Emerjo
Durante estas últimas semanas, el tiempo para mis pensamientos y para mí se han reducido considerablemente. Ayer por ejemplo, domingo, trabaje hasta las 6 de la tarde desde las 8 de la mañana. Hoy lunes, a las 5 ha sonado el despertador y ya estoy en el tajo. Como podréis comprobar, esto no es vida y por lo tanto incapaz de expresar algo coherente y fuera del trabajo.
Estoy bien, pero hasta los cataplines de esta vida. Lo malo es que están saliendo problemas y la cosa se retrasa. Peligra la Semana Santa.
¡Alegría por los cuatro costados, desbordo optimismo!. ¡Porca miseria!.
Volveré, ¡vamos que volveré!.
Importante:
Para nada me quejo. Esto no es un lamento, esto es solo una experiencia que ahora atravieso, pero que no quiero parecer que me hago la víctima. Hay gente que me envidia y desearía estar donde yo estoy. Solo es un sobreesfuerzo a mi vida cotidiana y por supuesto que es una pequeña amargura. Ni es derrota, ni es victoria. Es el día a día.





