CON EL CASADO...
Hace meses me sorprendí a mí misma hablando con un cliente de mi empresa, de temas muy triviales y nada relacionados con el trabajo. Su empresa es de esas que son clientes de toda la vida.
El chico es más jóven que yo (aunque sólo 2 años) y está casado. Tiene una niña pequeña y su vida es muy normal.
Siempre nos habíamos llevado muy bien aunque nunca nos hemos conocido personalmente ya que estamos en ciudades diferentes.
Aunque buen cliente, sus llamadas no habían sido muy constantes (hemos estado semanas sin hablar), pero cada vez que me llamaba a mí me encantaba hablar con él. Su voz dulce, sus pausas tranquilas, su serenidad, su atención al escucharme...hacían en mí, un verdadero placer tenerlo al otro lado del teléfono.
Lógicamente, mi mente cavilaba en cómo sería su cara, sus manos, sus ojos, su cuerpo...pero sólo por curiosidad. NADA MÁS (lo juro).
Hace unos meses y debido a las fiestas navideñas, en una de sus llamadas y riéndonos a más no poder de un sms de esos que te dejan, le pedí (de broma) que me lo reenviara porque era perfecto para un amigo mío.
La conversación siguió por otros derroteros, pero antes de colgar, Luis me preguntó:
- bueno, ¿me vas a dar tu número de teléfono móvil o no?
- ¿Para qué lo quieres?
- ¿No dijiste que te reenviara ese sms?
Y AHÍ EMPEZÓ TODO.
El chico es más jóven que yo (aunque sólo 2 años) y está casado. Tiene una niña pequeña y su vida es muy normal.
Siempre nos habíamos llevado muy bien aunque nunca nos hemos conocido personalmente ya que estamos en ciudades diferentes.
Aunque buen cliente, sus llamadas no habían sido muy constantes (hemos estado semanas sin hablar), pero cada vez que me llamaba a mí me encantaba hablar con él. Su voz dulce, sus pausas tranquilas, su serenidad, su atención al escucharme...hacían en mí, un verdadero placer tenerlo al otro lado del teléfono.
Lógicamente, mi mente cavilaba en cómo sería su cara, sus manos, sus ojos, su cuerpo...pero sólo por curiosidad. NADA MÁS (lo juro).
Hace unos meses y debido a las fiestas navideñas, en una de sus llamadas y riéndonos a más no poder de un sms de esos que te dejan, le pedí (de broma) que me lo reenviara porque era perfecto para un amigo mío.
La conversación siguió por otros derroteros, pero antes de colgar, Luis me preguntó:
- bueno, ¿me vas a dar tu número de teléfono móvil o no?
- ¿Para qué lo quieres?
- ¿No dijiste que te reenviara ese sms?
Y AHÍ EMPEZÓ TODO.
Comentario:
buenorrraaaaaaaaaaaaaaa
siempre me dejas a medias jajajajaj que empezoooooooooooooooooo jajajja
un beso
siempre me dejas a medias jajajajaj que empezoooooooooooooooooo jajajja
un beso





