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DIARIO DE UN EXPLORADOR
Historia de ciencia ficción por entregas, desde la salida de la Tierra en busca de otro hogar para los humanos hasta...
Acerca de
Todo empezó cuando el calor fue excesivo y hubo que buscar una nueva estrella que alumbrara a la Tiera....
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28 de Junio de 3081



Nave Exploradora "NHE Buena Estrella". Foto oficial de la Agencia Espacial Terrestre.


¡Qué el diablo se lleve a los merot y a esos malditos skags amigos suyos!, y sobre todo que se los lleve cuanto antes.
Hace dos horas nos ha atacado una nave skag y hemos conseguido salir del apuro sólo gracias a la habilidad militar de Snorr. Yo hice simplemente de artillero de cola, como se dice en el argot de la profesión, lo que consiste en disparar manualmente todas las ramas que el piloto no pueda controlar con los mandos. Al final la derribamos, pero no fui yo el que acertó de lleno a la nave skag.
Snorr quería que la abordáramos para conseguir alguna información que pudiera resultarnos útil. Al final, cuando ya teníamos puestos los trajes espaciales, la nave skag se autodestruyó con una gran explosión que lanzó a la nuestra a una buena distancia. Afortunadamente, sólo hemos sufrido daños en la carcasa, y no creo que se quejen en la Tierra si regreso con la nave abollada.
Snorr no quería decírmelo por miedo a herir mi orgullo, pero desde que entramos en este área quería ser él quien pilotara permanentemente la nave por si surgía alguna emergencia. Al parecer, esa rata viajera ya sabía que los exploradores somos unos horribles pilotos de combate y caemos como moscas ante cualquier ataque. Prefiero no preguntarle si lo sabía por experiencia.
Ahora que se ha convertido en el piloto habitual de la nave ha tenido la delicadeza de recordarme que sigo estando al mando, porque la nave es mía. Si sigue así, puede que llegue a caerme bien y todo.
Me pregunto si la simpatía hacia alguien se basará en un sexto sentido que nos ayuda a prevenirnos de las personas que no son de fiar. A menudo decimos que éste o aquel no nos caen bien; no nos han hecho nada pero no nos caen bien; ¿no será porque percibimos algo que nos mueve a no confiar en esa persona?
Cuentan que cuando aún estaba permitido tener animales domésticos, algunos de ellos eran capaces de percibir las intenciones de los forasteros que llegaban a la casa, mostrándose alegres u hostiles dependiendo de lo que sintieran.
Me gustaría saber lo que hubiera opinado un perro o un gato sobre Snorr, aunque ahora ya no tiene importancia, porque aunque al final decida matarme ya habrá valido la pena su rescate: sin él nunca hubiera sobrevivido al ataque de la nave skag.
Cuando le he dado las gracias me ha dicho que nunca movería un dedo por salvar a un piojoso humano, y que lo había hecho por salvarse a sí mismo, así que parece no considerar saldada la deuda que tenía conmigo, y por lo que yo sé, no la saldará nunca, pues los viajeros piensan que toda acción posterior tiene origen en que alguien te ayudara a seguir viviendo para poder hacer más cosas.
No debería decir esto, y que el demonio me lleve por hacerlo, pero me siento más cómodo y seguro con Snorr que con Alexis, que era un tipo sensacional pero tan mal piloto de combate como yo. De haber seguido con él, a estas horas estaríamos dándole la razón al monumento de Marte que nos da por muertos.
Será por cabezonería, pero no tengo la más mínima intención de darle la razón a ese monumento.
La escuadrilla viajera está a sólo dos días de encontrarse con nosotros, pero tengo la impresión de que Snorr no abandonará mi nave hasta que lleguemos al lugar donde murió Silva.
Ardo en deseos de unirme a la flotilla viajera. Será una estampa histórica: una nave exploradora terrestre en formación cerrada con una escuadrilla militar de viajeros.
A mi extraño pasajero le sorprende mucho verme escribir sobre soporte físico, sobre papel. Lo más curioso es que no tengo ningún problema de intimidad, porque él es incapaz de leer este tipo de letra. Su sistema mental de asociación y reconocimiento de caracteres no es capaz de llegar a algo tan cambiante y arbitrario como son las letras manuscritas. La verdad es que muchos humanos tampoco serían capaces de entender lo que yo escribo....
Es precisamente nuestra capacidad de identificar como iguales cosas que en realidad son diferentes lo que más ha impresionado de la raza humana a otras civilizaciones. Aunque haya un montón de diferencias, basta con unos pocos rasgos comunes para que inmediatamente identifiquemos el objeto. Los viajeros y los vergessinos son incapaces de esa comparación analítica instantánea: ellos necesitan aprender a comparar y luego comparar voluntariamente, lo que les supone un mayor esfuerzo.
En estos días también me he enterado de que los viajeros duermen con los ojos abiertos, como los afiot del Planeta Rocoso, y es que esta gente parece desconfiada hasta para dormir.
Los afiot son muy poco amigos de la navegación interplanetaria, igual que los pipistrelli. Sólo podemos contar con ellos para que nos ayuden estratégicamente y con aprovisionamientos.
Por su parte, los sokoy del Planeta Verde seguirán con su piratería y atacarán por igual a las naves merot y a las nuestras. Desde que estalló su planeta de origen, alcanzado por un meteorito, andan por el cosmos como vagabundos, y como no tienen nada que perder, ni nada que agradecernos a nosotros o a los merot, no nos ayudarán en absoluto.
Siguiendo este recorrido por las razas inteligentes hay que hablar de los elf, que viven en un planeta del Sistema del Taller del Escultor. Son fuertes, valientes, decididos y nobles, pero en total no deben ser más de diez millones, así que su presencia es casi simbólica. Contra todo lo que digan los inventores de patrañas para consumo de masas, no se les dio ese nombre por su parecido con los personajes de un viejo cuento, sino porque el primer contacto con su civilización tuvo lugar con una base científica habitada por once individuos, y fue Berger, también Berger, el que trabó ése contacto.
Luego están los atalatá, que viven en una nebulosa llamada Oreja, por su especial forma. El nombre es ridículo, pero los humanos no estamos en condiciones de reírnos: cuando las demás civilizaciones se enteraron de que habíamos llamado Vía Láctea a nuestra galaxia la risa duró mucho tiempo. Los atalatá son muy numerosos, pero ni les gusta la guerra ni saben guerrear. Al no pasar de setenta centímetros de altura, aunque casi habría que decir diámetro, los atalatá nunca han podido medirse físicamente a otras civilizaciones. Teniendo en cuenta además que su cerebro no es tampoco ninguna maravilla, son presa fácil para cualquiera que quiera ponerlos bajo su yugo. Siguen siendo libres porque no producen nada de valor y porque su atmósfera es venenosa para todos los demás. Sólo los piratas sokoy atacan de vez en cuando a los atalatá, aunque más por falta de otros objetivos que por verdadero interés. En la misma nebulosa Oreja, pero en un alejado sistema, viven los omeya, que no viajan al espacio por razones religiosas. Todo su armamento es de superficie y su planeta está muy bien defendido, pero no servirán de mucha ayuda en esta guerra a no ser que algún grupo acorralado tenga que hacerse fuerte en alguna parte.
En Porgirsalt, siguiendo con el recuento, viven los ondiros, un pueblo con el que la Tierra tuvo muchos tratos comerciales; a ellos les interesaba nuestro óxido de silicio y a nosotros sus yacimientos metálicos. Nosotros tenemos montones de arena y ellos montones de metales, así que los intercambios fueron muchos y provechosos para ambas partes.
Sin embargo, en el terreno militar no son útiles porque son muy cobardes. Creen que no existe otra vida después de la muerte y se aferran a esta con todas sus fuerzas. Les importa más el vivir mucho que el vivir libres, así que no se puede contar con ellos para ir a una guerra, sea cual sea el motivo. Nunca habrá una razón suficientemente importante para que luchen.
Por cierto: fueron los ondiros los que provocaron el primer enfrentamiento entre humanos y viajeros, pues eran una colonia viajera y nuestros gobernantes quisieron negociar directamente con ellos, saltándose a la metrópoli, que ni corta ni perezosa atacó la Tierra sin previo aviso. Como logramos ganar aquella guerra, los ondiros pasaron a estar bajo nuestro dominio. Luego, durante el bloqueo, fueron otra vez colonia viajera, y después de nuevo nuestra, etc., etc. No me compadezco de ellos en absoluto: un pueblo que no está dispuesto a luchar por su libertad no merece disfrutar de ella.
De todas maneras ya habíamos tenido innumerables incidentes con los viajeros. Fueron la primera raza extraterrestre conocida (de ahí su nombre), y como resultó que no venían en son de paz, los humanos nos hicimos desconfiados hacia todo lo que viniera del espacio.
En Andrómeda, en el planeta Némesis, viven los nemesinos. Este planeta también fue descubierto por Berger, el más grande explorador de todos los tiempos, que tenía la desagradable costumbre de poner nombres terroríficos a todo lo que descubría. Los nemesinos son fuertes, valientes y relativamente numerosos, pero están bastante atrasados tecnológicamente. Por lo que me ha contado Snorr, los kneip les han provisto de naves y los viajeros de armamento, y ahora mismo están preparándose para participar en la guerra. En menos de un año estarán listos para enviar sus tropas a la batalla y autoabastecerse de armas y naves de combate. Estoy seguro de que serán una gran ayuda.
El otro planeta que descubrió Berger fue Kobold. Los kobold también lucharán. De hecho ya están luchando. Snorr dice que fueron los primeros en atacar a los merot y los primeros en proponer una alianza. Los humanos no llegamos a tener contacto con ellos, pero sabemos que sus naves son oscuras como nuestros lobos, pero mucho más rápidas. El problema reside en la escasa potencia de sus armas. Por lo que cuenta Snorr, a pesar de ello, los kobold llegaron a frenar a las patrullas merot y a detener el avance de los skag sin ayuda de nadie.
Lo malo es que hasta ahora sólo se han visto patrullas y el verdadero ejército viene detrás.
Ya sólo me faltan dos civilizaciones por mencionar: los aripacua de Nemo, que descubrió Silva, y los antalet de Samarkanda.
Los aripacua han defendido su planeta con artillería en los satélites, trampas, tres niveles de energía, subterráneos, túneles y mil trapacerías contra cualquier invasor, pero nunca se aventurarían fuera de su sistema. No hablan con nadie, bajo ningún concepto, y sus gobernantes han ocultado a la población la existencia de otras civilizaciones, así que si te acercas por allí te fríen y dicen que ha caído un meteorito. Y no es que sean malos, sino que llevan hasta el extremo la defensa del universal derecho a que les dejen en paz.
Los antalet son nómadas y van de planeta en planeta formando grandes convoyes, por lo que son muy vulnerables. Además, están mal armados y la tarea de defenderse a sí mismos supero ya sus escasas posibilidades, con lo que no cabe esperar mucho de ellos.
Luego están los viajeros, kneip y vergessinos. Los tres lucharán hasta el fin por su libertad.
Y faltan los humanos, que nadie sabe donde se han metido en este momento de necesidad. Su ayuda sería muy valiosa, pero sólo un humano, yo, se ha unido a la flota, y únicamente porque no tengo ni idea de cómo encontrar la Tierra. ¿Dónde se habrán metido los condenados humanos? Espero que la guerra no los pille por sorpresa.
Así pues, en estos momentos, hacen frente a los skag y los merot un ejército combinado formado por viajeros, vergessinos, kneip, elf y kobold, aunque muy pronto se unirán también a nosotros los nemesinos y quiero pensar que tarde o temprano también los humanos.
Ojalá.

No