Día 0
Día 0, Navalmoral-Madrid-Logroño-Santo Domingo de la Calzada. (Lunes, 10-11-2003)
Madrugón tremendo, a las dos suena el despertador. Me despido de Maribel, me dice: “Buen Camino”, la primera vez que oigo esas palabras, a partir de aquí será una constante.
A las tres sale el autobús hacia Madrid, ¡la de gente que hay en la estación para ser esa hora! El yerno y la mujer de Manolo van a la estación a despedirnos, nosotros vamos un poco asustados, imaginándonos la que se nos viene encima, ellos están felices, bromean y lo pasan bien viéndonos a nosotros. Despedida de nuevo, adelante.
Viaje dormidos, a las cinco más o menos estamos en Madrid, espera en la estación, espera para poder desayunar, esperamos. A las ocho hacia Logroño, hay niebla, un poco de frío, charlamos y de nuevo nos dormimos. Carretera y más carretera. Cerca de Medinacelli me despierto, la niebla desaparece un momento y el sol me da en la cara, ya no dormiré hasta Logroño. En Soria paramos a tomar un café.
Sobre la una menos cuarto llegamos a Logroño, a la una sale un autobús hacia Santo Domingo, queremos llegar antes de comer. Estamos cogiendo las mochilas y veo que Manolo habla con alguien y miran hacia donde yo estoy. Soy Antonio&Aitor del foro del Camino, me comenta. Resulta que días antes he escrito en un foro de internet que habla sobre el Camino y he comentado con una internauta que hoy saldría para Logroño. Esta persona ni corta ni perezosa ha empezado a mover los cables y lo primero que hace es avisar a Antonio que vamos para allá y que trate de ayudarnos en lo que pueda. La maquinaria del Camino se ha puesto en marcha. No sé que decir, le abrazo, subo al autobús, vuelvo a bajar, vuelvo a abrazarle, me ha destrozado, nos han destrozado, no puedo decirle nada, solo abrazarle y ya esta. ¡Que maravilla de persona!. Se espera hasta que nos vamos, Manolo y yo estamos tocados, estamos radiantes, la moral comienza a subir, estamos contentos. Bueno esa persona que empieza a moverse desde platea, es Gloria, una chica-señora de Barcelona. Es increíble, ese tipo de gente no puede ser mala, ¿verdad?.
Llegamos a Santo Domingo y nos instalamos en el albergue del Santo, no hay nadie, pero en algún sitio he oído que si esta abierto será por algo. Dicho y echo, no hay gente apenas, solo dos chavales de Canadá y dos señores que deben ser como franceses uno de ellos tocado de los pies. Comida y después siesta, nos levantamos como nuevos y compramos fruta para el día siguiente.
Santo Domingo es un pueblo precioso, tiene unas calles muy bonitas y su plaza donde esta el ayuntamiento es algo grande. Hay una gran cantidad de plátanos que están podando y que sus ramas se entrelazan unos a otros dando en verano una sombra agradable. La gente parece cariñosa y atenta.
Cena ligerita y a las 10 a la cama. Primera noche, la calma y el cansancio hacen mella. Ya estamos en ruta, mañana comenzamos, mañana es el gran día, tantos años esperando, tantos sueños ideando por fin se han cumplido. Ya vamos. Aquí estamos. Hasta mañana.
Madrugón tremendo, a las dos suena el despertador. Me despido de Maribel, me dice: “Buen Camino”, la primera vez que oigo esas palabras, a partir de aquí será una constante.
A las tres sale el autobús hacia Madrid, ¡la de gente que hay en la estación para ser esa hora! El yerno y la mujer de Manolo van a la estación a despedirnos, nosotros vamos un poco asustados, imaginándonos la que se nos viene encima, ellos están felices, bromean y lo pasan bien viéndonos a nosotros. Despedida de nuevo, adelante.
Viaje dormidos, a las cinco más o menos estamos en Madrid, espera en la estación, espera para poder desayunar, esperamos. A las ocho hacia Logroño, hay niebla, un poco de frío, charlamos y de nuevo nos dormimos. Carretera y más carretera. Cerca de Medinacelli me despierto, la niebla desaparece un momento y el sol me da en la cara, ya no dormiré hasta Logroño. En Soria paramos a tomar un café.
Sobre la una menos cuarto llegamos a Logroño, a la una sale un autobús hacia Santo Domingo, queremos llegar antes de comer. Estamos cogiendo las mochilas y veo que Manolo habla con alguien y miran hacia donde yo estoy. Soy Antonio&Aitor del foro del Camino, me comenta. Resulta que días antes he escrito en un foro de internet que habla sobre el Camino y he comentado con una internauta que hoy saldría para Logroño. Esta persona ni corta ni perezosa ha empezado a mover los cables y lo primero que hace es avisar a Antonio que vamos para allá y que trate de ayudarnos en lo que pueda. La maquinaria del Camino se ha puesto en marcha. No sé que decir, le abrazo, subo al autobús, vuelvo a bajar, vuelvo a abrazarle, me ha destrozado, nos han destrozado, no puedo decirle nada, solo abrazarle y ya esta. ¡Que maravilla de persona!. Se espera hasta que nos vamos, Manolo y yo estamos tocados, estamos radiantes, la moral comienza a subir, estamos contentos. Bueno esa persona que empieza a moverse desde platea, es Gloria, una chica-señora de Barcelona. Es increíble, ese tipo de gente no puede ser mala, ¿verdad?.
Llegamos a Santo Domingo y nos instalamos en el albergue del Santo, no hay nadie, pero en algún sitio he oído que si esta abierto será por algo. Dicho y echo, no hay gente apenas, solo dos chavales de Canadá y dos señores que deben ser como franceses uno de ellos tocado de los pies. Comida y después siesta, nos levantamos como nuevos y compramos fruta para el día siguiente.
Santo Domingo es un pueblo precioso, tiene unas calles muy bonitas y su plaza donde esta el ayuntamiento es algo grande. Hay una gran cantidad de plátanos que están podando y que sus ramas se entrelazan unos a otros dando en verano una sombra agradable. La gente parece cariñosa y atenta.
Cena ligerita y a las 10 a la cama. Primera noche, la calma y el cansancio hacen mella. Ya estamos en ruta, mañana comenzamos, mañana es el gran día, tantos años esperando, tantos sueños ideando por fin se han cumplido. Ya vamos. Aquí estamos. Hasta mañana.
Inicios
Camino de Santiago, palabras mágicas desde mucho tiempo atrás. Pensaba en este camino o ruta o lo que buenamente fuera, como algo que ha existido, como algo que estaba allí desde hace la tira pero que el progreso, el desuso y los cambios han hecho que solo quede en algo antiguo y que los niños en las escuelas estudiábamos como otras tantas historias. Siempre lo he imaginado como si estuviéramos en el Medievo donde juglares, mendigos, nobles y demás alcurnia acudían por esa senda hasta la tumba del santo. Pero no solo por peregrinación, sino también por el viaje en sí y el ver mundo. Muy duro tenia que ser, pero también le veía como si fuera algo mágico y agradable, con gente sencilla a tu alrededor, con el anonimato que te permitía atravesar veredas y rutas.
Yo veía que seria un camino que actualmente ya no seria tal camino, olvidado por el paso de los años, tapado, destruido o transformado. El Camino ya no existía, solo aparecía Santiago como ciudad y miles de personas acudiendo a la cita del santo en medios mucho más modernos que los simples pies de los años anteriores. ¿Cómo iba a imaginar que alguien en su sano juicio fuera capaz de andar y utilizar las piernas en los tiempos actuales, existiendo coches, trenes y demás medios a nuestro alcance?, ¿cómo podría ser que nos pudiéramos esforzar de una manera tan tonta teniendo a nuestra mano un vehículo a la puerta de casa que nos llevaría hasta la misma tumba del santo?
Todo eso estaba clarisimo, no había ninguna duda, tampoco había muchos momentos para estudiarlo, pensábamos en otras cuestiones. Era como cuando lees algún tema y se te queda grabado, pero que no se olvida, solo la vida sigue su curso.
Llegamos al año 1.986, en el trabajo que estaba antes, hay un chico que me comenta que cuando lo despidan quiere hacer el Camino en bicicleta. No se nada más, tampoco pregunté mucho más, estaba pasando por una etapa mala de trabajo, preocupado porque el despido estaba inminente. A este hombre lo despiden antes del verano y en otoño hace ese camino. Al cabo de los meses me enseña unas fotos y ahí comienza el camino para mí. Iglesias románicas, calles solitarias, caminos largos y silenciosos. Quedé cautivado.
Sin saber ni cuando ni como comprendí que ese camino tenia que hacerlo. Pero ahora era casi imposible, no tenía trabajo, tenía un niño pequeño de un año y no quería dejar a mi mujer sola durante tantos días e irme un poco a la aventura. La idea se aparto rápidamente de mí, no era el momento, pero, ¿cuándo seria?
Creo que a partir de 1.993 vuelta a empezar. La Xunta quiere potenciar el Camino y la publicidad es brutal, aparece por todos lados el Camino, todo el mundo quiere hacer el Camino. En el trabajo alguien hace los últimos kilómetros, me vuelve de nuevo el gusanillo, me compro una guía del camino, ya empiezan a tener nombre todos los lugares por donde hay que pasar. Después de esa guía, viene otra y de nuevo otra. Pero todo continúa, sigue todo su curso.
Después del 93, el siguiente año compostelano es el 1.999. Miles de peregrinos hacen la ruta y yo sigo aparcado, no encuentro el momento, lo mismo tengo que dejarlo para la jubilación.
Año 2.002, ya comienzo a cerrar etapas. Miro el calendario, quiero ver como y cuando puedo hacerlo. En ese año veo que es imposible, tengo una recarga en octubre y yo quisiera hacerlo en ese mes. Con mi mujer no he hablado, ella tiene que sacrificarse sus vacaciones para que yo pueda hacerlo. Descarto el 2.002. Al final ese trabajo se hace más largo de lo habitual y hubiera sido imposible hacerlo.
En el trabajo comienzo a comentar mi ilusión de hacer el Camino. Comienzan las primeras voces contrarias a que yo no podré hacerlo, no me ven capaz, soy una persona poco amiga del deporte y mi figura no es precisamente la de un deportista.
Tengo ya claro que en la primavera del 2.003 haré el Camino, comienzo a caminar y comienzo a ver que será duro. Hablo con Maribel, le digo mis pensamientos y acepta a que haga el Camino. Siempre se lo agradeceré el esfuerzo que también iba a hacer. No me importa irme solo, he leído bastante sobre el camino sobretodo diarios y parece que es incluso normal ir en completa soledad, la sensación de libertad, de recogimiento, de ordenar muchos aspectos de tu vida creo que es fundamental para ir en solitario. Pero no seria así y que conste como más adelante seria, no me arrepiento en nada. Una mañana hablando en el pasillo del trabajo (parece que estoy viendo el momento), un compañero me dice que se viene conmigo a hacerlo. Le miro y me pongo a reír, me contesta que esta hablando en serio. Yo me pongo también serio y entonces me doy cuenta que es verdad. Se viene conmigo. ¡Manolo se viene conmigo!
Conversaciones, comentarios, charlas, primeras impresiones, entrega de documentación, datos, cifras, camino, camino, camino... Nos absorbe, nos va uniendo cada día más. Comenzamos a andar juntos, no mucho él tiene una forma especial de ver todo esto, yo lo veo más difícil, meses después creo que yo estaba equivocado.
Llega la Navidad del 2.002. Un médico amigo de la familia y que trata a mi padre me dice que hay algo que no le gusta de su aspecto. La primera vez que oigo la posibilidad de que mi padre tenga cáncer. Me deja preocupado. Por cierto Pedro Puñal, así es nombre, también es peregrino. Hizo el Camino años atrás y con salida desde la catedral de Toledo hasta Santiago. Tuvo que ser difícil.
Es el comienzo de una tragedia. Un domingo de enero caminando con Manolo le digo que la próxima semana dan los resultados de una biopsia realizada a mi padre y que si las sospechas son ciertas no podré hacer el Camino. Manolo me apoya y me dice que el Camino lo quiere hacer conmigo y lo podemos posponer para más adelante. Yo de acuerdo.
En efecto, mi padre tiene cáncer. Todo pasa a un segundo plano, todo se trastoca, ya nada es lo mismo. Todo se suspende, no puedo andar, parece que todo se acaba de parar. Mi hermano Pedro me dice que tenemos que seguir nuestra vida, yo le digo que ahora es imposible, lo que yo quiero hacer me lleva mi tiempo y además no quiero perder días de vacaciones por si él me necesita. Me da la razón.
7 de junio. Para mi padre todo acaba y para los que estamos a su alrededor también. Nada volverá a ser igual. Yo comprendo que él debe de irse antes, de que es ley de vida que los mayores vayan delante, pero a pesar de todo él es mi padre y ahora más que nunca le voy a echar de menos. Manolo Couceiro el viernes día 6 me dice que mi padre ahora esta vivo, en coma, como un vegetal pero vivo, mañana si muere sabrás que es entonces cuando falta tu padre. Parece que estoy viviendo ese momento, me acuerdo de esa situación como si fuera ayer mismo. ¡Qué días tan jodidos pase en ese tiempo!
Después del verano, Manolo me pregunta que hacemos, adelante contesto, él estaba deseando escucharme eso. La esposa de Manolo, Teresa, quiere venir a toda costa. Con nosotros estuvo paseando un par de días, se nota que tiene ganas de venir, pero es casi imposible, su espalda no se lo permitiría, son muchos días, hay días agotadores y el descanso no seria del mismo modo que el esfuerzo exigido. Le pregunto muchas veces que tal va el tema y él siempre me contesta que no me preocupe que ella lo comprende. Y la verdad es que nunca lo acepto y aun hoy en día me ha dicho que “la dejamos en casa”.
Tenemos un día muy especial. Vamos a Monfragüe y subimos al castillo. La subida es dura, corta pero dura. Manolo ha estado de fiesta la noche anterior, le cuesta trabajo, pero sigue y aguanta bien el tipo. Llevamos muchas prendas de las que hemos comprado para el viaje, las mochilas, chubasqueros, botas, etcétera. ¡Cuantas veces nos acordaremos de este día durante el camino!
Después de unos días de incertidumbre, por culpa de una recarga y por motivos personales de última hora quedamos emplazados para el día 10 de noviembre en salir hacia Santo Domingo de la Calzada y de allí comenzar el día 11 el Camino. Hemos calculado más o menos que empezando ese día allí podemos estar en Santiago a primeros de diciembre. No es un lugar muy común de comenzar el camino. Los peregrinos suelen comenzar más atrás o más adelante o incluso comenzar desde Roncesvalles o desde Francia e interrumpir la marcha cuando no puedas hacerlo entero y reanudarlo en otra ocasión en ese mismo lugar. Pero nosotros queremos llegar en este viaje a Santiago. Parece ser que es raro el comenzar en Santo Domingo, pero desde algún sitio habrá que empezar.
Desde mucho tiempo atrás he ido recabando documentación, planos, papeles, datos y un sinfín de informes que me obsesionaba de manera desmesurada. Mucha gente experta en estos lares me indican que esta bien informarse, pero lo más importante es descubrir tu mismo los lugares y los sitios, pero la preocupación mía es pasar de largo por lugares emblemáticos. En la mochila me han grabado los nombres de YESTE y NAVALMORAL mi lugar de nacimiento y mi lugar de adopción.
La hija de Manolo y su yerno han venido para llevarse luego a Teresa para Pontevedra y pasar allí los días que estemos andando.
Me olvidaba el mencionar los días anteriores a nuestra partida – o incluso meses – el pitorreo e incluso la no-creencia que esto lo podríamos hacer. Los compañeros de trabajo dudaban de nuestras posibilidades y parece ser que poca gente o casi nadie apostaba por nosotros. Miguel Angel Bailón una mañana me comenta qué cual es el siguiente pueblo después de Santo Domingo, le contesto que Grañón. Él me contesta que allí será el lugar donde terminaremos el camino. Sin comentarios. ¡Cabronazo!.
Yo veía que seria un camino que actualmente ya no seria tal camino, olvidado por el paso de los años, tapado, destruido o transformado. El Camino ya no existía, solo aparecía Santiago como ciudad y miles de personas acudiendo a la cita del santo en medios mucho más modernos que los simples pies de los años anteriores. ¿Cómo iba a imaginar que alguien en su sano juicio fuera capaz de andar y utilizar las piernas en los tiempos actuales, existiendo coches, trenes y demás medios a nuestro alcance?, ¿cómo podría ser que nos pudiéramos esforzar de una manera tan tonta teniendo a nuestra mano un vehículo a la puerta de casa que nos llevaría hasta la misma tumba del santo?
Todo eso estaba clarisimo, no había ninguna duda, tampoco había muchos momentos para estudiarlo, pensábamos en otras cuestiones. Era como cuando lees algún tema y se te queda grabado, pero que no se olvida, solo la vida sigue su curso.
Llegamos al año 1.986, en el trabajo que estaba antes, hay un chico que me comenta que cuando lo despidan quiere hacer el Camino en bicicleta. No se nada más, tampoco pregunté mucho más, estaba pasando por una etapa mala de trabajo, preocupado porque el despido estaba inminente. A este hombre lo despiden antes del verano y en otoño hace ese camino. Al cabo de los meses me enseña unas fotos y ahí comienza el camino para mí. Iglesias románicas, calles solitarias, caminos largos y silenciosos. Quedé cautivado.
Sin saber ni cuando ni como comprendí que ese camino tenia que hacerlo. Pero ahora era casi imposible, no tenía trabajo, tenía un niño pequeño de un año y no quería dejar a mi mujer sola durante tantos días e irme un poco a la aventura. La idea se aparto rápidamente de mí, no era el momento, pero, ¿cuándo seria?
Creo que a partir de 1.993 vuelta a empezar. La Xunta quiere potenciar el Camino y la publicidad es brutal, aparece por todos lados el Camino, todo el mundo quiere hacer el Camino. En el trabajo alguien hace los últimos kilómetros, me vuelve de nuevo el gusanillo, me compro una guía del camino, ya empiezan a tener nombre todos los lugares por donde hay que pasar. Después de esa guía, viene otra y de nuevo otra. Pero todo continúa, sigue todo su curso.
Después del 93, el siguiente año compostelano es el 1.999. Miles de peregrinos hacen la ruta y yo sigo aparcado, no encuentro el momento, lo mismo tengo que dejarlo para la jubilación.
Año 2.002, ya comienzo a cerrar etapas. Miro el calendario, quiero ver como y cuando puedo hacerlo. En ese año veo que es imposible, tengo una recarga en octubre y yo quisiera hacerlo en ese mes. Con mi mujer no he hablado, ella tiene que sacrificarse sus vacaciones para que yo pueda hacerlo. Descarto el 2.002. Al final ese trabajo se hace más largo de lo habitual y hubiera sido imposible hacerlo.
En el trabajo comienzo a comentar mi ilusión de hacer el Camino. Comienzan las primeras voces contrarias a que yo no podré hacerlo, no me ven capaz, soy una persona poco amiga del deporte y mi figura no es precisamente la de un deportista.
Tengo ya claro que en la primavera del 2.003 haré el Camino, comienzo a caminar y comienzo a ver que será duro. Hablo con Maribel, le digo mis pensamientos y acepta a que haga el Camino. Siempre se lo agradeceré el esfuerzo que también iba a hacer. No me importa irme solo, he leído bastante sobre el camino sobretodo diarios y parece que es incluso normal ir en completa soledad, la sensación de libertad, de recogimiento, de ordenar muchos aspectos de tu vida creo que es fundamental para ir en solitario. Pero no seria así y que conste como más adelante seria, no me arrepiento en nada. Una mañana hablando en el pasillo del trabajo (parece que estoy viendo el momento), un compañero me dice que se viene conmigo a hacerlo. Le miro y me pongo a reír, me contesta que esta hablando en serio. Yo me pongo también serio y entonces me doy cuenta que es verdad. Se viene conmigo. ¡Manolo se viene conmigo!
Conversaciones, comentarios, charlas, primeras impresiones, entrega de documentación, datos, cifras, camino, camino, camino... Nos absorbe, nos va uniendo cada día más. Comenzamos a andar juntos, no mucho él tiene una forma especial de ver todo esto, yo lo veo más difícil, meses después creo que yo estaba equivocado.
Llega la Navidad del 2.002. Un médico amigo de la familia y que trata a mi padre me dice que hay algo que no le gusta de su aspecto. La primera vez que oigo la posibilidad de que mi padre tenga cáncer. Me deja preocupado. Por cierto Pedro Puñal, así es nombre, también es peregrino. Hizo el Camino años atrás y con salida desde la catedral de Toledo hasta Santiago. Tuvo que ser difícil.
Es el comienzo de una tragedia. Un domingo de enero caminando con Manolo le digo que la próxima semana dan los resultados de una biopsia realizada a mi padre y que si las sospechas son ciertas no podré hacer el Camino. Manolo me apoya y me dice que el Camino lo quiere hacer conmigo y lo podemos posponer para más adelante. Yo de acuerdo.
En efecto, mi padre tiene cáncer. Todo pasa a un segundo plano, todo se trastoca, ya nada es lo mismo. Todo se suspende, no puedo andar, parece que todo se acaba de parar. Mi hermano Pedro me dice que tenemos que seguir nuestra vida, yo le digo que ahora es imposible, lo que yo quiero hacer me lleva mi tiempo y además no quiero perder días de vacaciones por si él me necesita. Me da la razón.
7 de junio. Para mi padre todo acaba y para los que estamos a su alrededor también. Nada volverá a ser igual. Yo comprendo que él debe de irse antes, de que es ley de vida que los mayores vayan delante, pero a pesar de todo él es mi padre y ahora más que nunca le voy a echar de menos. Manolo Couceiro el viernes día 6 me dice que mi padre ahora esta vivo, en coma, como un vegetal pero vivo, mañana si muere sabrás que es entonces cuando falta tu padre. Parece que estoy viviendo ese momento, me acuerdo de esa situación como si fuera ayer mismo. ¡Qué días tan jodidos pase en ese tiempo!
Después del verano, Manolo me pregunta que hacemos, adelante contesto, él estaba deseando escucharme eso. La esposa de Manolo, Teresa, quiere venir a toda costa. Con nosotros estuvo paseando un par de días, se nota que tiene ganas de venir, pero es casi imposible, su espalda no se lo permitiría, son muchos días, hay días agotadores y el descanso no seria del mismo modo que el esfuerzo exigido. Le pregunto muchas veces que tal va el tema y él siempre me contesta que no me preocupe que ella lo comprende. Y la verdad es que nunca lo acepto y aun hoy en día me ha dicho que “la dejamos en casa”.
Tenemos un día muy especial. Vamos a Monfragüe y subimos al castillo. La subida es dura, corta pero dura. Manolo ha estado de fiesta la noche anterior, le cuesta trabajo, pero sigue y aguanta bien el tipo. Llevamos muchas prendas de las que hemos comprado para el viaje, las mochilas, chubasqueros, botas, etcétera. ¡Cuantas veces nos acordaremos de este día durante el camino!
Después de unos días de incertidumbre, por culpa de una recarga y por motivos personales de última hora quedamos emplazados para el día 10 de noviembre en salir hacia Santo Domingo de la Calzada y de allí comenzar el día 11 el Camino. Hemos calculado más o menos que empezando ese día allí podemos estar en Santiago a primeros de diciembre. No es un lugar muy común de comenzar el camino. Los peregrinos suelen comenzar más atrás o más adelante o incluso comenzar desde Roncesvalles o desde Francia e interrumpir la marcha cuando no puedas hacerlo entero y reanudarlo en otra ocasión en ese mismo lugar. Pero nosotros queremos llegar en este viaje a Santiago. Parece ser que es raro el comenzar en Santo Domingo, pero desde algún sitio habrá que empezar.
Desde mucho tiempo atrás he ido recabando documentación, planos, papeles, datos y un sinfín de informes que me obsesionaba de manera desmesurada. Mucha gente experta en estos lares me indican que esta bien informarse, pero lo más importante es descubrir tu mismo los lugares y los sitios, pero la preocupación mía es pasar de largo por lugares emblemáticos. En la mochila me han grabado los nombres de YESTE y NAVALMORAL mi lugar de nacimiento y mi lugar de adopción.
La hija de Manolo y su yerno han venido para llevarse luego a Teresa para Pontevedra y pasar allí los días que estemos andando.
Me olvidaba el mencionar los días anteriores a nuestra partida – o incluso meses – el pitorreo e incluso la no-creencia que esto lo podríamos hacer. Los compañeros de trabajo dudaban de nuestras posibilidades y parece ser que poca gente o casi nadie apostaba por nosotros. Miguel Angel Bailón una mañana me comenta qué cual es el siguiente pueblo después de Santo Domingo, le contesto que Grañón. Él me contesta que allí será el lugar donde terminaremos el camino. Sin comentarios. ¡Cabronazo!.





