RECUERDOS

Hay un recuerdo que nunca he podido olvidar y que ahora que he pensado en el otra vez quisiera contarlo, no se porque me viene a la memoria pero es uno de los momentos que injusticias y sentimientos se entrecruzaron en mi vida siendo yo aun muy pequeño. Tendría yo los 5 años y vivíamos creo que en esa época por Murcia en un colegio con un patio enorme y en el cual me dedique yo en muchos recreos ha contemplar los remolinos que formaba el viento y ha ver como jugaban los otros niños, es extraño pero en el poco tiempo que estuvimos viviendo hay no recuerdo haber tenido ni haber hablado con muchos niños de mi clase, fue como en otros sitios en los que estuvimos en los que yo me sentaba en el mi mesa y atendía lo que la profesora explicaba y poca atención prestaba a los compañeros y todo porque me sentía extraño y mi timidez era ya muy notable en esa edad. Un día el colegio organizo una excursión en la que tendríamos que dormir fuera de casa, para mi era la primera vez que tendría que dormir con gente extraña con gente que apenas conocía, la realidad es que no me apetecía, pero no se si fue porque al final quise ir o porque me dijeron que seria bonito que fuera y el día de la excursión como uno mas de la clase fuimos a ese caserón en medio de una montaña, no recuerdo bien como fue el viaje, poco es lo que recuerdo, la llegada y ver un caserón que ahora me parece que seria como un colegio o un internado en el que tenia unos largos pasillos, habitaciones con 5 literas , un gran salón para comer y un patio inmenso alrededor. Esa misma tarde cuando llegamos lo primero fue asignarnos las habitaciones yo estaba perdido completamente y al final me metieron en una en la que no conocía a nadie o eso me parecía porque la realidades que al final no sabia quien era de mi clase porque no se que me pasaba en esa época pero no me quedaba quienes eran de la clase o no. La cosa esta en que había que traer un trapo blanco porque al final de la convivencia nos iban a poner en el trapo un recuerdo, pero como suele pasar por los nervios se me olvido, suerte que en el mismo cuarto también estaba una niñita muy mona y que me dio uno que le sobraba, no se pero solo recuerdo que me pareció muy bonita y además iba a dormir en la litera de al lado. esa noche antes de dormir se empezaron a cambiar los chicos para ponerse el pijama y yo miraba asombrado como es que no les daba vergüenza, que reacción mas rara tenia yo entonces porque me sentía así de incomodo, les miraba pero quitaba la vista para no parecer extraño, yo claro esta me cambie por dentro del saco de dormir que consistía en esa época en una manta cosida por un lateral, por mis tonterías al comenzar la noche me puse ha intentar hacer el tonto con la amiguita de al lado y con tanta mala pata que la profesora que dormía en el mismo cuarto que nosotros quiso atajar de raíz bajando el colchón de la litera superior donde nos encontrábamos y haciéndome dormir a lado de ella. La verdad es que la odie esa y la siguiente noche en la que tampoco pude recuperar mi sitio en la parte superior de la litera y eso que le dije que me portaría bien, en esas mañanas después de dormir poco y enfadado iba a los baños que también eran duchas, y recuerdo que en esa época tenia ya el deseo de querer ver algún niño pero como siempre mi timidez hacían de las suyas y era como un rayo que duraba bien poco en cualquier lado y menos en los baños públicos en los que en mi vida escolar apenas pise. Al final no disfrute ni del desayuno que por lo especial que era ya entonces no quería ni mantequilla ni huevos ni fritos, y en los momentos de diversión yo estaba alejado de todos solitario y sin relacionarme con los demás y es que la reacción de esa profesora esa noche me quito las ganas de toda diversión que tenia o podía haber tenido. Al finalizar la excursión nos dieron los pañuelos con el estampado del caserón en color verde que aun tengo por ahí guardado, y que me hace recordar la primera excursión de mi vida. Estos momentos ahora me hacen reflexionar la soledad y timidez que ya en esa época tenía y que a lo largo de mi vida me fue acompañando, y que poco a poco por fin he podido superar.
Chaooo.
Comentario:
Los recuerdos nos alimentan porque nos dan las claves que nos permiten comprendernos. Haz de tus recuerdos tu bandera, joven Javier, la evocación de lo añorado da fuerza para no olvidar lo que somos.
Dijo el poeta: "Hojas del árbol caído jueguetes del viento son".
Dijo el poeta: "Hojas del árbol caído jueguetes del viento son".





