Adios
Como estamos en época estival, llena de siestas, trastornos varios, noches prolongadas y desvíos cotidianos os comunico que con esta fecha y hasta por lo menos septiembre dejare la bitácora a buen recaudo.
Tal vez lea algo, tal vez escriba algo pero sin saber si sí o si no. Hace mucho calor y las neuronas (s el algún momento hubo alguna) andan muy estropeadas y sin ganas de mucha concentración, podría se r que en algún momento reaccionaran (si hay alguna, claro) y saliera algo al exterior, cosa que lo dudo, porque no están muy para acá.
Continuo con mi régimen, aunque de vez en cuando me doy alguna alegría, continuo sin sal (Choi sigue por favor con esos besos sin sal) y ando muy soso, pero que muy soso.
Espero que a todos os vaya bien, que disfrutéis mucho y nos vemos cualquier día, seguro que si.
Besos para todas, besos para todos y muchos abrazos en general. Cuidaros.
El Zaca
Según el diccionario Espasa la palabra Zaca significa: “Zaque grande que se emplea en el desagüe de los pozos de las minas”. Y Zaque: “Odre pequeño. Persona borracha.”.
También Zaca acompañada de Casa, es un restaurante de La Granja de San Idelfonso de cocina casera, con un cochinillo y unas cebollas rellenas que están de miedo. Zaca es una mezcla de masa de maíz, agua y miel que una tribu del Amazonas utiliza como ofrenda a la naturaleza cada vez que talan un árbol. Zaca es una galería de arte también en La Granja.
Todo este preámbulo para tratar de saber el por qué apodar a un profesor que tuve en el bachillerato de Física con este nombre: el Zaca. Todos sabemos que tratamos de ridiculizar a las personas – en la mayoría de los casos – al ponerle un mote o apodo. El que se lo puso quiero que pensar que no tenia ni idea de todos estos significados y seguro que lo de persona borracha no venia al caso por el pequeño entresijo que había que hacer para llegar a ese significado. Suena mal, suena fuerte y creo que ese seria su significado.
Su verdadero nombre era Fulgencio, Don Fulgencio y era una persona seria, con una barriga grande y con cara de mala leche. Padecía una terrible ulcera de duodeno y creo que ese era el motivo de su cara de pocos amigos. Entraba en clase con cara seria, se sentaba sin decir nada y se ponía a mirarnos. Al rato sacaba un frasco de su bolsillo y se echaba en la boca un buen puñado de polvos de bicarbonato, sin agua y así permanecía otro rato. Durante este tiempo la gente se calentaba y murmuraba, hablaba y no dejaba de molestar. El permanecía callado, sin poder hablar y mirándonos fijamente. Al cabo del tiempo yo he padecido ulcera y se que te agria bastante el carácter, aunque a mi se me paso, a Dios gracias, las dos cosas, la y la ulcera.
Yo aprobaba siempre por la mínima y recuerdo el último año en COU, que me quedo para septiembre. Ese verano contacte con un profesor que me enseño Física por un tubo y este señor se quedo de piedra cuando le presente el examen. Yo fui a despedirme de él y el me reprocho el examen que había realizado, dando a entender que había copiado. Le dije que me volviera a hacer el examen y el con el tono cansino de siempre y con esa cara que animaba de narices me hizo un gesto de dejadez y de asentamiento.
Pasaron los años y ya no le volví a ver, hasta hace aproximadamente tres años que estando esperando el autobús, me doy cuenta que está él a mi lado. Intento acercarme pero veo que hace como un gesto de miedo y da dos pasos hacia atrás. Le pregunto que si me conoce y él responde que sí, pero con una cara de susto que no puede. Está más viejo, un poco más delgado pero con la misma cara y el mismo aspecto cansino y de mala leche de siempre. Yo le digo que no pensará que voy a decirle o hacerle algo. Sigue con la mirada temblorosa, trato de darle entender que incluso me he alegrado de verle y solo quería charlar con él. Nada, no hay manera, ni una palabra y con continua con el mismo gesto. Me está dando hasta miedo y viendo que no soy capaz de convencerle, opto por apartarme y decirle adiós.
Esa fue la ultima vez que lo vi, nunca había hablado con él, salvo el team de después del examen, nunca le dije nada ofensivo y por supuesto mi idea no fue de vengarme de alguna manera de algún contratiempo que había tenido con él durante mis estudios.
Tal vez alguien se había adelantado a mí y habría tenido alguna disputa o discusión por algún suspenso lejano. Me dio pena, porque me alegré de verle. Quería que supiera de mi vida, de mis estudios, de mi forma de desenvolverme en este ajetreado mundo. Quería que supiera que me iba bien, que no me podía quejar, que todo marchaba perfectamente. Quería saber también como estaba él, como iba su salud. Pero no y me dio mucha rabia de que siguiese sin confiar en mí.
Al año siguiente falleció.