Vinokourov se fue... y ahora Rasmussen
Ya no puedo aguantar más tiempo sin escribir después de todo lo que estamos viviendo con el Tour. El primero en destapar el tarro de las esencias fue el kazajo Vinokourov. Utilizó sangre de otra persona para aprovecharse y exhibirse en la contrarreloj de Albi. Cantaba demasiado lo del corredor de Astaná, pero por su coraje y su calidad creíamos que estaba realizando una demostración de pundonor. Nada más lejos de la realidad. Lo peor de todo es que salía ante los micrófonos orgulloso de su nacionalidad: "cualquier europeo hubiera abandonado, pero yo aguanto porque soy kazajo". Y porque se dopaba, lo que pasa es que eso no queda bien decirlo. Así, "Vinocourage" (que publicaba L'Equipe tras la etapa que se marcó el lunes) nos ha engañado a todos, ha engañado a su deporte, a su patrocinador, a los que le admiraban... pero los tramposos son pillados, se llamen como se llamen, ganen lo que ganen.
Y si no que se lo pregunten a Rasmussen. ¿Quién se podía imaginar que después de sentenciar el Tour a su favor (salvo descalabro impresionante) su equipo lo iba a apartar de la ronda gala? Pues sí, este mundo de ficción ciclista vuelve a protagonizar un nuevo episodio. El Rabobank expulsa del Tour a Rasmussen por haber mentido en su localización durante el mes de junio y saltarse dos controles de la UCI y otros dos de la federación danesa. En total cuatro, pero no lo suficiente para considerarlo positivo, pues para eso debía haberse saltado tres controles de la UCI. Pero sí es suficiente para considerarle sospechoso. Y si a eso le sumamos que cuando dijo encontrarse en México en realidad estaba en Italia, el grado de sospechoso aumenta en gran medida. Ha tenido que aguantar todo el Tour con el lastre de tener en contra a la dirección del Tour, a la afición francesa... y ahora a su equipo.
Nos han querido vender que ha sido el propio Rabobank, obligado por el patrocinador, quien ha invitado a Rasmussen ha abandonar la ronda gala. Ya veremos en qué queda todo esto, pues a buen seguro que debe haber algo detrás, algún positivo, me temo. Aunque si obedecemos a las informaciones oficiales, Rasmussen ha sido expulsado simplemente por ser un sospechoso, y el Tour no quiere a nadie que pueda levantar la más mínima suspicacia. El caso es que este Tour ya ha quedado ensuciado, por Vinokourov, por Moreni, por Rasmussen.
Y en cuanto a lo puramente deportivo, al ciclismo puro, habíamos disfrutado de un bonito Tour, personificado en Alberto Contador. El ciclista pinteño es la esperanza de este deporte, con sus ataques, con su pundonor, con su fortaleza. El Tour prefería un ganador joven, alguien que represente la pureza de este deporte, alguien libre de dudas. Contador refleja todo ello a la perfección, y hoy se vestirá con el amarillo triunfal. Un gran premio a su valentía, a su estilo, a su ciclismo. Lástima que tenga que ser en estas circunstancias, pero los jóvenes deben tomar el poder y diseñar un nuevo ciclismo, un ciclismo que dependa de las fuerzas en las piernas y nada más.
Y si no que se lo pregunten a Rasmussen. ¿Quién se podía imaginar que después de sentenciar el Tour a su favor (salvo descalabro impresionante) su equipo lo iba a apartar de la ronda gala? Pues sí, este mundo de ficción ciclista vuelve a protagonizar un nuevo episodio. El Rabobank expulsa del Tour a Rasmussen por haber mentido en su localización durante el mes de junio y saltarse dos controles de la UCI y otros dos de la federación danesa. En total cuatro, pero no lo suficiente para considerarlo positivo, pues para eso debía haberse saltado tres controles de la UCI. Pero sí es suficiente para considerarle sospechoso. Y si a eso le sumamos que cuando dijo encontrarse en México en realidad estaba en Italia, el grado de sospechoso aumenta en gran medida. Ha tenido que aguantar todo el Tour con el lastre de tener en contra a la dirección del Tour, a la afición francesa... y ahora a su equipo.
Nos han querido vender que ha sido el propio Rabobank, obligado por el patrocinador, quien ha invitado a Rasmussen ha abandonar la ronda gala. Ya veremos en qué queda todo esto, pues a buen seguro que debe haber algo detrás, algún positivo, me temo. Aunque si obedecemos a las informaciones oficiales, Rasmussen ha sido expulsado simplemente por ser un sospechoso, y el Tour no quiere a nadie que pueda levantar la más mínima suspicacia. El caso es que este Tour ya ha quedado ensuciado, por Vinokourov, por Moreni, por Rasmussen.
Y en cuanto a lo puramente deportivo, al ciclismo puro, habíamos disfrutado de un bonito Tour, personificado en Alberto Contador. El ciclista pinteño es la esperanza de este deporte, con sus ataques, con su pundonor, con su fortaleza. El Tour prefería un ganador joven, alguien que represente la pureza de este deporte, alguien libre de dudas. Contador refleja todo ello a la perfección, y hoy se vestirá con el amarillo triunfal. Un gran premio a su valentía, a su estilo, a su ciclismo. Lástima que tenga que ser en estas circunstancias, pero los jóvenes deben tomar el poder y diseñar un nuevo ciclismo, un ciclismo que dependa de las fuerzas en las piernas y nada más.
Pepe, una sorpresa agradable
Nadie se podía imaginar a última hora de ayer que el Real Madrid iba a anunciar esta mañana el fichaje de Pepe, central del Oporto. Ha sido para todos una sorpresa, y una sorpresa agradable. Primero, porque Pepe tiene tan sólo veintitrés años y es un futbolista que ya se ha curtido en Europa y con una excelente proyección. Y segundo, porque el pedigüeño Chivu empezaba a atragantársele a más de uno. Y lo más curioso de toda la operación es que ha sido llevada en secreto, sin que nadie pudiese imaginar que se iba a producir tal anuncio. La negociación ha sido rápida y aún no se sabe el precio final. El Oporto ha publicado que recibirá 30 millones de euros por el central brasileño, cifra que el Madrid aún no ha confirmado ni desmentido. Habrá que esperar para conocer el verdadero coste del jugador, que se enfundará la camiseta blanca durante los próximos cinco años.Y el primer día que lo haga será el jueves, día en que será presentado en el Bernabéu. Mañana le toca el turno a Metzelder, por lo que el Madrid ya parece haber cerrado el eje de la defensa de la próxima campaña. Sólo faltaría concretar el fichaje de Drenthe, que está muy avanzado. Schuster tiene claro que un buen equipo comienza por tener una buena defensa, y para ello quiere jugadores que puedan sacar el balón jugado desde atrás. Y Pepe es uno de los que no tienen ningún problema a la hora de tocar el balón. El brasileño, que tiene pasaporte portugués, es el cuarto central con que Schuster contará para la defensa.
Esto quiere decir que habrá competencia. A día de hoy, Cannavaro, Iván Helguera, Metzelder y Pepe pelearán por dos puestos en el equipo titular. Eso suponiendo que Schuster utilice a Sergio Ramos como lateral derecho, que no está del todo claro, pues al técnico alemán le encanta Cicinho. ¿Habrá más movimientos de fichajes en el centro de la defensa blanca? A priori no habrá más incorporaciones, a no ser que Cannavaro y Helguera abandonen la disciplina blanca. Algo que no sería nada descabellado pensar. Una vez que el equipo comienza a realizar la pretemporada iremos observando los planteamientos de Schuster. Helguera podría pasar otro verano entre hacer y deshacer la maleta, a pesar de haber demostrado esta temporada que peleará por permanecer en el Madrid a base de hablar en el campo. Cannavaro podría volver a su patria italiana, y aunque al final ha sacado un aprobado raspado en su primera temporada como madridista, 'il bello' no desagrada a Schuster.
Mijatovic está trabajando para cerrar la contratación de Drenthe cuanto antes. ¿Y qué pasará con Marcelo? Probablemente se irá cedido. Porque si hubiese algún roto en el lateral, ahí estará Miguel Torres, el chaval que se graduó la pasada temporada y se convirtió en un fijo para Capello. Por madridismo y por calidad. Un auténtico crack. Una vez que se conforme la parte de atrás hay que comenzar por el ataque. Robben ha viajado a EE.UU. con el Chelsea y espera volver cuanto antes para pasar el reconocimiento médico por el Madrid. Está cifrado en 23 millones de euros, cantidad que los madridistas pagarían a gusto por el holandés, un extremo izquierdo de los antes, y con tan sólo 23 años. Lo de Cesc está más complicado, pero Schuster está enamorado del catalán e instará a Mijatovic a realizar todos los esfuerzos posibles para que lleve la manija del Madrid. De momento, la manija de la defensa ya tiene un nuevo dueño, Pepe, un fichaje acertado que ha llegado sin que nadie lo vea y espera salir por la puerta grande.
Se hizo oficial
Era un secreto a voces, pero hasta hoy no se ha hecho oficial: Bernardo Schuster es el nuevo entrenador del Real Madrid. Desde hacía cuatro meses el Madrid se había interesado por el técnico alemán, aunque la remontada del Real Madrid en el campeonato de Liga ponía en duda el fichaje de Schuster por el conjunto blanco. Nada más lejos de la realidad, pues Ramón Calderón tenía claro que no estaba dispuesto a pasearse por los palcos de España evitando bostezos y agotando excusas para justificar el mal juego del equipo. Como decimos, el presidente blanco sabía que su entrenador era Schuster, y aunque el título de Liga podría haberle hecho cambiar de opinión (como a muchos aficionados), Calderón ha sido fiel a sus pensamientos. Una decisión valiente, atrevida, y ya veremos si acertada.
Sí, porque todo dependerá de los resultados. También del juego, pero la parroquia madridista no se conformará con jugar bien y no ganar. El título de Liga conseguido con Capello ha atenuado la presión, pero en un club como el Madrid la sensación de estar continuamente bajo vigilancia es permanente. ¿Y qué pasará si en el mes de diciembre el Madrid no ha cuajado un principio de temporada adecuado? Pues que el público se echará encima de Calderón y le recordará que Capello ganó una Liga. Jugando mal, pero la ganó. No obstante, no hay que olvidar que los pañuelos en el Bernabéu permanecieron prácticamente fijos hasta el mes de febrero. El causante de los pañuelos fue el mal juego del equipo. Estaba cerca de la cabeza de la tabla, pero los aficionados no aguantaban más el paupérrimo juego de los de Capello.
El maquillaje de todo eso llegó en las últimas diez jornadas, con remontadas agónicas y pinchazos de los rivales cuando notaban la presión madridista. Pero a la hora de hacer balance no se debe mirar sólo los resultados, sino también la forma, los medios utilizados. Y Calderón ha hecho balance y ha apostado por Schuster, por un cambio radical en el juego del equipo. La corriente optimista y pacificadora consecuente del título liguero le otorga al presidente una autoridad tácita que le servirá para vivir más cómodo que en sus primeros meses al frente del club. El problema puede venir con los malos resultados, pero la fe ciega de Calderón en Schuster y el estilo de juego del alemán dan confianza a la afición del Bernabéu.
Pero no basta con un entrenador, con cambiar el juego. A la afición, al fin y al cabo, le ilusionan los fichajes, los jugadores que saltarán al césped semana tras semana. De momento sólo se ha confirmado el central Metzelder, poca cosa en comparación con Henry, Abidal y Touré. En las oficinas del Concha Espina no se han tomado vacaciones, y desde que se decidió la destitución de Capello, la dirección deportiva ha mantenido continuos contactos con Schuster para planificar la próxima temporada. De momento hay muchos nombres, unos reales y probables, otros tan sólo rumores, y alguno que otro que no pasa de un mero sueño. Esta semana y la próxima pueden ser decisivas para las contrataciones de Robben, Cesc o Drenthe. Veremos qué se concreta y qué queda en agua de borrajas. Y no olviden que el verano es largo, hay hasta el 31 de agosto para fichar, y las prisas no son buenas consejeras.
Sí, porque todo dependerá de los resultados. También del juego, pero la parroquia madridista no se conformará con jugar bien y no ganar. El título de Liga conseguido con Capello ha atenuado la presión, pero en un club como el Madrid la sensación de estar continuamente bajo vigilancia es permanente. ¿Y qué pasará si en el mes de diciembre el Madrid no ha cuajado un principio de temporada adecuado? Pues que el público se echará encima de Calderón y le recordará que Capello ganó una Liga. Jugando mal, pero la ganó. No obstante, no hay que olvidar que los pañuelos en el Bernabéu permanecieron prácticamente fijos hasta el mes de febrero. El causante de los pañuelos fue el mal juego del equipo. Estaba cerca de la cabeza de la tabla, pero los aficionados no aguantaban más el paupérrimo juego de los de Capello. El maquillaje de todo eso llegó en las últimas diez jornadas, con remontadas agónicas y pinchazos de los rivales cuando notaban la presión madridista. Pero a la hora de hacer balance no se debe mirar sólo los resultados, sino también la forma, los medios utilizados. Y Calderón ha hecho balance y ha apostado por Schuster, por un cambio radical en el juego del equipo. La corriente optimista y pacificadora consecuente del título liguero le otorga al presidente una autoridad tácita que le servirá para vivir más cómodo que en sus primeros meses al frente del club. El problema puede venir con los malos resultados, pero la fe ciega de Calderón en Schuster y el estilo de juego del alemán dan confianza a la afición del Bernabéu.
Pero no basta con un entrenador, con cambiar el juego. A la afición, al fin y al cabo, le ilusionan los fichajes, los jugadores que saltarán al césped semana tras semana. De momento sólo se ha confirmado el central Metzelder, poca cosa en comparación con Henry, Abidal y Touré. En las oficinas del Concha Espina no se han tomado vacaciones, y desde que se decidió la destitución de Capello, la dirección deportiva ha mantenido continuos contactos con Schuster para planificar la próxima temporada. De momento hay muchos nombres, unos reales y probables, otros tan sólo rumores, y alguno que otro que no pasa de un mero sueño. Esta semana y la próxima pueden ser decisivas para las contrataciones de Robben, Cesc o Drenthe. Veremos qué se concreta y qué queda en agua de borrajas. Y no olviden que el verano es largo, hay hasta el 31 de agosto para fichar, y las prisas no son buenas consejeras.





