Día 18
O Cebreiro-Triacastela (Viernes, 28 de Noviembre de 2003)
No madrugamos nada. Llueve y además amanece bastante tarde. Cuanto más nos acercamos a Santiago más tardamos en ver la luz.
Vamos al bar donde comimos ayer y nos tomamos un desayuno. Esta lloviendo, pero que no nevara.
Agua y rachas de viento. Andamos un trecho grande por carretera. A la derecha creemos que hay un valle precioso, pero la niebla no nos lo deja ver. Nos empapamos enseguida, ese viento racheado nos impide ir secos. Como siempre que llueve vamos callados. Pasan coches, sus conductores nos miran con ausencia, están acostumbrados, es una indiferencia clara, dirán que tu estas ahí porque quieres, nadie te obliga. Y es verdad, vamos de forma voluntaria.
Me toco el pecho, ¡mecangonla!, ¡la concha!. ¡Me he dejado la concha en el albergue!, llamo enseguida a Arnau pero tiene el teléfono apagado. Manolo se desespera conmigo, yo me callo y protesto para mis adentros. ¿Llegaré con algo a Santiago?, ¿iré dejando por esos caminos todas mis pertenencias?. La concha la deje anoche colgada del cabecero de la cama, como hay un armario delante tal vez al mirar por última vez no la he visto. Me da mucha rabia mis olvidos, intento todas las mañanas acordarme de todo pero es imposible.
Aparece entre la lluvia, la niebla y el viento la silueta de la estatua del peregrino en el alto de San Roque. Hoy impresiona porque refleja la lucha contra los elementos. La figura esta girada y con un brazo protegiéndose del viento, igual que hoy. No puedo hacer una foto, el viento y el agua me lo impide. Manolo va mejor protegido que yo, la cara la lleva bastante protegida, yo sin embargo la llevo empapada como el resto del cuerpo, pero a pesar de todo no he estornudado ni un solo día y las caladas han sido gloriosas. Tampoco he tenido que tomarme ni una sola pastilla para la cabeza, ni una sola y llevamos 18 días.
El Camino se separa de la carretera y cruza por la aldea de Hospital de la Condesa. A la salida hay una fuerte subida, corta pero tremenda. Coronamos en el Alto de Poio y con un periodista de TVE queriéndonos entrevistar, nos sigue hasta una Venta y allí entrevista a la chica que lo lleva y a los peregrinos ni mu. Y lo digo porque el presentador hace un gesto al cámara y le dice que hay viene dos peregrinos, vamos a preguntarles. Nada. Con la chica, se llama Rocío, nos reímos un rato, le pido un autógrafo porque será famosa por haber salido en televisión. Ella se parte de risa y la madre que está en la cocina le dice que a ver si le sale un novio tan bueno como a Leticia Ortiz.
Tomamos nuestros huevos fritos, aunque Manolo ya no puede con ellos y se los toma en tortilla. Aparecen también Chantal y un matrimonio mallorquín. La francesa al ver a Manolo con la tortilla, pregunta cuanto cuesta y la decirle que 3 euros se apunta, pero que tenga patatas, añade.
Continuamos nuestro Camino. Aquí en Galicia cada 500 metros hay un mojón de los kilómetros que faltan a Santiago. Vamos despacio, nos adelantan el polaco y la francesa. ¡Cuidado que es feo el condenado!.
En Viduedo paramos a tomar algo en un bar, lo atienda una chica bastante joven que resulta que esta casada con el hermano de Rocío la chica del Alto de Poio y tiene una niña. Tiene 20 años y es una cría total.
Cuando llevamos caminando media hora más o menos, me doy cuenta que me he dejado olvidado el gorro de lana en el bar de la chica de Viduedo. Manolo me dice que los pechos de las mujeres me atontan y que pierdo la noción dejando tras de mí el olvido y el caos. Me callo de nuevo. Manolo, ¡no seas malo conmigo, que las mujeres no tienen culpa de mis olvidos y mis neuras!, ¡ojalá pudiera concentrarme en lo que estoy haciendo!. Pero hoy estoy batiendo todas las marcas.
Pasada esta aldea comienza una bajada hacia Triacastela suave pero continua, ya cerca del pueblo deja de llover.
El albergue esta a la entrada del pueblo, después de una pradera enorme que imagino será para el verano acampar peregrinos. Son dos módulos y están construidos aprovechando un desnivel del terreno, la primera planta es la segunda. En el piso principal esta casi todo completo, hay habitaciones de dos literas y una de ellas esta ocupada por el alemán que nos adelanto antes de Vega y paso la noche con nosotros en Villafranca. Dice que esta acatarrado y lleva dos días aquí. Esta jubilado y es muy raro, le comento que Manolo y yo roncamos y me dice que me dará con el puño, yo le contesto que tendré cerca el palo por sí acaso. Me contesta el amigo que no hay que ser violento, que me dará flojo. Te daré – le contesto – con la misma fuerza que tu me des.
Llegan también Pino y Arnau, ellos ya siempre irán juntos a Santiago. Nos coloca el hospitalero a los dos en una habitación solos, gracias a las influencias de Manolo en Galicia, creo que conocen a gente en común. También están los tres que estaban en San Juan de Ortega que estaban más pelados que la calva de mi hermanico Jesús, el polaco y la francesa, otro francés, Chantal – buscando una cocina desesperadamente – el ex militar de Cebreiro, el de Alicante y creo que nadie más.
El chaval de Alicante me comenta que le debo una copa, yo le digo que de acuerdo, me entrega entonces el gorro que me deje en el bar. No sé que pensar. Pensaba que alguien podría acercarse y la chica dársela, pero él lo vio y se acordó que yo la llevaba. Bueno, Santiago tendrá que ver algo en todo esto. Le regalo una cruz de Santiago.
Vamos a cenar Pino, Manolo, Arnau y yo. Ellos quieren cenar como en Terradillos uno un primero y el otro el segundo. Yo tomo caldo gallego muy bueno y churrasco que esta mejor.
Por la tarde estuvimos comprando fruta para no perder tiempo, queremos salir pronto y llegar a las dos a Sarria, la familia de Manolo viene mañana a vernos. Una señora nos informa donde esta el supermercado y nos dice que vaya moral con el tiempo que hace...
Dormimos en la gloria. Solo molestos por las puertas de las habitaciones y el servicio que son como las de los saloon del Oeste.
No madrugamos nada. Llueve y además amanece bastante tarde. Cuanto más nos acercamos a Santiago más tardamos en ver la luz.
Vamos al bar donde comimos ayer y nos tomamos un desayuno. Esta lloviendo, pero que no nevara.
Agua y rachas de viento. Andamos un trecho grande por carretera. A la derecha creemos que hay un valle precioso, pero la niebla no nos lo deja ver. Nos empapamos enseguida, ese viento racheado nos impide ir secos. Como siempre que llueve vamos callados. Pasan coches, sus conductores nos miran con ausencia, están acostumbrados, es una indiferencia clara, dirán que tu estas ahí porque quieres, nadie te obliga. Y es verdad, vamos de forma voluntaria.
Me toco el pecho, ¡mecangonla!, ¡la concha!. ¡Me he dejado la concha en el albergue!, llamo enseguida a Arnau pero tiene el teléfono apagado. Manolo se desespera conmigo, yo me callo y protesto para mis adentros. ¿Llegaré con algo a Santiago?, ¿iré dejando por esos caminos todas mis pertenencias?. La concha la deje anoche colgada del cabecero de la cama, como hay un armario delante tal vez al mirar por última vez no la he visto. Me da mucha rabia mis olvidos, intento todas las mañanas acordarme de todo pero es imposible.
Aparece entre la lluvia, la niebla y el viento la silueta de la estatua del peregrino en el alto de San Roque. Hoy impresiona porque refleja la lucha contra los elementos. La figura esta girada y con un brazo protegiéndose del viento, igual que hoy. No puedo hacer una foto, el viento y el agua me lo impide. Manolo va mejor protegido que yo, la cara la lleva bastante protegida, yo sin embargo la llevo empapada como el resto del cuerpo, pero a pesar de todo no he estornudado ni un solo día y las caladas han sido gloriosas. Tampoco he tenido que tomarme ni una sola pastilla para la cabeza, ni una sola y llevamos 18 días.
El Camino se separa de la carretera y cruza por la aldea de Hospital de la Condesa. A la salida hay una fuerte subida, corta pero tremenda. Coronamos en el Alto de Poio y con un periodista de TVE queriéndonos entrevistar, nos sigue hasta una Venta y allí entrevista a la chica que lo lleva y a los peregrinos ni mu. Y lo digo porque el presentador hace un gesto al cámara y le dice que hay viene dos peregrinos, vamos a preguntarles. Nada. Con la chica, se llama Rocío, nos reímos un rato, le pido un autógrafo porque será famosa por haber salido en televisión. Ella se parte de risa y la madre que está en la cocina le dice que a ver si le sale un novio tan bueno como a Leticia Ortiz.
Tomamos nuestros huevos fritos, aunque Manolo ya no puede con ellos y se los toma en tortilla. Aparecen también Chantal y un matrimonio mallorquín. La francesa al ver a Manolo con la tortilla, pregunta cuanto cuesta y la decirle que 3 euros se apunta, pero que tenga patatas, añade.
Continuamos nuestro Camino. Aquí en Galicia cada 500 metros hay un mojón de los kilómetros que faltan a Santiago. Vamos despacio, nos adelantan el polaco y la francesa. ¡Cuidado que es feo el condenado!.
En Viduedo paramos a tomar algo en un bar, lo atienda una chica bastante joven que resulta que esta casada con el hermano de Rocío la chica del Alto de Poio y tiene una niña. Tiene 20 años y es una cría total.
Cuando llevamos caminando media hora más o menos, me doy cuenta que me he dejado olvidado el gorro de lana en el bar de la chica de Viduedo. Manolo me dice que los pechos de las mujeres me atontan y que pierdo la noción dejando tras de mí el olvido y el caos. Me callo de nuevo. Manolo, ¡no seas malo conmigo, que las mujeres no tienen culpa de mis olvidos y mis neuras!, ¡ojalá pudiera concentrarme en lo que estoy haciendo!. Pero hoy estoy batiendo todas las marcas.
Pasada esta aldea comienza una bajada hacia Triacastela suave pero continua, ya cerca del pueblo deja de llover.
El albergue esta a la entrada del pueblo, después de una pradera enorme que imagino será para el verano acampar peregrinos. Son dos módulos y están construidos aprovechando un desnivel del terreno, la primera planta es la segunda. En el piso principal esta casi todo completo, hay habitaciones de dos literas y una de ellas esta ocupada por el alemán que nos adelanto antes de Vega y paso la noche con nosotros en Villafranca. Dice que esta acatarrado y lleva dos días aquí. Esta jubilado y es muy raro, le comento que Manolo y yo roncamos y me dice que me dará con el puño, yo le contesto que tendré cerca el palo por sí acaso. Me contesta el amigo que no hay que ser violento, que me dará flojo. Te daré – le contesto – con la misma fuerza que tu me des.
Llegan también Pino y Arnau, ellos ya siempre irán juntos a Santiago. Nos coloca el hospitalero a los dos en una habitación solos, gracias a las influencias de Manolo en Galicia, creo que conocen a gente en común. También están los tres que estaban en San Juan de Ortega que estaban más pelados que la calva de mi hermanico Jesús, el polaco y la francesa, otro francés, Chantal – buscando una cocina desesperadamente – el ex militar de Cebreiro, el de Alicante y creo que nadie más.
El chaval de Alicante me comenta que le debo una copa, yo le digo que de acuerdo, me entrega entonces el gorro que me deje en el bar. No sé que pensar. Pensaba que alguien podría acercarse y la chica dársela, pero él lo vio y se acordó que yo la llevaba. Bueno, Santiago tendrá que ver algo en todo esto. Le regalo una cruz de Santiago.
Vamos a cenar Pino, Manolo, Arnau y yo. Ellos quieren cenar como en Terradillos uno un primero y el otro el segundo. Yo tomo caldo gallego muy bueno y churrasco que esta mejor.
Por la tarde estuvimos comprando fruta para no perder tiempo, queremos salir pronto y llegar a las dos a Sarria, la familia de Manolo viene mañana a vernos. Una señora nos informa donde esta el supermercado y nos dice que vaya moral con el tiempo que hace...
Dormimos en la gloria. Solo molestos por las puertas de las habitaciones y el servicio que son como las de los saloon del Oeste.
Comentario:
besitos salados de CHOI, ammm x cierto ya se q me lo pediste, jop peor tu ya estas casado XD!! jaja
Enviado por El Mundo de CHOI — 01 Abr 2005, 20:13
Enviado por El Mundo de CHOI — 01 Abr 2005, 20:13
Comentario:
Hey, peregrino:
sólo decirte que te agradezco tu cisita de ayer y que envidio profundamente la experiencia que estás viviendo.
Un saludo y disfruta el camino!
Enviado por wolffo — 01 Abr 2005, 16:18
sólo decirte que te agradezco tu cisita de ayer y que envidio profundamente la experiencia que estás viviendo.
Un saludo y disfruta el camino!
Enviado por wolffo — 01 Abr 2005, 16:18
Comentario:
Yo también he empezado a tirar los tejos sobre el tema Wolffo en Cartagena. No me hago excesivas esperanzas, porque son sitios pequeños, pero tengo que intentarlo.
Abrazos, y pásame otra etapa, que me entra el mono ;-))
Enviado por dockof — 01 Abr 2005, 13:34
Comentario:
Jajajajaj, asi que no sabia yo que con esto del camino podia aprender tanto, no me podia ni imaginar que un hombre se pudiera olvidar las cosas por culpa de los pechos de las mujeres, como dirian aqui en mi tierra "hai cabeciña loca". Me encantan las fotos.
Besiños.
Enviado por Flor — 01 Abr 2005, 00:47
Comentario:
ayss con el hambre q tengo siemrpe me quedo flipa con las comidas de tu ruta, jajaj xq lo de andar ya sabes q no e slo mio
ñam ñam ñam
jeje
besitos salados de CHOI
Enviado por El Mundo de CHOI — 31 Mar 2005, 22:07
Comentario:
Dockof:
Hola cartagines, mucha agua es verdad, pero ya pasabamos de ella como del orinar. Y te digo la verdad, ese invierno ni un catarro, estornudo o resfriado, nada. Todo el día al iare libre, esa es la clave. Yo tengo el relato integro, por días y podia mandarlo a cada uno de vosotros por correo, pero ya no seria lo mismo, verdad?. Joder, me gusta que haya gente (poquita) que le gusta esto del Camino.
Lo del Wolffo, muy jodido, este fin de semana voy a Toledo y preguntaré por si alguien sabe porque yo desde luego con el tema de publicidad, marketing y esas cosas estoy muy perdido.
Un abrazo.
Enviado por jartos — 31 Mar 2005, 20:57
Hola cartagines, mucha agua es verdad, pero ya pasabamos de ella como del orinar. Y te digo la verdad, ese invierno ni un catarro, estornudo o resfriado, nada. Todo el día al iare libre, esa es la clave. Yo tengo el relato integro, por días y podia mandarlo a cada uno de vosotros por correo, pero ya no seria lo mismo, verdad?. Joder, me gusta que haya gente (poquita) que le gusta esto del Camino.
Lo del Wolffo, muy jodido, este fin de semana voy a Toledo y preguntaré por si alguien sabe porque yo desde luego con el tema de publicidad, marketing y esas cosas estoy muy perdido.
Un abrazo.
Enviado por jartos — 31 Mar 2005, 20:57
Comentario:
Verde:
Hare un post sobre el porque del Camino y veras que no es para tanto. Suelen salir ampollas, pero tube suerte y ninguna, lo unico era cansancio, pero solo eso. Un beso.
Eumelvi:
En efecto esa es la base de curar una ampolla, pero ya digo ni una, solouna tendinitis muy molesta. Solo el que hace el Camino sabe y siente lo que se puede uno expresar de esas sensaciones.
Arreglo el enlace.
Buen Camino.
Enviado por jartos — 31 Mar 2005, 20:52
Hare un post sobre el porque del Camino y veras que no es para tanto. Suelen salir ampollas, pero tube suerte y ninguna, lo unico era cansancio, pero solo eso. Un beso.
Eumelvi:
En efecto esa es la base de curar una ampolla, pero ya digo ni una, solouna tendinitis muy molesta. Solo el que hace el Camino sabe y siente lo que se puede uno expresar de esas sensaciones.
Arreglo el enlace.
Buen Camino.
Enviado por jartos — 31 Mar 2005, 20:52
Comentario:
Vaya duchita que os dísteis, mosquetero Athos. Quién pillara por aquí abajo las mantas de agua que os cayeron en vuestro viaje.
Manda cojones, y yo acudiendo a leer un diario del camino de Santiago hecho "por entregas". Y encima me gusta ;-))
Gracias por colgar las etapas en tu blog, Jartos. Un fuerte abrazo, y a ver en qué queda lo de Wolffo.
Enviado por dockof — 31 Mar 2005, 20:18
Manda cojones, y yo acudiendo a leer un diario del camino de Santiago hecho "por entregas". Y encima me gusta ;-))
Gracias por colgar las etapas en tu blog, Jartos. Un fuerte abrazo, y a ver en qué queda lo de Wolffo.
Enviado por dockof — 31 Mar 2005, 20:18
Comentario:
Después de esa etapa que llovía recuerdo ese penetrante olor a hierba verde, a naturaleza, un olor de esperanza, Y ese fuerte viento que casi me arrastraba a mí y a mi mochila en el monte do gozo..., que recuerdos.
Las ampoyas me las pinchaba con una aguja al rojo, después exprimía el líquido y la rellenaba con betadine. Y a "seguí palante".
(he visto que me has enlazado. eso está bien. pero he cambiado de blog. ahora es: http://eumelvi.blogspot.com/)
saludos peregrino.
Enviado por eumelvi — 31 Mar 2005, 19:55
Comentario:
Veo que el tiempo no acompañó, bueno, a ver si para la próxima vez tubísteis más suerte.
Pobres pies, yo que ando un poco y ya me duelen... Os saldrían montones de callos, os hincharían...jolín ¡menuda peregrinación! Me imagino que cuando acabásteis de la excursión, alláis ido a un buen callista.
un besín y cuidaros mucho esos sufridos pies ;-)
Enviado por verde — 31 Mar 2005, 19:24
Comentario:
Calamity:
Misss, me alegro de lo de tu trabajo y cruzo los dedos también. Los pies los cuidaba de esta forma: ducha al terminar la jornada y dar alcohol de romero, cambiar de calzado (deportivas, sandalias) y buen descanso (10 horas de sueño). Al día siguiente vaselina entre los dedos, planta y talón, calcetín grueso sin dobleces...y andar.
Besazo Misss.
Dawu:
Ahora que lo pienso si fue una buena aventura. Lo siento, pero las fotos no son mías, el tiempo aquel día fue horrible, mucha agua.
Un saludo.
Enviado por jartos — 31 Mar 2005, 19:03
Comentario:
vaya aventuras y encima con esas penurias
que fotos mas chulas
Enviado por dawu — 31 Mar 2005, 16:56
que fotos mas chulas
Enviado por dawu — 31 Mar 2005, 16:56
Comentario:
Siempre he tenido curiosidad por saber cómo se cuidan los pies los peregrinos... Sí, ya sé que no es un tema ni glamouroso, ni apasionante, pero bueno, es una curiosidad. Cuando yo voy a hacer turismo siempre acabo hecha polvo y eso que trato de ir con calzado cómodo...
Ay, tengo ya ganitas de leer tu post de la entrada en Santiago de Compostela... Es tan bonita esa ciudad. Y supongo que con la culminación del Camino de Santiago lo que se tiene que sentir es indescriptible. Estaré al tanto que ya te queda poco.
Besitos, C (por cierto respecto a mi trabajo, existe una vaga probabilidad de que me renueven el contrato. Llevo todo el día mordiéndome las uñas).
Enviado por Calamity — 31 Mar 2005, 16:51
Ay, tengo ya ganitas de leer tu post de la entrada en Santiago de Compostela... Es tan bonita esa ciudad. Y supongo que con la culminación del Camino de Santiago lo que se tiene que sentir es indescriptible. Estaré al tanto que ya te queda poco.
Besitos, C (por cierto respecto a mi trabajo, existe una vaga probabilidad de que me renueven el contrato. Llevo todo el día mordiéndome las uñas).
Enviado por Calamity — 31 Mar 2005, 16:51





