Gominola ya no está sola
Cuando empecé mi diario, estaba más sola que la una, mi hija se marchaba los fines de semana con su padre, y yo me quedaba escribiendo aquí, para llenar mi triste soledad con recuerdos agradables.
Entonces llegó Mickey, mi gatito, después vino Minnie, mi gatita, luego se fué mi madre para siempre, y en su adios me trajo a Carlos, mi ex, que dejó de ser ex para volver a ser el hombre que era cuando me enamoré de él.
Carlos me regaló a Nano, mi yorki canijín que tantas alegrías me ha dado, y ahora, mi hija, Inés, me ha regalado a Cleo una yorkita que es una autentica muñeca de peluche.
En esta bolsa de gominolas, llena de tantos recuerdos, ya no estoy yo sola.
Ahora somos siete, y por siete se ha multiplicado nuestra felicidad.
Besos de gominola, felizmente acompañada.
Entonces llegó Mickey, mi gatito, después vino Minnie, mi gatita, luego se fué mi madre para siempre, y en su adios me trajo a Carlos, mi ex, que dejó de ser ex para volver a ser el hombre que era cuando me enamoré de él.
Carlos me regaló a Nano, mi yorki canijín que tantas alegrías me ha dado, y ahora, mi hija, Inés, me ha regalado a Cleo una yorkita que es una autentica muñeca de peluche.
En esta bolsa de gominolas, llena de tantos recuerdos, ya no estoy yo sola.
Ahora somos siete, y por siete se ha multiplicado nuestra felicidad.
Besos de gominola, felizmente acompañada.





