Blogs.ya.com Quitar publicidad
Diario de vida de una escritora
A escribir, a escribir...relatar experiencias y deseos.... Viviendo en el desconcierto...
Acerca de
Una escritora es lo que quiero ser algún día, para expresar todo, tristezas y alegrías, lo imposible como lo posible, creando mundos eternos...

Free counter and web stats

Sindicación
 
Libre albedrio
Supongo que a mi me pasará lo mismo, aunque no estoy segura.

Es clásico que cuando te encuentras en una situación por decirlo de alguna manera rara, buscas historias similares que te den cierto consuelo o alivio y como es obvio, como yo me convertí en una amante, pues he buscado páginas ad hoc al tema, de amantes.

Me he encontrado unas verdaderas joyitas, como es el caso de “Amanda, la amante”, una mujer muy inteligente y encantadora, con escritura irónica y elegante, sin embargo tras esas palabras y tras sus experiencias lleva un vendaval de sabiduría que a nosotras las menos afortunadas nos ayuda de consuelo en muchos aspectos pero bueno, este post no es para hablar de lo maravillosa que es ella, si no de lo que las cosas cambian, de los arrepentimientos y las culpas.

Generalmente inicias un blog cuando tienes unos deseos desmedidos e incontrolables por escribir, por expresar, como en mi caso, aunque claro, este blog no lo empecé al convertirme “en amante”, sino mucho antes, por mis deseos de escribir, por mis deseos de expresar mi drama existencial y desahogarme.

Muchos blogs se han iniciado para contar su propia historia de amante, y todas empezamos igual, contando románticamente o pasionalmente como se inicio todo, lo maravilloso que el tipo llega a ser y los dramas que esta situación provoca en nuestras vidas y eso no lo desmereceré porque yo misma he caído en lo mismo.

Todas en un principio, somos “mamonas”, “gilipollas”, como dirían los españoles, claro que después las cosas se van transformando porque poco a poco nuestro amante encantador va mostrando su verdadero rostro dejándonos ver el mensaje final de que “solo fuimos un juguete” (no todas obviamente).

Pero que diablos, es el sino de las amantes al final…y eso no se puede desconocer, pero lo que llama mi atención siempre y creo que quizás cuando llegue mi momento lo haré también (espero que no en realidad), es que todas al final, terminan arrepintiéndose, como si en la situación no hubiese habido una decisión consciente, vuelven al camino del que se salieron y después dicen “eso no debió ser”…buscando borrar ese sucio antecedente en su pasado, las que eran casadas vuelven a los brazos de su marido, e igual sucede con los amantes, y dicen “fue un error”…

Pero ¿por qué arrepentirse de una decisión tomada cuando en el momento de aceptarla era la opción que nos llenaba?

A nadie obligan a nada y para ser amante menos, simplemente se acepta con las ventajas y desventajas que implica.

Independiente de la carga moral que pueda llevar la decisión si se acepto era porque lo deseábamos de verdad ¿o no? ¿Por qué arrepentirse de eso entonces?

Todos cometemos errores pero solo hay que asumirlos, no arrepentirse.

Es lo que llaman libre albedrío…y claro todos tendemos a arrepentirnos es verdad, pero ¿por qué no lo hacemos aceptando que lo hicimos, nos agrado y simplemente se acabó pero sin arrepentimientos?.

He leído varios blogs de amantes que salen con el discursito del error que fue su historia, tratan de olvidarla y se sienten culpables tratando de reiniciar la historia perdida con el/la oficial, buscando una nueva oportunidad y esta bien, pero no por eso tienen que desmerecer la antigua historia que vivieron…

Espero que cuando llegue mi momento no termine haciendo lo mismo…

Por ahora sigo siendo “amante”. De forma indigna pero lo sigo siendo.

Y todavía no me arrepiento a pesar de todo.

Citas más citas menos, extraña nueva ternura y pasión en aumento, aunque con ciertas características vergonzosas que algún día me atreveré a detallar aquí, pero sigo viendo a (mi) papanatas.

Mientras nos pasamos de motel en motel, sin palabras dulzonas, sin amor.

Y sin comprender que diablos motiva a uno y a otro (bueno en realidad si, sexo por un lado, soledad y amor por otro) en este cuento alargado por mi, porque así es, yo lo busqué, yo acepté y yo me condené.

Pero sin arrepentimientos y sin culpa todavía.
No