El primer ciego tropezó con el lado del elefante y dijo que la bestia era como una pared.
El segundo hombre, después de descubrir la oreja, concluyó que era como un abanico.
El tercer hombre, después de tropezar con la pata del elefante, aseguraba que el animal se parecía a un árbol.
Al encontrar el colmillo, el quinto hombre declaró que el elefante era como una lanza.
Y el sexto, después de agarrar la trompa del elefante, concluyó que el gigante paquidermo se asemejaba más a una serpiente
Cuento de la tradición Indú
" La indescriptible inocencia y beneficencia de la naturaleza del sol, del viento y la lluvia, del verano y el invierno, ¡qué salud, qué alegría proporcionan siempre! Y tal simpatía tienen ellos siempre por nuestra raza, que toda la Naturaleza se dolería y disminuiría el brillo del sol y los vientos suspirarían humanamente y las nubes lloverían lágrimas y los bosques se despojarían de sus hojas y se pondrían de luto en medio del estío, si algún hombre se quejara alguna vez por una causa Justa. ¿No tendré inteligencia con la Tierra? ¿Acaso no soy en parte hojas y vegetal? ¿Cuál es la píldora que nos conservará serenos y contentos? No la de mi bisabuelo ni la del tuyo, sino las vegetales y botánicas medicinas universales de la Naturaleza, nuestra bisabuela, con las cuales esta se ha conservado siempre joven, ha sobrevivido en su día a tanto longevos y alimentado su salud con su marchita fertilidad. En lugar de esas redomas de curanderos, con sus mixturas extraídas del río Aqueronte y del Mar Muerto, que salen de sus largas carretas semejantes a goletas negras que a veces nos parecen fabricadas para llevar frascos, mi panacea sería recibir una corriente de puro aire matutino. ¡Aire de la mañana! Si los hombres no beben de él en el manantial del día, ¿por qué entonces debemos embotellar algo de ese aire y venderlo en los comercios en beneficio de aquellos que han perdido su billete de suscripción al tiempo matutino en este mundo? "
Henry David Thoreau
Ojos de luz, corazón de lluvia, pies de insomnios, frente de surcos, manos de mariposa, vientre de luna.
En días nublados solía echarse en la estancia y para matar el tiempo, jugaba a recrearse:
Corazón de luz, ojos de lluvia, frente de insomnios, pies de surcos, manos de luna, vientre de mariposa.
O bien, ojos de insomnios, corazón de luna, pies de mariposa, frente de luz, manos de surcos, vientre de lluvia; o bien...
Marina Yáñez Lezama
No es de extrañar que en este caldo de cultivo vaya en aumento la tortura y asesinato de mujeres.
El ciclo de la violencia doméstica sobre las mujeres es repetitivo, se agrava con el tiempo, se transmite de generación en generación y se extiende a otros miembros de la familia, tanto por parte del agresor como del agredido.
Existen tres momentos clave en la relación de pareja que preceden al inicio de la violencia: inmediatamente después del inicio de la convivencia o matrimonio; durante el primer embarazo, y tras el nacimiento del primer hijo, probablemente porque provoca cambios significativos en la dinámica de relación familiar.
La agresión es desencadenada por una actitud, una conducta o una palabra interpretada por el agresor como una amenaza a su autoridad o a su autoestima. Los actos violentos son, a menudo, una autoafirmación de la identidad.
El ciclo de la conducta agresiva se desarrolla en tres fases:
1. Acumulación de tensión: Las agresiones son leves y los incidentes poco frecuentes. La mujer se sirve de estrategias para eludir la agresividad de su pareja, y el hombre interpreta esta actitud como una aceptación de su autoridad. Generalmente, las estrategias de la mujer no solucionan los episodios de agresión, y el temor y las ansias de evitarlos favorecen la aparición de trastornos psicológicos.
2. Explosión violenta: Los incidentes comienzan a ser periódicos y las lesiones más graves. La víctima ya no intenta evitar las situaciones que desencadenan la violencia y sólo espera que pase lo antes posible. Esta fase puede durar días y es controlada totalmente por el agresor.
3. Arrepentimiento: El agresor se muestra amable, cercano, y en ocasiones pide perdón o promete no ejercer más la violencia. La víctima, aliviada por el cese de la agresión, le cree o quiere creerle y pone bajo su propia responsabilidad la continuidad de la relación familiar. El sentimiento de culpabilidad impide el abandono del agresor.
Este ciclo de violencia se repite constantemente, ya que la fase de arrepentimiento suele durar muy poco. Durante el acto de contrición el hombre cede el poder a la mujer, pero es momentáneo, porque en cuanto la mujer intenta ejercer ese poder recién adquirido vuelven a acumularse las tensiones y se produce una nueva descarga violenta.
Si tan sólo la tarde pudiera reunirnos
bajo la lluvia triste en cualquier estación
viendo pasar los trenes, viendo huir los minutos,
viendo correr las gentes sobre el mojado andén.
Si tan sólo existiera un tiempo y un lugar para nosotros,
la intimidad de un bar semivacío,
las tardes del otoño entre las calles,
la ternura de un parque abandonado.
Si tan sólo tuviera tu pelo entre mis dedos
y en mis cansados labios se apoyara tu piel
y un ángel candoroso velase nuestro sueño
bajo las tenues luces de una playa lejana.
Si tan sólo pudiese mirarte mientras duermes,
contemplar en silencio tu silencio tranquilo
y olvidarme de todo y desnudarme de todo
y arrojar al olvido todo cuanto es ajeno
al color de tus ojos, al sabor de tus labios
y a la dulce cadencia de tu voz al hablarme
De "Humano, demasiado humano", Friedrich Nietzsche
"Me parece que tengo una estratagema para que continúe habiendo hombres y dejen de ser insolentes, al hacerse más débiles. Ahora mismo, en efecto, voy a cortarlos en dos a cada uno, y así serán al mismo tiempo más débiles y más útiles para nosotros, al haber aumentado su número".
Así pues, una vez que la naturaleza de este ser quedó cortada en dos, cada parte echaba de menos a su mitad, y se reunía con ella, se rodeaban con sus brazos, se abrazaban la una a la otra, anhelando ser una sola naturaleza, y morían por hambre y por su absoluta inactividad, al no querer hacer nada los unos separados de los otros. Al oír esto, sabemos que ni siquiera uno solo se negaría ni dejaría ver que desea otra cosa, sino que sencillamente creería haber escuchado lo que anhelaba desde hacía tiempo, es decir, unirse y fundirse con el amado y llegar a ser uno solo los dos que eran. Pues la causa de esto es que nuestra antigua naturaleza era ésa que se ha dicho y éramos un todo; en consecuencia el anhelo y la persecución de ese todo recibe el nombre de amor.
Fragmento de "El banquete", Platón
El vídeo con el PP quiso ilustrar la inseguridad ciudadana creada durante la etapa de Zapatero le ha salido por la culata. Si el viernes se destapó que había imágenes correspondientes al periodo de gobierno de Aznar, en concreto de octubre de 1996 y de 2002, hoy Cuatro ha revelado que también hay secuencias que ni siquiera fueron tomadas en España, sino en Colombia.
Algunas imágenes con las que el PP denuncia en un vídeo la inseguridad en España durante el Gobierno socialista están grabadas en Medellín (Colombia), en el año 2003. Según ha sabido Noticias Cuatro, son enfrentamientos entre los carteles de la coca colombianos.
En concreto son escenas en las que un encapuchado dispara un rifle corto en un plano medio y las que muestran a dos personas con la cara tapada por sendos pañuelos y hablando por teléfono móvil. Fueron grabadas por la Agencia Atlas hace ahora 3 años... los responsables del PP no han respondido nada sobre la segunda manipulación del vídeo
Fuente "Cuatro"
400 grs. de harina
1/2 sobre de levadura seca
100 grs. de azúcar blanca granulada
2 huevos frescos
150 grs. de mantequilla o margarina.
Ingredientes para el relleno o compota de manzana:
1 kg. de manzanas golden dulces
3/4 kg. de azúcar morena
50 grs. de pasas
1 cuchara de mantequilla o margarina
Canela y clavo de olor
Canela en polvo.
Cernir la harina, incorporar la mantequilla -o margarina-, y con un tenedor y mezclar, hasta que se forme un arenado, agregar el azúcar y los huevos, amasar hasta que forme una masa uniforme, colocar en una bolsa de plástico, envolver en un paño limpio y dejar reposar 30 minutos.
Mientras tanto, lavar bien las manzanas, pelarlas, cortarla en trozos retirándoles la parte del centro, colocarlas en una olla y ponerle agua que las cubra. Agregar el azúcar, la canela y el clavo de olor y, a fuego medio, ir moviendo con cuchara de madera, para evitar que se queme, hasta que se forme un puré.
Seguidamente, se procede a dividir la masa en dos partes, una para formar la base y la otra la cubierta.
Engrasar y enharinar el molde. Cubrir el molde con una parte de la masa, agregar la compota de manzana (fría y escurrida de liquido), añadir las pasas -previamente infladas en agua caliente-, trocitos de mantequilla o margarina y espolvorear canela en polvo.
Cubrir con el resto de la masa en tiras planas, -formando un enrejado cruzado-, y con la ayuda de la parte posterior de un tenedor proceder a unir las dos masas en los bordes, para evitar que salga el relleno. Untar con yema de huevo la parte superior de la masa para que tome un tono dorado.
Poner en el horno precalentado a 200º durante 10 minutos. Bajar entonces a 180º y hornear, aproximadamente, 20 minutos. Retirar del horno y dejar reposar el pie en el molde hasta que enfrié totalmente.
Después de más de cien años de aceleración constante, donde la velocidad que, en general, nos aportaba más beneficios que males nos encontramos con un resultado desagradable: el equilibrio se ha perdido y ahora la velocidad nos hace más mal que bien.
Aunque la tecnología cambió el mundo, no cambió el sistema educativo, que sigue funcionando como en el XIX, con algún maquillaje de la educación. Parece que lo único que tomó de la tecnología fue la velocidad y la exigencia.
Esta es una cultura binaria, una cultura digital, donde hay una respuesta correcta y una incorrecta, no hay nada en el medio. No deja espacio para la creatividad y la incertidumbre. Hay una lista de palabras que también se pueden utilizar para nombrar a la lentitud, a este nuevo paradigma: una relación más fluida, más orgánica con las personas y con el mundo que nos rodea.
El stress, las enfermedades, son consecuencias de la velocidad, de estar fuera de nuestro tempo. Pensamos siempre en hacer cualquier tarea que emprendamos, pensamos en hacerla rápido, en lugar de hacerla bien. Y eso nos lleva a una reacción en cadena:
problemas de salud, calidad de trabajo, la falta de conexión entre las personas, dentro de la familia, dentro de la comunidad. Porque está también el tema de la voracidad de querer consumir.
Lo más grave a lo que uno se enfrenta es al tabú de la lentitud, o sea, resistencia al cambio. Los cambios colectivos son más difíciles, pero el cambio personal es esa decisión de no impacientarse en la cola del supermercado, de caminar más lentamente y disfrutar de la ciudad en la que uno vive. Es un cambio de mentalidad.
Hemos llegado a ese punto que la gente piensa que es una herejía hacer nada o desacelerar. Estamos hablando del cambio de paradigma, en una cultura nueva basada en la calidad, donde una nueva lista de prioridades ha de modificar la enseñada:
- Preferir ciudades lentas: El ideal de hábitat es una ciudad de menos de 100.000 habitantes, porque un espacio así busca el ritmo humano: aumenta las zonas peatonales, instala bancos, planta árboles y cercos.
- Almuerzo tranquilo: Hay que olvidarse de la comida rápida, donde se puede almorzar en poco tiempo.
- Caminar : Bajar el ritmo significa también tomarse más tiempo para todo. Si el lugar de trabajo queda relativamente cerca, lo mejor es salir más temprano de casa y caminar, sin apurones, sin ansiedades, para enfrentar el día con energía y sin tensión.
- Sexo sin reloj: La ansiedad conspira contra el deseo, según Honoré, y afecta sobre todo a las mujeres. En este campo también hay que desacelerar y privilegiar la lentitud sobre todas las cosas. Música, velas, una comida romántica... Hay que reeducar la paciencia y encarar con todo el tiempo del mundo la conexión con el otro.
- Menos televisión: Aunque se asocie con el ocio y el relax después del trabajo, la televisión no sólo no apacigua, sino que puede ser estresante. En lugar de petrificarse frente a la pantalla, Honoré recomienda meditar, leer un libro, escuchar música, porque son actividades que relajan más y predisponen al diálogo y a la serenidad.
De "Elogio la lentitud", Carl Honoré
¡Cómo resbala el agua por mi espalda!
¡Cómo moja mi falda
y pone en mis mejillas su frescura de nieve!
Llueve, llueve, llueve.
Y voy, senda adelante,
con el alma ligera y la cara radiante.
Sin sentir, sin soñar,
llena de la voluptuosidad de no pensar
Un pájaro se baña
en una charca turbia. Mi presencia le extraña.
Se detiene... Me mira... Nos sentimos amigos...
¡Los dos amamos mucho cielos, campos y trigos!
Después es el asombro
de un labriego que pasa con su azada en el hombro.
Y la lluvia me cubre
de todas las fragancias que a los setos da Octubre.
Y es, sobre mi cuerpo por el agua empapado,
como un maravilloso y estupendo tocado
de gotas cristalinas, de flores deshojadas
que vuelcan a mi paso las plantas asombradas.
Y siento, en la vacuidad
del cerebro sin sueños, la voluptuosidad
del placer infinito, dulce y desconocido,
de un minuto de olvido.
Llueve, llueve, llueve,
y tengo, en alma y carne, como un frescor de nieve."
Camaleón, que cambia de color.
Camaleón, de izquierda o de derechas...
Camaleón, Camaleón, Camaleón... Coplilla del Carnaval gaditano
En un país muy remoto, en plena Selva, se presentó hace muchos años un tiempo malo en el que el Camaleón, a quien le había dado por la política, entró en un estado de total desconcierto, pues los otros animales, asesorados por la Zorra, se habían enterado de sus artimañas y empezaron a contrarrestarlas llevando día y noche en los bolsillos juegos de diversos vidrios de colores para combatir su ambigüedad e hipocresía, de manera que cuando él estaba morado y por cualquier circunstancia del momento necesitaba volverse, digamos, azul, sacaban rápidamente un cristal rojo a través del cual lo veían, y para ellos continuaba siendo el mismo Camaleón morado, aunque se condujera como Camaleón azul; y cuando estaba rojo y por motivaciones especiales se volvía anaranjado, usaban el cristal correspondiente y lo seguían viendo tal cual.
Esto sólo en cuanto a los colores primarios, pues el método se generalizó tanto que con el tiempo no había ya quien no llevara consigo un equipo completo de cristales para aquellos casos en que el mañoso se tornaba simplemente grisáceo, o verdiazul, o de cualquier color más o menos indefinido, para dar el cual eran necesarias tres, cuatro o cinco superposiciones de cristales.
Pero lo bueno fue que el Camaleón, considerando que todos eran de su condición, adoptó también el sistema.
Entonces era cosa de verlos a todos en las calles sacando y alternando cristales a medida que cambiaban de colores, según el clima político o las opiniones políticas prevalecientes ese día de la semana o a esa hora del día o de la noche.
Como es fácil comprender, esto se convirtió en una especie de peligrosa confusión de las lenguas; pero pronto los más listos se dieron cuenta de que aquello sería la ruina general si no se reglamentaba de alguna manera, a menos de que todos estuvieran dispuestos a ser cegados y perdidos definitivamente por los dioses, y restablecieron el orden.
Además de lo estatuido por el Reglamento que se redactó con ese fin, el derecho consuetudinario fijó por su parte reglas de refinada urbanidad, según las cuales, si alguno carecía de un vidrio de determinado color urgente para disfrazarse o para descubrir el verdadero color de alguien, podía recurrir inclusive a sus propios enemigos para que se lo prestaran, de acuerdo con su necesidad del momento, como sucedía entre las naciones más civilizadas.
Sólo el León que por entonces era el Presidente de la Selva se reía de unos y de otros, aunque a veces socarronamente jugaba también un poco a lo suyo, por divertirse.
De esa época viene el dicho de que
todo Camaleón es según el color
del cristal con que se mira.
Augusto Monterroso
" Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y tu boca que tiene la sonrisa del agua.
Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como con un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.
Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.
Todo de ti me aleja, como del mediodía.
Eres la delirante juventud de la abeja,
la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.
Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,
y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
Mariposa morena dulce y definitiva,
como el trigal y el sol, la amapola y el agua.
Dialogo de la película JFK
- 600 grs. de migas de bacalao sin espinas.
- 2 cebollas cortadas en rodajas finas
- 2 dientes de ajo cortados en rodajas
- 500 g de patatas fritas a la inglesa (paja)
- 6 huevos
- Perejil llano picado
- sal y pimienta negra molida
- Aceite de oliva virgen
- 12 aceitunas
Dejar desalar las migas de bacalao hasta que estén en su punto de sal. (método rapidísimo: en un recipiente grande se coloca dentro un plato boca abajo, encima se ponen las migas a desalar y se cubre con agua. En apenas unas horas la sal se depositará debajo del plato).
Picar las cebollas y los ajos y rehogar hasta que estén blandas, procurando que no cojan color, y a continuación echar el bacalao previamente desalado y desmenuzado; dejar hacer un par de minutos sin mover hasta que se dore.
Se mezclan las patatas con el bacalao y se salpimenta.
En un bol amplio se baten los huevos con el perejil picado. Se mezcla todo y cuando comience a cuajarse se aparta del fuego.
Servir inmediatamente.
Delicioso acompañado de vinho verde
Henry Miller
Juegan sobre la vereda hojas secas de árbol,
ufanas de otoño y de viento,
formando un colchón dorado en el suelo
¡Travesuras del árbol que se desnuda
en una tarde de otoño!
Hojas que vuelan ya marchitas.
Danza del viento
¿Irán a embellecer paredes de nidos?
¿Reirán tal vez en sueños de poesías?
¡Travesuras del árbol que se desnuda
en una tarde de otoño!
Días parejos de añoranzas.
Amores en las plazas y algunos besos.
Colores de un otoño que se multiplican.
Veredas tapizadas de hojas secas de árbol.
Romances que se quieren prolongar.
Encanto de una tarde.
Sol de bostezos y ajetreo de pájaros.
Ensueño de unos ojos...
¡Qué intensa agonía de colores!
" Siempre que abordo con el ojo o con otro sentido corporal un trozo de naturaleza, si me siento atraìdo y encantado por èl y me abro por un momento a su ser y a su revelaciòn, en ese momento he olvidado toda esa zona ciega y codiciosa del alma humana, y en lugar de pensar o imperar, en lugar de conquistar y explotar, de combatir u organizar, no hago otra cosa que asombrarme... "
Hermann Hesse
El ogboni intentó sacarlo otra vez, y otra vez el alacrán volvio a picarlo.
Alguien que había observado todo, se acercó a él y le dijo:
- Perdone, ¡pero usted es terco¡ ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua lo picará?
El ogboni respondió:
- La naturaleza del alacrán es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar.
Y entonces, ayudándose de una hoja, el ogboni sacó al alacrán del agua. "
Cuento de la tradición africana
" Ella está en el horizonte.
Me acerco dos pasos,
ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos
y el horizonte se corre diez pasos más allá.
Por mucho que yo camine nunca la alcanzaré.
Y entonces... ¿para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar. "
Eduardo Galeano
Toda conducta humana está regulada por el conjunto de valores que se asumen de manera consciente o inconsciente. Cada acto humano hace referencia a los significados, aceptados o no, de estos valores que no son autónomos sino que están condicionados por el conjunto de necesidades e intereses que surgen en la vida cotidiana de cada hombre o mujer, grupo social, clase..., es decir: de la sociedad.
La socialización de dichos valores está estrechamente ligada a una cultura del diálogo reflexivo, crítico y creativo, como forma de manifestación basada en el respeto de la diversidad. Para ello es necesario desarrollar las capacidades de imaginar, elaborar, debatir, consensuar, actuar, y elaborar las propias tesis y decisiones, creando así la posibilidad de expresión y de una mayor coherencia valorativa de cada situación que pueda presentarse.
" Los tiempos difíciles han ayudado a hacerme comprender mejor lo infinitamente rica y maravillosa que es la vida y que muchas cosas que nos preocupan no tienen la más mínima importancia.
Cuando tengas una tarea difícil que hacer, algo que parece imposible solamente trabaja cada día un poco, todos los días un poco, y de repente verás que el trabajo estará terminado."
Karen Blixen
Y si no puedes hacer tu vida como la quieres,
en esto esfuérzate al menos
cuanto puedas: no la envilezcas
en el contacto excesivo con la gente,
en demasiados trajines y conversaciones.
No la envilezcas llevándola,
trayéndola a menudo y exponiéndola
a la torpeza cotidiana
de las compañías y las relaciones,
hasta que llegue a ser pesada como una extraña"
Fragmento "de los deberes": Generosidad, Marco Tulio Cicerón
2 tazas de harina
1 cucharadita de royal
1 pizca de sal
1 taza de azúcar
6 huevos
El zumo de 2 naranjas
La rayadura de 1 naranja
30 grs. de nueces molidas
4 nueces peladas
300 gr de mantequilla
Se bate la mantequilla hasta que esponje y se agrega el azúcar poco a poco para que no se hagan grumos y se añaden las yemas una a una, y se sigue batiendo. Se añade la harina y la levadura, previamente unidos, y sal, poco a poco, y se continua batiendo, agregando seguidamente el zumo de las naranjas, la rayadura y las nueces picadas.
Se baten las claras a punto de nieve y se agregan a la preparación, suavemente y de forma envolvente.
Se vierte la preparación en un molde previamente engrasado y enharinado (de 30 cm de diámetro) y se coloca en el horno precalentado a 200º grados, y se pone a 180º y se cocina durante 35 o 40 minutos hasta que dore. Se deja enfriar en el horno.
Se adorna espolvoreando azúcar glass y colocando gajos de naranja y medias nueces. (ambas caramelizadas)
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata. "
De "El libro de los abrazos", Eduardo Galeano
"Esta es mi nave de los locos,
de la locura es el espejo.
Al mirar el retrato oscuro
todos se van reconociendo.
Y al contemplarse todos saben
que ni somos ni fuimos cuerdos,
y que no debemos tomarnos
por eso que nunca seremos.
No hay un hombre sin una grieta,
y nadie puede pretenderlo;
nadie está exento de locura,
nadie vive del todo cuerdo."
- ¿Cómo?
- Al buscar -continuó Siddhartha-, ocurre fácilmente que nuestros ojos sólo ven el objeto que perseguimos. Por ello, porque todo lo demás es inaccesible a nuestros ojos, porque sólo pensamos en aquella meta que nos hemos fijado, ésta nos posee por entero y nos hace imposible el encontrar.
Quien dice buscar, significa un fin. Pero encontrar es ser libre, estar abierto a todo, no tener fin determinado alguno. Tú, venerable, sin duda buscas en verdad, pero la meta que tienes ante tus ojos y tratas de alcanzar te impide justamente ver lo que muy próximo a ti se halla. "
De "Siddhartha", Hermann Hesse































