Recomencemos con cada paso que demos. Recomencemos con cada cambio que hagamos. Recomencemos con cada cadena que rompamos. Y recomencemos siempre que nos sea necesario.
Chant for Samhain
En el mundo celta, en el que la religión formaba parte de las costumbres diarias, los días se contaban por noches y lunas, y el año se dividía en cuatro períodos o estaciones, separados por otras tantas noches especiales, llenas de magia y poder místico. Una de esas noches era la de Samhain.
Samhain (del gaélico Samhuinn, pronunciado sou'en) constituye la tercera y última de las Fiestas de la Cosecha. Significa, literalmente, el fin del verano . Es la festividad pagana más importante del año, puesto que marca el comienzo del Año Nuevo celta y, asimismo, el inicio de la primera de las dos mitades en las que los pueblos celtas dividían el año: el invierno.
Recibe otros nombres como Samonis, Última Cosecha, Festival de los Muertos, Festival de Tara o Halloween (All Hollows Eve).
En esta noche, encendian hogueras con un doble propósito: simbolizar el final del verano y ayudar a las almas de los muertos a encontrar el camino hacia la luz y el descanso. Para ello también se suelen encender velas en los alféizares de las ventanas y en las puertas de entrada de las casas; además, se dejan también algunos alimentos como pan y frutas de la temporada (principalmente manzanas y granadas) para que las almas se alimenten durante su viaje. Así, se manzanas también se entierran con el propósito de alimentar a la Tierra, que se prepara para su letargo
Samhain es momento para honrar también a la Diosa Oscura (DagdaSe consideraba que en Samhain, el velo que divide los mundos se vuelve más delgado. Pero, en comparación con otras noches, durante el Samhain ese velo es particularmente fino, lo que hace que sea un momento excelente para comunicarse con antepasados fallecidos, así como para utilizar algún medio adivinatorio para desentrañar el porvenir(con el objetivo de ayudarlos a encontrar la luz, no por diversión o frivolidad, de ahí su posterior relación con las llamadas brujas, que le dió la iglesia de Roma, a fin de desvincularla de su origen "pagano"). En Escocia, se cree que un bebé nacido durante el Samhain tendrá el don de la Segunda Vista.
Los ejércitos del Imperio romano, fueron asentándose en las tierras conquistadas, y fueron adoptando las mismas costumbres. Así que decidieron honrar a una de sus diosas, Pomona, haciendo coincidir su fiesta con la del Samhain. Pomona era la diosa de los frutales, y en su honor celebraron la Fiesta de la Cosecha el treinta y uno de octubre. (Aunque ya los celtas celebraban una fiesta menor de la cosecha, llamada Lammas, en el equinoccio de otoño, el 21 de septiembre)
La religión cristiana que se extendió posteriormente por esos mismos territorios adoptó las celebraciones previas, dándoles una especie de "visto bueno" al convertirlas en las conmemoraciones de "Todos los Santos".
La denominación "Halloween" se deriva de una contracción de la oración en inglés "All Hallows Eve" que significa "Todos los santos", y su popularidad en norteamérica se remonta a las emigraciones irlandesas. Curiosamente, ahora es el poder mediático de los Estados Unidos el que está consiguiendo reintroducir la celebración en el territorio europeo donde se originó.
De "Crónicas marcianas", Ray Bradbury
- ¿Cómo puedo liberarme, maestro?
El maestro le contestó:
- Amigo mío, ¿y quién te ata?
" Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber que hacer,
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.
Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles solo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.
Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un ultimo suspiro.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin
alegrarte, olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen mas que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.
Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual. "
2 Peras
2 Melocotones
2 Higos negros
1 Racimo de uvas blancas
1 Racimo de Uva negra
Vino Tinto.
40g de azúcar
Pelar las peras, quitarle las pepitas y cortarlas en cuartos.
Pelar los melocotones quitarles el hueso y cortarlos en cuartos.
Lavar las uvas, y quitarles los granos a las uvas blancas.
Lavar los higos y cortarlos en cuartos.
Poner los trozos de las peras y melocotones en una cacerola cubriéndolos con una mezcla la mitad agua, la mitad vino tinto, y calentar hasta que comience a hervir. Añadir la mitad del azúcar y dejar cocer a fuego lento durante cuatro minutos.
Añadir el resto de las frutas (uvas e higos), añadir más vino tinto y espolvorear con la otra mitad del azúcar dejar cocer otros cuatro minutos y macerar a temperatura ambiente durante de 3 a 4 horas y servir.
" Para ver el mundo en un grano de arena,
y el cielo en una flor silvestre,
abarca el infinito en la palma de tu mano
y la eternidad en una hora.
Aquel que se liga a una alegría
hace esfumar el fluir de la vida;
aquel que besa la joya cuando ésta cruza su camino
vive en el amanecer de la eternidad. "
No hay que ver... hay que mirar.
No hay que saber... hay que entender.
No hay que criminalizar, ni bonificar... hay que concretar.
En la vida somos y seremos lo que hagamos. De nada sirven las palabras sin el gesto. Nada importa el pensamiento sin el acto cómplice.
En esta vida hay que mojarse.
De nada sirve ser laborioso si sólo es para acumular y sentirse mejor: Tener, en vez de Ser.
De nada sirve ser sensible, si sólo es para mostrarlo públicamente... actuar y entregar todas nuestras habilidades para mejorar la vida de aunque sea un solo ser humano, es lo valioso.
No me interesan los discursos, si el gesto no le acompaña.
No me interesan las voces interesadas que hablan con su estomago agradecido, prefiero a mi perra, que también es un estomago agradecido, pero que actúa con lealtad... no con intereses más o menos bastardos.
En la vida, si no somos capaces de ser útiles (en el estricto sentido de la palabra), de nada vale que hayamos nacido, si no sirve para que otros sí lo sean.
Todo está encadenado y todo tiene una razón de ser. Ir contra esa razón de ser, es como ir contra nuestra propia naturaleza, en la cual lo único noble que nos salva es nuestra dignidad, a través de la cual reconocemos la dignidad de todo ser vivo.
De nada sirve que nos rasguemos las vestiduras ante un aborto, cuando tres horas más tarde estamos cazando animales casi extintos, lo que denota una absoluta falta de respeto a la vida.
De nada sirve darse golpes de pecho y ser el mejor cofrade del año, sí luego explotamos a los trabajadores a cuenta; especulamos con nuestra tierra (paisaje y paisanaje); y formamos parte de grupos que se enriquecen vilmente con la trata de blancas, la droga y la explotación de personas que están ilegalmente en nuestro país.
La falta de nobleza de la "arista" social en este país es tan evidente que da vergüenza pertenecer a la misma patria.
En España siempre nos han sobrado "patrioteros" y nos han faltado patriotas; nos han sobrado especuladores y mafiosos, y nos han faltados emprendedores y visionarios; nos han faltado lideres y nos han sobrado "pequeños dictadores".
Hasta que no seamos conscientes de todo esto, seguiremos siendo medioevo. Seguirán muriendo mujeres, porque soterradamente hay un tácito convenio en el que se reconoce a la mujer como "pertenencia" de su hombre. Seguirán siendo maltratados niños (bien sea por abusos físicos o psicológicos, bien sea por desatención y cómodo consentimiento), porque también son "pertenencia" de los padres, que no los educan "para sí mismos", sino para su comodidad y control. No saben ser vigilantes y disuasorios, sino controladores y autoritarios.
Este País necesita un baño de cultura; educación reglada; educación familiar; cortesía... y sobre todo, esté país tiene que olvidar la revancha: el "y tú más"; la mala fe; el latrocinio; el todo vale... y volver a ese tiempo donde los trepas y advenedizos eran vilipendiados y rechazados por todos aquellos que tenían algo de nobleza en sus tripas.
Se que ocurrirá (más pronto que tarde), pero lo difícil será aceptar que ese vecino (inculto, bruto, incompetente y facineroso. Tan pobre que lo único que tiene es dinero), vivirá a tu lado sin cumplir una condena por sus desmanes y abusos. Y sobre todo por el permanente uso y abuso -como si de un cortijo privado se tratase-, del dinero que nos retienen mensualmente para darnos unos servicios inexistentes y que, al parecer, a nadie le importa que sean usados para destrozar nuestro País...
Conclusión: Como quedó demostrado durante 40 años, este es un país de "pesebristas" y cobardes de solemnidad.
(Una española avergonzada)
Se detecta también un sentimiento de impunidad por parte de jóvenes y adolescentes. Me he llegado a encontrar pintadas en las paredes de institutos ¡firmadas con nombres y apellidos! El sentido de impunidad viene de que el castigo o la reacción a la conducta indeseable no va suponer –o lo va a hacer en escasa medida– un cambio en sus condiciones de vida. Casi no pasa nada, salvo la molestia de escuchar algunas palabras de desaprobación y alguna amenaza vaga que el muchacho ya sabe, por experiencia, que nunca termina de concretarse. En definitiva, el sujeto disfruta de una situación ideal: estatus de estudiante (con todo lo que esto significa) y ninguna obligación, salvo que él las acepte, de cumplir con los deberes de ese estatus.
En el problema de la violencia el papel de la familia es determinante. No hay que ser un avezado sociólogo para darse cuenta de que la relajación de la atención y del control familiar sobre sus vástagos ha sido considerable en los últimos tiempos. Por un lado, porque se pasan menos horas junto a los chicos, y por el otro, porque se imponen a veces en las relaciones padres-hijos las pautas de la comodidad sobre las de la exigencia. No olvidemos que educar a un hijo es algo pesado, constante, que requiere una vigilia continua y que obliga a los padres a determinadas renuncias.
Pero no es sólo lo que se acaba de decir. Cuando el centro escolar intenta esclarecer y castigar un problema de violencia escolar, los padres de los infractores suelen adoptar el papel de abogados defensores, y se centran exclusivamente en las circunstancias o detalles que lleven a exculpar a su hijo de las consecuencias de sus actos. La actuación correcta sería recopilar del centro toda la información y, establecida con éste la verdad de los hechos, ver cómo familia y escuela se reparten las tareas de corrección de la conducta del modo que sea más efectivo. Esto no se da o se da muy poco. No sé si porque no cometen tropelías los hijos de los padres que quieren saber sin tapujos lo que han hecho sus hijos, o porque sólo cometen agresiones los niños cuya familia elimina los papeles de juez y fiscal en su relación con ellos.
No nos engañemos. Quien más puede corregir es la familia. Controlan aspectos importantes de la vida del hijo: organización del tiempo libre, paga semanal, TV, ordenador y lo que significa, salidas y recogidas, videoconsola, música, móvil, etc. Además, se da una relación numérica ventajosa: un par de adultos frente a un niño. En el seno familiar no hay impunidad. Todo lo que se hace termina descubriéndose y sabiéndose quién es el autor. Frente a la imputabilidad absoluta de los hechos dentro de la familia, la escuela tiene circunstancias muy distintas. Es fácil que no se termine sabiendo quién ha realizado alguna fechoría y suele funcionar entre los alumnos la ocultación del infractor y la complicidad con el mismo.
Si la familia no colabora, queda poco espacio para la actuación. Aquí tiene pertinencia el modelo médico-enfermo. Puede haber mayor o menor acierto en el diagnóstico y en la determinación de las medicinas que el paciente debe tomar. Pero si éste no pone nada de su parte, se salta el tratamiento y desarrolla unos hábitos de alimentación y de vida contrarios a los que se les ha mandado llevar, va a ser muy difícil su curación. En consecuencia, si los padres se ponen al margen de las pautas y normas de educación y comportamiento que auspicia el sistema escolar, el problema de la violencia en las aulas se puede volver irresoluble. "
De "Violencia escolar y familia", Jaime Martínez Montero
"De todo lo que somos, de todo lo que fuimos, quedan las palabras que hemos dicho, las palabras que ahora escribes tú, escritor, y no lo que yo hice en aquel lugar dado y en aquel momento dado. Perduran las palabras... las mías... las tuyas, sobre todo... las palabras que testimonian...
La vida no se cuenta, ya te lo he dicho, la vida se vive, y mientras la vives ya se ha perdido, ha huido... de modo que lo que has oído es un tiempo resucitado, pero no es el tiempo de aquel aliento que estuvo vivo, ése fue un aliento irrepetible, sólo se puede relatar, como un gramófono...”
De "Tristano muere", Antonio Tabucchi
De "Cartas A Olga", Vaclav Havel
1/2 kilo de castañas,
400 gramos de azúcar,
1 vaina de vainilla o 2 cucharadas de azúcar vainillada
1.- Quitarles la primera piel parda exterior o corteza.
2.- Echarlas en una cacerola grande; cubrirlas de agua fría, poner a fuego moderado; al primer hervor, reducir el fuego; dejar cocer durante 15 minutos a fuego suave; apartar de la lumbre.
3.- Sacar las castañas del agua y quitarles la segunda piel o telilla; hay que proceder con mucho cuidado y no sacar más de 2 o 3 a la vez, ya que al secarse y entrar en contacto con el aire, esa piel se pega nuevamente al fruto y resulta entonces muy difícil pelarla; manipular las castañas con precaución para que no se rompan
Cocerlas a fuego medio durante 15 minutos.
Mientras tanto, prepara un almíbar con 3/4 litro de agua, el azúcar y la vainilla en una olla y cuece este preparado a fuego lento y cuando el azúcar esté transparente, se aumenta a fuego medio. Tan pronto como el jarabe hierva, se añade la vaina de vainilla cortada en dos y se deja cocer durante 10 minutos. (Si no se encuentra vaina, se puede añadir dos cucharadas de azúcar vainillada).
Añade entonces las castañas (mejor en un cestillo de los que se usan para cocinar al vapor, para evitar que se rompan) y afloja el fuego, déjalo cocer 10 minutos más.
Apagar el fuego y dejar enfriar, tal cual, 24 horas.
Forra la bandeja del horno con papel para horno y disponer las castañas sobre él. Hornéalas durante 5 minutos a una temperatura de 125º, hasta que estén bien secas y seguidamente déjalas enfriar.
Disponer en capsulitas de papel y servir.
¡ Bonn Apettit !
¡Cómo resbala el agua por mi espalda!
¡Cómo moja mi falda,
y pone en mis mejillas su frescura de nieve!
Llueve, llueve, llueve,
y voy, senda adelante,
con el alma ligera y la cara radiante,
sin sentir, sin soñar,
llena de la voluptuosidad de no pensar.
Un pájaro se baña
en una charca turbia. Mi presencia le extraña,
se detiene... me mira... nos sentimos amigos...
¡Los dos amamos muchos cielos, campos y trigos! Después es el asombro
de un labriego que pasa con su azada al hombro
y la lluvia me cubre de todas las fragancias
de los setos de octubre.
Y es, sobre mi cuerpo por el agua empapado,
como un maravilloso y estupendo tocado
de gotas cristalinas, de flores deshojadas
que vuelcan a mi paso las plantas asombradas.
Y siento, en la vacuidad
del cerebro sin sueño, la voluptuosidad
del placer infinito, dulce y desconocido,
de un minuto de olvido.
Llueve, llueve, llueve,
y tengo en alma y carne, como un frescor de nieve.
Por ejemplo, no aceptar un fracaso, en el caso individual, o bien no entender una derrota colectiva crea en muchos un dolor abrumador que imposibilita la convivencia. Este dolor se presenta como una sintonía reiterativa que se proyecta en forma de malvivir. Es un existir mal. Es un encontrarse mal con uno mismo.
También la incomprensión, un malentendido, unos prejuicios, una mala intención o una injusticia, hacen que el presente se viva como una carcoma feroz que inhabilita para poder ser feliz y, aún más, para hacer felices a los demás.
¡Cuántas guerras dejan resentimientos en los vencidos! ¡Y también cuántas hay que encienden resentimientos colectivos que, como una especie de espiral, se repetirán año tras año, siglo tras siglo!
Quizás podríamos pedir a los psicólogos que, al rehacer heridas de la mente, se detuvieran a analizar lo que es motor de resentimientos y que aparece en una extraña encrucijada de la existencia porque nadie nos ha enseñado a mirar con serenidad, fuerza y amplias capacidades humanas la persistencia de la no-aceptación de unos hechos por más duros que puedan ser.
¿Por qué un país puede ponerse de espaldas a la convivencia entre ciudadanos resentidos?
¿Por qué los resentimientos hacen que unas familias, unos amigos, a veces no puedan entrar en diálogo o en un buen entendimiento y no haya posibilidad de conciliación y amabilidad?
La violencia, también la doméstica, ¿se envenena con oscuros resentimientos?
Se debería pensar en todo lo que representan de madurez individual y colectiva las actitudes resentidas, y también analizar estas formas ásperas que son incompatibles con la felicidad. ¿Qué se debería hacer para intentar pasar de los sentimientos desafortunados y muchas veces enfermizos a los nobles sentimientos personales y, por extensión, sociales?
Josep M. Forcada
Son instantes desgajados de algún fruto que quisieron prohibirnos, sin éxito. Son instantes voluptuosos, con piel de serpiente primeriza, olor a tierra húmeda y aliento de dioses. Instantes de un paraíso complejo, y a la vez sencillo, muy sencillo, tan laboriosamente construido a remolque del ánimo y la voluntad desmedida, del amor con rostro visible, del sexo palpable y la introspección más rotunda, como también herencia legítima del inacabable viaje quimérico de quienes supieron empezar de nuevo sus vidas sepultando, de una vez y para siempre, las ruinas del pasado. De quienes supieron morir para así renacer a una nueva vida y a un viejo anhelo, el de siempre.
Viajo en los brazos de un pensamiento múltiple que me trae imágenes ávidas de ser traducidas. Y concierto los rigores del encuentro con especial hincapié en los contenidos, sin menoscabo de las formas. Sé de las corazas y de las espadas que las atraviesan. Sé de los conceptos y del murmullo que los envuelve. Sé de la acción que persigo y de las palabras que me guían. Ignoro donde desembocarán con exactitud los ríos, pero hablo desde un mar que me rodea igual que me penetra, y me inspira tanta confianza ahora, como resquemor antes, cuando todavía creía jugar con las algas que me atenazaban, y yo no lo sabía. Son cosas que pasan.
Hay instantes hermosos que cubren de fantásticas serpentinas el espectro de la existencia. Que diluyen las fronteras, y nos hacen mejores sin cambiarnos un ápice. Sólo devolviéndonos lo que siempre fue nuestro. Pero es superfluo intentar explicar lo que cada uno debe vivir por sí mismo, desde fuera del tiempo y del lenguaje.."
Juan Planas Bennásar
Si necesitas alguien para ser feliz, eso no es amor. Es Carencia.
Si tienes celos, inseguridad y haces cualquier cosa para mantener a alguien a tu lado, aún sabiendo que no eres amada(o), y dices que crees en esa persona, pero no en los otros, que te parecen rivales, eso no es amor. Es falta de amor propio.
Si crees que "malo con él(ella), peor sin él(ella)", y tu vida queda vacía sin esa persona; no consigues imaginarte solo(a) y mantienes una relación que se acabó sólo porque no tienes vida propia, eso no es amor. Es Dependencia.
Si piensas que el ser amado te pertenece; te sientes dueño(a) y señor(a) de su vida y de su cuerpo; no le das la oportunidad de expresarse, de decidirse, sólo para afirmar tu dominio, eso no es amor. Es Egolatía.
Si no lo/la deseas; no te realizas como hombre/mujer con esta persona; prefieres no tener relaciones íntimas con esa persona, sin embargo sientes algún placer en estar a su lado, eso no es amor. Es Amistad.
Si se discute por cualquier motivo; estallan los celos uno del otro; no siempre hacen los mismos planes; falta acuerdo en diversas situaciones; no les gusta hacer las mismas cosas o ir a los mismos lugares, pero hay un deseo de estar íntimamente juntos, eso no
es amor. Es Deseo.
Si tu corazón late más fuerte; el sudor se pone intenso, tu temperatura sube y baja vertiginosamente, sólo en pensar en la otra persona, eso no es amor. Es Pasión.
Alguien dijo que pueden tenerse tres tipos de relaciones en la vida:
Un AMIGO, aquella persona que tendrás siempre en gran estima, que sabrás que puedes contar siempre; que le bastará con que señales que estás necesitando ayuda, y ésta te estará siendo dada.
Un AMANTE, aquella persona que hace tu corazón latir con más intensidad; que te hará flotar y nada importará cuando estén juntos.
Una PASIÓN, aquella persona que amarás y desearás incondicionalmente, a veces sin siquiera importar que te quiera o no, y quizá esta persona nunca sepa de tus sentimientos.
Pero si consigues reunir esas tres personas en una sola, puede asegurarse que se ha encontrado la plenitud.
Se puede ser muy feliz asì, pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino que elige la mayorìa."
Hermann Hesse
"Trabajar en la quietud es trabajar en relación con otro sin conciencia de tuyo o mío. Trabajamos desde el ser que común a todos nosotros. El breve momento de quietud antes de que empiece la explosión de la célula, es el centro del mundo que describe T.S. Elliot.
La quietud puede ser una experiencia de renacimiento en el presente. Es entrar en un estado que está por debajo de todo lo experimentado. Un momento de Quietud o intención original, donde existe la elección, mediante el recuerdo de esa intención original de no ser víctimas de experiencias de vida no-asimiladas que nos restan fuerza y capacidad.
Tocar ese lugar que es común, es tocar un nivel de ser que precede a la mirada a lo particular, abriendo así la posibilidad de que se produzca esa llegada a lo particular y personal, teniendo la posibilidad de otro camino, modificándonos a nosotros mismos. Recordando la impronta original.
Un renacimiento en el presente constante.
Todos contetenemos un una forma evolutiva momento a momento, que a lo largo de nuestro desarrollo se ha modificado en función de la acumulación de experiencias no-digeridas que llevamos con nosotros. Estas están tan cristalizadas; tan atrincheradas, que ahora creemos que eso es lo que somos. Esto no es lo que somos en verdad, sino una expresión de lo que hemos hecho y de lo se nos ha hecho.
Todos nos sentimos separados de nuestro verdadero ser por todo este material que ya no está presente en sentido real, sino que es una huella del ayer."
Programar unos minutos de Quietud al día, que iremos aumentando según nuestras necesidades, es una forma de afrontar en presente cada momento vivido. Digerirlo y asumirlo sin otra pauta que reconocernos o no en los hechos. De este modo en el día siguiente no arrastraremos insatisfacciones no aceptadas o contrariedades no resueltas.
1/4 Kg. de garbanzos.
1/2 Kg. de pulpo.
Un manojo de Acelgas.
6 dientes de ajo.
1 pimiento seco.
1 cebolla.
1 tomate grande maduro.
1 pimiento verde.
Azafrán.
Sal.
Se pone el pulpo con los garbanzos y las acelgas a cocer (a las que se les habrá quitado las hebras). Se fríe el pimiento rojo y se maja junto con los ajos crudos en el mortero hasta obtener una pasta. En la sartén se hace un refrito con la cebolla, el tomate y el pimiento verde, una vez pochado se le añade la pasta del mortero y se marea un poco después de lo cual se agrega a la olla donde hemos cocido el pulpo. Se se quiere se pueden poner unas patatas.
Truco: Para que el pulpo quede tierno, ha de congelarse primero y descongelarse a temperatura ambiente... o bien golpearlo. Mejor el primer procedimiento, queda muy tierno y es más cómodo.
Un exquisito plato de los llamados de "entretiempo".
Satanizada por no seguir las reglas, insistía en evocar los dones reales de la mujer. Jugaba con sus labios a deletrear la creación, removía con sus dedos las orquídeas olvidadas, les soplaba a las estrellas cuando nadie la veía, se comunicaba con las flores mientras amamantaba a sus hijas, nietas y bisnietas.
En la oscuridad se gesta el milagro y yace el embrión, la posibilidad, la libertad. En el claroscuro se manifiestan las voces de las terribles, las de las yagas; voz que es sangre, vertida de dolor, inquietudes plenas que el hombre sofoca, por ignorancia, por no ubicar el sitio de la sabiduría, por negarse eterno.
Tus manos abren la puerta al azar, con la llave del desafío. Detrás de los arbustos esta escondida la gran pintura —la primera pareja—, el amor y la caída: el rostro de una mujer, su piel de ambarina, los ojos grandes y vivos, el cabello largo, las flores, los destellos y la magia. ¿Acaso es Eva o es Lilith? "
Fragmento de "Dócil insurrección" Marcela Magdaleno
- Señor, allí hay una partícula de verdad, cuidado no vaya a extenderse.
Y el diablo, sin alterarse en lo más mínimo, repuso:
- No te preocupes, ya se encargarán de institucionalizarla.
Nadie puede monopolizar la verdad, ni la verdad es patrimonio de nadie
Cuento sufí
"Una mente controlada jamás puede ser libre. Se convierte en una herramienta rígida sin sutilidad. Una mente disciplinada nunca puede ocasionar la muerte de la ilusoria imagen de uno mismo. No es posible llegar a lo nuevo persiguiendo lo viejo. La mente no puede trasmutarse jamás. Puede producir cambios a nivel cerebral pero tú permaneces en el marco psicológico con un “yo”, por sutil que sea. ¿Por qué desperdiciar energía con lo que tú no eres? Ve directo a lo que eres. Nuestra verdadera naturaleza está más cerca que todo pensamiento. Es la fuente de todo pensamiento. La mente no puede crecer hacia lo que ya es. En el asunto de la técnica y la disciplina uno busca un resultado. Uno está siempre proyectando lo conocido y, aunque pueda llegar a una nueva transformación química del cuerpo, a algún nuevo o sutil estado emocional, no puede llegar al estado natural de ser. Entiende que, aunque la técnica sea necesaria para aprender una habilidad como puede ser una lengua o el piano, no puedes llegar a lo que eres por medio del esfuerzo mental. En las técnicas, uno se aleja de su verdadera naturaleza, la mente es una herramienta útil para el aprendizaje acumulativo, pero sólo es una parte de la vida humana. Cuando se pregunta “¿Quién soy yo?” termina por darse cuenta de sus limitaciones y se entrega a su fuente. Esto te conduce de conocer a ser tú mismo, a conocer."
Jean Klein




























