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Diario de...pues eso
Bitácora de un peregrino que todavia sigue buscando su Camino.
Sindicación
 
Nostalgia



Ayer leo una frase de Ainhoa Arteta, “la nostalgia es una perdida de tiempo”. En el interior de la revista donde afirma esto, se contradice varias veces. Vuelve a decir la misma frase pero echa de menos muchas cosas que ha ido dejando por el camino, añora la familia y ciertos instantes irrepetibles.

Creo que el subconsciente nos traiciona. Por un lado queremos vivir el presente y no hacer caso a la nostalgia que nos traiciona y nos acota en nuestra relación con la vida. Todo el mundo sabe que nuestra fecha de caducidad es una incógnita, aunque hay gente que por desgracia si lo sabe o por lo menos se lo imagina. Queremos vivir al día y tratar que nada ni nadie nos haga sentirnos de esta o de esta otra manera.

Tal vez me este haciendo mayor, cada día siento más nostalgia de gente y de hechos. Debo mirar al futuro y pensar en la felicidad de mis hijos, de mi gente, de la gente que quiero y de la gente que esta a mi alrededor. Hay que vivir el presente y disfrutar de esos momentos que la vida nos trae tan intensamente, pero no quiero perder mi nostalgia, mi cachito de recuerdos. Quiero perder el tiempo.


PD. Me encanta la Arteta.

PD2. Arteta y Misss, con su post del viernes, me han dado la idea. Como no puedo besar a Ainhoa - cosa que yo quisiera pero como que no - el beso de ella te lo doy a ti, Misss.

PD3. Y como no hay dos sin tres, pregunta, ¿como puedo poner la foto de la Arteta centrada?.



 
Personas

¿Sabes?, anoche murió uno aquí al lado.

Noche inquieta, noche de luces y sombras, noche de gritos y pasos, coche de lamentos y ronquidos. Mañana de luz, mañana de prisas, mañana de gritos, mañana de rostros, mañana de médicos. Tarde incierta, tarde de visitas, tarde de charla, tarde de resignación. Noche inquieta, noche de …vuelta a comenzar. Todo es casi igual, solo cambian los actores. Vida, muerte, esperanza, desolación, espera.

Así es la vida que he vivido estos días, que se viven todos los días en un hospital, que yo he vivido en un hospital.

Pasillos largos, gente caminando. Celador amable, chica seria, enfermera siniestra, auxiliar guapa.

Personas, muchas personas. La acompañante de la 204 se marcha, su madre es un autentico cadáver, 79 años, no se queja, no come, hay que marcharse, no puede quedarse. Gregoria, 90 años, la sonrisa personificada, el aliento hecho persona. Cuando pasas por la 214 dices que no vas a mirar, pero lo haces, ese hombre sentado con la mirada perdida y babeando, siempre babeando. Gritos continuos, vienen de algunas habitaciones más allá, siempre gritando, ¡pobre!.

Más personas. Manolo, el hijo de Gregoria, se cansa, ¡somos cuatro hermanos!, me dice, ¡siempre estoy yo solo!. Me pongo en su lugar, dura tarea y nunca correspondida. Blanca, la asistenta social, no entiende a la administración, me consuela pero no me ayuda, dice que no puede, creo que es verdad.

Montse, taconea por el pasillo, guapa, mueve bien el cuerpo, imposible no seguirla con la mirada. Andrés, su suegra está en otra ala, ha encontrado una mata de esparto en un campo cercano – se llama atocha, me aclara – y se dedica a trazar una larga trenza, dice que hace más de cuarenta años que no lo toca. Lo hace bien.

Habitación 218, anciano en la cama, tres ancianos cuidándole, muchos años en esa habitación, mucha experiencia en esa habitación. Pasan la cena. A los 10 minutos vuelven a recogerla, cara de circunstancia. ¿Tienes prisa?. No hay respuesta, son personas, no maquinas. Sigue sin haber respuesta, no hay disculpa. Vuelta a un tiempo prudente, silencio. Adiós y que te vaya bien.

Pablo, hijo de Eufemia, manco, haciendo el servicio militar en Galicia una maquina de serrar le amputó el brazo. Se maneja bien, me cuenta sus aventuras y sus desgracias en esta vida. Irina, camarera de la cafetería, dos hijos, preciosos según ella y según las fotos que saca a diestro y siniestro, también. Arroz con leche estupendo, “lo hace mi madre”.

Todo continúa, la vida se acaba para algunos, para otros es seguir, esperando, sufriendo. Alegría para el que se marcha a casa, desazón para el que se queda.

Llueve, día triste para mirarlo, alegre por la vida que se deposita en los campos. Vuelvo a casa, mucha intensidad estos días. Mucha vida, mucha compañía. Para algunos nada cambia, para mi algo ha cambiado. Esta ha sido mi vida en un hospital geriátrico.




 
El cielo está limpio.



Bueno pues al amigo Pedro lo enterramos ayer, día gris en todos los aspectos. Un palo. Persona que no se hacia notar, ayer se hizo difícil no encontrártelo por algún pasillo. Era una delicia leer sus partes de trabajo con una caligrafía excelente, una letra preciosa.

Entre muchas cosas que hacía en el trabajo era inspeccionar que unas tuberías no tuvieran fugas de hidrogeno. Cuando era así debido a lo volátil del gas su frase era: el cielo está limpio. Ayer el cielo estaba limpisimo.



Mi tía esta fastidiada. La hemorragia la ha trastornado, no se puede quedar sola. Mis hermanos se están turnando y ha llegado el momento de que yo también acuda. Mañana me marcho, pido dos días de vacaciones y allí estaré. En teoría voy para estos tres días – o noches – y después ya veremos. Por tanto ya nos veremos, la vida es así y así hemos de pasarla. Nos dicen que tenemos que saborear la vida porque es muy corta, pero que no se nos olvide saborear a la gente, a la familia. Esos son los importantes. Mi tía era – perdón, es – una enciclopedia ambulante, educada y culta. Ahora solo sabe insultarte y de su gran capacidad intelectual solo recuerdos vagos y muy simples.

No quiero poneros tristes, pero no me sale del alma ningún halo de alegría. Perdón, os pido perdón. Trataré de poder levantar el ánimo enseguida. Hay por ahí mucha gente que lo estará pasando peor, seguro y no debería quejarme. No lo hago, solo estoy triste, solo eso. Ella, gracias a Dios, tiene una familia que la está ayudando. Ni ella ni nadie se merecen en los momentos difíciles estar desatendidos. Por tanto a tragarse las lagrimas y los lamentos y a arrimar el hombro.

No se cuando nos veremos, pero volveré, ¡vamos que si vuelvo!.


 
Momentos



Hoy tenia pensado escribir otra cosa de hecho ya había preparado un texto pero dadas las circunstancias lo dejare para otro momento.

Cuando esta mañana todavía estaba Fernando Alonso levantando los brazos y riéndose a moco tendido por su nuevo éxito, mi jefe me llama por teléfono:

- Oye que esta madrugada Pedro Lamas a muerto.

Me quedo perplejo, un infarto a las cuatro de la madrugada cuando iba a beber agua, lo ha dejado seco. A Pedro le faltaba cinco meses para jubilarse, se iba a marchar con una jubilación anticipada, tenía 57 años. Todas las mañanas, la misma cantinela:

- ¿Todo bien?.

- Todo bien Pedro, todo bien.

Ya en el tanatorio está también una compañera, su padre falleció ayer. Mi móvil suena a media mañana, una tía mía que vive en Toledo ha tenido un pequeño derrame cerebral. Acabo de venir de verla, esta mejorcica.

Hay días que mejor no hacer ni decir absolutamente nada.

Mañana, ¿quién me preguntará si todo está bien?.




 
Tres cosas
Varias cosas tengo que contar:

La primera: ¿os acordáis de este post que puse hace unos días?, pues bien, como era normal mi hija y ese chico salían desde hace unos días y parece ser que lo han dejado. Mi señora me lo dijo este fin de semana, la niña estaba un poco baja de moral y se había abierto con su madre. Parece que el muchacho esta agobiado y quiere pensárselo. Pues nada, que se lo piense. Lo único que espero es que mi hija lo piense también.

La segunda: compra mi señora una revista de esas del corazón y uno que le gusta darle la vuelta a esas cosas del cuore leo con letras grandes la cabecera de un reportaje: “Tengo en casa 23 pares de manolos”. Esos “Manolos” son unos zapatos de un tal Manolo Blahnik – creo que se escribe así – y que pueden tener un precio medio de 3.000 euros. En unos días que se habla de vallas, concertinas, desierto, terremoto, huracán y demás lindezas que afecta a las clases sociales más bajas me ha hecho pensar y esto esta mal repartido. Mientras unos se arriesgan el pellejo por encontrar un pedazo de pan limpio que llevarse a la boca el resto se preocupa de llenar su fondo de armario y colocarse unos zapatos a cual mejor. Hombre, con las tonterías de toda esta gente hay curro y si aparte de los zapatos esos también gasta otras chorradas mejor que mejor. ¡Ah!, la susodicha de los 23 pares es Mar Flores, persona que se le conoce su fortuna gracias al estudio, trabajo y dedicación en su ámbito profesional. Ahora mismo en mi cuenta no tengo ni para la caja donde van los zapatitos y me siento un afortunado, ojo.

La tercera: hoy me han colocado un Holter de tensión. Es un aparato que mide durante 24 horas la tensión arterial. Como ando un poco chungo con este tema y como todavía no se si soy hipertenso o no, por eso el aparatito en cuestión. El problema es que cada media hora el manguito que llevas en el brazo se pone en marcha y aunque los días no son calurosos es un verdadero coñazo. Por la noche cada hora, pero esto te tiene que despertar. Ya veremos como terminamos, porque llevo seis horas y estoy hasta los mismísimos.

PD. Día 12. Felicidades Pilis, Pilares, Doñas Pilares y mis cuñadas que tengo dos y las dos Pilis. Bueno ayer me quite el aparato (holter) y me lió una buena, tenía la hora cambiada y las 7 dice que son las doce de la noche y entonces solo me hace una medida. A las dos de la mañana dice que son las siete y comienza de nuevo cada media hora. Me despierto y me desespero. Total que me dan algunos picos altos, pero que creo que es cuando me doy cuenta que esta el aparato funcionando. Seguiré cuidándome pero de vez en cuando me daré unos homenajes. ¡Como está mandado!

 
Miradas y dos corazones


Hace algunos años tenia un jefe que decía que era viajero, le encantaba los viajes. Y decía que tenía una colección de miradas en sus muchos viajes. Ni llevaba cámara de fotos ni video, solo sus ojos y me decía que tenia una colección de miradas. “tengo unos ojos de una chica en Finlandia, tremendos”, “tengo una mirada de unos ojos en la India, fantásticos”. Y se señalaba la frente, los tenia ahí.

Ayer por la tarde viaje a Madrid y camino del hotel, en el Metro, me fui fijando en los ojos de la gente. Pero ninguno me decía nada. Miradas vacías, oscuras, sin comunicación. Nada no había nada. Al salir en plaza de Castilla, observo una sonrisa. Esta persona está sola, esta barriendo la calle. Trato de ver si lleva auriculares que le hagan sonreír, pero no lleva nada. Tampoco veo sus ojos, lleva unas gafas oscuras.

Ni el personal del hotel, ni la gente que me crucé por la calle, ni el personal que había por el Retiro me hicieron sentir sus miradas. Aunque ya a esas alturas de la tarde se me habían olvidado. Ahora trataba de saber la cara de la persona que iba a conocer. Sería la primera persona de los blogs que vería en persona. Se trataba de Amaya y si hice diez mil cabalas en tratar de averiguar ese rostro, al final me falto el diez mil uno. Fue una sorpresa, una agradable sorpresa. Es simpática, alegre y muy buena persona.

La misma sorpresa que con la segunda persona, Misss Calamity. La leche esta Misss, muy detallista y con una cabecita muy bien puesta en su sitio, aunque ella trate muchas veces de parecer lo contrario. Amaya es en apariencia más seria, pero solo en apariencia. Es una marchosa del carajo, inagotable y puedo certificar que baila pero que muy bien.

Tapitas, vinitos, chupitos, caipirillas, cubatas, la noche fue un poquito locura. Locura para mi claro, que uno esta de un soso que no se puede aguantar y cualquier cosa que se salte de esa normalidad me altera. Esta mañana se ha notado los efectos de esa noche, pequeño dolor de cabeza y algo de sueño. Pero eso si, un regusto fabuloso. Estas dos chicas me han impresionado muy gratamente, son dos maravillosas personas, muy buena gente, estoy muy contento de haberlas conocido.

Hoy como he terminado un poco pronto el motivo de mi viaje a Madrid, he caminado un poco hacia los Nuevos Ministerios y a la altura del Windsor – que ya ni es Windsor ni nada - ¡zas!, ¡los ojos!. Ha sido una milésima, unos tremendos ojos claros se han posado en los míos, solo un instante y entonces he comprendido. Solo debe ser un instante. Me he detenido y he mirado hacia atrás. Solo era una persona que se alejaba entre otros cientos de personas más. Pero esa mirada ya la tengo aquí.

También muy cerca de mi corazón a partir de ayer tengo dos corazoncitos más.


PD. Por supuesto que ayer conocí a Paquete, el único, el inconfundible, el buena persona de Paquete. Es un trozo de pan, que digo pan, es una hogaza de esas tremendas que se hacen en horno de leña. Una maravilla de chaval.

PD2. Por supuesto que le dije a Misss que si yo fuera gay, Paquete no se escapaba, jejeje. Bueno, también tenía que serlo él, jajaja.

PD3. Antes de conocerlas me refería a ellas como Misss y Amaya. Ahora después de conocerlas seguiré llamándolas así. No consigo ver a ninguna bruja ni a ninguna calamidad.

PD4. Por cierto, con tranquilidad y a solas os escribiré algo más personal en vuestros correos.

PD5. Si alguien se acuerda del diario que hice del Camino de Santiago, recordara mi cabeza para olvidar objetos por ahí. Anoche mis dos acompañantes fueron testigo de tal evento. Una pena.