Ingredientes:
750 cc. de leche
25 grms. de canela molida
8 huevos
6 cucharadas de azúcar
1 ramita de vainilla
(Opcional: 1 cucharada de arina de maíz)
Después de batir las yemas se le agrega lel azúcar. Por otro lado se pone a hervir la leche con una ramita de vainilla. Se mezcla todo. Se pone a fuego muy bajo y con una cuchara de madera se mueve constantemente. Se meten al baño Maria durante 20 minutos sin que le entre agua en la mezcla. Se siguen moviendo. Cuando la cuchara se empaña ya están hechas. No deben hervir. Se vierte el contenido en una fuente y se deja enfriar. Se espolvorea con la canela. Hay quien para evitar perder mucho el tiempo añade una cucharada de maicena o harina de maiz, así se espesan antes, pero no tienen el mismo sabor tradicional.
ADIÓS, pero conmigo
serás, irás adentro
de una gota de sangre que circule en mis venas
o fuera, beso que me abrasa el rostro
o cinturón de fuego en mi cintura.
Dulce mía, recibe
el gran amor que salió de mi vida
y que en ti no encontraba territorio
como el explorador perdido
en las islas del pan y de la miel.
Yo te encontré después
de la tormenta,
la lluvia lavó el aire
y en el agua
tus dulces pies brillaron como peces.
Adorada, me voy a mis combates.
Arañaré la tierra para hacerte una cueva
y allí tu Capitán
te esperará con flores en el lecho.
No pienses más, mi dulce,
en el tormento
que pasó entre nosotros
como un rayo de fósforo
dejándonos tal vez su quemadura.
La paz llegó también porque regreso.
a luchar a mi tierra,
y como tengo el corazón completo
con la parte de sangre que me diste
para siempre,
y como
llevo
las manos llenas de tu ser desnudo,
mírame,
mírame,
mírame por el mar, que voy radiante,
mírame por la noche que navego,
y mar y noche son los ojos tuyos.
No he salido de ti cuando me alejo.
" La verdad – cuando está bien distorsionada por buenos mentirosos, siempre puede hacer que una persona inocente parezca mala – especialmente si el inocente es honesto y admite sus errores.
La suposición básica de que la verdad se encuentra entre el testimonio de las dos partes siempre se torna en ventaja hacia el que miente y en contra del que dice la verdad. Bajo la mayoría de las circunstancias, esta desviación sumada al hecho de que la verdad también va a ser deformada de tal manera a perjudicar a la persona inocente, resulta en que la ventaja siempre queda en manos de mentirosos - psicópatas. Hasta el simple acto de hacer una declaración bajo juramento es inútil. Si alguien es mentiroso, hacer un juramento no significa nada para esa persona. Sin embargo, hacer un juramento actúa fuertemente en un testigo serio, veraz. Una vez más la ventaja va para el lado del mentiroso. "
Fragmento de "La mascara de la cordura", Robert Canup
Creo en mis propias obsesiones, en la belleza de los choques de autos, en la paz de los bosques sumergidos, en la excitación de las playas de vacaciones cuando están desiertas, en la elegancia de los cementerios de automóviles, en el misterio de los estacionamientos de muchos pisos, en la poesía de los hoteles abandonados.
Creo en el vuelo, en la belleza de las alas y en la belleza de todo lo que ha volado siempre, en la piedra arrojada por un chico con la misma sabiduría de los estadistas y de las parteras.
Creo en la inexistencia del pasado, en la muerte del futuro y en las infinitas posibilidades del presente.
Creo en los próximos cinco minutos.
Creo en la historia de mis pies.
Creo en los dolores de cabeza, en el aburrimiento de los atardeceres, en el miedo de los calendarios, en la traición de los relojes.
Creo en la muerte del mañana, en la fatiga del tiempo, en nuestra búsqueda de un tiempo nuevo dentro de la sonrisa de las azafatas en los ómnibus de larga distancia y dentro de los ojos cansados de los hombres que controlan el tránsito en los aeropuertos fuera de temporada.
Creo en la imposibilidad de la existencia, en el humor de las montañas, en el absurdo del electromagnetismo, en la farsa de la geometría, en la crueldad de la aritmética, en el propósito asesino de la lógica.
Creo en las adolescentes , en como se corrompen a sí mismas por la posición que adoptan sus largas piernas, en la pureza de sus cuerpos desarreglados, en los vellos púbicos que dejan en los baños de los telos mas infames.
Creo en la delicadeza de los bisturíes quirúrgicos, en la ilimitada geometría de la pantalla de cine, en el universo oculto dentro de los supermercados, en la soledad del sol, en la charlatanería de los planetas, en la repetitividad de nosotros mismos, en la inexistencia del universo y en el aburrimiento del átomo.
Creo en la muerte de las emociones y en el triunfo de la imaginación.
Creo en todas las excusas
Creo en todas las razones
Creo en todas las alucinaciones
Creo en todas las mitologías, recuerdos, mentiras, fantasías, evasiones
Creo en el misterio y en la melancolía de una mano, en la gentileza de los árboles, en la sabiduría de la luz. "
James G. Ballard
En Joan petit quan balla,
balla, balla, balla,
en Joan petit quan balla,
balla amb el dit.
Amb el dit, dit, dit
ara balla el Jan petit.
En Joan petit quan balla,
balla, balla, balla,
en Joan petit quan balla,
balla amb la mà.
Amb la mà, mà, mà
Amb el dit, dit, dit
ara balla el Jan petit.
En Joan petit quan balla,
balla, balla, balla,
en Joan petit quan balla,
balla amb el colze.
Amb el colze, colze, colze
Amb la mà, mà, mà
Amb el dit, dit, dit
ara balla el Jan petit.
En Joan petit quan balla,
balla, balla, balla,
en Joan petit quan balla,
balla amb el peu.
Amb la peu, peu, peu...
Amb el colze, colze, colze
Amb la mà, mà, mà
Amb el dit, dit, dit
ara balla el Jan petit.
(cap, nas, panxa, cul,...)
Hay que tener en cuenta que en un mundo cada vez más extraño, lo fantástico carece de todo sentido. En un mundo de maravillas lo extraordinario pierde su poder. "
Roger Caillois
" John Laroche es un chico alto, más flaco que un palo, de ojos claros, cargado de espaldas y tremendamente guapo, a pesar de que le faltan todos los dientes de delante. Ofrece el aspecto de un espagueti al dente y emana esa tensión nerviosa típica de las personas que se dedican mucho a los video juegos. Tiene treinta y seis años. Hasta hace poco trabajaba como empleado de la tribu
seminola de Florida, organizando un vivero y un laboratorio para la reproducción de orquídeas en la reserva que la tribu tiene en Hollywood (Florida).
A mucha gente Laroche le parece un excéntrico. Los seminolas, por ejemplo, le han puesto dos apodos: Buscapleitos y Blanco Loco. En una ocasión en la que me estaba hablando de su infancia, me dijo: "Uy, yo sí que fui raro de niño". Porque, que él recuerde, siempre fue extremadamente apasionado e impulsivo. Cuando tenía nueve o diez años, sus padres le dijeron que podía tener una mascota.
Decidió hacerse con una tortuguita. Luego quiso diez tortuguitas más. Y, poco después, decidió que se iba a dedicar a criar tortugas y empezó a vender tortugas a otros niños y entonces ya no podía pensar
en nada más que en las tortugas y decidió que su vida carecía de sentido mientras no consiguiera tener un ejemplar de todas las tortugas conocidas, incluidas las de las Galápagos, que tienen el tamaño de un sofá. Pero, luego, de repente, se desenamoró de las tortugas y se enamoró perdidamente de los fósiles de la época glaciar. Los coleccionaba, los vendía, decía que vivía para ellos, pero más tarde los abandonó por otra cosa – creo que por las piedras – y después abandonó las piedras y su única obsesión consistió en coleccionar espejos antiguos y reazogarlos.
Las pasiones de Laroche aparecían sin previo aviso y terminaban de un modo tan explosivo como una bomba con un coche. Cuando yo lo conocí, lo único que le interesaba eran las orquídeas, especialmente las orquídeas silvestres del Fakahatchee Strand (Florida). Me pasé la mayor parte de los dos años siguientes yendo con él de acá para allá y, pasados esos dos años, dijo que estaba harto de todas y cada una de las orquídeas que tenía y juró que no volvería a tener ninguna más en toda su vida.
Normalmente cumple su palabra. Hace años, entre el periodo de los fósiles de la era glaciar y el de los espejos antiguos, pasó por una fase de obsesión por los peces tropicales. En el momento cumbre llegó a tener sesenta peceras en casa y solía ir a bucear para coger peces. Pero, de pronto, aquello se acabó.
No es que fuera perdiendo interés de forma gradual, sino que bruscamente renunció a los peces y juró que nunca más los coleccionaría y que nunca jamás volvería a meterse en el mar. Eso fue hace diecisiete años. Ha vivido toda su vida a unos metros del Atlántico pero, desde entonces, no ha metido en sus aguas ni siquiera los dedos de los pies.
Laroche parece un sabihondo, pero no ha recibido una formación académica rigurosa. Sólo fue a la escuela pública de Miami Norte y, en cuanto a todo lo demás, es autodidacta. De vez en cuando se
queda pensando melancólicamente en la vida que cree que podría haber llevado si hubiera estudiado de forma convencional. Piensa que probablemente habría sido neurocirujano y que habría hecho grandes descubrimientos y que se habría convertido en un hombre rico y famoso. Sin embargo, vive con su padre en un viejo bungalow destartalado en Florida, y siempre ha logrado sobrevivir realizando trabajos poco comunes. Una de sus mayores cualidades es el optimismo, lo que quiere decir que siempre encuentra un lado provechoso a casi todas las situaciones, incluso a las más desastrosas. "
Fragmento de "El ladrón de Orquídeas", Susan Orlean
De este modo, con el discurrir del tiempo y con el propósito de establecer el orden del dios que circunstancialmente los inspiraba formaron ejércitos y los lanzaron a la guerra, asolando el íntimo territorio de las almas. "
Fragmento de "Los días de la eternidad", Antonio Tello
- 500 gr. de solomillo o lomo de buey,
- 100 gr. de queso parmesano en virutas,
- 4 cucharadas de aceite de oliva,
- 1 limón,
- sal y pimienta.
Dejar la carne durante media hora en el congelador. Sacarla y cortarla en filetes finísimos. Tras esto, colocarlos en una fuente. Por otro lado, preparar una salsa batiendo el aceite con el zumo de medio limón, sal y pimienta. Verterla sobre la carne, decorar con el queso parmesano y servir inmediatamente.
Hay una pregunta frecuente sobre los efectos indeseables de la tensión que causa ansiedad: ¿Qué es el estrés?
El sentido estricto de la palabra estrés, es la torsión máxima que puede soportar un cable antes de romperse. Según esta definición y referido a la salud, estrés significa el máximo de tensión que un individuo puede soportar sin sufrir consecuencias físicas o psicológicas, es decir, el estrés es esa sensación de opresión que parece estar a punto de paralizar y/o asfixiar a quien la padece.
Los retos personales, los conflictos familiares y sentimentales, la exigencias laborales y profesionales o las agresiones del medio, pueden generar tanto estrés como una situación favorables: un éxito profesional o un enamoramiento, si el sujeto tienen miedo al éxito profesional o a asumir responsabilidades o implicarse emocionalmente.
Concluyendo: el estrés es un deterioro y agotamiento acumulado en el cuerpo como consecuencia de alteraciones que se producen cuando el cerebro detecta una situación considerada como amenazante y prepara el organismo para escapar de ella o para luchar. Por ello es estrés se convierte en peligroso cuando el individuo interpreta como amenazante una situación determinada y no se siente capaz de enfrentarse a ella, de reaccionar ante lo que ocurre en el medio externo, es decir, cuando se inhibe la acción. Este proceso de inhibición se traduce en modificaciones psicológicas y de comportamiento, y en reacciones físicas, neuroendocrinas, que acaban por perturbar el equilibrio del individuo.
Pero el deterioro y agotamiento que el estrés causa en el organismo en realidad no se deben a estas alteraciones en sí mismas, sino al hecho de que el organismo mantenga durante mucho tiempo ese estado, aun cuando no exista ya el peligro. Al mantener el estado de alerta, al no pasar a la acción y sostener de forma prolongada todas las alteraciones que la tensión ha provocado en el organismo, la salud se resiente, se inicia la fatiga y la persona ve mermadas sus capacidades físicas y mentales. .
Los grandes amores de la ficción y la poesía están basados en el amor romántico; aquel cargado de emociones que van de la pasión a los celos y a la angustia. El amor romántico como ningún otro sumerge a uno completamente en el otro. Cuando Chaucer dijo que "el amor es ciego" se refería a que la intensidad del amor romántico distorsiona nuestra objetividad.
En nuestra necesidad por el otro dejamos de ver sus faltas o errores, maximizamos sus fortalezas y perdemos todo sentido de la proporción.Como se deben imaginar los psicólogos no nos podemos poner de acuerdo en una definición única del amor romántico, por lo cual mencionaré algunos puntos de vista sobre su definición.
Este amor es aquel que nos mantiene perennemente preocupados por la otra persona, con la creencia de que ella es la única que puede satisfacer nuestras necesidades. Este amor depende totalmente de lo que la otra persona haga o diga; en otras palabras, es como si la otra persona nos da el permiso o no de hacer algo con tal de recibir su aceptación, de lo contrario su rechazo sería considerado como la muerte.
Este tipo de amor mantiene a quienes lo experimentan entre la tristeza y la felicidad constantemente ya que está fuera del control racional. El amor romántico consume emocionalmente a los enamorados, es un sube y baja emocional que llega a interferir con otras relaciones y actividades, reduce la capacidad de trabajar o estudiar, se inmiscuye hasta con nuestra paz mental. No todo el mundo pasa por este estadío aunque ¿quién no ha experimentado aunque sea una vez un episodio de esta experiencia?
"... La bondad es lo cierto,
y para poseerla, precisa ser valientes;
la bondad es lo dulce del valor y el respeto.
Si alguien te pide tu sabiduría,
dásela, aunque se niegue a creer en tu credo;
si alguien te pide un pedazo de pan,
dáselo y no preguntes bajo qué tienda va a comerlo;
si alguien te pide tu amistad,
dásela, aunque no piense como tu pensamiento;
si alguien te pide agua,
dásela y no preguntes si va a regar su huerto,
si va a calmar su sed, si va a lavar sus manos,
si va a ponerla en tierra para hacer un espejo.
Para el bueno, la idea tiene el ancho del mundo
y un pan es del tamaño del hambre de un hambriento.
Como si fueras cristal,
realízate por dentro,
como si un mundo de miradas te estuviera mirando,
como si el pueblo tuyo te tuviera de espejo
para que se peinaran sus hijos
la conciencia mirándote el corazón entero.
...
La Verdad, sólo ella en tu conducta,
tan solo la verdad en tu cerebro,
pero que al corazón le quede algo
de las dulces mentiras que te enseño;
que en el profundo bosque son verdades
las fábulas del tigre y el conejo;
que el mundo tiene un pájaro que habla,
un agua de oro, el canto de un madero
y un corazón que marcha, sin mirar hacia atrás,
hasta llegar a ellos;
que ha de volver, sobre el caballo flaco,
con Sancho al lado, el hondo caballero;
que el día es del trabajo y del amor la noche,
que no hay casa sin pan, que el hombre es bueno,
que el pez navega por lo azul de agua
y el ave vuela por amor al viento."
- ¿Se considera usted una persona feliz?
- Por supuesto - contestó.
- ¿Tiene suficiente dinero para vivir?
- Lo necesario para estar bien.
- Pero se ve pobreza en su hogar - replicaron los cortesanos.
-No necesito más; pobre no es quien posee sino quien anhela mucho.
- ¿Y en como se encuentra de salud?
Sonriendo aquel hombre contestó:
- Para mi la enfermedad es un aliado que me avisa que debo cuidarme; sé que lo inevitable tendrá que suceder: la vejez, la enfermedad y la muerte y, como son algo natural no me da miedo enfrentarme a ellos.
- ¿Y está satisfecho con su familia?
- Amo a mi esposa y a mis hijos y los acepto como son; es más, los he educado para ser libres, no para tenerlos prisioneros con deseos egoístas de que cambien para mi para que me den gusto.
Convencidos de la felicidad de que gozaba aquel hombre, los enviados del rey le pidieron su camisa y el aldeano, para su asombro, les contestó:
- Lamento decirles que yo no poseo camisa alguna.
Y despidiéndose cortésmente, reinició su trabajo cantando.
Fragmento de "Fiebre y lanza", Javier Marías
Lechuga morada,
Lechuga romana,
Piña al natural troceada,
Fresas cortadas en rodajas,
Canonigos,
Pechuga asada o a la plancha,
Queso fresco,
Aceite de oliva virgen,
Vinagre de manzana,
Sal y pimienta.
Cortar las lechugas en tiras a lo ancho y mezclarlas en un bol. Agreguar la piña, las fresas y los canonigos. Cortar en tiras el pollo asado y en trozos el queso. Aliñar y servir.
Muy refrescante.







