvo lo que vino a buscar, su orgasmo. Como siempre le pasaba, se mareo un poco y se estremeció, termino agotado y como él dice “acabado”.
Nos duchamos y luego de vestirse se estiro en la alfombra y me miro vestirme mientras de paso, señalo la hora de su partida, por supuesto casi de inmediato. Era obvio, quería irse ya, pues obtuvo lo que quería. Le dije que se quedara un rato más para mostrarle las fotos de mi sobrina y se quedo allí mientras iban pasando una a una las imágenes con las cuales a mi se me caía la baba, cuando empezó a insistir en irse, me seque el cabello y en un especie de despedida, le dije que me besara y me abrazara.
Lo hizo, mientras me abrazaba, me felicito por el departamento diciendo que estaba feliz por mi y bla bla bla... discursos para el bronce, mientras yo lo miraba comprobando una vez más el sin sentido de todo esto.
Me preguntó si lo iba a dejar a la puerta del edificio, lo acompañe hasta la salida y luego le dije que lo iba a dejar al bus en plan broma diciéndole “para que no te devuelvas”.
En realidad, en ese instante no supe definir para que hicimos esto.
No es una reconciliación, con suerte, es aquel polvo que te pegas con un ex para recordar viejos tiempos y supongo que es eso lo que pretendía.
Mientras esperábamos, hablamos para variar de temas sin importancia, cuando llego el bus, me sorprendió atrapando mi cara con sus manos plantándome dos besos en la boca que me extrañaron porque si analizo su psicología, y bajo su perspectiva de amigos, no debía hacerlo.
Me quede un momento plantada allí, extrañada y vacía.
De hecho ni siquiera sé para que le pregunté antes que se fuera.
- ¿Nos vemos? – asumiendo que como ya tuvo lo que quería no sabría más de el.
- Si pue` ... – y se fue.
Es por esto, precisamente por qué no me decidía a contar esto. Pueden ahora decirme lo que quieran pues bien merecido me lo tendría por tonta. Con todo lo que sé, siendo consciente de todo, hago esta estupidez.
Y como para variar, siempre quiero comprobar mis hipótesis, y la mía es que quería su tentempié pero nada más, lo invite una vez más, pero por supuesto, acepto pero a última hora aviso que supuestamente no podría.
Hipótesis comprobada. Si pretende algo, es precisamente tener su tentempié cuando a él se le ocurra, no cuando yo quiera... y si bien eso siempre fue así, porque al final la amante es eso y nada más, es que vuelve a dejarme la puerta abierta pero queriendo siempre tener el control.
Es decir, me libera, no quiere ningún tipo de compromiso, ni sentimiento de por medio pero quiere tenerme allí para que cuando al niño egoísta se le ocurra y le den las ganas y sabiendo que aun soy débil frente a él, me tome como el niño que recurre al juguetito olvidado en la repisa cuando esta aburrido y luego lo vuelve a dejar en su lugar hasta que vuelva a recordarlo pero sabiendo que estará allí siempre...
Que se joda, dicen que los adictos tienen recaídas, que hasta saludable es, y esta fue una más pero quiero que sea la última, después de todo, pude resistir seis meses y ese fue una gran avance tomando en cuenta que antes no duraba ni dos, si puedo resistirme un año, ya estaré curada o por lo menos inmunizada.
Si se aburre de comer porotos todos los días es su problema, para eso tiene a su doña perfectita, mala suerte si la tipa cumple o no su expectativas, pero hasta la más grande de las idiotas se cansa, sobretodo si con cada paso se da cuenta que todo el tiempo invertido fue tiempo perdido.
Cuesta aceptarlo, pero es cierto, nunca me quiso, no me quiere ni me querrá.
Punto y pelota, como bien dicen los españoles.
Quizás si la providencia quiere ayudarme, el policía de investigaciones que conocí por un chat, de 27 añitos y soltero, con el que incluso ya he hablado en persona por teléfono y según sus palabras, me encontró muy linda y simpática, puede que se convierta en el clavo que saque este maldito clavo oxidado, ya sea para entretenerme aunque sirva solo para eso.
Es por eso que en el post anterior les mencionaba este par de cosas.
Una de ellas ya evoluciono y por supuesto que ya sé a lo que va, a ningún lado.
El otro, aun no lo sé... de corazón me gustaría que evolucionara por fin a algo de verdad pero bueno, eso aún no lo sé. Apenas lo conozco, no sé que pueda resultar de eso.
Así que finalmente relate esto, ahora estoy dispuesta a ser apedreada. Si pudiera yo misma me lanzaría una roca.
Vida tranquila
Estos últimos días han sido muy tranquilos.
Después del vendaval de información sobre operaciones, enfermedades y cosas varias, me di una semana para calmar mis ansias y olvidarme de todo aquello como si no existiera.
Esa semana ha pasado ya a ser dos, porque sinceramente, esta semana tampoco quiero preocuparme de eso. Posiblemente solo estoy evadiendo algo inevitable, pero lo cierto es que me tenia bastante inquieta todo esto y necesitaba un poco de paz mental como para ordenar mis pensamientos.
Mi vida en solitario ha sido muy pacifica hasta ahora, quizás hasta un poco aburrida. Durante la primera semana, me encontré en dos ocasiones con una vecina de piso que resulto ser muy simpática, tan simpática que es escandalosa y gritona para expresarse... es muy risueña y entusiasta, cuestión que contrasta bastante conmigo, me cayo bien, es cierto, y me llama la atención su interés de ser amistosa conmigo. Cada vez que me ve, me saluda y hasta recuerda mi nombre, asunto que para mi siempre ha sido una dificultad.
Bueno, hay personas así, muy contentas por la vida.
Supongo que debería rodearme de personas así como para tomarle más sabor a la vida.
Un fin de semana fue mi amiga para recordar viejas andadas haciendo una maratón de pelis de vampiros, en la que terminamos viendo Salem`s Lot, serie que dura tres horas, por lo que estuvimos madrugando hasta las 04:35 de la mañana, mientras en otro departamento de la misma torre, un grupo de jóvenes celebraban escandalosamente no se que evento, el asunto es que terminaron casi a la misma hora que nosotras, mientras en la lejanía se escuchaba el retumbar de la música y sus gritos.
En cuanto a mis incursiones como cocinera que aún han sido muy pocas, si bien la comida me ha quedado comestible, no he sido capaz de comerme un segundo plato, jajajaj... pero que diablos, como el único día que “cocino” es el sábado, mucha comida no se ha desperdiciado... tanto.
Y en otros temas, finalmente después de tantas recriminaciones y estupideces varias, el bautizo de mi sobrina se cancelo hasta nuevo aviso. Es que por el lado de mi cuñada, se murió una tía lejana hace poco y supongo que en respeto a eso no quieren una celebración. No sé, yo estoy en desacuerdo con la decisión pero que diablos, ya es asunto de ellos. El único problema ahora es que ya nos habíamos inscrito con mi hermana en las famosas charlas que te hacen en la iglesia para ser madrina, así que tendré que mamarme en un par de días sermones y cuestiones varias de lo que significa amadrinar un niño.
Tengo un par de cosas que me gustaría contar, pero creo que es mejor ver como evolucionan antes de lanzarme a dar opiniones e hipótesis varias y ponerlas al veredicto de quienes me leen, porque posiblemente puede que signifique mucho o no signifique nada al final, lo que es lo más probable.
Estoy bastante perezosa para escribir y para hacer cosas últimamente.
Supongo que después de tantos eventos no muy positivos, estoy agotada y necesito vacaciones.
Lastimosamente, tengo que esperar hasta febrero por lo menos. Así que me queda unos largos meses más de trabajo.
Esto de vivir en inercia...
Después del vendaval de información sobre operaciones, enfermedades y cosas varias, me di una semana para calmar mis ansias y olvidarme de todo aquello como si no existiera.
Esa semana ha pasado ya a ser dos, porque sinceramente, esta semana tampoco quiero preocuparme de eso. Posiblemente solo estoy evadiendo algo inevitable, pero lo cierto es que me tenia bastante inquieta todo esto y necesitaba un poco de paz mental como para ordenar mis pensamientos.
Mi vida en solitario ha sido muy pacifica hasta ahora, quizás hasta un poco aburrida. Durante la primera semana, me encontré en dos ocasiones con una vecina de piso que resulto ser muy simpática, tan simpática que es escandalosa y gritona para expresarse... es muy risueña y entusiasta, cuestión que contrasta bastante conmigo, me cayo bien, es cierto, y me llama la atención su interés de ser amistosa conmigo. Cada vez que me ve, me saluda y hasta recuerda mi nombre, asunto que para mi siempre ha sido una dificultad.
Bueno, hay personas así, muy contentas por la vida.
Supongo que debería rodearme de personas así como para tomarle más sabor a la vida.
Un fin de semana fue mi amiga para recordar viejas andadas haciendo una maratón de pelis de vampiros, en la que terminamos viendo Salem`s Lot, serie que dura tres horas, por lo que estuvimos madrugando hasta las 04:35 de la mañana, mientras en otro departamento de la misma torre, un grupo de jóvenes celebraban escandalosamente no se que evento, el asunto es que terminaron casi a la misma hora que nosotras, mientras en la lejanía se escuchaba el retumbar de la música y sus gritos.
En cuanto a mis incursiones como cocinera que aún han sido muy pocas, si bien la comida me ha quedado comestible, no he sido capaz de comerme un segundo plato, jajajaj... pero que diablos, como el único día que “cocino” es el sábado, mucha comida no se ha desperdiciado... tanto.
Y en otros temas, finalmente después de tantas recriminaciones y estupideces varias, el bautizo de mi sobrina se cancelo hasta nuevo aviso. Es que por el lado de mi cuñada, se murió una tía lejana hace poco y supongo que en respeto a eso no quieren una celebración. No sé, yo estoy en desacuerdo con la decisión pero que diablos, ya es asunto de ellos. El único problema ahora es que ya nos habíamos inscrito con mi hermana en las famosas charlas que te hacen en la iglesia para ser madrina, así que tendré que mamarme en un par de días sermones y cuestiones varias de lo que significa amadrinar un niño.
Tengo un par de cosas que me gustaría contar, pero creo que es mejor ver como evolucionan antes de lanzarme a dar opiniones e hipótesis varias y ponerlas al veredicto de quienes me leen, porque posiblemente puede que signifique mucho o no signifique nada al final, lo que es lo más probable.
Estoy bastante perezosa para escribir y para hacer cosas últimamente.
Supongo que después de tantos eventos no muy positivos, estoy agotada y necesito vacaciones.
Lastimosamente, tengo que esperar hasta febrero por lo menos. Así que me queda unos largos meses más de trabajo.
Esto de vivir en inercia...
Etiquetas: tranquilidad vida





