La vida sigue... pero no es igual.
Han pasado casi catorce meses y he aprendido a vivir sin ella, todo a mi alrededor ha cambiado, aunque todavía hay días en los que al despertar, y aún medio dormida pienso: "tengo que contarselo a mi madre, ó tengo que traerla este sitio, ó que dirá cuando le cuente esto".
Ahora me marcho dos meses de vacaciones y me he propuesto retomar el blog, creo que me ayudará contar mis cosas, además siempre me gustó escribir.
Estoy bien, vivo rodeada de cariño, de apoyo, de alegría, de comprensión, y de sonrisas.
No me falta de nada.
Solo ella.
Besitos de gominola dulce para todos.