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Diario de vida de una escritora
A escribir, a escribir...relatar experiencias y deseos.... Viviendo en el desconcierto...
Acerca de
Una escritora es lo que quiero ser algún día, para expresar todo, tristezas y alegrías, lo imposible como lo posible, creando mundos eternos...

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Rebeldias Autoritarias... @_@
Según Freud, los conflictos con la autoridad están íntimamente relacionados con los problemas que se tienen con el padre y que se marcan en la adultez en la relación con las parejas y con quienes representan un tipo de “autoridad” – valga la redundancia.

Pues a pesar de todo, creo que en mi caso, aquella postura es real.

Es verdad, cuando mi padre vivía y vivía con nosotros, yo era su principal ente criticón, lo que nos acarreaba a no llevarnos muy bien.

Después, muchos años después y cuando ya estaba en su época de decadencia y lejos de nosotros, tuvimos una mejor relación, supongo que por lo mismo, su lejanía.

Y asumo que quizás, ese gusto mío de meterme en problemas, provenga de eso también.

El asunto es que desde que entre al mundo laboral, una cosa que jamás he logrado hacer, es llevarme bien con los jefes.

Ninguno me cae bien ni me agrada y no me importa demostrar mi molestia cuando se meten conmigo.

En definitiva, siempre encuentro algo que me haga sentir en rebeldía con la supuesta “autoridad” que el tipejo/a en cuestión tenga laboralmente sobre mi.

Cuando entre a trabajar por primera vez en mi profesión, tuve una jefa, no me desagradaba pero tampoco la tomaba en cuenta, mi rebeldía era ignorarla.

Mi segundo trabajo, aquel mismo donde conocí al papanatas, teníamos varios jefes, pero había una en especial, que iba cada día a supervisarnos a pesar de que cumplíamos con creces las labores diarias, lo que a la larga termino por encabritarme en contra de ella y comportarme cínica y maldita.

Nos burlábamos desvergonzadamente de ella, incluso en su propia cara y digo “nos” porque no era yo la única.

Mi rebeldía hija de puta una vez más.

Mi tercer trabajo, aquel en que mi jefe era compañero/colega y amigo mío, paso lo mismo, a pesar de caernos bien en terrenos amistosos, cuando llegaba la hora de darme ordenes, mi rebeldía emergía en malas actitudes que finalmente derivaron en discusiones y en una consiguiente mala leche con él.

Como amigo era buena onda, como jefe sacaba lo peor de mi.

Y cansada de aquella mala onda que tenia con él, opte por lo mejor que podía hacer: irme, aunque claro, no fueron las únicas razones.

Mi problema con los trabajos es precisamente ese, cuando empiezo a aburrirme de aquellas cosas, pues lo único que quiero hacer es escapar y por lo general lo hago.

Al llegar al trabajo en el que estoy actualmente, venia escapando precisamente de eso, además de las razones monetarias y horarias, y lo más curioso es que por primera vez, sentía que había encontrado la horma de mi zapato en cuanto a jefes se refería.

Los jefes que me recibieron me caían bien y con ello logre muchas cosas.

Pero como hubo una reorganización en el lugar, uno de aquellos cambios me afecto directamente. Me cambiaron a mi querido jefe y ahora estoy con otro que si bien no me cae mal, creo que va camino a eso.

Primero, porque creo que no será tan fácil para conseguir mis metas tan fácilmente como si lo hacia con mi jefecito, ya que tenia toda su colaboración.

El solo plasmaba su firma y me creía todo aquello que yo le decía.

Además no se metió conmigo, mi nuevo jefe si lo ha hecho – no sean mal pensados jajajaja -.

Me llamo la atención por no marcar por las mañanas y claro no lo hacia porque llego la mayoría del tiempo atrasada.

Ya sé que es mi responsabilidad llegar a la hora y que forma parte de las obligaciones contraídas y que debo cumplir al igual que todos los demás con las normas que la empresa impone a sus empleados, lo sé, pero desde ayer, que fue mi trascendental llamado de atención, siento que esa rebeldía dormida esta naciendo otra vez.

Estaba activada plenamente con las restricciones de Internet que existen y que me salte buscando por todos los medios más truculentos tener acceso a todo aquello que me negaban, y que ahora abandone porque mi compañero fiel, mi notebook ahora tiene ese trabajo pero con un plan que yo pago y sin restricciones para ahorrarme problemas.

Y nació mi rebeldía otra vez precisamente porque mi nuevo jefecillo mostró lo que me complica, uso su autoridad.

No lo justifico, mi proceder digo, sé que soy irresponsable y el trabajo no me lo tomo en serio a pesar de los beneficios que representa para mi. Pero desde que me cambiaron de jefe, mis energías se redujeron a cero y ya no me interesa demasiado hacer mucho.

También hay otros razones de tipo motivacional y personal que me tienen en esta especie de inercia aburrida, que sé que no tiene por que pagar el lugar en el que trabajo, pero como yo soy de aquellas tipejas que hace las cosas por motivación más que por otros asuntillos, cuando esta no existe, pues no tengo deseos de hacer nada.

Lo más gracioso es que cuando por fin encuentro a un jefe que si logra agradarme me lo cambian y vuelve el circulo vicioso de mis odiosidades “jefisticas”.

Por ahora, como lo hacia en mis anteriores trabajos, no puedo escapar, estoy atada por lo menos a tres años más acá, hasta que salga de la deuda del auto.

El asunto es que esto de los trabajos es como el amor, en el amor no puedes elegir de quien te enamoras, en los trabajos por desgracia, tampoco puedes elegir a tus jefes...

Es tan injusta la vida, jajaja.
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