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Diario de...pues eso
Bitácora de un peregrino que todavia sigue buscando su Camino.
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Más días





Llevo varios días sin hacer nada. Me explico que no hacer nada se trata o quiero aclarar que es sobre el mundo del blog. Desde que escribí el anterior articulo que imagino que habrá tenido sus criticas o sus pensamientos sobre el “acoso” que os dado en tan poco tiempo sobre las penurias humanas de dos buenas personas, casi ni os he leído. Quería contar estas historias por ser algo que me impacto en tan poco tiempo, pero también se que así no podemos vivir, noqueados por las desgracias de nuestros semejantes. Por mucho que queramos, por mucho que yo quiera escribir sobre ellos, nunca podré calmarles su problema, tal vez sea una forma de manifestar mi cariño hacía ellos, pero la vida continua e incluso ellos – si me leen – querrán saber y conocer otras noticias y otras historias.

Estos días he estado muy liado – y así sigo – el trabajo ha aumentado considerablemente y me es imposible hacer lo que últimamente me encanta que es entrar en vuestras páginas y observaros a través de vuestros escritos, pero como ya os digo es imposible, llego a casa tarde y claro hay que tener también contenta a mi señora y que me cuente cosas del día, de los chavales, de la vida.

Ya os digo que estoy bien – aunque físicamente creo que no y sino que lo digan dos bellas mozas las cuales tienen el gusto o el desazón de conocerme – aunque no os contaré ninguna mala noticia – que haberlas ahílas – pero que ya me las callo para mis adentros.

Me marcho entonces, a platicar con la señora, que me cuente sus cosillas. Disculparme mis ausencias a vuestras páginas, pero de verdad que no os olvido, es imposible olvidarme de tanta y tantas buenas personas. No me olvidéis a mí, que soy más flojo que un flan y me pongo más sentimental que una plañidera.

Disfrutar del buen tiempo que se avecina, no como yo que me estoy apolillando y arrugándome como una pasa. Echo de menos mis paseos y mis silencios por esos caminos, al final ya veras como no voy a saber andar. Estoy deseando darle badana al cuerpo.

Besos y muchos abrazos.






 
Andrés






Muchas veces he intentado escribir algo que no fuera triste o que hiciera reír. Algunas veces creo que lo he conseguido y aunque personalmente creo que soy persona extrovertida, alegre y nada tímida, soy todo lo contrario. Contrarresto la timidez con el chascarrillo y aunque he tenido que hablar bastantes veces en público, siempre me cuesta bastante dar el primer paso. A la hora de escribir escribo sobre cosas que me extrañan, me impresionan, me hacen pensar y muchas veces me hacen llorar. Esta que os cuento es una historia impresionante, que me hace pensar muchas veces. Viene al hilo de un post que escribí hace pocos días y que está dos más abajo. Esto es el relato de una vida, solo eso. Algún día contaré un chiste.

Comentaba en ese post de la existencia de Azucena Hernández que vivía desde hace tiempo en una silla de ruedas fruto de un accidente de tráfico. Desde hace unos días se donde se encuentra y me apetecería volver a verla después de tantos años, porque ya nos “conocíamos” o por lo menos yo la conocía a ella. Pero recordé que hace unos años me contó un compañero una experiencia con su hijo y he tenido la sensación esa de tratar de arreglar las cosas de lejos, cuando cerca de casa tienes ejemplos donde ayudar.

Andrés trabajaba en la misma empresa que yo, pero no lo conocí. Yo llegue días después que él tuviera que marcharse. Andrés era un tío echado “pa lante”, alegre, conocido por todos, simpático, marchoso, buena perspectiva de vida, casado, creo que dos hijos. Todo iba bien para él. Mi cuñado y él eran amigos, pero no me dio tiempo de que uno de los dos me hablara ni del uno ni del otro.

Andrés, un día del año 1989 tuvo un infarto cerebral. Al principio todo lo normal que ocurre en estos casos, hospital de Badajoz, hospital de Madrid, nada que hacer. Vuelta a casa, pero llegas muy distinto a como te fuiste. Llegas en ambulancia, no mueves nada de tu cuerpo, tu mirada ya no es la misma, un poco la cabeza, pero nada más. No hablas, no puedes comunicarte con nadie, solo escuchas y Dios sabe lo que habrás escuchado. Al principio solo mueves la cabeza, pero un día alguien ve que mueves el pulgar de la mano izquierda y ha alguien se le ocurre mediante un procesador de texto poder establecer una conversación o que él se pueda comunicar. Yo he leído textos de él de los primeros años e impresiona. Tardaba horas en poder poner unas líneas, pero con la cabeza muy bien puesta.

Actualmente el sistema es distinto, en la pantalla del PC, en la parte de abajo aparece el teclado y en la parte de arriba el texto o la pantalla tal cual la vemos. El aprieta las teclas y aparecen palabras que el va marcando para poder componer un texto. El ratón es especial, solo mueve el dedo pulgar.

Un día lo sacaron a la calle y allí lo conocí. Solo nos hemos visto una vez. Tenía hace tiempo su correo electrónico y le escribí. Me acorde de Azucena y creo que había una cuenta pendiente con este hombre, antes de hacer el bien en la lejanía tenía que hablar con Andrés y la siguiente será ir a verlo.

Os pongo el correo que recibí ayer de él:

Hola J. J. N. L. ha sido todo un placer encontrarse con tu correo porque es como recibir una inyección de moral en mi agobiante destierro u retiro forzoso de la vida normal pues esto me parece un calvario, una inutilidad de vida, a veces pienso que esta muy en consonancia conmigo lo de haber elegido como nombre de pila "El duende Extremeño" pues es como hallarse al otro lado del espejo y cuando escribo no parece que este tan changao como en realidad lo estoy ¡No sé explicarme mejor! estoy jodido sin dolor físico que si espiritual, a los ojos de algunos debo parecer changao pero de la cabeza, en fin amigo que de ti si me acuerdo aunque bien es cierto que tu rostro me lo ha nublado el paso de los años, el que no ha sido Cápac de nublárseme es el de tu mujer, ni el de tus suegros, como tu dices ¡Vivimos de recuerdos! que no en el recuerdo, quizás la juventud te marca mucho y por ello permanecen impolutas algunas de sus imágenes, hablando de tu cuñado que en gloria este, aún recuerdo los tiempos en que era una diversión ir los domingos a ver jugar a los muchachos la liga local de baloncesto que por aquellos entonces se jugaba en el colegio de las monjas, por entonces ni doble Cero ni leches, te hablo de cuando uno todavía era virgen y los deportes eran la piedra filosofal de uno, te voy a confesar uno de mis secretillos, tu cuñado era mi base preferido, luego bastante después es cuando ya llegaron otras épocas, bueno J. J. que ha sido todo un placer, volveré a pegarle otro rato al ratón, saluda a M. B.

El duende Extremeño




Mi cuñado falleció unos años antes de él caer enfermo, tampoco sabe que mi suegro falleció, pero daros cuenta que es consciente que su imagen impone en la creencia que su mente no funciona y fijaros lo que dice un cuerpo paralizado. Es como ver al físico Stephen Hawking en su silla de ruedas, crees que es un cuerpo deforme y nada más, pero ese cuerpo piensa y como podéis comprobar tiene la cabeza bien puesta.

Su mujer ya hace tiempo que no vive con él, su madre se hizo cargo y hasta la fecha. Le ayuda una señora, los hermanos y los compañeros. Imaginaros un día, otro día, así durante veinte años, lo que piensa él, lo que piensa su madre, lo que pensamos todos.

Recordar, solo mueve el dedo pulgar de la mano izquierda.