MI VIDA 2ª PARTE
En la época del colegio, realmente empecé con mal pie, en este caso con mal dedo porque antes de llegar al sitio nuevo a donde trasladaron a mi viejo, me pille el dedo y casi por Bocono llega a ser peor, así que durante unos meses estuve sin poder hacer lo mismo que los niños de la clase. Esos recuerdos me traen a al mente, mis primeros miedos y una vergüenza y timidez que nunca podré olvidar, la profesora me en lugar de enseñarme a hacer lo mismo que a los demás me hacia escribir números, y yo que ya me los sabia los hacia, cuando terminaba se los enseñaba y sin mediar palabra me mandaba a ver a la profesora de la otra clase, para que lo viera, yo no sabia de que iba el asunto si estaba haciendo algo mal o que es lo que pasaba, yo lo único que sentía era como si me estuviera mandando para ridiculizarme delante de la otra profesora, y eso me hacia sentir muy mal , incluso me quedaba afuera haciendo parecer que iba . Fue una sensación horrible.
En los siguientes cursos fue un poco mejor empecé a conocer a los otros niños y niñas, pero cayo para mi la bomba que después confirmo mis peores premoniciones, gafas, si necesitaba gafas yo que negué a diestra y siniestra que veía bien, me las pusieron. Los chicos ya no te trataban igual, ya no te piden jugar al fútbol, ni quieren estar con el que para ellos es el listillo, el bueno de la clase, te empiezan con los motes y te empiezan a hacer bromas. Lo único que no fue siempre porque me aisle era ese típico niño que se ve rondando solitario por el patio o sentado en algún sitio contemplando o intentando oír a los otros niños mientras juegan, se ríen , o hablan. Yo quería ser igual que ellos, eso me recordaba la situación que viví cuando tendría los 4 años en otro colegio, y yo miraba a los demás jugar, sin que nadie me pidiera si quería unirme a ellos. Era lo malo de ser nuevo, de ser tímido, de no conocer a nadie, ni que nadie estuviera ahí para ayudarte, para integrarte, para acercarte a los demás.
En los siguientes cursos fue un poco mejor empecé a conocer a los otros niños y niñas, pero cayo para mi la bomba que después confirmo mis peores premoniciones, gafas, si necesitaba gafas yo que negué a diestra y siniestra que veía bien, me las pusieron. Los chicos ya no te trataban igual, ya no te piden jugar al fútbol, ni quieren estar con el que para ellos es el listillo, el bueno de la clase, te empiezan con los motes y te empiezan a hacer bromas. Lo único que no fue siempre porque me aisle era ese típico niño que se ve rondando solitario por el patio o sentado en algún sitio contemplando o intentando oír a los otros niños mientras juegan, se ríen , o hablan. Yo quería ser igual que ellos, eso me recordaba la situación que viví cuando tendría los 4 años en otro colegio, y yo miraba a los demás jugar, sin que nadie me pidiera si quería unirme a ellos. Era lo malo de ser nuevo, de ser tímido, de no conocer a nadie, ni que nadie estuviera ahí para ayudarte, para integrarte, para acercarte a los demás.





