Día 11
Aquí seguimos con el relato que realice del Camino. Por relatos anteriores sabreís que ronco, lo siento mucho por los que me escuchan y ello me ha traido consigo algunos problemas. Siempre quise pasar desapercibido y con eso es imposible. Lo siento algo malo tenia que tener. Que os guste.
León-Astorga (Viernes, 21 de Noviembre de 2003)
A las siete y media, arriba. El pie lo noto, pero intento andar. Emma nos da de desayunar, colacao, galletas, manzanas y a volar.
Ajetreo en León, la ciudad se mueve, la gente a trabajar, a estudiar. Nosotros a andar. Pasamos por delante de San Marcos, nos queda tan lejos, el andar te separa de muchas cosas y te acerca a otras.
Es un rollo el salir de León, hay niebla, vamos en paralelo a la carretera, es peligroso, no se ve bien, vas como de forma instintiva.
El pie cada vez me molesta más, vamos muy despacio. Manolo de vez en cuando me pregunta, pero casi sin contestarle se da cuenta que algo no va bien. Yo sufro y él también sufre, aquí sufrimos todos. Los rezos de las Carvajalas no hacen efecto, pero como dice mi padrino Antonio, Santi aprieta pero no ahoga.
En Virgen del Camino paramos a desayunar, los típicos huevos fritos con chorizo. Es curioso, es un bar enfrente de un cuartel de la guardia civil y digo que es curioso porque la señora esta detrás de la barra y el marido en la cocina y además los dos en su puesto lo hacen muy bien porque él te pone de guarnición patatas y con muy buena presencia y ella esta muy pendiente de ti. Me parece bien el cambio, es bueno no marcar demasiado los estamentos.
A la salida del pueblo, pasada la basílica de la Virgen del Camino comienza la disyuntiva: por la derecha o por la izquierda, por la derecha parece que es el camino original, por la izquierda no pero parece que hay menos kilómetros y además no va por carretera. Craso error esto ultimo, porque nosotros vamos por la izquierda.
En condiciones normales, seria un lugar maravilloso, sobretodo antes de llegar a Chozas de Abajo hay una zona que me gusto, pero que debido a los problemas del pie no pude gozarlo. Manolo sigue a mi lado, serio y en silencio. Se me hace eterno cada paso, intento no pensar en eso, pero es imposible, plantar el pie en el suelo es dolor y levantarlo es dolor.
Llegamos a Chozas, no puedo más, en la plaza del pueblo me siento y le digo a Manolo que no puedo seguir. El se dirige a una chica que le informa que el ayuntamiento le puede ayudar. Baja al cabo del rato dice que viene un taxi de Hospital de Orbigo. Me pongo a llorar, Manolo me consuela como puede, pero yo le digo que este año todo me ha salido mal, la muerte de mi padre y ahora esto, retirarse ahora seria terrible, pero estoy abatido. Ya lo haremos otro año, me dice Manolo y yo le digo que ahora o nunca. No hay tiempo.
Llega el taxi, el taxista es muy buena persona, me dice que no me preocupe, que ya lo solucionare, que no soy el único, que lo importante es cuidarse. Yo asiento, no puedo decirle nada más.
Nos lleva a Astorga y el muy cuco, nos enseña la ciudad en vistas de que yo voy a estar en reposo y no podré ver nada. Se lo agradezco porque así será.
Nos lleva al albergue de San Javier y dejamos las mochilas. Maravillosos los dueños al primer contacto y certificado en los días sucesivos. Después nos acercamos al Centro de Salud, allí esperamos un poco por un accidente de trafico que ha habido y nos atiende una doctora que dice que tengo una zona dolorida debida a una contusión y que tome unas pastillas y una pomada que me receta. Nos vamos al albergue. Hemos pensado quedarnos aquí hasta el domingo descansando y esperando que el pie salga adelante.
Javier es uno de los dueños del albergue, encantador y cojonudo. Chus es su prima y también lleva parte del negocio. Hoy es su cumpleaños, nos invitan a dulces. El albergue es muy bonito, es un edificio antiguo, aquello es como estar en familia.
Nos ponen en una habitación solos, tenemos calefacción, hay varias duchas, un patio, una especie de solarium. Es un sitio muy cómodo.
Manolo se va a dar una vuelta, esta cómodo, entra y sale, compra para hacer la cena, visita la ciudad, se toma sus cervecitas, esta disfrutando. Yo me alegro por él, el pobre lo ha pasado mal.
Javier me habla un poco del albergue. El edificio pertenecía a su familia pero su madre lo compro y lo tiene junto a su prima para explotarlo. También está un hospitalero voluntario que ahora está en Santiago. Hay una mesa camilla y allí se sienta quien entra, es un ambiente muy agradable, solo te pregunta por tu salud, nada más, nada de cotillear.
Es una sorpresa encontrarnos al francés de Bercianos, el de “Yo Soupa”, también el austríaco de Mansilla, que aquí será el día que le perdamos de vista.
Por la tarde entro a Internet y en el foro cuento un poco mis problemas y lo abatido que estoy. Ahí es donde comienzo a entender que lo mío es una tendinitis, seguro por un sobresfuerzo ocasionado por el peso de la mochila, pero vaya usted a saber.
Al cabo de unos minutos me llama Antonio de Logroño y me da ánimos, también Maribel y mi madre que se ha enterado de mis dolencias. Al cabo de media hora, de nuevo me llama Antonio y me dice que me vaya a una clínica de masajes que me esta esperando una fisioterapeuta llamada Marta. Allí me presento y me dice que efectivamente es una tendinitis, que este en reposo que en un par de días me pondré como nuevo. Me alegro de oírle decir eso. Me da un masaje, me hace daño, pero estoy contento. Le digo que es un ángel que Santi a mandado para que pueda abrazarle. Se ríe, es una niña muy agradable y cariñosa.
Voy contento, le digo a Manolo que vaya suerte he tenido con la gente, lo bien que se están portando conmigo. Estoy contento.
Mañana hemos reservado en un restaurante de aquí de Astorga, mesa para comernos un Cocido Maragato. Sigo con mi pierna en reposo, esta familia me pregunta un montón de veces por mi pierna, se preocupan de verdad.
No sabemos nada de Pino y de Arnau, los hemos dejado atrás, mañana sabremos de ellos. Mañana continuamos aquí, estamos como en casa. Felices sueños. Hasta mañana.
Desde esta página de mi diario de nuevo queria agradecer a esa buena gente que encontré. No he visto tanto cariño en tan pocos metros cuadrados. Ellos ya lo saben, porque les llamo a menudo y siempre para lo mismo, pero los quiero un montón. Un beso para ellos y para todos.
León-Astorga (Viernes, 21 de Noviembre de 2003)
A las siete y media, arriba. El pie lo noto, pero intento andar. Emma nos da de desayunar, colacao, galletas, manzanas y a volar.
Ajetreo en León, la ciudad se mueve, la gente a trabajar, a estudiar. Nosotros a andar. Pasamos por delante de San Marcos, nos queda tan lejos, el andar te separa de muchas cosas y te acerca a otras.
Es un rollo el salir de León, hay niebla, vamos en paralelo a la carretera, es peligroso, no se ve bien, vas como de forma instintiva.
El pie cada vez me molesta más, vamos muy despacio. Manolo de vez en cuando me pregunta, pero casi sin contestarle se da cuenta que algo no va bien. Yo sufro y él también sufre, aquí sufrimos todos. Los rezos de las Carvajalas no hacen efecto, pero como dice mi padrino Antonio, Santi aprieta pero no ahoga.
En Virgen del Camino paramos a desayunar, los típicos huevos fritos con chorizo. Es curioso, es un bar enfrente de un cuartel de la guardia civil y digo que es curioso porque la señora esta detrás de la barra y el marido en la cocina y además los dos en su puesto lo hacen muy bien porque él te pone de guarnición patatas y con muy buena presencia y ella esta muy pendiente de ti. Me parece bien el cambio, es bueno no marcar demasiado los estamentos.
A la salida del pueblo, pasada la basílica de la Virgen del Camino comienza la disyuntiva: por la derecha o por la izquierda, por la derecha parece que es el camino original, por la izquierda no pero parece que hay menos kilómetros y además no va por carretera. Craso error esto ultimo, porque nosotros vamos por la izquierda.
En condiciones normales, seria un lugar maravilloso, sobretodo antes de llegar a Chozas de Abajo hay una zona que me gusto, pero que debido a los problemas del pie no pude gozarlo. Manolo sigue a mi lado, serio y en silencio. Se me hace eterno cada paso, intento no pensar en eso, pero es imposible, plantar el pie en el suelo es dolor y levantarlo es dolor.
Llegamos a Chozas, no puedo más, en la plaza del pueblo me siento y le digo a Manolo que no puedo seguir. El se dirige a una chica que le informa que el ayuntamiento le puede ayudar. Baja al cabo del rato dice que viene un taxi de Hospital de Orbigo. Me pongo a llorar, Manolo me consuela como puede, pero yo le digo que este año todo me ha salido mal, la muerte de mi padre y ahora esto, retirarse ahora seria terrible, pero estoy abatido. Ya lo haremos otro año, me dice Manolo y yo le digo que ahora o nunca. No hay tiempo.
Llega el taxi, el taxista es muy buena persona, me dice que no me preocupe, que ya lo solucionare, que no soy el único, que lo importante es cuidarse. Yo asiento, no puedo decirle nada más.
Nos lleva a Astorga y el muy cuco, nos enseña la ciudad en vistas de que yo voy a estar en reposo y no podré ver nada. Se lo agradezco porque así será.
Nos lleva al albergue de San Javier y dejamos las mochilas. Maravillosos los dueños al primer contacto y certificado en los días sucesivos. Después nos acercamos al Centro de Salud, allí esperamos un poco por un accidente de trafico que ha habido y nos atiende una doctora que dice que tengo una zona dolorida debida a una contusión y que tome unas pastillas y una pomada que me receta. Nos vamos al albergue. Hemos pensado quedarnos aquí hasta el domingo descansando y esperando que el pie salga adelante.
Javier es uno de los dueños del albergue, encantador y cojonudo. Chus es su prima y también lleva parte del negocio. Hoy es su cumpleaños, nos invitan a dulces. El albergue es muy bonito, es un edificio antiguo, aquello es como estar en familia.
Nos ponen en una habitación solos, tenemos calefacción, hay varias duchas, un patio, una especie de solarium. Es un sitio muy cómodo.
Manolo se va a dar una vuelta, esta cómodo, entra y sale, compra para hacer la cena, visita la ciudad, se toma sus cervecitas, esta disfrutando. Yo me alegro por él, el pobre lo ha pasado mal.
Javier me habla un poco del albergue. El edificio pertenecía a su familia pero su madre lo compro y lo tiene junto a su prima para explotarlo. También está un hospitalero voluntario que ahora está en Santiago. Hay una mesa camilla y allí se sienta quien entra, es un ambiente muy agradable, solo te pregunta por tu salud, nada más, nada de cotillear.
Es una sorpresa encontrarnos al francés de Bercianos, el de “Yo Soupa”, también el austríaco de Mansilla, que aquí será el día que le perdamos de vista.
Por la tarde entro a Internet y en el foro cuento un poco mis problemas y lo abatido que estoy. Ahí es donde comienzo a entender que lo mío es una tendinitis, seguro por un sobresfuerzo ocasionado por el peso de la mochila, pero vaya usted a saber.
Al cabo de unos minutos me llama Antonio de Logroño y me da ánimos, también Maribel y mi madre que se ha enterado de mis dolencias. Al cabo de media hora, de nuevo me llama Antonio y me dice que me vaya a una clínica de masajes que me esta esperando una fisioterapeuta llamada Marta. Allí me presento y me dice que efectivamente es una tendinitis, que este en reposo que en un par de días me pondré como nuevo. Me alegro de oírle decir eso. Me da un masaje, me hace daño, pero estoy contento. Le digo que es un ángel que Santi a mandado para que pueda abrazarle. Se ríe, es una niña muy agradable y cariñosa.
Voy contento, le digo a Manolo que vaya suerte he tenido con la gente, lo bien que se están portando conmigo. Estoy contento.
Mañana hemos reservado en un restaurante de aquí de Astorga, mesa para comernos un Cocido Maragato. Sigo con mi pierna en reposo, esta familia me pregunta un montón de veces por mi pierna, se preocupan de verdad.
No sabemos nada de Pino y de Arnau, los hemos dejado atrás, mañana sabremos de ellos. Mañana continuamos aquí, estamos como en casa. Felices sueños. Hasta mañana.
Desde esta página de mi diario de nuevo queria agradecer a esa buena gente que encontré. No he visto tanto cariño en tan pocos metros cuadrados. Ellos ya lo saben, porque les llamo a menudo y siempre para lo mismo, pero los quiero un montón. Un beso para ellos y para todos.
Comentario:
Comentario:
Besitos salados de CHOi y buen finde ;)
Enviado por El Mundo de CHOI — 05 Mar 2005, 21:18
Enviado por El Mundo de CHOI — 05 Mar 2005, 21:18
Comentario:
aysss q putada, aunq el amsajito seguiro q valio la pena, aysss alguien em da uno a mi??? porfi porfi :P
Besitos salados de CHOI
uysss voy a leer el dia d ayer, jejej :P
Enviado por El Mudno de CHOI — 03 Mar 2005, 20:
Besitos salados de CHOI
uysss voy a leer el dia d ayer, jejej :P
Enviado por El Mudno de CHOI — 03 Mar 2005, 20:
Comentario:
Siento lo de la tendinitis, pero también veo como te sirvió para encontrar a un montón de buena gente, que siempre es reconfortante. ¡¡ Qué buenos los huevos con chorizos !!, se me hace la boca agua .. :)
Enviado por gladiator — 03 Mar 2005, 17:52
Comentario:
Que pena lo de la tendinitis parece una tonteria pero duele un monton, yo en un viaje que hice a cadiz conduci casi todo el camino a galicia de vuelta, y tambien tuve una en un pie, reposando paso rapido.
Me gusto lo del bar, si señor se ven pocos asi la mujer en la barra y el hombre en la cocina (con esto no quiere decir que sea feminista) para nada, pero es un detalle tan poco habitual que le hace ganar encanto aunque el local sea de lo mas viejo y cutre. En cuanto a la gente que dices que has encontrado y quieres, te entiendo, esa gente que te hecha una mano en algo asi, o que tan solo una sonrisa o unas buenas palabras ya te animan un monton, es una pena porque de esa gente no queda mucha. Animo para el proximo viajecito.
Enviado por Flor — 03 Mar 2005, 17:29





