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Diario de vida de una escritora
A escribir, a escribir...relatar experiencias y deseos.... Viviendo en el desconcierto...
Acerca de
Una escritora es lo que quiero ser algún día, para expresar todo, tristezas y alegrías, lo imposible como lo posible, creando mundos eternos...

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Sindicación
 
Perfect day...
No pensé que sería así pero lo fue.

Confirmando una vez más que las cosas que no se preparan, que surgen de la nada, siempre son mejores que las muy elaboradas.

Estaba algo molesta con (mi) papanatas porque me había pedido que nos juntaramos el sábado, ya que me iba a entregar unos dvd's con una serie que me debía hace mucho, pero como siempre algo parecia fallar.

Hasta el jueves iba todo bien y en teoria nos juntariamos temprano porque a las dos, a su oficina llegaría el jefe y obviamente no podriamos disfrutar estando juntos a nuestras anchas.

Pero el viernes me mando un mail diciendo que ya no se podría porque el jefe llegaría más temprano de lo esperado y que nos veriamos a la vuelta de sus vacaciones.

No niego que me frustre.

Durante la tarde, se conectó y como vio mi poco entusiasmo ante la noticia recibida, me dijo que fuera igual, aunque sólo a buscar los dvd's.

Ok. Iré - me dije - pero tomaré los dvd's y me iré de inmediato, sin cursilerías, sin arrumacos, sin caricias.

Muy bien, nos citamos a las 13:30 en el mismo lugar de siempre.

Llegue muy atrasada 13:50. Obviamente ya no estaba esperándome.

Porque pensó que lo había plantado.

Le dí un pequeño llamado teléfonico, anunciandole que ya estaba ahí.

No niego que estaba a la defensiva, y quería demostrarselo, quería darle a entender mi desden...

Pero en cuanto llegó, claudique como siempre.

Apenas lo salude y a sus comentarios conteste sin ganas, como aburrida.

Me percaté que no traia los dvd's en la mano.

Caminamos a la entrada de su oficina y yo sorprendida le dije:

- Pero ¿a donde vamos? -
- Bajemos - dijo - ya se fueron todos incluso mi jefe.

Con eso comprendí que mis intentos de resistirme en esta ocasión iban a ser en vano porque estando solos, muy cerca de él, sinceramente no me puedo aguantar los deseos de mirarlo, cargar mi cabeza en su hombro o besarlo.

Bajamos por el ascensor, e intento besarme, le corrí la cara y solo lo abrace, mi intento vano no estaba resultando.

Al llegar, ¡sorpresa!

No estaba solo.

Para su sorpresa y para nuestra desgracia habían llegado los maestros que ya estaban trabajando en las faenas de cambiar el piso de la oficina. Así que el lugar era una bodega apretujada, húmeda y ocupada, muy ocupada.

Ví en su rostro la desepción porque obviamente él tambien estaba ansioso de que estuvieramos solos.

Pero poniendo una silla cerca de la suya en frente de su computador, se fue a buscar el grabador de dvd del jefe, abrio el CPU de la maquina y le instalo el aparato.

Me encanta observarlo mientras se maneja con habilidad con los computadores, les saca partes, las vuelve a colocar, carga programas, etc.

Ya he dicho que tengo una fijación por los informaticos y una de las razones del por qué me gusta tanto este canalla es porque él lo es.

Había preparado aquella película que vimos cuando nos quedamos fuera y con la que reimos tanto al verla esa mañana y la había transformado en formato para dvd's mejorandole audio e imagen.

- Para que te la lleves y la disfrutes - me dijo - así que me hizo una copia y me entrego los dvd's prometidos de Fushigi Yuugi.

Me comento que había llegado al trabajo cuando se percato que los había olvidado en su casa.

Tuvo que regresar a buscarlos, temiendo que lo matara cuando yo me enterase.

El gesto me agrado, ya que vive bastante lejos de su trabajo y que hiciera ese esfuerzo por mi - sé que no es mucho - lo valoré enormemente.

Todo el resentimiento había desaparecido completemente, ya estaba rendida una vez más a sus bromas y a su compañia.

Desafortunadamente nada podiamos hacer por demostrarnos cariño, su oficina es una especie de isla entre las otras y esta separada solo por vidrios, por lo que quien pase puede observar su escritorio, los computadores a su alrededor, los servidores y las bandas magneticas ahí recopiladas.

Obviamente los maestros podian ver desde fuera todo lo que hicieramos.

- ¿Me acompañas a comprar?, tengo que pasar por un dvd - me dijo - ¿te vas ahora? o dejarás la mochila - eso lo tomé como si me estuviera hechando asi que volví a molestarme.

Tomé mi bolso y le respondí:

- Me lo llevo, bueno si quieres que me vaya... -
- No es eso, es para que lo dejes y no lo andes cargando - lo miré sin creerle una sola palabra.

Así que partimos. La tienda queda muy cerca de ahí. Paso a retirar una plata del cuñado y entramos a la tienda.

Yo pensaba que quería comprar unos discos para grabar dvd's pero la verdad es que iba a comprar un reproductor de dvd que le habían encargado desde el sur a donde él partiría esa noche.

Lo probamos con los dvd's que me habia obsequiado y lo compró. Estaba contento porque lo había conseguido más bararo y podría hacer lo que nosotros llamamos "el recorte".

La plata que le sobro, las disfrutamos nosotros.

Entonces fuimos a mirar pantalones para él a las tiendas, porque me decia que hace tiempo no se daba el gusto.

No le agrado el precio ni el estilo de la ropa así que me preguntó si podiamos ir a otra pero que estaba muy lejos, me entusiasme y le respondí sin dudar que porsupuesto.

De la mano por la ciudad, de compras. Una experiencia que jamás pensé viviría con él.

De pronto, al atravezar una calle y mientras esperabamos el semaforo, agrego sorprendiendome.

- Esta semana se define todo.... - dijo.
- ¿Qué cosa? - respondí yo sin saber de que diablos me hablaba.
- Si me separo o no... - con frialdad y molestandome un poco de que me comentara eso, pensando para si misma ¿por qué diablos me dice esto? - le respondí.
- No te vas a separar... - tajantemente.
- ¿Y por qué tan segura? - no quise responderle lo que se me ocurrio en ese momento - "porque todavia estas enamorado de ella" - porque sabia que me contestaría afirmativamente y no queria arruinarme el día, con esa sentencia. Sólo dije.
- Porque si de verdad quisieras separarte lo hubieras hecho hace mucho tiempo -
- Fue ella la que no me dejo - tiempo atrás, durante el verano me había comentado que él estaba seguro que su esposa se habia embarazado intensionalmente porque él hace un tiempo le había hablado de separarse, según él, su segunda hija fue un intento para retenerlo.
- ¡Qué! durante estas vacaciones se van a poner en la buena de nuevo - agregue molestandolo - cuando llegues se va a lanzar a tus brazos diciendote lo mucho que te ha extrañado y te va a dejar enfermo como en los viejos tiempos... -
- Eso lo dudo... - aseguro.
- ¿Por qué? -
- Porque nunca lo ha hecho, pero con ustedes las mujeres nunca se sabe... -
- ¡Que! ...lo vas a pasar tan bien que ni te vas a acordar de mi... - agregue otra vez. -
- Me despertaré pensando en tí siempre paradito... - su infaltable broma grotesca.

Habiamos llegado a la siguiente tienda y al igual que en la anterior no le agrado ambos factores, el precio y el modelo y entonces entramos a una liquidación en otra tienda y vimos unos pantalones.

Separo dos y se los fue a probar.

- ¿Vas a entrar conmigo a probarlos? - poniendo esa cara de pervertido que tanto me gusta.
- No creo que el guardia me deje... - conteste yo aunque la idea me emocionaba.

Al llegar a los probadores, entro y me quede fuera pero de pronto me busco y me dijo:

-¿No entras? - y yo miré al guardía con picardía y entré. El señor de mediana edad simplemente se sonrió.

Bueno, el que se desvita frente a mi no es novedad, pero antes nos abrazamos y nos dimos un pequeño beso, bromeando y riendonos.

Se puso el primero, uno azulito, que le quedo justo justo.

-¿Qué tal? - y se mostro frente a mi.
- ¡Si! me gusta te ves rico, ademas se te ve el potito rico... - y me reí con malicia. El se sonrio también.

Se probo el siguiente y me lo mostro.

- ¡Si!, me gusta, me agrada el color - le dije - y tambien te ves gueno... -me acerque, lo abrace y le di un agarron en las nalgas. - pero bueno, tienen que gustarte a ti tambien... - agregue.
- Pues ya tengo tu aprobación asi que me los llevo... -

Salimos y fuimos a cancelarlo en una de las tantas cajas que para variar estaba llena de gente.

Esperamos en la fila pero algunas señoras como siempre avivandose se colaron y fueron atendidas antes.

- Bueno, despues de esta señora nos toca a nosotros... - agregue yo con ironia.
- ¿Cual de todas? - respondió él siguiendo la ironia.
- Ella - y le apunte a la señora delante nuestro en voz alta.

Hasta que por fin nos atendieron.

Al salir me pregunto si tenia hambre.

- ¿Quieres comer algo? - me pregunto.
- Bueno... ya me dio hambre - respondí.
- ¿Aquí o compramos algo y nos lo llevamos a la oficina? -
- Como quieras -

Finalmente pasamos a un local a comprar unas pizzas pero no habían así que pasamos a otro local y nos compramos unas hamburguesas y nos la servimos ahí mismo.

Comimos algo acelerados, porque él tenia que volver al trabajo, mientras bromeabamos y hablabamos de tonterias en tanto podia observar como en sus ojos se encendia la llama del deseo cada vez que me miraba y me lanzaba bromas.

Yo sólo me reia divirtiendome de lo transparente que es en ese aspecto.

Aunque me excitaba la posibilidad de estar solos por fin, porque quería que ese día pasará algo.

Volvimos y para nuestra desepción los maestros todavia estaban ahí arruinandonos el panorama.

Ansiosa me puse a reclamar la mala suerte que teniamos, pero él con su mirada encendida me dijo:

- Ellos no me conocen, no saben nada si tengo pareja o no... - y eso fue como si me dijera "no importa, demonos no más ... "

Y me acerque.

Se estremecio. Y agrego con seriedad.

- Ohhhh se me encrisparon hasta los pelos donde te acercaste a mi... -
- OHHHH parece que estoy causandote sensación .... -
- Si... - contesto serio una vez más - porque ahora es más fuerte... -
- ¿Más que antes? - le pregunte yo - ¿por qué?
- No sé... -
- Esta bien pues - y le acerque mi boca, y nos besamos interminablemente, me abrazaba apretándome mas fuerte a intervalos, me sorprendí porque lo sentí suspirar un par de veces, rozabamos nuestras lenguas, succionaba la mia, me devoraba.

En un momento le dije:

- ¡Mi niñito! -
- ¿Qué pasa? a ver digame... -
- No, nada... - conteste.
- No te olvides mucho de mi por allá ¿bueno? -
- Mensa....tonta... - susurro.
- Y tienes que descansar, dormir más y relajarte ¿bueno?, lo necesitas... -
- Si... - respondia susurrando mientras nos seguiamos besando sin importarnos que los maestros pasaran de un lado a otro, viendonos.

Después conversamos unos momentos mientras su mirada se perdia en mi cuerpo, estaba muy ansioso.

- Si no estuvieran ellos, ya te tendría en la mesa - agrego y ví su rostro.

Encendido, completamente encendido.

- ¿No lo puedes evitar? - le dije con malicia otra vez.
- Es que estás muy rica... - dijo haciendo un gesto con la cara y la lengua - me tienes enfermo cada vez que te me acercas...

Y yo malvada me reí y me acerque.

- ¿Por estás? - mostrandole mis tetas que eran cubiertas por la chaqueta que llevaba.
- OHHHH, malvada, eres una malvada, ya verás - me decia.

Yo sólo me burlaba y me reia, mientras lo veia sufrir de deseo.

La verdad es que yo solo quería perderme entre sus caricias por eso no me negue cuando me pidio que nos fueramos al baño.

Una vez allá, en un cubiculo pequeñito, sus manos se soltaron, me tocaron completa y con su boca se adueño de mis tetas, mientras nos besabamos más y más.

Al principio le dije no, no un par de veces pero me rendí.

Me pidió que lo tocará y lo hice y me dijo:

-¿Ves lo que provocas en mi? -
- Te tengo enfermo... - respondí yo.
- Si fueramos pareja lo hariamos todos los dias... - agrego - estás muy rica.

Me bajo los pantalones y me penetro desde la espalda, él como siempre fascinado, acariciaba mis tetas y yo tocaba sus manos haciendolo. El primer intento me dolio, pero en la segunda estocada, empece a disfrutarlo, a sentirlo.

Se quedo detenido mientras nos seguiamos acariciando, una frase más me dijo pero no la recuerdo con exactitud.

- Ya... - dijo de pronto - dejemoslo que no quiero acabar dentro de ti ... -
- Bueno - conteste yo, nos arreglamos y salí del baño a la oficina, pero estaba a punto de abrir la puerta cuando ví al jefe de (mi) papanatas sentado en un pc y se volvio a mirarme.

Él me conoce. El año pasado hasta compartimos una velada de entretención para las fiestas patrias.

Ni lo salude y me fui al baño donde (mi) canalla se arreglaba.

- Llegó tu jefe... - le susurre y él se mojo el pelo y trato de arreglarse lo mejor que pudo.
- Me vió...¿qué le vas a decir? -
- Nada, yo no doy explicaciones.... - agrego con seguridad.
- Bueno, pero ya me voy, ¿me traes la mochila? -

Me quede en el baño en tanto el fue por mi bolso.

Y luego salimos, me fue a dejar a la puerta del edificio, nos despedimos con un tierno besito mientras yo le decia que descansara mucho en sus vacaciones.

Finalmente me fuí, eran como las 18.:30 de la tarde, ya estaba oscuro, algo helado, pero me fuí con una buena sensación.

No puedo decir que me sentia feliz, nunca lo estoy completamente, pero estuve cerca de estarlo.

El día que yo pensé que terminaría muy mal se convirtió en una brisa de primavera, porque todo se dió sin que lo pidieramos, compartimos muchas horas, actividades y confidencias y con ello sentí que me acercaba más a (mi) papanatas.

Pero como siempre, lo aterrizo.

La brisas de primavera tambien se pueden convertir en tormentas...

Por ahora, disfruto del recuerdo de ese día esperando que llegue otro, quizás no tan perfecto, pero junto a él, intenso.

Con la intensidad que se desdibuja entre el limite de la felicidad y la tristeza.
No