Asi es la vida y punto
Han pasado las semanas rápidamente, como si algo inexplicable las acelerara sin querer.
Entre fines de semanas lluviosos, con cielos grises y nublados, los días se van uno a uno y en ese cambiante estado invernal, que dicho sea de paso, me encanta, cada cosa comienza a avanzar apenas moviendo un poco mi voluntad y mis dedos.
En noches lluviosas, he dedicado mi tiempo a envolverme de la fantasía de la saga de Crepúsculo, Eclipse es la tercera parte que estas últimas noches me he devorado mientras que sumergida entre sus palabras dejo de pensar en la realidad y olvido por unas horas todo aquello que duele.
Mi tratamiento de sublimación ha funcionado perfectamente.
A veces hasta creo que he olvidado.
Como he estado metidísima en la historia, lo cierto es que llego a casa con el único deseo de seguir leyendo, y eso ha ayudado bastante para que vaya avanzando en la lectura aunque lentamente, porque no quiero que se termine.
Gracias a esa realidad falseada, casi he vuelto a sentirme como antaño.
Entusiasmada e ilusionada, aunque claro, ese entusiasmo y esa ilusión es una farsa, porque sé que una vez que termine, todo volverá a ser como antes.
Mientras a mi alrededor, los casos de influenza porcina se han ido acercando cada vez más, jefes y compañeros se han contagiado con la mentada enfermedad y han desaparecido por siete días con tratamiento viral y reposo además de convertirse en una cifra más de los miles de contagiados que ya tenemos en mis tierras más unos 15 muertos.
Menos mal que teníamos controlada la enfermedad...
Y hablando de enfermedades, estos días he estado algo resfriada y congestionada por las noches, aunque no he ido a parar a la cama – cuestión que me ha sucedido estos últimos años por lo menos una vez en el invierno – me he llenado de vitamina C de limones y naranjas para contrarrestar sus efectos por el temor a que como todos los años me agarre la garganta y esté difónica por la vida, algo que esta demás decir, es desagradable y desesperante.
Porque es cuando no puedes hablar, que más ganas tienes de hacerlo, ja.
Pero afortunadamente hasta ahora, lo he controlado bastante bien y solo me sigue afectando una pequeña tos y la congestión por las noches, sin embargo me ha servido para dormir profunda y apaciblemente como hace mucho no lo hacia.
Es que entre remedios, lecturas y cansancio, lo únicas ganas que me quedan, son las de dormir.
Y para rematar aun más mis pensamientos y mis cavilaciones trascendentales, ja, se murió uno de los iconos de los 80’, que personalmente me gustaba mucho. Michael Jackson, si, este extravagante y amorfo personaje que pasó de ser un genio musical a una momia legendaria.
Es que a él, yo lo divido en dos.
Independiente de su vida personal que ya todos sabemos transcurría de un escándalo a otro, como artista, sin duda era un genio y la genialidad por lo general esta asociada a la locura, así que no es de extrañar que este personaje haya sido tan estrafalario y extravagante y raro y todo lo que se quiera llamar. Me encantaban sus pasos de baile y muchas de sus canciones eran geniales, además que de paso, fue de él la primera canción asociada a un video que en mi tierna adolescencia me causaba miedo.
¿No lo he contado?. Me aterran los zombis. Y Thriller era una oda a mis miedos más oscuros y estúpidos de aquellos años.
Sé que es ridículo pero el cuento que conlleva la idea de los zombis con respecto a la muerte y aquello de estar solo rodeado de muertos vivientes siempre ha sido una de mis pesadillas recurrentes.
Es por eso que me apenó que se muriera, lo quiera o no el personaje forma parte del recuerdo colectivo de aquellos años maravillosos en que alucinaba con cualquier cosa ilusa que me imaginara.
Además, el que se murieran otros iconos de los ochenta como David Carradine y la actriz de los Ángeles de Charlie, de repente me ha hecho pensar en como va pasando el tiempo y cuanto voy envejeciendo a su vez.
Es que esos maravillosos años, se van con ellos. Y así parecen aún más lejanos de lo que ya son.
Pero volviendo al presente, un muy maldito presente, por lo menos he tenido avances en cuanto a la compra de mi departamento, ya que por fin me aceptaron el crédito hipotecario en el banco en el cual soy clienta, así que ahora simplemente estoy finiquitando unos detalles con papeles extras que me han solicitado por todos esos estúpidos seguros que van asociados, pero ya lo tengo aprobado y se están haciendo los estudios de títulos, así que es cuestión de un par de semanas, quizás menos, para que firme finalmente la escritura que me hará dueña de mi pequeño pero céntrico departamento de 30 metros cuadrados.
Hay pequeños vestigios de entusiasmo con la idea, hay veces que creo que una vez que lo tenga de verdad, es decir, me entreguen las llaves, por fin llegará un poco de la esquiva emoción de la que carezco por ahora.
Quien sabe, quizás si me alegre de verdad o simplemente este igual que ahora, no lo sé.
El domingo pasado, fuimos invitadas a una celebración familiar en casa de una tía, su hijo, que esta trabajando en el mismo lugar que yo gracias a un dato del que le avisé cuando se dio, recibió su primer sueldo de aquello y quería celebrarlo “pagando el piso”, lo que en mi patria significa gastar unos morlacos ya sea con compañeros o en este caso familia y en plan de agradecimiento por lo que me toca de ello por avisarle de la oportunidad. Esta demás decir que mi primo esta contentísimo, ya que esta haciendo un trabajo que le gusta y que le ayudará a solventar sus estudios de ingeniería, además de ganar un bastante buen sueldo, quizás incluso más de lo que gano yo, por lo que la celebración en parte era para mi y para “compartir” con la familia.
Que diablos, agradecida estoy pero las celebraciones familiares nunca han sido de mi agrado. Entre que das explicaciones de que como va tu vida, que si tienes pololo – novio – y por qué no lo tienes, la fiesta no es otra cosa más que un pretexto para emborracharse. Porque para variar, ser un borracho en mi país es un deporte nacional. No por nada, creo que estamos en lugares destacados en el Ranking de borrachos mundiales además de ser el tercer país en el mundo con más accidentes de transito por culpa del alcohol.
Así que el domingo – como hubo fin de semana largo – llegamos con lluvia a casa de mi tía, que nos esperaba con una mesa llena de cosas para picar y mucho “copete” - alcohol – me habían hasta comprado un Whisky. Es que ese era el trago que antes me atrevía a tomar, pero lo cierto es que apenas pude tomar un poco de un vaso y ya no me dio el cuerpo para más.
Así que termine tomando un licor de piña y comiendo a destajo de las cosas ricas que habían para picar. Mi tía había dicho que sería algo pequeño, solo para la familia pero a las doce de la noche, habían llegado unos vecinos que son parientes lejanos y muy lejanos por ser hermanos o tíos de la esposa de un hermano de mi madre así que la jornada siguió con parientes políticos que ya a esa hora estaban “dando jugo” borrachos y como yo para borrachos me bastan con los de mi propia familia, quise marcharme.
Baile un par de cumbias y luego ya me senté para no levantarme más, conversando de nimiedades con primas o con mi hermana.
Así que la jornada, termino temprano y de paso supongo, nos llevamos la fama de pesadas por marcharnos tan luego y no pescar a los borrachos que se las dan de simpáticos cuando el alcohol les da el valor.
Lo peor de todo es que hay parientes que ni conozco y yo a los desconocidos los trato por lo que son, desconocidos, así que no fui la señorita simpatía precisamente.
Así entre lluvias, libros de vampiros románticos adolescentes, resfrío, muertes de iconos de los ochenta, tramites bancarios y fiestas familiares se me han pasado estas dos semanas de ausencia “literaria”.
No he tenido muchos deseos de escribir pero finalmente termino haciéndolo igual, ya es una costumbre, que por momentos es más grata o menos dependiendo de lo que suceda en mi diario vivir.
Ya han pasado dos meses desde que no veo al papanatas y sobrepase mi récord de lejanía por una semana más, supongo que por fin tengo la voluntad y he estado haciendo cosas para pasar de mis recuerdos y mis sentimientos aun latentes en mi corazón.
He trabajado con más ímpetu, he vuelto a dedicarme a la lectura... pero ¿qué pasará cuando todos mis recursos se acaben?.
Inventarme más, supongo.
Lastimosamente mi récord quedará solo con una semana más nada más, porque mi computador esta enfermo y le pedí ayuda al papanatas para arreglarlo, ya que él siempre lo hacia antes.
Como mis contactos son tan reducidos, y en cuanto a mi computador solo en él confío además de que no me cobra por un trabajo que un desconocido si cobraría, además de que con seguridad trataría de venderme que el ordenador tiene “algo” más de lo que en realidad tiene – complejo de mecánico - es que a pesar de mis resistencias, le solicite ayuda.
Sé que parece una excusa para verlo, posiblemente es así, pero no tengo intenciones de hacer ni decir nada más que aprender a arreglar por mi misma el computador observando atenta lo que hará para arreglarlo para que la siguiente vez, no tenga que pedirle ayuda nunca más.
Y aunque es un favor de amigo, me niego a convertirme en su amiga y es por eso que me resistí mucho a llamarlo, pero mi computador es un bien que me costo tanto conseguir y que valoro tanto que no puedo ponerlo en manos de cualquiera y el papanatas podrá ser todo lo papanatas que es, pero en su trabajo siempre fue y ha sido muy responsable y eso incluye el que confíe en sus consejos y apreciaciones informáticas.
Sé que será difícil para mi, estar a su lado y no poder tocarlo, pero ya me dijo todo lo que tenia que decir y ya sé todo lo que tengo que saber.
Así que esta será una prueba de inmunidad que de alguna manera tengo que pasar.
Y sé que soy afortunada, porque él me ayudara de excelente forma a no recaer porque se comportara como un perfecto amigo, ya que dudo que me diga o haga algo para cambiar las cosas.
Después de todo fue eso lo que quedo de toda esta historia.
Absolutamente nada, ni sentimientos compartidos, ni nada que lo impulse a hacer nada.
Ja, se siente genial no dejar huellas en alguien al que le dedicaste tres años y medio de tu vida.
Ya sé, no es mucho y menos en estas circunstancias.
Que diablos.
Así es la vida y punto.
Entre fines de semanas lluviosos, con cielos grises y nublados, los días se van uno a uno y en ese cambiante estado invernal, que dicho sea de paso, me encanta, cada cosa comienza a avanzar apenas moviendo un poco mi voluntad y mis dedos.
En noches lluviosas, he dedicado mi tiempo a envolverme de la fantasía de la saga de Crepúsculo, Eclipse es la tercera parte que estas últimas noches me he devorado mientras que sumergida entre sus palabras dejo de pensar en la realidad y olvido por unas horas todo aquello que duele.
Mi tratamiento de sublimación ha funcionado perfectamente.
A veces hasta creo que he olvidado.
Como he estado metidísima en la historia, lo cierto es que llego a casa con el único deseo de seguir leyendo, y eso ha ayudado bastante para que vaya avanzando en la lectura aunque lentamente, porque no quiero que se termine.
Gracias a esa realidad falseada, casi he vuelto a sentirme como antaño.
Entusiasmada e ilusionada, aunque claro, ese entusiasmo y esa ilusión es una farsa, porque sé que una vez que termine, todo volverá a ser como antes.
Mientras a mi alrededor, los casos de influenza porcina se han ido acercando cada vez más, jefes y compañeros se han contagiado con la mentada enfermedad y han desaparecido por siete días con tratamiento viral y reposo además de convertirse en una cifra más de los miles de contagiados que ya tenemos en mis tierras más unos 15 muertos.
Menos mal que teníamos controlada la enfermedad...
Y hablando de enfermedades, estos días he estado algo resfriada y congestionada por las noches, aunque no he ido a parar a la cama – cuestión que me ha sucedido estos últimos años por lo menos una vez en el invierno – me he llenado de vitamina C de limones y naranjas para contrarrestar sus efectos por el temor a que como todos los años me agarre la garganta y esté difónica por la vida, algo que esta demás decir, es desagradable y desesperante.
Porque es cuando no puedes hablar, que más ganas tienes de hacerlo, ja.
Pero afortunadamente hasta ahora, lo he controlado bastante bien y solo me sigue afectando una pequeña tos y la congestión por las noches, sin embargo me ha servido para dormir profunda y apaciblemente como hace mucho no lo hacia.
Es que entre remedios, lecturas y cansancio, lo únicas ganas que me quedan, son las de dormir.
Y para rematar aun más mis pensamientos y mis cavilaciones trascendentales, ja, se murió uno de los iconos de los 80’, que personalmente me gustaba mucho. Michael Jackson, si, este extravagante y amorfo personaje que pasó de ser un genio musical a una momia legendaria.
Es que a él, yo lo divido en dos.
Independiente de su vida personal que ya todos sabemos transcurría de un escándalo a otro, como artista, sin duda era un genio y la genialidad por lo general esta asociada a la locura, así que no es de extrañar que este personaje haya sido tan estrafalario y extravagante y raro y todo lo que se quiera llamar. Me encantaban sus pasos de baile y muchas de sus canciones eran geniales, además que de paso, fue de él la primera canción asociada a un video que en mi tierna adolescencia me causaba miedo.
¿No lo he contado?. Me aterran los zombis. Y Thriller era una oda a mis miedos más oscuros y estúpidos de aquellos años.
Sé que es ridículo pero el cuento que conlleva la idea de los zombis con respecto a la muerte y aquello de estar solo rodeado de muertos vivientes siempre ha sido una de mis pesadillas recurrentes.
Es por eso que me apenó que se muriera, lo quiera o no el personaje forma parte del recuerdo colectivo de aquellos años maravillosos en que alucinaba con cualquier cosa ilusa que me imaginara.
Además, el que se murieran otros iconos de los ochenta como David Carradine y la actriz de los Ángeles de Charlie, de repente me ha hecho pensar en como va pasando el tiempo y cuanto voy envejeciendo a su vez.
Es que esos maravillosos años, se van con ellos. Y así parecen aún más lejanos de lo que ya son.
Pero volviendo al presente, un muy maldito presente, por lo menos he tenido avances en cuanto a la compra de mi departamento, ya que por fin me aceptaron el crédito hipotecario en el banco en el cual soy clienta, así que ahora simplemente estoy finiquitando unos detalles con papeles extras que me han solicitado por todos esos estúpidos seguros que van asociados, pero ya lo tengo aprobado y se están haciendo los estudios de títulos, así que es cuestión de un par de semanas, quizás menos, para que firme finalmente la escritura que me hará dueña de mi pequeño pero céntrico departamento de 30 metros cuadrados.
Hay pequeños vestigios de entusiasmo con la idea, hay veces que creo que una vez que lo tenga de verdad, es decir, me entreguen las llaves, por fin llegará un poco de la esquiva emoción de la que carezco por ahora.
Quien sabe, quizás si me alegre de verdad o simplemente este igual que ahora, no lo sé.
El domingo pasado, fuimos invitadas a una celebración familiar en casa de una tía, su hijo, que esta trabajando en el mismo lugar que yo gracias a un dato del que le avisé cuando se dio, recibió su primer sueldo de aquello y quería celebrarlo “pagando el piso”, lo que en mi patria significa gastar unos morlacos ya sea con compañeros o en este caso familia y en plan de agradecimiento por lo que me toca de ello por avisarle de la oportunidad. Esta demás decir que mi primo esta contentísimo, ya que esta haciendo un trabajo que le gusta y que le ayudará a solventar sus estudios de ingeniería, además de ganar un bastante buen sueldo, quizás incluso más de lo que gano yo, por lo que la celebración en parte era para mi y para “compartir” con la familia.
Que diablos, agradecida estoy pero las celebraciones familiares nunca han sido de mi agrado. Entre que das explicaciones de que como va tu vida, que si tienes pololo – novio – y por qué no lo tienes, la fiesta no es otra cosa más que un pretexto para emborracharse. Porque para variar, ser un borracho en mi país es un deporte nacional. No por nada, creo que estamos en lugares destacados en el Ranking de borrachos mundiales además de ser el tercer país en el mundo con más accidentes de transito por culpa del alcohol.
Así que el domingo – como hubo fin de semana largo – llegamos con lluvia a casa de mi tía, que nos esperaba con una mesa llena de cosas para picar y mucho “copete” - alcohol – me habían hasta comprado un Whisky. Es que ese era el trago que antes me atrevía a tomar, pero lo cierto es que apenas pude tomar un poco de un vaso y ya no me dio el cuerpo para más.
Así que termine tomando un licor de piña y comiendo a destajo de las cosas ricas que habían para picar. Mi tía había dicho que sería algo pequeño, solo para la familia pero a las doce de la noche, habían llegado unos vecinos que son parientes lejanos y muy lejanos por ser hermanos o tíos de la esposa de un hermano de mi madre así que la jornada siguió con parientes políticos que ya a esa hora estaban “dando jugo” borrachos y como yo para borrachos me bastan con los de mi propia familia, quise marcharme.
Baile un par de cumbias y luego ya me senté para no levantarme más, conversando de nimiedades con primas o con mi hermana.
Así que la jornada, termino temprano y de paso supongo, nos llevamos la fama de pesadas por marcharnos tan luego y no pescar a los borrachos que se las dan de simpáticos cuando el alcohol les da el valor.
Lo peor de todo es que hay parientes que ni conozco y yo a los desconocidos los trato por lo que son, desconocidos, así que no fui la señorita simpatía precisamente.
Así entre lluvias, libros de vampiros románticos adolescentes, resfrío, muertes de iconos de los ochenta, tramites bancarios y fiestas familiares se me han pasado estas dos semanas de ausencia “literaria”.
No he tenido muchos deseos de escribir pero finalmente termino haciéndolo igual, ya es una costumbre, que por momentos es más grata o menos dependiendo de lo que suceda en mi diario vivir.
Ya han pasado dos meses desde que no veo al papanatas y sobrepase mi récord de lejanía por una semana más, supongo que por fin tengo la voluntad y he estado haciendo cosas para pasar de mis recuerdos y mis sentimientos aun latentes en mi corazón.
He trabajado con más ímpetu, he vuelto a dedicarme a la lectura... pero ¿qué pasará cuando todos mis recursos se acaben?.
Inventarme más, supongo.
Lastimosamente mi récord quedará solo con una semana más nada más, porque mi computador esta enfermo y le pedí ayuda al papanatas para arreglarlo, ya que él siempre lo hacia antes.
Como mis contactos son tan reducidos, y en cuanto a mi computador solo en él confío además de que no me cobra por un trabajo que un desconocido si cobraría, además de que con seguridad trataría de venderme que el ordenador tiene “algo” más de lo que en realidad tiene – complejo de mecánico - es que a pesar de mis resistencias, le solicite ayuda.
Sé que parece una excusa para verlo, posiblemente es así, pero no tengo intenciones de hacer ni decir nada más que aprender a arreglar por mi misma el computador observando atenta lo que hará para arreglarlo para que la siguiente vez, no tenga que pedirle ayuda nunca más.
Y aunque es un favor de amigo, me niego a convertirme en su amiga y es por eso que me resistí mucho a llamarlo, pero mi computador es un bien que me costo tanto conseguir y que valoro tanto que no puedo ponerlo en manos de cualquiera y el papanatas podrá ser todo lo papanatas que es, pero en su trabajo siempre fue y ha sido muy responsable y eso incluye el que confíe en sus consejos y apreciaciones informáticas.
Sé que será difícil para mi, estar a su lado y no poder tocarlo, pero ya me dijo todo lo que tenia que decir y ya sé todo lo que tengo que saber.
Así que esta será una prueba de inmunidad que de alguna manera tengo que pasar.
Y sé que soy afortunada, porque él me ayudara de excelente forma a no recaer porque se comportara como un perfecto amigo, ya que dudo que me diga o haga algo para cambiar las cosas.
Después de todo fue eso lo que quedo de toda esta historia.
Absolutamente nada, ni sentimientos compartidos, ni nada que lo impulse a hacer nada.
Ja, se siente genial no dejar huellas en alguien al que le dedicaste tres años y medio de tu vida.
Ya sé, no es mucho y menos en estas circunstancias.
Que diablos.
Así es la vida y punto.





