logotipo

img_google
Diario de vida de una escritora
A escribir, a escribir...relatar experiencias y deseos.... Viviendo en el desconcierto...
Acerca de
Una escritora es lo que quiero ser algún día, para expresar todo, tristezas y alegrías, lo imposible como lo posible, creando mundos eternos...

Free counter and web stats

Sindicación
 
Menudencias
Entre paro de profesores, la transformada influenza porcina bautizada ahora de “humana” y que los días están cada vez más fríos, no he tenido deseos de escribir una palabra.

Estoy deprimida.

Bueno, ya todos saben por qué.

Que los profes reclamen por dineros no pagados y que salgan a protestar es un show de todos los años, porque para variar, mi país tiene buena fama económica pero la educación pública es una mierda. La salud es una mierda y los sueldos son una mierda.

Que acá son los ricos los únicos que tienen derecho a educación y salud decente y que si eres pobre y tienes la mala suerte de ir a parar a un hospital público, te mueres por enfermedades que en cualquier otro país más civilizado te salvarías, es una cruda y dura realidad, también es más que cierto.

Sin embargo, dale en la televisión con decir que somos el primer país de Latinoamérica en esto y aquello, cuando la realidad es que la brecha entre ricos y pobres es tan inmensa como es largo el país.

Somos tan idiotas con aquello de querer ser los “primeros en Latinoamérica” que de tener 12 casos de influenza porcina pasamos a 333 en menos de un mes... y de nuevo obtuvimos la famosa etiqueta de “somos el país de Sudamérica con más casos confirmados de influenza humana”, después que supuestamente habíamos controlado perfectamente el contagio.

Lo cierto es que lo de la famosa influenza porcina, que según un doctor que escuche no debió cambiarse de nombre ya que al final el mentado bichito sigue siendo de origen porcino y aviar aunque haya mutado para enfermarnos a nosotros, no es para mi más que una nueva forma de desviar la atención de los problemas mundiales que nos acechan y el desempleo y la crisis mundial que tiene la cagada en todos lados. Acá hasta el momento, de los 333 casos nadie se ha muerto y en el mundo estadísticamente para la cantidad de seres humanos que poblamos el planeta, las personas fallecidas no deben ser ni el 1% de la población mundial, nada en comparación con otras grandes epidemias que hemos tenido en nuestra historia y que han matado a muchos más, ósea que si lo pensamos, la enfermedad no es tan letal como nos tratan de vender y que si es por enfermedades más desastrosas tenemos la influenza estacional que en mi país en los inviernos es un clásico, además, de vez en cuando el Hanta y alguna que otra joyita insalubre por ahí que te mata en menos días y esta en el aire. Al final, los únicos que están haciendo el tremendo negocio, no son otros que los grandes laboratorios abasteciendo a medio planeta con antivirales y cuando salga la vacuna, de vacunas que serán vendidas como pan caliente en todas las farmacias y de las cuales todos los gobiernos se abastecerán, dejando un saldo millonario en el “pobre” tipejo o tipejos que sean dueños de esas grandes multinacionales farmacéuticas... lo que a la larga podría darle un impulso a la economía... Hmmm vaya que sospechoso ¿no?.

Todo esto sin contar, que acá se han puesto todos paranoicos y tienen agotadas las mascarillas que antes eran baratísimas y ahora han subido al doble de lo que valían, además del alcogel para las manos y los antivirales alternativos que las viejas que se automedican ya se están tomando para “prevenir” sin darse cuenta que al hacerlo generan resistencia en los bichos y estos se ponen aun más agresivos y letales...

Bueno, en algo somos los primeros en Latinoamérica. Somos los reyes de la idiotez... pero que diablos, vivo en este país y nací bajo su alero en el culo del mundo.

Y después de este largo y enrabiado comentario de contingencia mundial, a mi plana y aburrida realidad.

Lo de la influenza porcina me tiene sin cuidado la verdad y si llegará a enfermar, ¡me enfermo no más que tanta wea! - como decimos en mi país.

Ya tengo en mis manos el certificado que me acredita el beneficio del subsidio estatal para la compra de mi departamento y ya es cuestión simplemente que vaya a dejarlo a la inmobiliaria y firme los papeles del banco que me esperan pacientemente en la carpeta que ellos tienen... pero he estado retrasándolo esperando a ver si tengo la suerte de quedarme con un estacionamiento más económico y no con el que el maldito vendedor me quería meter que era el más caro. Si no, que diablos, a quedarme sin estacionamiento y mi pobre auto tendrá que quedarse en casa de mi madre.

Por otro lado, estás últimas semanas me he dedicado a sublimar viendo pelis hasta que los ojos me queden bizcos, mientras he tratado de ponerle más entusiasmo al trabajo para ver si con ello dejo de pensar tanto.

Lo cierto es que todavía sufro y muchísimo, hay demasiadas cosas que me lo recuerdan y demasiadas palabras que están ahí agujereándome el corazón, mientras me doy cuenta de cuanto en realidad lo amaba y lo amo.

Pero bueno, no puedo hacer nada y eso es lo que me mata últimamente.

La impotencia.

Mi mejor amiga se ha ido a alojar dos fines de semana y hemos estado en una maratón de una teleserie coreana que, maldita sea, me pasó el papanatas ya que a él no le gustaba.

Se llama “Sonata de Invierno” y es una de esas tele cebollas picadas finitas que sin duda le ha ganado al bodrio romanticón mas empalagoso de las venezolanas que recuerde, pero es ¡adictiva la desgraciada! . Estoy metidísima en la trama y bueno, me gusta el protagonista aunque en diez capítulos que he visto, ya ha perdido la memoria en un accidente, se re-enamora del amor de su juventud, se vuelve a accidentar y recuperar la memoria y para rematarla tiene la sospecha de que su gran amor podría ser su hermana. Y todavía me quedan 14 capítulos más...

Uf... cebolla picada finita, sin duda.

Este fin de semana, mi hermano mayor celebrará su cumpleaños.

Estamos todos invitados, y bueno, por supuesto que asistiré, ja, total no tengo nada mejor que hacer y de paso si el clima esta bueno, podré ver a mi sobrina recién nacida que es todo un amor... el 7 de junio cumple tres meses y mi hermano intermedio esta todo baboso... la hemos paparaseado tantas veces que hemos seguido su crecimiento en imágenes como nunca antes. Ya se parece a The Truman Show. Pobre bebita, no la dejamos en paz.

Y bueno, creo que me he puesto al día, aunque tantas cosas no han pasado como para emocionarse en demasía, aunque con mi estado de ánimo actual, no hay demasiado que me pueda emocionar.

Estoy depresiva, la verdad.

Y fue por eso que me he tardado en actualizar, a pesar de que me gusta escribir en el blog.

Creo que trato de sacar de los demás, la vida que yo no tengo.

El otro día me sorprendí viendo fotos en facebook de las familias de un par de amigos y creo que sentí algo de envidia al ver la felicidad de los demás.

Al ver que ellos tienen algo que yo no, una persona que los ama y no me refiero a amor fraternal ni maternal.

Por otro lado, Rodrigo, aquel otro papanatas con el que estuve pensando en revolcarme, me anunció hace unos días una buena nueva. Va a ser papá de nuevo.

Y me recordó tanto un viejo y doloroso episodio con el papanatas, que la decisión de no meterme con él se volvió una certeza.

No quiero estar alimentándome de vidas ajenas ni quiero envidiarlas.

Quizás con el papanatas había algo de eso y mucho de obsesión. Llegue en un momento a envidiarla a ella, a su mujer.

Sé que es estúpido, pero en esas cosas comprendo que mis sentimientos por él eran tan profundos que me tienen en este abismo que no pensé sería tan hondo.

Este es un tonto drama en comparación con la crisis mundial y la influenza porcina ¿no?, el mundo está tan mal y hay tanta gente sufriendo que esto es ridículo ¿no?

Que diablos, hay peores cosas en el mundo... sobretodo tomando en cuenta que hoy por hoy el papanatas debe estar muy feliz pensando que en mi todavía tiene una amiga y cree que no estoy pasándola mal por su causa.

Definitivamente, de los papanatas es el reino de los cielos.
Etiquetas:  
No