logotipo

img_google
Diario de vida de una escritora
A escribir, a escribir...relatar experiencias y deseos.... Viviendo en el desconcierto...
Acerca de
Una escritora es lo que quiero ser algún día, para expresar todo, tristezas y alegrías, lo imposible como lo posible, creando mundos eternos...

Free counter and web stats

Sindicación
 
Octubre, 31 2005
Finalmente hoy el círculo estará completo - como diría Darth Vader - o por lo menos en teoría debería ser así.

¿Por qué?

Porque hoy se cumple un año de mi cuento con el papanatas, no de estar juntos, aunque me hubiese gustado, si no que de la primera vez que lo hice con él, la primera vez que nos echamos un polvo.

Esta parte de la historia no le ha relatado con detalles, si dí un pequeño bosquejo en uno de mis primeros post relacionados con él, pero en este describiré con más precisión lo que aconteció, lo que sucedió aquella vez…

Ya comente, que lo conocí en el trabajo.

Me encontraba participando en un proyecto, aunque la palabra suena bastante grande para lo que en realidad estábamos haciendo.

Era un proyecto para mejorar la base de datos de cierta organización gubernamental que habían hecho otros pero que necesitaba de mano de obra, y claro, pues nosotros éramos la mano de obra.

Trabajábamos cinco personas y después terminamos cuatro por distintas situaciones y porque ciertas actividades se terminaron antes.

El papanatas es informático como he dicho, y como en aquella “organización” necesitan soporte informático, valga la redundancia, él trabaja ahí desde hace bastante tiempo.

Como nosotros éramos las hormiguitas-soldado y no había espacio para instalarnos en oficinas decentes, nos mandaron a todos al subterráneo donde trabajaban ellos y en donde estaba él.

Allí estaban también otras chicas en otro proyecto hormiguitas-soldado, que además fueron nuestras compañeras de universidad, así que el ambiente de trabajo era bastante agradable aunque con los informáticos no nos metíamos.

El único contacto era al llegar y dar los buenos días o el hola.

En los primeros días yo estaba en un escritorio alejado, lo que no me molesto porque podía escuchar música a mis anchas y trabajaba a velocidad constante sin mucha interferencia y por otro lado cuando deseaba conversar simplemente me llevaba mi asiento con rueditas hasta el escritorio de Maria y me lanzaba a hablar para pasar el rato, riéndonos y charlando de mil tonterías.

En aquel momento creo, estando alejada de todos y cuando lo vi a él las primeras veces pensé:

- Hummm esta más o menos… - no deje de impresionarme porque parecía distinto a los otros informáticos, éste no tenía cara de nerd y no era gordo fofo como los que siempre me imaginaba.

Al contrario, era pintoso, producido, sobretodo cuando se ponía una camisa azulita que le sentaba a las mil maravillas.

Solo tenía una cara de prepotente y sobrado que no se la podía, así que me dije: “difícil que pesque” y “difícil que alguna vez intercambie alguna palabra conmigo, este debe estar subido sobre su propio ego”.

Así que simplemente lo olvide.

Igual cada vez que aparecía aprovechaba de darle su mirada, como para recrear la vista, digo yo, nunca esta demás...

Pero solo eso, además supuse que tenía extraños cuentos con la secretaria, una chica regordeta, simpatiquísima y risueña de pelo crespo que después resulto ser su amiga.

Y lo supuse porque siempre era de cariños y gestos con ella, le acariciaba el pelo y le hablaba suave, por lo que obviamente para alguien de afuera esa era la representación típica y máxima de una relación “intro-oficinistica”.

En los primeros días, nunca hubo algún contacto con nosotros, sobretodo porque los primeros meses, estaba otra chica en el puesto al que me cambie posteriormente, además en esos días no se hablaba de anime porque apenas nos estábamos acostumbrando a estar juntos, y apenas teníamos la confianza suficiente.

Pero así es señores, la culpa una vez más la tuvo el anime.

Después de una serie de problemas con la chica que mencione, que termino con su renuncia por distintos problemas de socialización y como yo termine la tarea que se me había asignado con antelación, me instalaron con los demás, junto a los escritorios de los otros tres chicos en los que estaba también mi amiga Maria incluida.

Un día hablando de anime con uno de los chicos junto a nosotras, que llamaremos R, comprobamos que teníamos algunos temas en común, como por ejemplo, el anime de los ochenta que él también apreciaba, por lo que desde ese día empezamos a conversar de aquello y otros temas graciosos y él a su vez empezó a traer material audiovisual relacionado, por lo que a ratos nos reíamos y comentábamos sin parar de estos temas.

El papanatas vio aquello supongo y se entusiasmo, y un día súbitamente se acerco a mi compañero y comenzaron a hablar, le trajo algunas cosas que él poseía y cada vez que podía se acercaba a conversar.

María y yo no lo tomábamos en cuenta porque generalmente sus conversaciones iban por los tópicos de macho recio y solo escuchábamos las cosas que hablaban en un taciturno silencio, aunque mi mayor atención hacia él se dio cuando descubrí que había visto mucho más anime que yo y que tenia ese extraño entusiasmo que poseemos los otakus cuando hablamos de lo que nos apasiona.

Así que él, desde ese día, cada vez que podía, se acercaba y prestaba dvd’s y cd’s con material del asunto.

Y nosotras inmutables, en un par de ocasiones acote algo pequeño o hice algún comentario pero siempre manteniendo la distancia y no involucrándome demasiado en la conversación.

Al ver tanto interés en el papanatas por acercarse a R. nosotras empezamos a bromear con la idea de que quizás andaba con extrañas intensiones con nuestro compañero, porque se notaba demasiada atención en hablarle y prestarle cosas.

Por lo que desde ese momento, R fue el blanco de nuestras pesadas bromas cada vez que veíamos al papanatas acercársele.

Él lo aguanto estoicamente porque tenía una paciencia de elefante y por lo demás era un caballero, se reía y nos dejaba decirle lo que quisiéramos sin chistar o por lo menos se lo aguantaba.

Supongo que como la estrategia del papanatas no estaba funcionando, eso de que se acercara a mi compañero y nosotras no lo pescáramos ni en bajada, su nueva alternativa fue por decirlo de alguna manera graciosa e intempestiva.

Había conversado unas palabras con R y después fue a su escritorio y trajo una buena cantidad de impresiones de carátulas de pelis de anime que había impreso para uno de sus amigos.

Todavía recuerdo la situación porque fue totalmente sorpresiva y como decimos por acá “a pito de na’”, es decir, ni siquiera habíamos entablado conversación cuando se acerco a mi escritorio y como acelerado, nos mostró las carátulas diciendo que él sacaba y que así quedaban.

La impresora era espectacular y yo repare en eso, en que las imágenes quedaron excepcionales, casi como originales y todo eso pero con María nos miramos extrañamente en actitud de:

- ¿Y a este qué le paso? -

Después de esas cortas palabras, se fue y yo le dije a María:

- Ohhhh… ¿y qué paso? ¿Nos hablo a nosotras? – Poniendo cara de chiste y bromeando - ¿Qué extraño no?

Desde ese día empezamos a hablar más con él cuando se acercaba y aprovechando que prestaba anime, tuvimos la ocasión de pedirle algunas series que nos interesaban, él muy amable traía algunas pero siempre parecía más interesado en lo que R. le pedía, por eso hasta el último instante creímos que el papanatas era gay.

Además que hay que decirlo, es producido y además habla suavecito, por lo que con lo desconfiadas y maliciosas que éramos pensamos aquello, además en esos días andabamos muy entusiasmadas con cierto tipo de anime de tendencia "yaoi", es decir, chico v/s chico y verlo representado en el trabajo nos tenia emocionadas.

Como se ofreció a traernos anime e imprimirnos carátulas, cada ciertos días aparecían en nuestros escritorios una cantidad bastante grata de carátulas estupendamente impresas y como además los computadores de mis compañeros tenían grabador de dvd, creamos prácticamente una fábrica de pelis para los cuatro.

Recuerdo que un día hablando con el papanatas, tuve la leve impresión que lo puse nervioso (no estoy segura realmente) pero el asunto es que de repente me hablo y se acerco mucho a mi mirándome directamente a los ojos, como yo respondí con el mismo ímpetu, tartamudeo levemente y en ese momento no sé por qué, comprendí que quizás tenia algún especie de interés en mi.

Otro día, se acercaba sin que estuviera R. con nosotras y hablábamos por un buen rato, en una ocasión probando música en el equipo de mi compañero, se acerco bastante a mi tanto que pude sentir su contacto en mi brazo y el agradable aroma de su cuerpo.

En otra ocasión que por lo demás encontré muy graciosa, porque ya habíamos empezado a intercambiar bromas en plan calentón, se sentó a conversar apaciblemente y mientras hablaba conmigo lo sorprendí mirándome las tetas.

Fue gracioso, siempre fue demasiado transparente en ese sentido, porque simplemente no se podía aguantar.

El es como un niño pequeño, tiene que mirar, tiene que tocar.

Como éramos hormiguitas-soldado en esa organización, no teníamos derecho a Internet desde la red que ellos nos habían asignado, pero gracias a la gran inventiva y perspicacia de R., este logro que todos tuviéramos Internet averiguando que una clave servia para todos los equipos, por lo que pude volver a hacerme adicta al MSN y estar conectada durante todo la jornada laboral sin parar como solía hacerlo en mis otros trabajos.

Eso le agrego horas de entretención a mi estancia en ese trabajo e incluso me abrió un sin fin de posibilidades, además de poder hablar con mi amigo de Puerto Rico que siempre me saludaba y a veces hablábamos largamente, también conversar con el chico que había conocido en mi estancia en el museo - que dicho sea de paso también me gusto su tiempo y hasta estuve a unas semanas de echarme un polvo con él, ya que por fin en una de nuestras conversaciones de esos días, conocí su faceta pervertida que no me había mostrado cuando estábamos en el mismo lugar de trabajo - y todo fue más entretenido, sin dudar.

En realidad fue sorprendente el ver como aquello me daba posibilidades súbitas de elegir y eso me tuvo varias semanas bastante emocionada ante la perspectiva de mandarme ese arrancón, de hecho hasta mi atracción por el papanatas disminuyo en aquel tiempo.

Sólo falto confirmar, pero finalmente no lo hice, no sabría decir por qué, pero no lo hice.

Un día que el papanatas me vio chateando, encontró su ocasión, me pidió el MSN y desde ese día comenzamos a hablar por ese medio.

Además en ese ínter tanto me gane las burlas de María, ya que ella se percato del súbito interés que el papanatas tenía en mi, sobretodo ahora que la amiga secretaria se había cambiado de trabajo.

Ella me dijo uno de esos días bromeando:

- Parece que ahora él te quiere reemplazar por M… y por R…ahora tendremos que pedirte a ti que nos consigas material… -

Yo solo me reí y bromee con el asunto.

Así, cada mañana me saludaba por MSN, en cada momento que no tenia que salir me hablaba, a veces hasta tres o cuatro veces en el día.

Lo gracioso del asunto es que estábamos uno frente al otro porque su escritorio como he contado en otras ocasiones, esta en el centro de la oficina en una especie de isla con vidrios, entonces cada vez que intercambiábamos palabras yo podía ver la cara que ponía y por supuesto él la mía.

Había ocasiones en que me pedía que fuera a ver unas carátulas o imágenes que se había bajado de la internet a su escritorio, no me agradaba ir por lo que pudieran pensar los demás pero no niego que algunas veces lo hice a pesar de las posibles habladurías.

Mucho tiempo después, cuando ya estábamos juntos, cuando iniciamos nuestra relación y cuando declaro que mi cuerpo le gustaba, especialmente mis tetas y culo comprendí que además de mostrarme las imágenes posiblemente lo hacia con la intención de poder mirarme el culo mientras regresaba a mi escritorio.

Con el pasar de los días, y mientras a veces nos contaba sus historias gigolescas y sus asuntos domésticos y en los que por primera vez escuche de sus labios la palabra arrepentimiento por haberse casado, empezaron las conversaciones calentonas vía bytes.

No puedo negarlo. Soy muy coqueta y tremendamente simpática por MSN y es obvio, porque estando frente a una pantalla de PC los pudores y la vergüenza se esfuman.

Aunque he descubierto que soy más osada de lo que me imaginaba, otra novedad en mi…sorprendente por decir algo… (…)

Estoy segura que no hubiese pasado nada entre nosotros si no hubiese sido por el MSN, ya que dudo que él se hubiese acercado a hablarme y proponérmelo.

Entre broma y broma y en un afán de demostrar cosas, uno de aquellos días acepte su reto de que lo hiciéramos, él se entusiasmo como es obvio, ya que apenas quedaban unas semanas para que termináramos el proyecto y nuestro contrato se terminara, así que no podíamos perder tiempo.

El me comento que la siguiente semana se iría de post natal masculino (si, porque su esposa ya había tenido a su segunda hija) y que lo hiciéramos precisamente el último día que estuviera yo ahí.

Es decir, el 31 de Octubre de 2005.

Es increible como se graban esas fechas en tu memoria, practicamente a fuego.

Terminaba el proyecto, terminaba nuestro contrato, y terminaban también los agradables momentos vividos y por ello quise terminarlo por todo lo alto.

Con un polvo, mi primer polvo.

Así es, porque a este papanatas entregue mi virginidad, lo elegí a él en vez de a mi otro amigo, quizás privilegiando la “gran experiencia” de la que tanto se ufanaba además de que por supuesto me gustaba más.

Sería nuestra despedida, porque definitivamente yo pensaba desaparecerme del mapa eternamente.

Así que esa semana de ausencia la pase en relativa tranquilidad, no niego que estaba ansiosa/asustada, pero como había quedado siempre en tono de broma, hasta el último minuto pensé que finalmente no pasaría.

Extrañe sus saludos matutinos por MSN y las veces que se abría la puerta y era él con una carga de pañales en sus manos que iba a comprar después del almuerzo.

Aunque aquello de mirar constantemente hacia la puerta no era precisamente o solo por él, la verdad es que se había convertido en una costumbre o reflejo condicionado ya que todos los días nuestra jefa se iba a dar una vuelta para ver como íbamos con nuestras labores, entonces cada vez que la puerta se abría mirábamos para comprobar si era ella y no nos sorprendiera navegando o conversando más de la cuenta.

Aunque a mi no me importaba en realidad la situación en que me hallase, ya que la señora en cuestión empezó a caerme mal y como siempre he tenido conflictos con la autoridad, lo hacia como en una especie de pseudo muestra de rebeldía que finalmente no servia para nada pero que me hacia sentir bien, pero bueno, eso es otro cuento.

Supongo que el papanatas, cada vez que me veía mirar cuando entraba, se decía para si mismo:

- Oh, la tengo loca… -

Y ese día lunes llegó, apareció como siempre y me saludo por MSN como siempre, no recuerdo con exactitud si todo surgió por broma o si me lo preguntó, pero le confirme que ese día si sería.

En un momento lo dude, le dije que lo pensaría y finalmente me lance.

En cuanto le di el si, se entusiasmo muchísimo, pude ver en su rostro y ojos la emoción, y en cuanto le exigí el uso del imprescindible condón poco menos corrió a comprarlos.

Mis compañeros habían preparado una pequeña comilona como despedida para nosotras que nos íbamos antes que ellos, así que por la tarde estuvimos tomando jugo y comiendo cosas ricas mientras bromeábamos y sacábamos fotos.

Con el papanatas hablamos todo ese día, él sabia que sería el primero y supongo que eso lo tenia muy emocionado, yo lo estaba también pero estaba muy nerviosa e inquieta.

El a ratos, ya ansioso, me decía que ojala pudiera estar en ese momento más cerca, para poder bromear y disfrutar más tiempo juntos.

La verdad en esos momentos no le creía nada de lo que me decía y asumía que toda la emoción que lo embargaba era por la posibilidad de echarse un polvo con una virgen y además gratis –y sin duda era así - por eso a pesar de sus palabras, lo miraba con escepticismo.

Mi intensión era que fuera solo por aquella vez.

Quedamos en juntarnos en la placita pequeña que esta fuera de la oficina, a las seis de la tarde.

Tenia la costumbre de caminar hasta la parada del bus con Maria, pero ese día le invente una excusa y cuando dieron las seis me fui a esperarlo sentada en uno de los bancos de la pequeña pero concurrida plaza estipulada.

No estaba allí.

Dije, esperaré diez minutos, si el tipo no aparece me iré…ni a mi madre le aguanto que llegue atrasada – pensé.

Me senté escuchando música para amenizar la espera y para que no se notara el nerviosismo, el día era claro, los rayos del sol iluminaban aun con fuerza, y tienen que haber sido los traidores nervios pero sentía que toda la gente me quedaba mirando como si sospechara en la que estaba, obviamente era mi imaginación pero quizás la culpa o la emoción de hacer algo “incorrecto” me ponía así.

Cuando dieron las seis y cuarto y cuando empecé a sentirme ridícula pensando que el tipo me había dejado plantada, me levante molesta y atravesé hacia lo otra vereda que me llevaría a salvo a mi paradero de bus.

Iba a medio camino cuando pensé que si no lo hacia, si no tenia el valor, jamás cruzaría el río.

Yo quería hacerlo, aun a pesar de mi temor a las consecuencias y a los riesgos, porque yo no me cuidaba con ningún método anticonceptivo y si este tipo no era riguroso podría arruinar mi futuro para siempre con una guagua de un hombre casado.

Además del siempre peligroso tema de las enfermedades de transmisión sexual.

A pesar del temor y pensando “El que no se atreve no cruza el río”, me devolví.

A veces me pregunto si hice bien en devolverme, pero también creo que si no lo hubiese hecho ahora estaría pensando y arrepintiéndome de no haberme devuelto.

El había llegado, estaba en la otra calzada.

Vio mi rostro de enfado y en cuanto nos acercamos le saque en cara su atraso.

Me salio con la mentira de que estaba hace rato en el lugar y que yo no lo había visto...(...)

Al verme molesta pensó que me negaría pero le dije que siguiéramos con el plan, me vio nerviosa y me pregunto si primero quería que camináramos.

Se lo agradecí, necesitaba relajarme.

Fuimos al cerrito que esta en medio de la ciudad, era todavía temprano y estaba todo iluminado por la luz del sol, nos sentamos en una banca y conversamos unos momentos, él me comento alguna de sus aventuras, mientras me decía que me relajara que todo iba a salir bien.

Yo le rebatía que era obvio que estuviera nerviosa por ser la primera vez y por mis temores ancestrales…

Y pude apreciar que él estaba muy ansioso.

Me pregunto después de unos minutos si todo estaba bien y si nos íbamos y yo le conteste afirmativamente, me levante y él lo hizo también, no sé si fue impresión mía pero creo que hizo un ademán de tomar mi mano pero que yo tensa y nerviosa rechace sin querer.

Así caminamos hablando de nimiedades hasta el famoso motel.

Me sentía extraña, como en otro mundo, como si de pronto estuviera recorriendo el camino desconocido que siempre me había imaginado en mis fantasías mas osadas.

Antes de llegar a la puerta del motel, le dije que me sentía extraña, que no creía en la que estaba metida.

El me dijo:

- Ya eres toda una mujer…

Frase graciosa, diré para la situación.

Entramos, él pago, quise fijarme en cuanto porque quería saber lo que era capaz de pagar por un polvo conmigo pero por el lugar y por los billetes que alcance a ver, comprobé que no era mucho, nos pidieron las identificaciones personales y luego le entregaron el imprescindible control remoto

Subimos por el ascensor y el motel lo encontré bastante feo, pero pensé “en realidad da lo mismo si al final donde sea se viene a lo mismo”.

En esos momentos él era un completo desconocido para mí, a pesar de conocerlo por un tiempo en ese momento sentí como si lo hubiese visto por primera vez, como si lo hubiese pillado en la esquina y me hubiese venido con él porque todo era distinto, mi imagen de él cambiaba radicalmente.

Entramos al cuarto, deje mi bolso a un lado y me quede ahí parada sin saber que hacer.

Nos miramos, él se acerco y me abrazo con fuerza mientras me besaba con ímpetu.

Seguía sintiéndome extraña, nos deslizamos en la cama y él siguió besándome, metiendo su lengua a mi boca profundamente, me saco la chaqueta, beso mis tetas por sobre la ropa, y fue lentamente sacando cada prenda.

Lo deje hacer, así saco mi polera, luego mis pantalones y me vio así con la ropa interior.

- Estoy que quemo… - dijo en un momento – tienes lindo cuerpo mmm…- se apresuro a asegurar.

Fue besando mi cuerpo, el cuello y luego bajo a mis tetas, me saco el sostén y lamió y chupo mis pezones como siempre soñé en mis fantasías mas húmedas que me lo hicieran, luego fue bajando hasta mi vientre y me saco los calzones.

Quería impresionarme supongo, porque vi que quería lamer mi vagina.

El sudor del día y de la situación seguramente lo detuvo porque me pido que nos ducháramos.

Pensé: “OPS! Me encontró hedionda, jajajaj! –

Nos metimos a la ducha, cada uno por separado, me pasó una toalla y me dijo que lo esperara en la cama.

Yo estaba nerviosa y la situación la encontraba graciosa, mientras él se bañaba, me recosté en la cama y me puse a juguetear y a deslizarme por entre las sábanas.

Cuando él salio y se seco, me pidió que me estirara y abriera mis piernas.

Lentamente se fue sumergiendo en mi y en un instante sentí su cálida lengua tocar mi clítoris, la sensación fue agradable pero extraña, me gusto y empecé a respirar entrecortadamente.

Después de instantes de esa sensación, se fue sobre mi, yo no hacia nada, estaba quieta entregada a sus caricias, se lanzo contra mis tetas una vez más, me beso unas cuantas veces y yo lo miraba cada vez más como si fuera un desconocido.

Un extraño.

Era raro.

Entonces quiso penetrarme, pero se encontró con una gran barrera.

Estaba tan tensa, tan apretada que al primer intento no funcionó, no pudo hacerlo, volvió a intentarlo una vez más pero no hubo caso.

Acaricio mis piernas y me pidió que me relajara.

Supongo que se sintió un poco decepcionado porque creo que imagino que no estaba todo lo cachonda que necesitaba, todo lo mojada, porque su pene no quería entrar en mí.

Le dije que me costaba trabajo relajarme y él simplemente me observaba buscando entre sus tantas técnicas como hacerlo, incluso proponiendo hacerlo por el culo.

Volvió a intentarlo suavemente, porque me dolía cada embestida que hacia contra mi cuerpo, y puedo agradecer que por lo menos siempre fue cuidadoso en eso, se preocupo que no me doliera en demasía.

Esta vez logro introducir su pene dentro de mí, pero creo que sufrió más que yo, porque lo sentí temblar y estremecerse y estoy segura que no fue por un orgasmo, seguramente su niño fue aprisionado tan fuertemente que le dolió.

Poco a poco por lo menos esta vez, pudo hacerlo y sus embestidas se hicieron más profundas y más rápidas, me dolía y me quejaba y supongo que él lo tomo como placer.

De pronto me dieron unas locas ganas de ir al baño y se lo dije, que no podía resistirme, se detuvo y fui al cuarto de baño.

Cuando regrese, él estaba al borde la cama y se preguntaba que pasaba, porque además para empeorar la situación, su pene ya no estaba erecto.

Le dije que no se preocupara.

Frente a nosotros había un espejo en el que pude ver mi rostro en ese momento junto a él, y la imagen que percibí fue de otro mundo.

Cargue mi rostro en su hombro y me aferre a su brazo, él no se dio por vencido entonces, me volvió a abrazar y nos besamos.

Me pidió que lo tocara, que con mis manos volviera a reanimar a su compañero caído en batalla y lo hice, sentí en mis manos al contacto, la suave piel de su pene, la textura, la sensación, el descubrimiento, él empezó a respirar entrecortadamente y comprendí que volvía a sentirse motivado una vez más, me comento con palabras intensas.

- Sabes hacerlo muy bien… - mientras se estremecía – tienes una mano mágica…

Otra vez me causo gracia.

Pero al parecer lo hice tan bien que su pene volvió a erectarse de forma vigorosa y él se adueño de mi cuerpo y empezó a besar mi espalda y mi cuello de una forma tan apasionada que logro emocionarme.

Sentí el calor de su deseo y la pasión en ese momento más que nunca.

Nos volvimos a deslizar en la cama, él me pidió que tratáramos de hacerlo de otra manera y me puse en cuatro patas y trato de penetrarme así, fue difícil, volvió a recostarme frente a él y esta vez logro hacerlo como él deseaba y empezaron sus devaneos sobre mí con fuerza.

Tanto que mi cabeza empezó a chocar con el borde de la cama, me pidió que nos alejáramos para que no me dañara.

Yo me quejaba y cerraba mis ojos, él sabia que seguía tensa y se detuvo y dijo:

- Ya, para que te relajes… - es verdad, estaba asustada de que él acabara dentro de mi con los riesgos que existían.

Se puso el condón, además pensando que seria todo mucho más fácil por la lubricación del preservativo y continúo.

Yo me quejaba y cerraba mis ojos sin sentir lo que se suponía debía sentirse.

De pronto, él se detuvo cerro sus ojos y me quedo mirando sorprendido.

- Ya termine… ¡¿no sentiste nada?! –
- No, nada… - se levanto decepcionado, a mi ni siquiera me preocupaba, la verdad, no me importo en absoluto.

Nos metimos a la ducha y nos bañamos juntos, él me pidió jabonar mis tetas y se lo permití, luego me salí y me vestí, mientras lo hacia, una extraña conversación aconteció.

- Bueno quizás es culpa mía… - le dije - yo creo que el gran factor de falla fue amor, falta de amor…
- Quizás – contesto taciturno.

Habíamos ocupado casi las tres horas en los intentos y él temía que vinieran a sacarnos si seguíamos, así que nos vestimos rápidamente y nos fuimos.

Entrego el control remoto y salimos de aquel lugar, casi en silencio.

El en aquellos tiempos vivía en un barrio muy cercano al mío, por lo que el metro nos servia a los dos.

Mientras íbamos caminando al metro, de pronto él saludo a una persona y yo me incomode, pensando que podía ser alguien que conocieraa la esposa y le fuera con el chisme, él me tranquilizo y seguimos nuestro camino.

Mientras bajábamos la escalera me dijo:

- Bueno ahora ya no querrás saber más de mí… -
- No, tu me dirás si te he visto no me acuerdo… - acote de inmediato.
- No ¿por qué?
- Porque ya conseguiste lo que querías… -

El se quedo en silencio y continuamos el viaje.

En el carro, íbamos callados.

Pude comprobar eso si que me miraba de una forma muy singular, tanto que llamo mi atención.

Fijamente, casi como queriendo comprender que es lo que yo pensaba.

De pronto llamaron a mi celular y era mi madre que me comentaba que mi hermano estaba esperándome y ahí recordé que le había prometido un dinero que necesitaba con urgencia.

Y el papanatas seguía mirándome fijamente, con esa extraña mirada en sus ojos pardos.

Al llegar a mi estación, le di un beso en la cara y me baje.

Continuaba sintiéndome extraña y llegue con cara de sueño y relajo a mi casa, me bañe con agua bien fría sorprendiendo a todos porque el clima estaba muy helado como para eso.

Mientras el agua caía por mi cuerpo, todavía no daba crédito a lo que había pasado, estaba con la sensación de incredulidad, de que lo había imaginado.

Y lo sentí.

Me sentí manchada.

No sabría definir si me sentía orgullosa o totalmente asqueada, sólo tenía una rara sensación indescriptible que a ratos rayaba en el odio más profundo, no hacia mí, quizás hacia él, quizás a la situación, quizás por todo.

No lo sé.

Y como dije, se suponía que esa sería la única ocasión, si bien el tipo me gustaba, por la experiencia vivida creí con vehemencia que ya no querría verme ni en pintura.

Había sido un total fiasco el polvo, yo no disfrute más que las caricias previas y él se quedo con un orgasmo (si es que lo tuvo) forzado y mediocre.

Tiene que haberse sentido decepcionado y frustrado, creo yo, quizás culpándose a si mismo de que no funcionaba y en una ocasión me lo dijo:

- Creí que era yo… -

Estoy segura que fue por eso que me busco nuevamente.

Me convertí en su desafío.

Alguien como él, no podía quedarse con la duda o la mala fama de no llevar a una mujer al placer, supongo.

Y creo que también se sorprendió de alguna manera, pues quizás resulte ser una amante más allá de las expectativas que él tenia de mi y por eso nuestro cuento duro casi nueve meses, quizás desperté nuevas sensaciones que lo revivieron nuevamente, que lo energizaron, a pesar de que quizás yo nunca he sido su estereotipo físico de mujer.

No soy femenina como las demás, no busco lo que las demás buscan, no busco casarme, ni soy maternal ni buena ama de casa, en definitiva, no soy una madre como los hombres buscan por lo general en las mujeres, simplemente soy una compañera que quiere entregar su corazón con sinceridad y que a su vez busca un compañero con quien compartir la vida sin necesidad de convertirse en su madre.

En definitiva, compartir la soledad, sólo eso.

Al siguiente día, había quedado de llevarle unas películas a uno de mis compañeros que seguía allá, así que por la mañana, partí con mi cargamento, no sabiendo si quería encontrarme con el papanatas.

Entre y ahí estaba en su escritorio R., lo salude y comprobé que mi compañero, al que llevaba el encargo no estaba, así que le deje a R. las pelis mientras conversábamos como si ya hubiesen pasado varias semanas de no vernos, de repente, se abrió la puerta y no quise mirar.

R. me dijo:

- Mira ahí esta el proveedor… - así le habíamos bautizado al papanatas, ya que nos prestaba tanto material de anime que parecia distribuidor.

No me volví a mirarlo ni saludarlo.

- Ah… - respondí.

Creo que ellos, mis compañeros algo sospechaban.

Después simplemente le deje las pelis a R. y me marche sin mirar a ningún lado, directamente para salir de aquel lugar que por seis meses se convirtió en muchas cosas, en nuevas experiencias, en nuevos amigos y en nuevos amores.

Un día me conecte y él estaba ahí…

El resto es historia, esta relatado en este blog, con más o menos detalles.

Hoy se cumple un año de eso.

Jamás creí que pasaría a más de una vez.

En cierta ocasión, mientras estaba aferrada a los brazos de mi papanatas, sobre él en una silla, besándonos, acariciándonos y calentándonos, le hice la pregunta.

- ¿Te imaginabas que íbamos a estar así como ahora? –
- No…se suponía que sería solo esa vez… - contesto serio.
- ¿Y por qué me buscaste? – volví a preguntar ante su respuesta.
- Porque te quiero, flaca… -

En ese momento sonó tan sincero… siempre procure cuidarme de creer sus declaraciones, pero las creí y por eso ahora estoy como estoy, encoñada sin remedio.

Pero ¿todo era mentira?.

Lo único cierto es que a mi papanatas ahora le importa un bledo lo que suceda conmigo y con mis sentimientos.

Dice que no puede hacer nada, que yo sabia que era una aventura, que sabia que iba a terminar así.

Es verdad, yo lo sabía, no quería enamorarme pero lo hice, y él ahora simplemente da vuelta la hoja.

Como dice él soy “inocente”, inocente por querer amarlo, por querer entregarle un poco de amor, por querer disfrutar de él y con él con amor.

Él se asusta, cree que lo obligaré a hacer cosas que sé él no querría hacer y que yo haré cosas que jamás haré.

Pero eso sería ridículo.

Quien más consciente esta de su situación soy yo y de la mía también.

Siempre lo he sabido, solo que no pude controlar hacia donde dirigí los latidos de mi corazón, por desgracia lo hice hacia él.

Y no estoy arrepentida, en absoluto.

Un año de eso ya, increíble como pasa el tiempo y como han cambiado las cosas desde aquel entonces.

Lo que para él fue una canita al aire, una aventura sin importancia, para mi fue un sentimiento descubridor.

El me ha dicho muchas cosas horribles últimamente, pero supongo que el sentimiento que guardo por él me ha protegido de sus palabras.

Quiere que me aleje, quiere que yo no sufra, quiere que lo olvide…

El no quiere en definitiva que le de más problemas, porque él ya me olvido.

Y yo no quiero, suena estupido pero es así.

El es un papanatas, fue mi papanatas y siempre lo será por mucho que él quiera que lo borre de mis recuerdos y de mi corazón.

Sé que no estaré eternamente enamorada de él, sé que jamás estaremos juntos, pero es importante en mi vida (no más que mi Rodriguito) y siempre lo será.

Solo por eso lo guardaré en mi corazón por toda la eternidad.

Tan tan… (jejejejej, es que me puse melodramática…).
No