Día 16
Villafranca del Bierzo-Vega de Valcarce (Miércoles, 26 de Noviembre de 2003).
Me despierto varias veces, me levanto dos al servicio, la ultima esta lloviendo. He puesto la manta demasiado corta y tengo que dormirme encogido para poder arroparme. Llega un momento que me levanto y pongo la manta bien, ¡qué maravilla!.
Tomamos la fruta y un batido. Joaquín se levanta. Nos despedimos, le digo que se cuide y me lo agradece con una sonrisa.
Llueve, Manolo no se ha puesto el pantalón que compro en Astorga y yo tampoco las polainas. Refunfuña y medio protesta. Me da la impresión que me estoy mojando. Me doy la vuelta y me meto en un portal amplio para cambiarnos. Me doy cuenta que el chubasquero que me regalo Javier de Astorga está roto. A la basura.
Salimos del pueblo, sigue lloviendo caminamos junto a la antigua nacional 1, por el arcén, lo han separado del resto de la calzada con un muro de hormigón y han pintado el suelo de amarillo. En verano debe de dar mucho calor el reflejo de tanto amarillo. También han dejado los botes de pintura.
El pie no me molesta mucho, solo cuando llevo mucho tiempo caminando y según la postura que tomo, pero la diferencia es tremenda a los días anteriores, Manolo me da un masaje por las noches y me deja como nuevo.
Todo el camino es lloviendo y por el arcén de la carretera. Lo bueno es que no hay mucho tráfico. Por nuestras cabezas aparecen puentes, viaductos y tramos elevados de la autovía que se construyo para dar más viabilidad a esta zona. Al ser tan montañosa costo un montón por la cantidad de túneles y puentes que se construyeron.
De acuerdo cuando pasamos por aquí camino de Coruña hace unos años, la cantidad de camiones que había y los peregrinos alrededor de la carretera y cuando pasamos por Pereje y vimos el albergue al lado de la carretera. Hoy pasamos por Pereje y que distinto se ve todo. Sin trafico y por supuesto andando.
Todos estos pequeños pueblos que estamos pasando, son solo eso, pequeños pueblos con muchas casas en ruinas y con poquisima población.
En Trabadelo paramos a almorzar. Por supuesto los huevos fritos, Manolo últimamente los toma en tortilla, dice que así les sienta mejor. Nos sirven un vino muy bueno con los huevos. Hay un extranjero en el bar que cuando llegamos se ha puesto a hablar por teléfono y justo después de comer cuelga la comunicación. Tranquilamente ha estado hablando media hora y son las doce de la mañana.
Por supuesto estamos empapados, pero será la tónica de los siguientes días. Nos marchamos y a la salida, el extranjero nos adelanta y nos deja con un palmo de narices, la gente anda mucho. Paramos en Portela en una fuente cubierta y utilizo la primera vez la concha que llevo en el pecho para beber agua. Un poco más tarde y antes de Ambasmestas nos adelanta el señor alemán que durmió en Villafranca y que también lleva bastante prisa. No lleva nada para cubrirse y no mojarse.
Nos queda poco para Vega. Esta etapa se hace desde Villafranca hasta Cebreiro, pero no estamos nosotros para muchos trotes. Llegamos a Vega y a la entrada esta el albergue, se llama Sarracin y es de la mujer de Alfredo de Molinaseca. Lo atiende un hospitalero llamado Felix, también jubilado y con un ramalazo tremendo. Habrá que guardar las espaldas.
La cocina no se puede usar, nos enseña el albergue. Las habitaciones están arriba, pero hay que salir al exterior y subir por unas escaleras metálicas. Los baños están abajo. Pienso que por las noches tengo que salir al baño y me da algo.
Pino llega un poco más tarde, comemos juntos. Felix nos pone una verdura estofada y pizza de segundo. Continúa lloviendo. Más tarde llega un suizo, un chaval de Astorga y un matrimonio americano. El habla español, pero ella nada de nada y además tiene un trancazo impresionante. Son de Texas.
Manolo se marcha junto con el de Astorga y Felix a ver un partido de fútbol al pueblo de Ambasmestas. Al día siguiente me comenta que el tal Felix tiene un ramalazo imposible y que bebe muchisimo.
Yo me quedo al lado del fuego, charlando con Pino y con el americano, que están haciendo el camino a trozos. Mañana lo dejaran y cuando reúnan más días volverán a terminarlo. Le saldrá bastante caro con tanto viaje de ida y vuelta.
Hablando comento que tengo un hijo de 19 años y otra de 16, el marido le traduce a ella que me mira con ojos trastornados y la boca abierta. Me dirá luego el marido que no se imaginaba que una persona tan joven como yo (¿?) pudiera tener unos hijos tan mayores. Ganas me dan de darle un besazo a la americana, pero me contengo, le agradezco la atención y le digo que esta noche me hizo muy feliz.
Noche oscura, llueve, no conozco nada del resto de pueblo, pero parece que solo estamos nosotros. Manolo llega sobre las diez y media, nos acostamos. Mañana tenemos el famoso día de Cebreiro, llegamos a Galicia y comenzamos algo nuevo. Felix nos subirá las mochilas, nos cobra tres euros, pero merece la pena.
No se oye nada, solo el agua del río cercano que no cesa de correr, ese mismo río que lo hemos traído durante todo el camino de hoy. La gente estará en sus casas, mi familia también, cada día los echo más de menos, queda menos tiempo para vernos. Me arropo entre las ropas de la cama. Hoy me acordé de Waldino y le llame, me pidió que le diera un abrazo al santo de su parte. Va para todos. Felices sueños.
Me despierto varias veces, me levanto dos al servicio, la ultima esta lloviendo. He puesto la manta demasiado corta y tengo que dormirme encogido para poder arroparme. Llega un momento que me levanto y pongo la manta bien, ¡qué maravilla!.
Tomamos la fruta y un batido. Joaquín se levanta. Nos despedimos, le digo que se cuide y me lo agradece con una sonrisa.
Llueve, Manolo no se ha puesto el pantalón que compro en Astorga y yo tampoco las polainas. Refunfuña y medio protesta. Me da la impresión que me estoy mojando. Me doy la vuelta y me meto en un portal amplio para cambiarnos. Me doy cuenta que el chubasquero que me regalo Javier de Astorga está roto. A la basura.
Salimos del pueblo, sigue lloviendo caminamos junto a la antigua nacional 1, por el arcén, lo han separado del resto de la calzada con un muro de hormigón y han pintado el suelo de amarillo. En verano debe de dar mucho calor el reflejo de tanto amarillo. También han dejado los botes de pintura.
El pie no me molesta mucho, solo cuando llevo mucho tiempo caminando y según la postura que tomo, pero la diferencia es tremenda a los días anteriores, Manolo me da un masaje por las noches y me deja como nuevo.
Todo el camino es lloviendo y por el arcén de la carretera. Lo bueno es que no hay mucho tráfico. Por nuestras cabezas aparecen puentes, viaductos y tramos elevados de la autovía que se construyo para dar más viabilidad a esta zona. Al ser tan montañosa costo un montón por la cantidad de túneles y puentes que se construyeron.
De acuerdo cuando pasamos por aquí camino de Coruña hace unos años, la cantidad de camiones que había y los peregrinos alrededor de la carretera y cuando pasamos por Pereje y vimos el albergue al lado de la carretera. Hoy pasamos por Pereje y que distinto se ve todo. Sin trafico y por supuesto andando.
Todos estos pequeños pueblos que estamos pasando, son solo eso, pequeños pueblos con muchas casas en ruinas y con poquisima población.
En Trabadelo paramos a almorzar. Por supuesto los huevos fritos, Manolo últimamente los toma en tortilla, dice que así les sienta mejor. Nos sirven un vino muy bueno con los huevos. Hay un extranjero en el bar que cuando llegamos se ha puesto a hablar por teléfono y justo después de comer cuelga la comunicación. Tranquilamente ha estado hablando media hora y son las doce de la mañana.
Por supuesto estamos empapados, pero será la tónica de los siguientes días. Nos marchamos y a la salida, el extranjero nos adelanta y nos deja con un palmo de narices, la gente anda mucho. Paramos en Portela en una fuente cubierta y utilizo la primera vez la concha que llevo en el pecho para beber agua. Un poco más tarde y antes de Ambasmestas nos adelanta el señor alemán que durmió en Villafranca y que también lleva bastante prisa. No lleva nada para cubrirse y no mojarse.
Nos queda poco para Vega. Esta etapa se hace desde Villafranca hasta Cebreiro, pero no estamos nosotros para muchos trotes. Llegamos a Vega y a la entrada esta el albergue, se llama Sarracin y es de la mujer de Alfredo de Molinaseca. Lo atiende un hospitalero llamado Felix, también jubilado y con un ramalazo tremendo. Habrá que guardar las espaldas.
La cocina no se puede usar, nos enseña el albergue. Las habitaciones están arriba, pero hay que salir al exterior y subir por unas escaleras metálicas. Los baños están abajo. Pienso que por las noches tengo que salir al baño y me da algo.
Pino llega un poco más tarde, comemos juntos. Felix nos pone una verdura estofada y pizza de segundo. Continúa lloviendo. Más tarde llega un suizo, un chaval de Astorga y un matrimonio americano. El habla español, pero ella nada de nada y además tiene un trancazo impresionante. Son de Texas.
Manolo se marcha junto con el de Astorga y Felix a ver un partido de fútbol al pueblo de Ambasmestas. Al día siguiente me comenta que el tal Felix tiene un ramalazo imposible y que bebe muchisimo.
Yo me quedo al lado del fuego, charlando con Pino y con el americano, que están haciendo el camino a trozos. Mañana lo dejaran y cuando reúnan más días volverán a terminarlo. Le saldrá bastante caro con tanto viaje de ida y vuelta.
Hablando comento que tengo un hijo de 19 años y otra de 16, el marido le traduce a ella que me mira con ojos trastornados y la boca abierta. Me dirá luego el marido que no se imaginaba que una persona tan joven como yo (¿?) pudiera tener unos hijos tan mayores. Ganas me dan de darle un besazo a la americana, pero me contengo, le agradezco la atención y le digo que esta noche me hizo muy feliz.
Noche oscura, llueve, no conozco nada del resto de pueblo, pero parece que solo estamos nosotros. Manolo llega sobre las diez y media, nos acostamos. Mañana tenemos el famoso día de Cebreiro, llegamos a Galicia y comenzamos algo nuevo. Felix nos subirá las mochilas, nos cobra tres euros, pero merece la pena.
No se oye nada, solo el agua del río cercano que no cesa de correr, ese mismo río que lo hemos traído durante todo el camino de hoy. La gente estará en sus casas, mi familia también, cada día los echo más de menos, queda menos tiempo para vernos. Me arropo entre las ropas de la cama. Hoy me acordé de Waldino y le llame, me pidió que le diera un abrazo al santo de su parte. Va para todos. Felices sueños.
Comentario:
ayss el pie te ta matando XD!!!
los pequeños pueblos q dices q son solo eso, no son sitios con encanto?? digo yo q las cosas pequeñas tienen su encantito, jeje
Besitos salados de CHOI
Enviado por El Mundo de CHOI — 21 Mar 2005, 20:55
los pequeños pueblos q dices q son solo eso, no son sitios con encanto?? digo yo q las cosas pequeñas tienen su encantito, jeje
Besitos salados de CHOI
Enviado por El Mundo de CHOI — 21 Mar 2005, 20:55
Comentario:
Sigue siendo un bonito viaje el tuyo. Yo estoy volviendo del que emprendí esta mañana. Sigo con todo por hacer, pero con otra determinación diferente.
Abrazos y ... buen viaje, compañero.
Enviado por dockof — 21 Mar 2005, 18:51
Abrazos y ... buen viaje, compañero.
Enviado por dockof — 21 Mar 2005, 18:51





