Día especial
Finalmente no entiendo nada.
Al parecer a los tipos les gusta que los traten mal.
Resulta que a mi jefe, desde que llegó, que no he sido la señorita “dulzura” precisamente con él, le rebato todo, le contesto de mala forma, y a veces hasta no hago lo que debería hacer y sin embargo, ahí esta y todavía no me dice nada. Supongo que todavía no he colmado el vaso de su paciencia, que diablos.
¿Por qué me comporto así?
Pues tengo serios conflictos con la autoridad, siempre la imagen de un jefe me ha provocado rechazo y eso me lleva a comportarme como lo hago.
Bueno, a pesar de todo esto, tengo la impresión que al mentado jefe le caigo demasiado bien, porque el viernes – que era mi cumple – se le ocurrió llegar con un regalo que me sorprendió en demasía.
Asumo que su buena estima viene de su nacimiento, porque viene del sur y la gente de esos lugares es por naturaleza afable, paciente y de “piel” como se dice. Este tipo tiene la costumbre de ser cariñoso, te saluda de beso siempre y te acaricia el pelo mientras te habla además de ser muy amable y a mi toda esta parafernalia me descoloca, porque por naturaleza soy parca con los desconocidos y mas con los jefes y además que nunca me ha agradado que traspasen mi metro cuadrado, sobretodo si yo no lo he autorizado.
Es decir, siempre estoy cubierta de lo que en Evangelion – mi referencia ñona al anime por si acaso - se describía como AT Field (Campo de absoluto terror), aquella distancia voluntaria que nos separa los unos de los otros y que no permite que seamos uno y nos entendamos – en el buen sentido de la palabra claro esta jajajajaj.
El asunto es que este chico llega con toda esa amabilidad a darme ordenes, traspasa mi campo AT abrasándome y haciéndome cariños y eso es como si a mi me sacaran la madre - sé que soy rara pero que diablos, así soy no mas – y para rematarla, el viernes por culpa de la red corporativa de la empresa se entero que cumplía años.
Como dije, llegó con un regalo. Un peluche de un personaje de anime que sirve para colgar en el auto y eso me tomó totalmente por sorpresa, porque por costumbre nunca celebro mis cumples y porque no me imagine que él se tomaría la molestia.
Y eso no lo entiendo, porque con todo lo mal que lo he tratado, por lo menos debería odiarme y ni darse el trabajo de ir a meterse a una tienda noña de bisutería de animación japonesa para darme la sorpresa.
Supongo que se cumple de nuevo lo de que persigues a quien te rehúye.
Debo simpatizarle demasiado porque de otra manera no lo entiendo.
Al igual que al papanatas.
Habíamos quedado que nos veríamos el martes, día previo a la navidad para almorzar como es la costumbre de estos últimos meses, pero finalmente me aviso que no se podría porque no sabía si alcanzaría a llegar a la hora.
Como ahora estoy más relajada en ese sentido, aunque no niego que siempre me molesta que se arruinen los planes, no dije nada más y no hice ni berrinche ni cosa parecida. Ya hace un tiempo que estoy mostrando indiferencia ante él, ya no le llamo ni me muestro demasiado interesada en sus cosas, así que asumí que no se podría y le dije que lo dejáramos para otro día, me dijo que el viernes si que si, podría.
- Ah pero si es el viernes tendrá que ser con regalo porque es mi cumple…y quería que nos viéramos antes para salvarte de eso… - le dije bromeando.
Hace un tiempo le sugerí que quería un regalo pero sinceramente y conociéndolo me dije que por mucho que le insistiera nunca lo haría.
- Ah eso lo tengo muy en mente… - dijo entonces – de hecho me fui a dar una vueltecita por ahí ayer…
De no estar sentada me hubiese caído de espaldas, en serio.
No hice mayores comentarios porque no quise mostrar mi emoción al respecto, aunque no niego que me alegro el día porque del tiempo que lo conozco, nunca jamás me había hecho un regalo, además de estar mas cariñoso que de costumbre. Algo también muy extraño.
No niego que el par de días que faltaban para eso, alimento el que me pasara rollos con respecto al famoso regalito, aunque tenia pistas de lo que podría ser ya que en nuestras salidas a vitrinear siempre observábamos las mismas cosas y yo le comentaba lo que me agradaba – soy una maldita manipuladora jajajajaja –
La navidad en tanto, la pase tranquila en casa con mi madre y hermana y nuestras mascotas (dos perros macho y hembra). Cenamos, abrimos los regalos después de las doce y por culpa de una copa de champagne asesino que me tome, me fui directo a la cama – estoy débil con el alcohol últimamente jajajaj.
El viernes finalmente lleve conmigo una bolsa de compras donde llevaba una prendas que tenia que cambiar y un regalo pequeño que le tuve que comprar apurada - no pensaba regalarle nada - pero frente a tamaño acontecimiento no me quedo mas remedio que comprarle algún engañito por el milagro – detalle que solo le entregaría en caso que el me regalara porque como dije no quería mostrar demasiado cariño y emoción además que hasta ultimo momento pensé que se arrepentiría y me saldría con una excusa.
Mientras me dirigía hasta el sitio acordado y al verlo parado en esa esquina clásica, una leve emoción me conmovió, en sus manos tenia el regalo - que creí tendría oculto en una bolsa ya que en su trabajo no faltan los curiosos que siempre hacen preguntas – y me esperaba.
Lo salude con un beso en la cara y empezamos a caminar. Me entrego el regalo junto a unos DVD’s que le había pedido.
Lleve el paquetito en mi regazo todo el camino sin decirle nada, mientras íbamos al restaurante chino del que no hemos convertido en clientes mientras hablábamos de cosas del trabajo y de la navidad de cada uno.
Noté que se sentía incomodo regalándome algo pero comprendí que no era porque fuera para mi. El se siente incomodo siempre al hacer algo que denote algún rasgo de cariño para alguien.
Mientras esperábamos que nos sirvieran, le dije que abriría el regalo.
Al ver el contenido del paquetito, di un pequeño grito que lo sorprendió y saque el peluche que contenía. Era el que había sospechado. Kumagoro, el peluche que todo noño otaku que alguna vez haya visto Gravitation ha soñado.
Y siempre yo lo había querido.
Abrace el peluche riendome y se lo agradecí dándole un beso.
- Así soy de expresivo en pascua… - dijo como burlándose de si mismo al verse incomodo con la situación al no saber como reaccionar frente a mi súbita alegría.
Y en ese instante comprobé lo que siempre he sospechado, él al igual que yo, le cuesta expresar sus sentimientos, se incomoda y no sabe reaccionar frente a la felicidad de los demás. Una señal de cariño para él como para mi, es una muestra de debilidad que no estamos dispuestos a demostrar. El en definitiva es tan inseguro como yo. Supongo que por eso nos complementamos tan bien.
Como quería celebrar, pedimos unas cervezas y como ya dije, estoy tan débil que de inmediato me maree un poco. De pronto me dice.
- Me gustaría pasar una noche contigo pero tomándonos unos traguitos de a poco para ver como evolucionas – dijo poniendo cara de picardía.
- Nah, tu sabes, cuando tomo me dan ganas de bailar, soy la reina de la fiesta y animo a todos a ponerse en onda, jajajaja… aunque también me pongo caliente…
- Por eso… - acoto sonriendo a la vez mientras yo le sonreía también con picardía.
Pero me olvide de la idea, mientras pensaba “no hagas planes por favor”.
Nos dió la hora de regresar, ya que todavía quedaba media tarde de labores, lo fui a dejar hasta cerca de su trabajo y en un instante me comentó que a su mujercita la invitaron a la playa por quince días pero que ella no quería ir porque decía que la llevaban para hacer de cocinera.
- Mitsh… sería ideal para pasar una noche – dije bromeando.
-Noooo… ahí nos vamos a la playa un fin de semana… - agregó.
“Noooooo, no hagas planes por favor” – volví a decirme pensando en mi plazo mientras este empezaba a deshacerse como mantequilla pasándome la tremenda película de los dos juntos caminando por la arena, durmiendo en una cabañita cerca de la playa, empolvándonos como enfermos de la cabeza.
Una vez, hace un par de años, también hicimos un plan de escaparnos a la playa por un fin de semana pero para variar no resultó. Estoy convencida que esta vez pasaría lo mismo.
Eso siempre sucederá mientras el tiempo dependa de terceros, nada que decir.
Siempre pasará mientras él siga estando casado y lo seguirá estando, sin comentarios.
Por lo menos ese día, el viernes de mi cumpleaños, fue un día agradable, recibí dos regalos de mi agrado, uno más especial que otro claro esta y que no me esperaba.
Ahora Kumagoro esta sobre mi cama, mirándome con su cara de felpa tierno, testimonio del primer regalo del papanatas.
Supongo que será el último.
Feliz año nuevo para todos. Mis mejores deseos para quienes me leen y que el año 2009 este lleno de satisfacciones y felicidad.
Al parecer a los tipos les gusta que los traten mal.
Resulta que a mi jefe, desde que llegó, que no he sido la señorita “dulzura” precisamente con él, le rebato todo, le contesto de mala forma, y a veces hasta no hago lo que debería hacer y sin embargo, ahí esta y todavía no me dice nada. Supongo que todavía no he colmado el vaso de su paciencia, que diablos.
¿Por qué me comporto así?
Pues tengo serios conflictos con la autoridad, siempre la imagen de un jefe me ha provocado rechazo y eso me lleva a comportarme como lo hago.
Bueno, a pesar de todo esto, tengo la impresión que al mentado jefe le caigo demasiado bien, porque el viernes – que era mi cumple – se le ocurrió llegar con un regalo que me sorprendió en demasía.
Asumo que su buena estima viene de su nacimiento, porque viene del sur y la gente de esos lugares es por naturaleza afable, paciente y de “piel” como se dice. Este tipo tiene la costumbre de ser cariñoso, te saluda de beso siempre y te acaricia el pelo mientras te habla además de ser muy amable y a mi toda esta parafernalia me descoloca, porque por naturaleza soy parca con los desconocidos y mas con los jefes y además que nunca me ha agradado que traspasen mi metro cuadrado, sobretodo si yo no lo he autorizado.
Es decir, siempre estoy cubierta de lo que en Evangelion – mi referencia ñona al anime por si acaso - se describía como AT Field (Campo de absoluto terror), aquella distancia voluntaria que nos separa los unos de los otros y que no permite que seamos uno y nos entendamos – en el buen sentido de la palabra claro esta jajajajaj.
El asunto es que este chico llega con toda esa amabilidad a darme ordenes, traspasa mi campo AT abrasándome y haciéndome cariños y eso es como si a mi me sacaran la madre - sé que soy rara pero que diablos, así soy no mas – y para rematarla, el viernes por culpa de la red corporativa de la empresa se entero que cumplía años.
Como dije, llegó con un regalo. Un peluche de un personaje de anime que sirve para colgar en el auto y eso me tomó totalmente por sorpresa, porque por costumbre nunca celebro mis cumples y porque no me imagine que él se tomaría la molestia.
Y eso no lo entiendo, porque con todo lo mal que lo he tratado, por lo menos debería odiarme y ni darse el trabajo de ir a meterse a una tienda noña de bisutería de animación japonesa para darme la sorpresa.
Supongo que se cumple de nuevo lo de que persigues a quien te rehúye.
Debo simpatizarle demasiado porque de otra manera no lo entiendo.
Al igual que al papanatas.
Habíamos quedado que nos veríamos el martes, día previo a la navidad para almorzar como es la costumbre de estos últimos meses, pero finalmente me aviso que no se podría porque no sabía si alcanzaría a llegar a la hora.
Como ahora estoy más relajada en ese sentido, aunque no niego que siempre me molesta que se arruinen los planes, no dije nada más y no hice ni berrinche ni cosa parecida. Ya hace un tiempo que estoy mostrando indiferencia ante él, ya no le llamo ni me muestro demasiado interesada en sus cosas, así que asumí que no se podría y le dije que lo dejáramos para otro día, me dijo que el viernes si que si, podría.
- Ah pero si es el viernes tendrá que ser con regalo porque es mi cumple…y quería que nos viéramos antes para salvarte de eso… - le dije bromeando.
Hace un tiempo le sugerí que quería un regalo pero sinceramente y conociéndolo me dije que por mucho que le insistiera nunca lo haría.
- Ah eso lo tengo muy en mente… - dijo entonces – de hecho me fui a dar una vueltecita por ahí ayer…
De no estar sentada me hubiese caído de espaldas, en serio.
No hice mayores comentarios porque no quise mostrar mi emoción al respecto, aunque no niego que me alegro el día porque del tiempo que lo conozco, nunca jamás me había hecho un regalo, además de estar mas cariñoso que de costumbre. Algo también muy extraño.
No niego que el par de días que faltaban para eso, alimento el que me pasara rollos con respecto al famoso regalito, aunque tenia pistas de lo que podría ser ya que en nuestras salidas a vitrinear siempre observábamos las mismas cosas y yo le comentaba lo que me agradaba – soy una maldita manipuladora jajajajaja –
La navidad en tanto, la pase tranquila en casa con mi madre y hermana y nuestras mascotas (dos perros macho y hembra). Cenamos, abrimos los regalos después de las doce y por culpa de una copa de champagne asesino que me tome, me fui directo a la cama – estoy débil con el alcohol últimamente jajajaj.
El viernes finalmente lleve conmigo una bolsa de compras donde llevaba una prendas que tenia que cambiar y un regalo pequeño que le tuve que comprar apurada - no pensaba regalarle nada - pero frente a tamaño acontecimiento no me quedo mas remedio que comprarle algún engañito por el milagro – detalle que solo le entregaría en caso que el me regalara porque como dije no quería mostrar demasiado cariño y emoción además que hasta ultimo momento pensé que se arrepentiría y me saldría con una excusa.
Mientras me dirigía hasta el sitio acordado y al verlo parado en esa esquina clásica, una leve emoción me conmovió, en sus manos tenia el regalo - que creí tendría oculto en una bolsa ya que en su trabajo no faltan los curiosos que siempre hacen preguntas – y me esperaba.
Lo salude con un beso en la cara y empezamos a caminar. Me entrego el regalo junto a unos DVD’s que le había pedido.
Lleve el paquetito en mi regazo todo el camino sin decirle nada, mientras íbamos al restaurante chino del que no hemos convertido en clientes mientras hablábamos de cosas del trabajo y de la navidad de cada uno.
Noté que se sentía incomodo regalándome algo pero comprendí que no era porque fuera para mi. El se siente incomodo siempre al hacer algo que denote algún rasgo de cariño para alguien.
Mientras esperábamos que nos sirvieran, le dije que abriría el regalo.
Al ver el contenido del paquetito, di un pequeño grito que lo sorprendió y saque el peluche que contenía. Era el que había sospechado. Kumagoro, el peluche que todo noño otaku que alguna vez haya visto Gravitation ha soñado.
Y siempre yo lo había querido.
Abrace el peluche riendome y se lo agradecí dándole un beso.
- Así soy de expresivo en pascua… - dijo como burlándose de si mismo al verse incomodo con la situación al no saber como reaccionar frente a mi súbita alegría.
Y en ese instante comprobé lo que siempre he sospechado, él al igual que yo, le cuesta expresar sus sentimientos, se incomoda y no sabe reaccionar frente a la felicidad de los demás. Una señal de cariño para él como para mi, es una muestra de debilidad que no estamos dispuestos a demostrar. El en definitiva es tan inseguro como yo. Supongo que por eso nos complementamos tan bien.
Como quería celebrar, pedimos unas cervezas y como ya dije, estoy tan débil que de inmediato me maree un poco. De pronto me dice.
- Me gustaría pasar una noche contigo pero tomándonos unos traguitos de a poco para ver como evolucionas – dijo poniendo cara de picardía.
- Nah, tu sabes, cuando tomo me dan ganas de bailar, soy la reina de la fiesta y animo a todos a ponerse en onda, jajajaja… aunque también me pongo caliente…
- Por eso… - acoto sonriendo a la vez mientras yo le sonreía también con picardía.
Pero me olvide de la idea, mientras pensaba “no hagas planes por favor”.
Nos dió la hora de regresar, ya que todavía quedaba media tarde de labores, lo fui a dejar hasta cerca de su trabajo y en un instante me comentó que a su mujercita la invitaron a la playa por quince días pero que ella no quería ir porque decía que la llevaban para hacer de cocinera.
- Mitsh… sería ideal para pasar una noche – dije bromeando.
-Noooo… ahí nos vamos a la playa un fin de semana… - agregó.
“Noooooo, no hagas planes por favor” – volví a decirme pensando en mi plazo mientras este empezaba a deshacerse como mantequilla pasándome la tremenda película de los dos juntos caminando por la arena, durmiendo en una cabañita cerca de la playa, empolvándonos como enfermos de la cabeza.
Una vez, hace un par de años, también hicimos un plan de escaparnos a la playa por un fin de semana pero para variar no resultó. Estoy convencida que esta vez pasaría lo mismo.
Eso siempre sucederá mientras el tiempo dependa de terceros, nada que decir.
Siempre pasará mientras él siga estando casado y lo seguirá estando, sin comentarios.
Por lo menos ese día, el viernes de mi cumpleaños, fue un día agradable, recibí dos regalos de mi agrado, uno más especial que otro claro esta y que no me esperaba.
Ahora Kumagoro esta sobre mi cama, mirándome con su cara de felpa tierno, testimonio del primer regalo del papanatas.
Supongo que será el último.
Feliz año nuevo para todos. Mis mejores deseos para quienes me leen y que el año 2009 este lleno de satisfacciones y felicidad.





