logotipo

img_google
Diario de...pues eso
Bitácora de un peregrino que todavia sigue buscando su Camino.
Sindicación
 
Día 7
Día 7, Carrión de los Condes-Terradillos de los Templarios (Lunes, 17 de Noviembre de 2005)


Oigo una voz que me dice que ya esta bien por hoy. Es Manolo, son las siete y media, he dormido como un tronco, solo me he despertado a las 3 para ir al servicio – es una lata, tengo que ir todas las noches, debe ser el cambio de aguas – y desde entonces he dormido y no me he enterado. Tomo con Manolo una magdalena y un batido, nos aseamos un poco y salimos adelante.

Hay un bar abierto y Manolo se toma un café, yo no recuerdo si tome algo, pero él si, la leche le hace daño y tampoco puede tomar nada lácteo salvo el queso.

Tenemos una etapa atípica. Hasta Calzadilla de la Cueza no hay nada, solo camino y son más de 17 kilómetros. Pero al ser a primera hora y frescos no creo que sean duros.

Cruzando el pueblo son las ocho y cuarto y veo a chavales con libros que van a clase. Me acuerdo de Ursula y la llamo por teléfono. Imagino que se pondrá contenta porque le digo que me he acordado de ella, va caminando a clase y yo voy caminando a Santiago. La salida del pueblo es bonita, hay un puente muy grande y hay un parador o una hospedería llamada San Zoilo que debe ser de bastante lujo.

Ya estamos en camino, se nos une Nacho un chaval de Madrid, bastante joven pero con el que se puede hablar de muchas cosas. Trabaja en el aeropuerto de Barajas con Prosegur. Casi siempre de noche. Vemos un coche parado y nos dice que es de un grupo de franceses que hacen trozos del Camino y que vuelven con otro coche a recoger el que dejaron atrás, van haciendo relevos. Nos adelantan los ciclistas con los que hemos dormido en Carrión, primero el cordobés, luego la pareja de catalana y extranjero – para mí que ella tiene pinta de dejada, pero de no lavarse – y los cuatro ciclistas que creo que son de Tarragona o Alicante y que uno le da un susto a Manolo porque como aparecen sin hacer ruido. También nos adelantaron los canadienses que creo que durmieron en otro albergue.

Nos hicimos unas fotos y hace poco tiempo que le mande a Nacho las fotos que nos hicimos. No recuerdo en cuanto tiempo hicimos este recorrido, pero imagino que fueron 3 o 4 horas.

Llegamos a Calzadilla de la Cueza, aquí nos despedimos de Nacho, él tiene poco tiempo y quiere terminar hoy en Sahagun, el miércoles tiene que estar en Madrid trabajando.

Vamos al hostal Camino Real, en la puerta saludamos a los ciclistas que se marchan, es un momento muy corto, apenas de diez segundos, pero los deseamos lo mejor en el camino y además de corazón, no se, he recordado tiempo después este momento y ha sido uno de los mejores, gente desconocida y se desean de corazón buena suerte. Están en el hostal los canadienses, tomamos nuestros huevos fritos con chorizo. El camarero tiene puesta una música ratonera discotequera que no gusta nada.

Llega un extranjero con un perro que va de vuelta y se toma un café con leche, también una chica-señora que se pone a leer el periódico, fuma y se toma una cerveza grande.

Nos quedan a Terradillos unos 8 kilómetros. Continuamos el camino, seguimos con la llanura, agradable cuando se hace en buena compañía. Al principio como siempre nos cuesta trabajo ponernos en marcha y volver a seguir el ritmo, pero al final se consigue.

Va haciendo mucho calor, nos quitamos ropa de abrigo y eso que yo por ejemplo llevo una camiseta y el jersey polar que abriga bastante. Comienzo con molestias en las piernas, es que la mochila pesa bastante.

Vamos un poco cansados, vamos hablando del tiempo que estuvo Manolo en Barcelona trabajando y me cuenta la aventura que tuvo con aquellos dos elementos del banco que se rieron del lugar de su nacimiento y que menos mal que estaba el mostrador delante que si no pasa algo más grave. Yo me animo y me pongo a dar gritos diciendo que los tenía que haber calentado, nos reímos un montón y nos da ánimos para seguir y terminar esta etapa.

Llegamos a Terradillos sobre las tres de la tarde, buscamos el albergue y está cerrado. Llamo por teléfono y no contesta nadie, luego me entero que el teléfono está en el albergue y la dueña vive en otro sitio. Preguntamos en varias casas donde podemos encontrar al dueño del albergue y por fin un señor me enseña donde vive.

Llamo a la puerta y me abre una señora que me dice qué quiero pero de forma algo fuerte, yo me quedo parado porque la pinta que llevo no puede ser más explícita y además llevo una concha de peregrino en el pecho. Le digo que queremos pasar la noche en el albergue si puede ser, claro. Ella me dice que esta comiendo y que cuando termine baja y me abre el albergue, yo le digo que no tenemos prisa, que cuando mejor le venga que por nosotros no se preocupe. Aquí su cara ya es distinta, le doy las gracias.

En la puerta me encuentro al amigo Nacho que esta tirado en el suelo de una especie de jardín yo creo que dormido, dice que ha comido un poco y que quiere seguir andando, en cuanto se recupere un poco continuara. Yo le digo que no puedo dar un paso, que nos quedamos aquí a pasar la noche. Nos despedimos y le digo que se cuide.
Al poco rato aparece Marisa Pérez que así se llama la dueña del albergue. Es un albergue privado, no esta nada mal, es grande y tiene bastantes plazas, son camas con sabanas y mantas, de maravilla, vamos a dormir de miedo.

Nos duchamos y lavamos la ropa, aprovechamos también para secarla al sol, hace un viento muy agradable que seguro que secara bien la ropa. También hay calefacción o sea que vamos a estar como reyes. No hay cocina, ella da cenas y comidas, quedamos a las ocho y nos costara 6 euros la cena con pan y vino. Se marcha y dice que abramos la puerta si viene algún peregrino más.

Pino viene un poco más tarde y después Arnau, no les gusta mucho el que no tenga cocina, pero a mí me da igual. Ellos no sé si van un poco con el presupuesto justo, aunque tampoco es mucho gasto cada uno conoce sus medios y sabe hasta donde se puede llegar.
Me gusta Marisa, es una chica emprendedora, debe tener mi edad y sabe comportarse con la gente con mucha educación. Le digo que los otros chicos han quedado en comer uno el primero y el otro el segundo y pagar la mitad. Le parece bien.

Sobre las seis vamos a la parte de cocina-comedor, tomamos una cerveza, me llama Concha y hablamos un rato, sigue sin entender lo que estoy haciendo, si supieras que yo tampoco se la respuesta.
Marisa se sincera con nosotros, le comento lo de mi encuentro con ella y me dice que sí que noto algo de sorpresa por mi parte pero que enseguida vio el tipo de gente que éramos y que podía dejar la casa con total confianza en nuestras manos, cosa que le agradezco enormemente. Marisa me sorprendió enormemente y fue una de las personas más importantes de mi Camino.

El comedor es espacioso, acogedor, con muchas mesas y un mueble con libros sobre el Camino de gente que seguro que ha dejado aquí. Afuera hay un patio que reparte las dependencias del albergue, hay un lavadero y un tendedero. También hay una tienda que utiliza solamente para las personas que se quedan en el albergue. En verano debe ser caótico tanta gente pululando por aquí y además deben darse prisa porque antes de que se marchen los peregrinos ya han parecido otros por la puerta.

En verano no deja dormir a nadie en el jardín, hay enfrente un parque pequeño y allí el que quiera puede dormir, lo dice porque la gente tarda en dormirse y no deja descansar al resto de peregrinos.
Marisa tiene cuatro hijos, la pequeña se llama Ana y es una niña muy guapa pero muy seria, no consigo que me hable ni dos palabras, me mira con recelo y no consigo entablar una pequeña relación con ella.
Más difícil es conseguir hacerle una foto. Cuando me ve con la cámara en alto, ella deja de mirar, me siento detrás de ella y la enfoco con la cámara y ella nada que no vuelve la cara. Cuando lo hace es cuando yo me distraigo un poco, así estamos durante bastante rato y por fin en un descuido de ella consigo hacerle la foto. Me acerco a ella y le doy un beso, ella no pone resistencia y le digo que le escribiré y que se la mandare. Su madre me da la dirección.

Cenamos a la hora convenida. Nos prepara un plato de macarrones que aunque no sean mi especialidad los como, aunque le doy unos cuantos a Arnau que esta esperando el segundo, un plato de carne en salsa con buena pinta y mejor sabor. Si le añadimos vino a todo esto, el final es apoteósico.

Ellos se retiran pronto a dormir y nos quedamos Manolo y yo, también llega el marido de Marisa. Es inteligente esta mujer, conoce a la gente nada más verla y sabe como tratarlos. Nos cuenta detalles de la multitud de gente que ha conocido en el tiempo que lleva con el albergue y sabe como enfocarles y dirigirlos.

A mí me dice que trate de hacer el Camino de la forma más feliz y más provechosa posible, me ve un poco abatido y trata de animarme. Yo creía que llevaba bien el Camino pero parece ser que no, no le estoy dando todo el énfasis que se merece esto, trato de ver que sufro bastante con las etapas, pero ella me ayuda diciéndome que no piense en el sufrimiento, que vea la situación por el lado bueno.
Creo que lo ha conseguido, me encuentro mucho mejor, sabe hablar esta chica, es una preciosidad en todos los aspectos. Estamos muy a gusto con ella pero mañana tenemos que continuar, a las diez nos vamos a la cama. Hace un aire molesto y frío, cogeremos mejor la cama con las mantas y la calefacción.

Me duermo pensando en mi familia, lo bien que estarán en casa y pensando en verlos pronto. Un beso para todos. Para mi padre también, me acuerdo mucho de él. Hasta mañana

 
 
Comentario:
Enviado por Flor — 25 Feb 2005, 11:02

Jaajjajaja, carai con la Marisa que ha hecho un poco de tilin tilin, ehhhhh!!! hay pilli.....
Besos
 
Comentario:
Enviado por Flor — 24 Feb 2005, 13:40

No puedo leerte estoy en otro ordenador es que me entro un virus en mi ordenador, pero ya intentare conectarme de nuevo, es que el muy hijo puta no se elimina, jajajajja, tengo ya un dolor de cabeza. Bueno no me heches de menos.
 
Comentario:
Enviado por jartos — 22 Feb 2005, 17:41


En el camino uno huele mal a "choto", pero te aseas y te duchas a diario, pero ella no, al terminar la etapa nada de nada, las manos lavatelas un poco, leñe, por lo menos.


 
Comentario:
Enviado por Flor — 22 Feb 2005, 17:32

Que malos jajjaja, con el comentario de la pobre ciclista catalana... que os ha hecho la pobre mujer!!!!!!
No