logotipo

img_google
Diario de vida de una escritora
A escribir, a escribir...relatar experiencias y deseos.... Viviendo en el desconcierto...
Acerca de
Una escritora es lo que quiero ser algún día, para expresar todo, tristezas y alegrías, lo imposible como lo posible, creando mundos eternos...

Free counter and web stats

Sindicación
 
Cambios
Me volví a cambiar el color del pelo.

Sólo que ahora fui un poquito más radical.

De tener un color castaño claro, que había teñido de color ciruela... ahora pase a un negro azulino.

Por lo menos el negro destaca mis ojos pardos.

Lo cierto es que el color anterior me gustaba, pero en cuanto me lo teñí y al fijarme extrañamente en cada mujer que veía, vi con molestia que todas tenían el mismo color y bueno, es cierto que finalmente diferente, diferente no puedo ser pero no quería andar como el resto, así que dije, como no creo que todas tengan el valor de teñírselo así de radical y como el negro no le viene a todas... tome mi cabello y lo cambie por el negro azulino.

Creo que me esta gustando, por lo menos destaca un poco más mi pseudo estilo dark.

Y como siempre, los primeros en fijarse son los hombres, y a esto me refiero a mis compañeros de trabajo, que de inmediato preguntan si te hiciste “algo”.

Las mujeres no te preguntan, cotillean después entre ellas cuando te ven en cambio de look, eso es lo que puedo rescatar de los chicos por lo menos, que no andan en estas cosas, en plan cahuín – o por lo menos eso venden.

Por otro lado, al parecer dentro de esta semana, se resolverá finalmente lo de mi departamento, el banco esta listo y sólo estoy esperando que me llamen para la firma de la escritura, que no debería tardar más. Aunque nunca se sabe, algo que nos caracteriza a los trabajadores de mi país es ser “pajeros por naturaleza” y dejar todo para después y para última hora. Y eso incluye a estos tipos de las inmobiliarias, con lo que poco menos hay que andar con látigo apurando para que se dignen a hacer su trabajo.

Pero bueno, veremos.

Mi ejecutiva de cuentas del banco es la que esta tratando de apurar todo esto. Por razones obvias, claro esta. Debe estar esperando ansiosa el trocito de pastel que le corresponderá por el crédito aprobado.

Ya tengo en mi cabeza calendarizado más o menos los pasos a seguir cuando me entreguen por fin las llaves. No me iré a vivir de inmediato, empezaré poco a poco a trasladar mis cosas, que dicho sea de paso, son pocas, estoy esperando, mejor dicho, el bono que me ayudará a amoblar el pequeño rincón céntrico en el que viviré.

Cambiar la chapa de la puerta es lo primero, es conocida la fama de amigos de lo ajeno en esta ciudad, así que hay que tomar precauciones, poner cortinas, comprar lo imprescindible, es decir todo aquello que sirva para cocinar y realizar “labores de casa”, cosas con las que no cuento por supuesto, ya que viviendo en casa de mi madre, eran asuntos innecesarios.

La cama y otros artefactos también, formaran parte de las compras que tendré que realizar, todo a medida y con huincha de medir para verificar que caigan...

Mi madre esta ansiosa por conocer el departamento.

Hasta ahora solo le he enseñado fotos y mi hermana ha visto el edificio por fuera.

No se imaginan lo pequeño que es, ya que como si sospechara que me quedaré sola eternamente, estoy comprando un departamento de soltera.

Si algún día llegara a tener familia, tendría que olvidarme de vivir ahí porque con suerte puede vivir alguien más compartiendo todo por supuesto, es decir, cama y baño, lo que reduce todo a esto a alguien denominado “pareja” o una amiga de confianza pero aún así creo que se haría pequeño.

Que diablos, no me alcanzaba para algo más grande, además que tampoco contaré con estacionamiento porque tampoco me da la pasta para adquirirlo. Así que mi auto tendrá que quedarse por un tiempo donde mi madre hasta que consiga donde aparcar o lisa y llanamente arrendar a los otros copropietarios que cuenten con alguno extra.

Lo sé, es un cacho – problema – pero bueno, tampoco soy ricachona.

¿Qué? ¿Si estoy emocionada?.

Sinceramente no, me pasa exactamente lo mismo que cuando me compre el auto.

Inercia absoluta, solo pensando en la cantidad de hipotecas que me esperaran de ahora en adelante y quizás, solo quizás, teniendo una leve esperanza que mi vida cambiará en algo, ja, con este cambio.

Bueno, después de todo, el cambio de look no cambia mi pesimismo... ¿lo hará un cambio de vida solitaria?
Etiquetas:  
No