Blogs.ya.com Quitar publicidad
Diario de...pues eso
Bitácora de un peregrino que todavia sigue buscando su Camino.
Sindicación
 
Reintegro

El domingo 10 de julio escribí mis últimas palabras en este diario y hoy sábado 27 de agosto he vuelto a escribir. Han pasado muchos días, muchas horas, pero la pena o la alegría según se mire es que no ha pasado nada. La monotonía impera en mi existencia día tras día. Nada interesante.

Quería agradecer ante todo los intentos vanos de algun@s blogeros de que volviera al redil. Quiero agradecer esas muestras de cariño, pero no estaba muchas veces en mi ánimo tal acción. También quiero pedir disculpas al amigo Wolffo desde este espacio por la forma de contestar hasta ahora en su último comentario en su blog. Ya lo hice personalmente y quiero hacerlo ahora publico. Reconozco que aunque hay momentos de sorpresa, estupor y rabia ante ciertas cosas que no nos gustan debería ser menos visceral.

Todavía no es mediodía, falta diez minutos. Tengo que hacer la comida, una ensalada de patata (sin sal) y algo de fruta. Esta mañana he marchado a caminar, día nublado. Tal vez como mi cabeza. El día 31 vuelvo al trabajo. Ya he visto a mi jefe y ya me he cabreado. Le he dicho que hasta el 31 no quiero saber nada de nada.

Me cruzo con un compañero que hace más de un año que no lo veo. En medio del campo. Imagínate llanura tremenda, ni un árbol ni un arbusto, nada de nada. Viene andando, cuando está a unos 40 metros de mi se pone a trotar, no le conozco desde esa distancia. Se acerca y se quien es. El mira incrédulo, le digo algo y se acerca a mi me da un golpe en el hombro y sigue corriendo con un ¡hasta luego!. ¿Hasta luego?, ¿después de un año?. Me quedo perplejo, me parece que le he mandado a la mierda. Estuve durante 6 meses junta a él en un curso en Cáceres y al no trabajar juntos pierdes el contacto. ¡Y me dice hasta luego!.

Hablo con un pastor, mejor dicho me habla el a mí. Tenemos la jodida costumbre de cuando vamos por ahí haciendo el cabra de preguntar la vida y milagros a los lugareños, pero eso si, de nosotros ni miajita. Parecemos una especie del programa ese del tomate, como de paparazzis. Me habla de cosas sencillas, la sequedad del campo y la suciedad del campo.

Y así ha sido este medio día que llevamos y así ha sido todo el verano. Estuve en Segovia unos días y pare usted de contar. Noches maravillosas de frescor, mañanas estupendas para pasear. Cuestas por todos lados, mi señora imposible de andar, las cuestas no están pensadas para ella. No hay viaje a Galicia, no hay días en la playa. Como siempre, para que vamos a cambiar. No me voy a cabrear, solo mosquear pero en silencio para que no se me note. Porque como hable seguro que yo seré el culpable, aunque en silencio ya estoy condenado.

Felices reintegros a la nueva monotonía.