Escandalizada
Una noche cualquiera. Las tantas de la mañana. Motivo de la salida nocturna: celebrar la tesis de una amiga. Somos un montón de gente de lo más variopinta pues no solo hay futuros doctores, también amigos y conocidos que están fuera de este nuestro extraño mundo. Entablo conversación con una amiga de una amiga. I. me parece bastante más joven que yo, le echo unos diecinueve o veinte años, tiene cara de niña pero por lo que cuenta y el ambiente en el que se mueve le calculo esos años. Seguimos hablando y le pregunto su edad. Para mi sorpresa me dice que tiene dieciséis años recién cumplidos. Me quedo asombrada; es jueves, de madrugada, y tengo delante a una adolescente con una copa en la mano. Le digo que si mañana no tiene clase, me contesta diciéndome que estudia a distancia. Me cuenta que ha tenido muchos problemas, depresiones que le han impedido ir a clase durante semanas. A los doce años tuvo una terrible decepción amorosa. Por lo visto conoció por la red a un chico de diecinueve años (si, diecinueve), hablaban todos los días, se mandaban sms, y quedaban. I. lo describía como una relación idílica hasta que un día lo vio con su novia. Ella lo contaba como si fuese algo normal, su amiga (de mi misma edad) también lo parecía ver como algo normal, y yo no puede evitar sentirme escandalizada. Es más creo que es como hay que sentirse ante una historia así. Les dije que aquello que contaban era algo incorrecto. No por el hecho de que una niña de doce años se enamore de alguien mayor. Eso es algo normal, yo aún recuerdo uno de mis primeros amores platónicos con trece años, el objeto de mi amor era un amigo de mi padre que al menos seria treinta años mayor que yo. Obviamente solo hubo una admiración por mi parte y una absoluta ignorancia por la suya. Pero en el caso de I. el chico se comportó de una forma incorrecta. Alguien de diecinueve años no debe quedar con una cría de doce, es más ese chico ha de tener algún problema serio cuando busca la compañía de niñas. Ahora bien, lo que más me sorprendió fue que a I. y a su amiga le pareciese algo normal. Esto me lleva a pensar nuestra sociedad anima a que los niños dejen se ser niños demasiado pronto. A los cuatro años los párvulos han de tener novios en su clase, a los once ya celebran el día de San Valentín con su pareja y a los trece se enfrentan al sexo y sus consecuencias. ¿Tiene esto sentido? La televisión, el cine, los libros, los anuncios, los padres, los hermanos, todos somos responsables de esto. Pero está mal. A veces creo que vivimos en un mundo donde todo es relativo y por tanto todo es admisible. Tal parece que nos hayamos olvidado de la moral y de la ética; es posible que huyendo de la moral impuesta por la iglesia en nuestro país durante tanto años nos hayamos pasado a la inmoralidad o amoralidad que es aún peor. En fin… esa noche volví un tanto escandalizada a casa.
Escandalizada
Una noche cualquiera. Las tantas de la mañana. Motivo de la salida nocturna: celebrar la tesis de una amiga. Somos un montón de gente de lo más variopinta pues no solo hay futuros doctores, también amigos y conocidos que están fuera de este nuestro extraño mundo. Entablo conversación con una amiga de una amiga. I. me parece bastante más joven que yo, le echo unos diecinueve o veinte años, tiene cara de niña pero por lo que cuenta y el ambiente en el que se mueve le calculo esos años. Seguimos hablando y le pregunto su edad. Para mi sorpresa me dice que tiene dieciséis años recién cumplidos. Me quedo asombrada; es jueves, de madrugada, y tengo delante a una adolescente con una copa en la mano. Le digo que si mañana no tiene clase, me contesta diciéndome que estudia a distancia. Me cuenta que ha tenido muchos problemas, depresiones que le han impedido ir a clase durante semanas. A los doce años tuvo una terrible decepción amorosa. Por lo visto conoció por la red a un chico de diecinueve años (si, diecinueve), hablaban todos los días, se mandaban sms, y quedaban. I. lo describía como una relación idílica hasta que un día lo vio con su novia. Ella lo contaba como si fuese algo normal, su amiga (de mi misma edad) también lo parecía ver como algo normal, y yo no puede evitar sentirme escandalizada. Es más creo que es como hay que sentirse ante una historia así. Les dije que aquello que contaban era algo incorrecto. No por el hecho de que una niña de doce años se enamore de alguien mayor. Eso es algo normal, yo aún recuerdo uno de mis primeros amores platónicos con trece años, el objeto de mi amor era un amigo de mi padre que al menos seria treinta años mayor que yo. Obviamente solo hubo una admiración por mi parte y una absoluta ignorancia por la suya. Pero en el caso de I. el chico se comportó de una forma incorrecta. Alguien de diecinueve años no debe quedar con una cría de doce, es más ese chico ha de tener algún problema serio cuando busca la compañía de niñas. Ahora bien, lo que más me sorprendió fue que a I. y a su amiga le pareciese algo normal. Esto me lleva a pensar nuestra sociedad anima a que los niños dejen se ser niños demasiado pronto. A los cuatro años los párvulos han de tener novios en su clase, a los once ya celebran el día de San Valentín con su pareja y a los trece se enfrentan al sexo y sus consecuencias. ¿Tiene esto sentido? La televisión, el cine, los libros, los anuncios, los padres, los hermanos, todos somos responsables de esto. Pero está mal. A veces creo que vivimos en un mundo donde todo es relativo y por tanto todo es admisible. Tal parece que nos hayamos olvidado de la moral y de la ética; es posible que huyendo de la moral impuesta por la iglesia en nuestro país durante tanto años nos hayamos pasado a la inmoralidad o amoralidad que es aún peor. En fin… esa noche volví un tanto escandalizada a casa.
Paulo Coelho
Paulo Coelho es un autor muy conocido. Hace apenas unos meses leí por primera vez un libro suyo: el Zahir. Me gustó de veras, esa historia de amor que se sobrepone a al tiempo y a la distancia me encantó. Sobre todo porque nunca sabes que parte hay de autobiografía y cuanta de imaginación. A este libro le siguieron otros: el Alquimista, Veronika decide morir, Once minutos, y Brida que lo estoy leyendo ahora.
En todos los libros hay una temática constante, la búsqueda del amor, la Otra Parte, y el encuentro de la misma. Siempre anima a luchar por lo que uno cree, a elegir un camino y tener el valor de recorrerlo; te da ánimos de vivir la vida, de no dejarla pasar sin participar en ella. Creo que es una lectura muy recomendada si estas en uno de estos dos casos:
a. Estas feliz de la vida, ya sea porque tengas a tu lado a la persona que piensas que es la definitiva o aunque no haya nadie te sientes muy bien contigo misma y tampoco necesitas de esa Otra Parte.
b. Estas asqueada de la vida porque bien ya has desistido de la búsqueda del amor verdadero o el que tu creías que era la persona de tu vida se ha ido.
En ambos casos la lectura de Coelho viene muy bien, en el primero porque tu felicidad hace que comulgues con el autor y con lo que él llama “el alma del mundo”, en el segundo porque necesitas que alguien te de una esperanza, que te digan que las cosas van a salir bien. Pero Paulo Coelho no es recomendable cuando estás enganchada en una relación que te hace daño, en una historia en la que tu estás segura que estas ante de tu Otra Parte aunque esa parte no lo vea así. Tu cabeza y el resto de las personas sensatas que te rodean te dicen que estas equivocada pero sigues luchando o esperando por ese amor porque en estos libritos lees que merece la pena; que los caminos no son fáciles, que son tortuosos y que tardas en llegar a tu destino. Así que vas en el metro con la cabeza como un bombo de todo lo que piensas, decides sacar tu libro para desconectar un poco de tu propia vida sumergiéndote en vidas ajenas y ¿con que te encuentras? Pues con un tío que te anima a darte cabezazos contra la pared. Mi recomendación, dejad de leer a Paulo Coelho, yo lo voy hacer,... una vez que me termine el de Brida.
En todos los libros hay una temática constante, la búsqueda del amor, la Otra Parte, y el encuentro de la misma. Siempre anima a luchar por lo que uno cree, a elegir un camino y tener el valor de recorrerlo; te da ánimos de vivir la vida, de no dejarla pasar sin participar en ella. Creo que es una lectura muy recomendada si estas en uno de estos dos casos:
a. Estas feliz de la vida, ya sea porque tengas a tu lado a la persona que piensas que es la definitiva o aunque no haya nadie te sientes muy bien contigo misma y tampoco necesitas de esa Otra Parte.
b. Estas asqueada de la vida porque bien ya has desistido de la búsqueda del amor verdadero o el que tu creías que era la persona de tu vida se ha ido.
En ambos casos la lectura de Coelho viene muy bien, en el primero porque tu felicidad hace que comulgues con el autor y con lo que él llama “el alma del mundo”, en el segundo porque necesitas que alguien te de una esperanza, que te digan que las cosas van a salir bien. Pero Paulo Coelho no es recomendable cuando estás enganchada en una relación que te hace daño, en una historia en la que tu estás segura que estas ante de tu Otra Parte aunque esa parte no lo vea así. Tu cabeza y el resto de las personas sensatas que te rodean te dicen que estas equivocada pero sigues luchando o esperando por ese amor porque en estos libritos lees que merece la pena; que los caminos no son fáciles, que son tortuosos y que tardas en llegar a tu destino. Así que vas en el metro con la cabeza como un bombo de todo lo que piensas, decides sacar tu libro para desconectar un poco de tu propia vida sumergiéndote en vidas ajenas y ¿con que te encuentras? Pues con un tío que te anima a darte cabezazos contra la pared. Mi recomendación, dejad de leer a Paulo Coelho, yo lo voy hacer,... una vez que me termine el de Brida.
Gajes
Viernes 28 de Septiembre. 20.46: Aún estoy en el laboratorio, todavía tengo que revelar un gel y enviarle el resultado por email a mi jefe. El resultado es negativo. No es ni la primera, ni la segunda ni tercera vez. Ya no sé cuantas veces lo he repetido. Me siento desanimada. Tanto esfuerzo para nada. Cuando estaba en la carrera acudí a una conferencia de un físico muy importante. El hombre es un auténtico apasionado de su trabajo, y decía que no hay mayor satisfacción que cuando consigues arrancarle algo a la vida, a la física en su caso. Me sorprendió que usase la palabra arrancar en lugar de otras como investigar, averiguar, saber. Ahora lo entiendo. Todo es tan difícil, salen siempre tantas cosas mal, lograr un resultado positivo y que encaje con el resto de tu hipótesis es tan difícil, a veces pienso que imposible, que realmente estamos arrancando el saber.
22.35: Llego a mi piso compartido echa polvo. Mi compañera de piso no está, al menos podré ver lo que me de la gana en la tele. No tengo fuerzas para hacerme una cena decente, una noche más el menú consistirá en una rebanada de pan Bimbo con tranchete.
Sábado 29 de Septiembre 12.06 Me doy cuenta que llevo despierta un buen rato. Sigo otro poco más en la cama. Estoy tan a gusto, pero echo de menos tener a alguien a mi lado. No alguien en sentido abstracto, si no a “alguien” pero “alguien” no quiere ocupar ese lugar, o al menos no de una manera estable. 12.47: Consulto mi cuenta. 10.46 euros más los 20 euros que tengo en la cartera . Hasta el lunes no me harán el ingreso de la beca. Ni siquiera podré ahogar mis penas en compras. Y hoy si que lo necesitaba. 13.15 De todos modos decido salir un rato. Visitando algunas tiendas me hago una idea de cual será mi próxima ropa de temporada. Las zapaterías me chiflan, sobre todo las de Chueca, he visto un par de zapatos que han de ser míos. En ese momento se me viene a la cabeza una frase de Carrie en Sexo en Nueva Cork “Decidí cambiar una obsesión por otra aún mayor: los zapatos” Creo que a Carrie le fue bien para olvidarse de Mr Been ¿Me resultará a mi también?
18.21 Escribo mi blog. Se me está haciendo tarde, esta noche he quedado con una amiga para salir y debo arreglarme. Pienso en cual será la combinación ideal de copas para que los 20 euros me hagan olvidarme un poco de la semana.
El amor y la locura
Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres.
Cuando El ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, LA LOCURA, como siempre tan loca, les propuso:
-"Vamos a jugar a las escondidas".
LA INTRIGA levanta la ceja intrigada y LA CURIOSIDAD, sin poder contenerse pregunta:
- ¿Las escondidas? ¿Y cómo es eso?
- Es un juego, explica LA LOCURA, consiste en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, al primero de ustedes que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.
EL ENTUSIASMO bailo secundado por LA EUFORIA, LA ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a LA DUDA, e incluso a LA APATÍA, a la que nunca le interesaba nada.
Pero no todos quisieron participar, LA VERDAD prefirió no esconderse. ¿Para que?, si al final siempre la hallaban, y LA SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y LA COBARDÍA prefirió no arriesgarse...
- Uno, dos, tres... comenzó a contar LA LOCURA.
La primera en esconderse fue LA PEREZA, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino, LA FE subió al cielo y LA ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol mas alto.
LA GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos; que si un lago cristalino? ideal para LA BELLEZA; que si la rendija de un árbol? perfecto para LA TIMIDEZ; que si el vuelo de la mariposa? lo mejor para LA VOLUPTUOSIDAD; que si una ráfaga de viento? magnifico para LA LIBERTAD. Así terminó por ocultarse en un rayito de sol.
EL EGOÍSMO en cambio encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero solo para él.
LA MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (mentira en realidad se escondió detrás del arcoiris) y LA PASIÓN y EL DESEO en el centro de los volcanes.
EL OLVIDO... se me olvido donde se escondió...pero eso no es lo importante.
Cuando LA LOCURA contaba 999.999, EL AMOR aun no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado... hasta que diviso un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.
- "Un millón" - contó LA LOCURA y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue LA PEREZA, solo a tres pasos de una piedra.
Después se escucho LA FE discutiendo con Dios en el cielo sobre Zoología, y a LA PASIÓN y EL DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes.
En un descuido encontró a LA ENVIDIA y, claro, pudo deducir donde estaba EL TRIUNFO. EL EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo. El solito salió disparado de su escondite... que había resultado ser un nido de avispas.
De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a LA BELLEZA, y con LA DUDA resulto mas fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aun de que lado esconderse.
Así fue encontrando a todos, EL TALENTO entre la hierba fresca, a LA ANGUSTIA en una oscura cueva, a LA MENTIRA detrás del arcoiris... (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta EL OLVIDO... que ya se le había olvidado que estaba jugando a los escondidos, pero solo EL AMOR no aparecía por ningún sitio.
LA LOCURA busco detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencido divisó un rosal y las rosas... Y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido en los ojos AL AMOR;
LA LOCURA no sabía que hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.
Desde entonces; desde que por primera vez se jugó a los escondidos en la tierra:
¡¡¡ EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA
(Anónimo)
Cuando El ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, LA LOCURA, como siempre tan loca, les propuso:
-"Vamos a jugar a las escondidas".
LA INTRIGA levanta la ceja intrigada y LA CURIOSIDAD, sin poder contenerse pregunta:
- ¿Las escondidas? ¿Y cómo es eso?
- Es un juego, explica LA LOCURA, consiste en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, al primero de ustedes que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.
EL ENTUSIASMO bailo secundado por LA EUFORIA, LA ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a LA DUDA, e incluso a LA APATÍA, a la que nunca le interesaba nada.
Pero no todos quisieron participar, LA VERDAD prefirió no esconderse. ¿Para que?, si al final siempre la hallaban, y LA SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y LA COBARDÍA prefirió no arriesgarse...
- Uno, dos, tres... comenzó a contar LA LOCURA.
La primera en esconderse fue LA PEREZA, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino, LA FE subió al cielo y LA ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol mas alto.
LA GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos; que si un lago cristalino? ideal para LA BELLEZA; que si la rendija de un árbol? perfecto para LA TIMIDEZ; que si el vuelo de la mariposa? lo mejor para LA VOLUPTUOSIDAD; que si una ráfaga de viento? magnifico para LA LIBERTAD. Así terminó por ocultarse en un rayito de sol.
EL EGOÍSMO en cambio encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero solo para él.
LA MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (mentira en realidad se escondió detrás del arcoiris) y LA PASIÓN y EL DESEO en el centro de los volcanes.
EL OLVIDO... se me olvido donde se escondió...pero eso no es lo importante.
Cuando LA LOCURA contaba 999.999, EL AMOR aun no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado... hasta que diviso un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.
- "Un millón" - contó LA LOCURA y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue LA PEREZA, solo a tres pasos de una piedra.
Después se escucho LA FE discutiendo con Dios en el cielo sobre Zoología, y a LA PASIÓN y EL DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes.
En un descuido encontró a LA ENVIDIA y, claro, pudo deducir donde estaba EL TRIUNFO. EL EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo. El solito salió disparado de su escondite... que había resultado ser un nido de avispas.
De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a LA BELLEZA, y con LA DUDA resulto mas fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aun de que lado esconderse.
Así fue encontrando a todos, EL TALENTO entre la hierba fresca, a LA ANGUSTIA en una oscura cueva, a LA MENTIRA detrás del arcoiris... (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta EL OLVIDO... que ya se le había olvidado que estaba jugando a los escondidos, pero solo EL AMOR no aparecía por ningún sitio.
LA LOCURA busco detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencido divisó un rosal y las rosas... Y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido en los ojos AL AMOR;
LA LOCURA no sabía que hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.
Desde entonces; desde que por primera vez se jugó a los escondidos en la tierra:
¡¡¡ EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA
(Anónimo)