Concretar
Deje algo a medias ya hace casi un año, no terminé de “descifrar” algunos enigmas que había dejado.
M. se encuentra bien, al final el tumor era benigno y ya está como siempre otra vez, con tripita y con su mala leche encima. ¡Bendita mala leche!, cuanto me alegro de verdad de volverla a sentir.
Mi hija sigue igual. Todavía no asimila los avatares del sistema. Tiene días mejores y otros terriblemente peores que como siempre pagamos su querido papá y su amantísima mamá. Pero cada día la quiero más.
He vuelto a la bitácora pero con otro nombre. En un principio he dicho que quiero que sea todo nuevo, pero al final soy un bocas y diré a todo el mundo mi nuevo proyecto. Uno no puede cambiar, ya son muchos años unido a este cuerpo.
Nos vemos en la bitácora.
M. y mi hija
Se me saltan las lágrimas. Ayer volvía a casa, había estado con mi hija intentando animarla de su incipiente conocimiento de las putadas de la sociedad y tratar de convencerla de que no todo es negro (gris, diría yo). Sus veinte años deben de dar para más.
A mi amigo M. hoy le han operado. Cuatro meses de incertidumbre, dudas, sofocones, llantos, esperanza, desilusión, risas, desesperación…veinticuatro kilos perdidos y hoy tiene un tumor, mejor dicho, le han quitado un tumor. Ahora viene la duda y la angustia.
Volvía a casa y se me han saltado las lágrimas. Escuchaba el Nessun Dorma (¿se escribe así?) A muerto Pavarotti y era lo que había que escuchar hoy. Las lágrimas no eran por él, porque ha hecho lo que quería y lo hizo bien. Eran por mi hija y por M. por darles esperanza porque es lo que necesitan.
No estoy
Me voy. Lo dejo. Esto ya ha dado todo lo que tenia que dar. Mi falta de ánimos, el abandono de sus blogs por parte de algunos de l@s miembr@s que hay a mi derecha, la desidia en otros y el tesón de muchos otros, hacen que tire la toalla.
Siempre vi como un cobarde el dejar algo a medio. Hoy soy yo el cobarde. Lo siento. No puedo más.
Hasta siempre. Volveré a vuestras páginas. Estaré y no estaré.
Por favor no me pongáis ningún comentario. Os lo ruego. Aquí no.
Adiós a todos, os quiero, de verdad.
La Navidad sabe a besos
Hoy más que nunca quisiera desearos que paséis unos días inolvidables, felices, cariñosos, amables, dulces…y sobretodo que os sepan a besos, muchos besos, de todos los sabores, colores y olores.


Monfragüe y la Republica Checa
Desde hace unos años, todos los otoños o principios de invierno hago mi viaje anual al Parque Nacional (le falta solo el tramite del Senado para serlo) de Monfragüe. Ya lo tengo por costumbre y mientras pueda seguiré haciéndolo.
Siempre en estas fechas y siempre en días de diario. La soledad es tremenda y el contacto con la naturaleza es total. Hoy hacía hasta calor y sobre todo subiendo cuestas, ¿por qué no hacen los circuitos de senderismo donde no haya cuestas?. Te tiras el día subiendo cuestas, aunque como dice mi amigo Manolo “no hay cuestas que cien años duren”. Hoy estaba el campo precioso, la lluvia de este año lo ha dejado en su punto para poderlo disfrutar, todo verde y todo húmedo. Bueno me ha salido como una película “S”, pero no van por ahí los tiros.
Como siempre hago la ascensión al castillo de Monfragüe, que creo que no es larga, pero me parece que un poco fuerte en algunos puntos y si además ando totalmente desentrenado y con los kilos que me sobran, se resume en sudadas del carajo y muchas paradas. La vista desde arriba es tremenda y la temperatura de hoy fabulosa.

Al llegar había una pareja bastante joven (a mi parecer) y siguiendo la costumbre cada vez que te encuentras con alguien hay que saludar. Así ha sido y me he dado cuenta que no eran españoles. Después de tomar mi merienda, que después de una subida hay que tomar alimento y sino pues también, y al bajar de nuevo observo que están todavía y de una forma muy tímida y casi por señas me preguntan como bajar por el sendero que yo he subido. Ellos lo han hecho por otro más largo, pero más cómodo. Les indico por donde y que ellos bajen delante porque son más jóvenes y seguro que lo hacen más rápido. Sonrisas de agradecimiento o de “que coño habrá dicho”. ¡Joder!, vaya látigos. Me dejan atrás. Si las subidas son malas, las bajadas casi peor, yo me resiento de las rodillas y acabo con un dolor de pelotas. Ellos yo no se como bajaban, ¡por Dios!.
Más tarde los he vuelto a coger, porque han parado, y más sonrisas de esas que no dicen nada, pero que por lo menos hacen quedar bien. Hablamos un poco del tiempo y de los peligros de andar por el arcén de las carreteras. De nuevo se me escapan.
Llego al coche totalmente empapado. Ellos están al lado de una furgoneta. Me dicen que son de la Republica Checa y que les gusta el senderismo. Les digo que les invito a un café. Pero dicen que no. Me quedo con cara de jilipollas.
Ya se que no es para tanto, que no les apetecía tomar nada y menos café, que no me conocen de nada y que a lo mejor no les gustaba mi compañía, pero digo yo que el que viaja así, lejos de los circuitos programados, seguro que es una persona abierta, que quiere mezclarse con la gente, que quiere conocer a la gente, que no quiere quedarse con la idea sola de un monumento o de un paisaje. Una taza de café no se le desprecia a nadie.
Me tome mi café (descafeinado, señorita Choi) y charle con un guarda del parque y todo me supo a gloria. Cuando salí del bar, la furgoneta no estaba.
Una pena, ambas partes perdimos la oportunidad de conocimiento. La conversación une y también enseña.
A pesar de todo, vuelvo contento. Un día más.
PD. La foto no es mía. Me han “robado” mis hijos la cámara.
Amparo
Con Joselito bien, nos vamos conociendo. Ahora tengo una tendinitis del carajo. El brazo derecho me molesta y casi no tengo fuerzas. No se si pensar en el dicho “al perro flaco todo son pulgas” o bien que la pila de años me están ya pasando facturas. Antes yo no tenía todos estos achaques y ya estoy viendo que la cosa va en picado y a velocidad de vértigo. ¿Será la pila de años?. Una pena. Me callare el aspecto sexual (de pena).
Comienzo. Cada cierto tiempo en la empresa donde trabajo se realizan unos trabajos extraordinarios y para ello se necesita la entrada de mucha más gente de lo habitual. En mi sección y para ayudarnos y para evitar el hacer horas extras se contrata a cuatro personas más. Una de ellas es Amparito. Bueno se llama Amparo pero yo con su consentimiento la llamaba Amparito.
Amparito es delgada, bastante delgada. No tiene mofletes, tiene las mejillas hundidas y los pómulos le sobresalen bastante. No tiene un cuerpo rellenito, pero aquí no existe esa delgadez tan extrema. No da aspecto de débil, al contrario demuestra ser fuerte y estar acostumbrada a pelear y a luchar.
El trato de ella con la gente es extremadamente amable, no levanta la voz lo más mínimo (y alguna vez ha sido necesario o por lo menos comprensible), ayuda a todo sin ninguna objeción y sus modales son tremendamente exquisitos.
Amparo tiene una niña de dos años. No comenta nada de su vida privada, para ella toda su vida gira en torno a su hija.
Una tarde, después de terminar un trabajo que corría prisa y acompañados de un café, ella comienza a explicarme su vida. Se casó hace unos seis años, pero al poco tiempo vio que la cosa no funcionaba bien. Al poco tiempo se separaron no sin antes darse cuenta de que los cuernos los llevaba ella y además desde hacía bastante tiempo. Ella no renuncio al amor, al cariño que le podía dispensar una persona que la quisiera, que la cuidara, que la hiciera feliz.
Todavía tenía que sufrir Amparito. Conoce a un chico en una ciudad cercana. La engatusa, la engaña, la envuelve en una palabrería melosa y dulce. Ella se rinde a sus pies. Esta hasta el culo, no conoce nada mejor. Es feliz, esta enamorada, quiere a ese hombre. Pero no sospechaba nada. Cuando el amor llega uno no ve, no siente, solo tiene ojos para esa persona.
Se queda embarazada y allí se acaba todo. El se marcha, el quiere vivir su vida y no estar atado a nadie. La trata con desprecio, no hay gritos, no hay violencia física, no hay malos tratos ni siquiera verbales, pero siente que la ha utilizado. Ya no hay palabras amables, todo son defectos para él. Eres fea, no vistes bien, en que estaría yo pensando cuando me lié contigo, no sabes el ridículo que hago estando a tu lado, son lindezas del chico en cuestión. Incluso la madre de él dice que su hijo había dejado a una mujer mucho más guapa que ella para estar con este pingajo. Ya sabemos a quien ha salido la criatura.
Ella al día de hoy esta colada por él. Cuando lo ve (poquísimo) su corazón se altera y lo único que espera es algún día poder aceptar que ese hombre no es para ella.
Los ojos se me pusieron húmedos cuando ella me habló de esta forma. La veía derrotada, pero al mismo tiempo fuerte y con ganas de salir adelante con su hija.
Comprendí que hay muchas formas de maltrato, no hace falta levantar la mano, no hace falta dejar señales, no hace falta gritar, no hace falta amenazar. El desprecio y la indiferencia son algo mucho peor.
Y sonríe, ese cabrón no podrá con ella.
Joselito
He perdido la cuenta. Tengo que mirar hacía abajo y ver la última vez que puse unas letras. Y me asusto, aunque tal vez sea vergüenza. Vergüenza por dejar que gente como vosotros se haya preocupado por mi y yo os haya dejado de lado. No voy a tratar de justificarme, pero tal vez debáis saber algo.
Nada preocupante al día de hoy, pero desesperarte e incluso doloroso hasta hace unas pocas jornadas.
Como bien sabéis uno de mis muchos defectos ha sido el roncar. Tengo entendido que mis sonidos hacía peligrar la estructura de lo que tenía encima con el consiguiente peligro para la integridad de las personas y además creo que irritaban de tal forma al personal que los cabreos y las miradas inquisitorias hacía mi persona al día siguiente de los autos eran casi intimidatorios.
Mi mujer padecía estos aullidos durante bastantes años. Al principio era algo casi infantil el que yo diera la nota. La cosa se fue complicando cuando mis sonidos guturales se hicieron – dicen – insoportables. Me traslado de habitación y el mal se traslada a otro sitio. Lo malo son los viajes y la estancia en otros lugares y otros domicilios.
Este verano se precipitan las cosas. Ya hace tiempo que hay algunas mañanas que me levanto con un fuerte dolor de cabeza. Incluso doy cabezadas de sueño algunos días a media mañana cuando estoy en casa. Vamos unos días a Galicia. Vamos a casa de mi amiga Inma, relato que ya os hice estos días atrás. Tengo que dormir en el salón. Ella me convence que me lo haga ver. Ya hay dos personas que insisten en mi problema. Prometo que así sera.
Una noche en casa de mis padres, mi hermano me graba en video y me quedo de piedra. Es la primera vez que me veo en esas condiciones y me empiezo a asustar. Lo que pensaba que era un defecto, es verdaderamente una enfermedad.
Los dolores de cabeza se van haciendo cada día más insoportables. Hay muchas noches que de madrugada me tengo que levantar a tomar analgésicos, los fines de semana puedo estar todo el día durmiendo y levantarme agotado. Hay sábados que duermo cuatro horas de siesta y a las dos horas dormirme de nuevo en el salón. Horroroso.
La cuestión es que además de mis ronquidos tengo apneas, que son interrupciones de la respiración que me producen una disminución de la saturación de oxigeno que me provoca esos terribles dolores de cabeza. El sueño no es efectivo ni relajante ni placentero, se convierte en una lucha interna donde el cerebro no descansa expectante hasta una nueva interrupción de la respiración. Conducir se hace temerario porque hay momentos que la carretera pasa y tú no te enteras.
A finales de agosto contacto con un medico especialista en el estudio del sueño y en la primera visita ya ve perfectamente el mal que padezco. Mi esófago es estrecho y con los años y la grasa acumulada se hace más angosto y el paso de aire se hace más complicado.
Me tienen que hacer un estudio del sueño. Tengo que ir una noche a una clínica para completar dicho estudio. Tengo suerte porque queda vacante una plaza para esa misma semana. Me colocan cables por todo el cuerpo y el resultado es que tengo una cantidad tremenda de apneas, algo así como 64 a la hora y la más larga es de 94 segundos sin respirar. Yo lo veo como cuando estas en una piscina y te sumerges, así hasta más de 60 veces en una hora. Saca la cabeza y mete la cabeza. Mareante, yo que nunca me ha gustado la piscina, excepto por la cervecita y las tapitas que acompañan el baño, y me veo que mi pasión es la pesca a pulmón libre.
¿Qué solución hay ha todo esto?. Nada de intervenciones, una maquina que te meta aire continuamente a través de la nariz y así tener que respirar necesariamente por ella, evitando hacerlo por la boca y sus correspondientes consecuencias que acabo de comentar.
A finales de septiembre fui de nuevo a la clínica a dormir con la dichosa maquina y así ajustarme la presión necesaria. Esa mañana cuando me desperté, tuve la sensación de ser otra persona. Me encontraba despejado, apenas había dormido seis horas con sus correspondientes interrupciones debido al cableado y demás aparatajes pero lo suficiente para estar descansado y muy relajado.
Los días vuelven a hacerse interminables en espera del dichoso aparato. Pero llego el día y desde el día 9 ya duermo con él o él duerme conmigo.
Hay ventajas y creo que bastantes inconvenientes. Duermo bien, ya no ronco, no me duele la cabeza, me levanto descansado, ya no me duermo durante el día, conducir ya es distinto.
Inconvenientes, el aparatito es del tamaño de un calefactor y hace ruido, la mascara para la nariz va sujeta a la cabeza con unas gomas y unos velcros por tanto para dormir te cuesta porque te aprieta y no estas cómodo. Siempre te despiertas cuando vas a darte la vuelta y siempre tienes que volver al mismo sitio después de darte la vuelta, porque la manguera que te conecta te lo impide.
Antes cuando dormías, podías escuchar el llover por ejemplo. Ahora es imposible por el ruido del aparatito. Siempre que te desplaces y quieras seguir durmiendo y descansando a partir de ahora tienes que cargar con él e imagino que podrá pesar unos cuatro cinco kilos. Lo primero que pregunté si esto es para toda la vida y la respuesta fue que sí.
Tiene que pasar el tiempo y tengo que adaptarme a él y sobretodo quiero no sentirme un dependiente de una maquina. Ahora mismo cuando despierto por las mañana, lo primero que hago es apagar el aparato, quitarme la mascara y estirarme porque todavía no duermo con una tranquilidad total.
Sigo durmiendo solo. Antes era el ruido de mis ronquidos y ahora es el ruido del aparato. Algo ha cambiado, pero me parece que todo sigue igual. Mi salud esta mejor, mi tensión arterial esta normalizándose – gracias Choi por tus besos sin sal y espero que sigas haciéndolo – pero mi relación de pareja no ha cambiado. ¿Podré seguir haciendo el Camino de Santiago algún día?, ¿podré dormir algún día abrazado a mi pareja sin que haya nada que nos perturbe?, ¿podré oír llover desde la cama?...
Le he puesto de nombre Joselito. Joselito esta es mi página. Página, este es Joselito.


Gracias.
Lugares
No me voy, no lo dejo. Ya os contaré el por qué de mis ausencias y silencios. Espero que esto salga bien y pueda contarlo con total alegría y tranquilidad.
El otro día vi parte de una película que pusieron en la tele, la historia es bastante conocida y muy simple: investigador-guaperas que viaja a Escocia para tratar de encontrar el famoso y ¿real? monstruo del lago Ness. La película es bastante simple, pero lo que me llamo la atención fue la tranquilidad alrededor de sus aguas. Me explico.
No conozco Escocia (creo que es una pena) y por supuesto la localización del famoso lago. Las fotos que conozco es de un lugar precioso, rodeado de esa bruma casi perenne y de ese tiempo lluvioso propicio para la “visión” del susodicho monstruo. Y eso era lo que me llamaba la atención, que no había nadie, solo los lugareños y el único hotel de la zona estaba cerrado porque no era la temporada alta (?). ¿Te imaginas un lugar así?. Un sitio sin turistas, solo tu y además famoso, ¡Joder!. Que imagino yo que allí todo el año será la misma temporada.
Imagínate que en Egipto en esta época fuera temporada baja y estuvieran las pirámides solas o bien viajaras a Petra y nadie más que tú esperando en la puerta de esa famosa edificación para que abrieran y apareciera un lugareño nabateo con las llaves en su poder y montado en un jumento.
He tenido la suerte de hacer bastante trecho del Camino de Santiago casi en solitario, disfrutando de esos momentos en los que estas tu solo y la naturaleza, en los que la masificación de otras épocas del año deslucen ese gran momento que recuerdo y que me hace sentir escalofríos cada vez que lo hago.
No conozco Egipto y tengo muchas ganas de hacerlo. Pero al mismo tiempo me da un poco miedo. Yo quisiera creer que cuando vea las pirámides, por ejemplo, será un momento único, con el sol poniéndose o saliendo entre ellas, en silencio, sintiendo el peso de los miles de años. Pero creo que así no será, rodeado de cientos o miles de turistas, con gran estruendo, con docenas de puestos de recuerdos por el alrededor y llevándome un gran disgusto. ¡Y lo de Petra ni te lo cuento!.
Cuando estuve en Italia discutí de forma amigable con una guía sobre el síndrome de Stendhal, que para el que no conozca es lo que dicen que sintió este autor francés cuando entro en la iglesia de la Santa Croce en Florencia y saber la cantidad de gente ilustrada e importante que reposaba entre sus muros y suelos. Dice que noto como mareos, vahídos, sensación de perdida de conocimiento y estremecimiento general. Un médico que le vio al poco le dijo que estaba enfermo de belleza. Yo no sentí nada, pero esa tarde y después de comer justo detrás de baptisterio y rodeado de bastante gente note como una gran calma y paz, pero fue solo un momento, sin taquicardias ni mareos.
La soledad es mala, ya lo se, pero hay veces que es necesario, casi obligatorio, como casi el aire que respiramos. Rectifico: la soledad no es mala, no mucho tiempo, pero de mala nada. Me imagino esos castillos, bosques y lagos escoceses “solo” molestado por los sonidos de una gaita o un violín celta. O la puesta del sol en San Antonio en Ibiza con el único sonido de alguna música chillout. O la contemplación de Nueva York desde el Empire State sin más compañía que las “cercanas” estrellas. O extasiándome con las Pirámides y solo escuchando el viento alrededor de la Esfinge.
¿Soy raro?
Despues de ver unas fotos de la actual Whitney Houston, me estoy hinchando de escuchar canciones suyas, a ver si la pobre reacciona...
Adela
Adela – Adeli para su familia – tenia once años hace veinte. Cuando entrabas a su casa, siempre encontrabas una marabunta de gente menuda arremolinada en torno a la mesa de la cocina, que hacía las veces de escritorio, de mesa de costura, de perchero y de por supuesto de comedor. Adeli aparecía con su cara más que preciosa. Era la más pequeña de los hijos, pero la mayor de primos y de sobrinos. Siempre aparecía ella con algún niño cogido o dándole de merendar. Su cara es impresionante, sus ojos más todavía.
A su padre lo conocí un día que tuvo un accidente muy feo en la mano. Hicimos amistad en seguida, fue un buen presagio. Noble y bruto a la vez, pero con un corazón así de grande. Su mujer siempre con niños, tuvo seis hijos y costo lo suyo el sacarlos adelante. Su cara la había heredado Adeli, impresionantes la madre y la hija.
Hace cinco años una hermana nos llama para comunicarnos una noticia. Adeli se enamora de un chico de su pueblo, se casan, se marchan a Mallorca y tienen un hijo. Las cosas no comienzan a ir bien. La relación no es buena, pero hasta ahí todo perfecto y creo que hasta dentro de una lógica corrección. Así pensaba su familia, pero tal vez no lo fuera.
Ella aparece una tarde con la cabeza destrozada en el asfalto. Ha caído desde un tercer piso. Estaban ellos dos solos, no hay testigos, no hay nadie más. Él tarda más de diez minutos en bajar tres pisos. Su cuerpo ya está camino del hospital.
UCI, fractura de cráneo con perdida de masa encefálica, perdida del ojo derecho. Está en coma. A los tres días se presenta él y a los familiares les pide el divorcio. Imagino lo que pasaría, gritos, voces, insultos…
Todo se va arreglando. Adela muy despacio va superando su problema físico. La boca la tuerce un poco, el ojo desviado, las heridas están cerrándose, ¿todas?, ella va a intentar que todas se cierren.
Sábado día 12 de agosto. La madre de Adeli está pasando la peor desgracia para una madre. Corresponde una visita. Relatos, historias, lagrimas, sonrisas, lamentos, esperanza, cariños, olvido…así transcurren las horas.
Aparece Adeli. Guapa, todavía guapa, ese hijo de puta no ha conseguido quitarle la belleza. A pesar de los años y a pesar de todo, se acuerda de nosotros. Tiene un nuevo novio, Fran, se quieren, está ilusionada, él la mima. Ha puesto una pequeña charcutería en el pueblo. Quiere olvidar, habla de malos rollos pasados y quiere olvidar. Nunca ha contado que ocurrío ese día, nunca denuncio a su marido. Ha cambiado la fecha de su cumpleaños y aunque aparenta tener 31, me dice que ha cumplido hace poco cinco años.
Me parece una impresionante historia, es una impresionante mujer.
Pd.- Sigo sin saber nada de la gente de Diariogratis.
A su padre lo conocí un día que tuvo un accidente muy feo en la mano. Hicimos amistad en seguida, fue un buen presagio. Noble y bruto a la vez, pero con un corazón así de grande. Su mujer siempre con niños, tuvo seis hijos y costo lo suyo el sacarlos adelante. Su cara la había heredado Adeli, impresionantes la madre y la hija.
Hace cinco años una hermana nos llama para comunicarnos una noticia. Adeli se enamora de un chico de su pueblo, se casan, se marchan a Mallorca y tienen un hijo. Las cosas no comienzan a ir bien. La relación no es buena, pero hasta ahí todo perfecto y creo que hasta dentro de una lógica corrección. Así pensaba su familia, pero tal vez no lo fuera.
Ella aparece una tarde con la cabeza destrozada en el asfalto. Ha caído desde un tercer piso. Estaban ellos dos solos, no hay testigos, no hay nadie más. Él tarda más de diez minutos en bajar tres pisos. Su cuerpo ya está camino del hospital.
UCI, fractura de cráneo con perdida de masa encefálica, perdida del ojo derecho. Está en coma. A los tres días se presenta él y a los familiares les pide el divorcio. Imagino lo que pasaría, gritos, voces, insultos…
Todo se va arreglando. Adela muy despacio va superando su problema físico. La boca la tuerce un poco, el ojo desviado, las heridas están cerrándose, ¿todas?, ella va a intentar que todas se cierren.
Sábado día 12 de agosto. La madre de Adeli está pasando la peor desgracia para una madre. Corresponde una visita. Relatos, historias, lagrimas, sonrisas, lamentos, esperanza, cariños, olvido…así transcurren las horas.
Aparece Adeli. Guapa, todavía guapa, ese hijo de puta no ha conseguido quitarle la belleza. A pesar de los años y a pesar de todo, se acuerda de nosotros. Tiene un nuevo novio, Fran, se quieren, está ilusionada, él la mima. Ha puesto una pequeña charcutería en el pueblo. Quiere olvidar, habla de malos rollos pasados y quiere olvidar. Nunca ha contado que ocurrío ese día, nunca denuncio a su marido. Ha cambiado la fecha de su cumpleaños y aunque aparenta tener 31, me dice que ha cumplido hace poco cinco años.
Me parece una impresionante historia, es una impresionante mujer.
Pd.- Sigo sin saber nada de la gente de Diariogratis.
Vinos
Unos días después de Galicia, cita en un curso de la UNED. El titulo de dicho curso: “Conocimiento y cata de los vinos españoles”.
Así de entrada perfecto. Pues de salida también. Para los que no tenemos ni pajorela idea del vino, que no sabemos distinguir un reserva de uno joven, que no conocemos como maridar los platos y que por supuesto nos suena a chino muchos conceptos como garnacha, abella, chardonay o mencía, pero que nos gusta paladear y compartir una botella en buena compañía, el curso se las prometía felices.
Gente de todas las edades. Creo que había algún profesional hostelero y gente bastante joven, sobre todo féminas. En total creo que nos animaba el placer de poder distinguir los innumerables tipos de vinos y sobretodo conocerlos.
Profesores de todo tipo. Gente amante del vino, gente profesional del vino y gente que le gusta el vino y que quiere transmitir ese placer al resto. Imagínate un profesor de filosofía que quiere enseñarte esos sabores que el siente, ese sentimiento de satisfacción al mirar y oler la copa, esa manera de beber y tratar de captar la mayor cantidad de sabores. El interés de este señor por mostrar esas sensaciones, fue de lo más interesante en esos días.
Para mi punto de vista, no se puede ir a un curso como profesor, cobrar como tal y solo explicar la idea de tener un restaurante un poco fuera de lo común, los pasos que has dado para conseguir una bodega con un premio en una revista de EE.UU. que solo dan a los que tienen referencias francesas, italianas y algo de California, que dices no tener ni idea de vino y el siguiente paso es declarar que en España no hay buen vino, que para vino bueno el francés y que para rellenar el hueco nos cuenta la forma de comprar una botella de vino francés de hace doscientos años por 15 millones de pesetas y la consiguiente aventura tras romperse el cuello de la misma en un trasiego de botellas. Para eso no hace falta ir de curso, abrimos el Google y ponemos “Chateau d’Yquem” y en el séptimo resultado nos enteramos de tamaña odisea. Hay que ser y parecerlo. Indiferencia, creo que eso fue lo que se llevo el buen señor. ¡Ah!, su clase se llamaba, “El servicio del vino”, paso de puntillas.
Yo me preguntaba saboreando una copa de vino de Rueda, ¿qué demonios tendrá el francés que este no tenga?.
Pd.- De nuevo para Verde, Majadera y Rita. No hay acceso a vuestros blogs, decirme como poder seguir en contacto.





