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DIARIO DE UN EXPLORADOR
Historia de ciencia ficción por entregas, desde la salida de la Tierra en busca de otro hogar para los humanos hasta...
Acerca de
Todo empezó cuando el calor fue excesivo y hubo que buscar una nueva estrella que alumbrara a la Tiera....
Sindicación
 

28 de Agosto de 3081




El tiempo sigue pasando en medio de la nada: curioso problema si uno se pone a pensar en ello.
Sin embargo, no queda más remedio que sufrirlo. Nunca he aceptado la hibernación, y menos ahora que tengo con quién pasar las horas de inactividad.
Los viajeros también conocen la hibernación, peo la usan muy raramente, porque prefieren una muerte consciente a una inconsciencia indefinida. Lo sé porque el otro día se me ocurrió preguntarle a Snorr por qué no habían hibernado él y la tripulación de la nave cuando fueron derribados, y me contestó que era preferible morir a quedar abandonado en el espacio, conservando la vida durante dos siglos sin darse cuenta siquiera de que se está vivo. Como ellos creen que la muerte es un paso hacia otra forma de vida, lo que realmente les aterra es quedarse inconscientes por tiempo indefinido, o sea, a medio camino.
El modo en que los humanos nos aferramos a la vida es interpretado por los viajeros como una prueba de nuestra falta de fe. Si realmente creyéramos de todo corazón en otra vida no nos importaría ir a su encuentro, pero como dudamos, preferimos agarrarnos a lo que tenemos, aunque sólo sea para llegar a la consumación de nuestro destino, que es lo que más detestan los viajeros.
Ayer Snorr me contó un cuento maravilloso que había oído narrar a un antalet, aunque como está relacionado con toda la tramoya mitológica de su pueblo, supongo que me habrá contado la versión que circula entre los viajeros. Desde que viajamos en la nada hemos decidido contarnos historias para hacer más llevadera la soledad y apaciguar un poco la melancolía que asalta siempre a los que atraviesan esta clase de zonas.
Cuando Snorr me cuente alguno especialmente interesante, o yo invente uno lo bastante bueno, lo copiaré aquí para que no se pierda.
El que Snorr escuchó al antalet se titula Nar Daé, que significa algo así como la sombra del fuego.
Dice así:
Cuentan que hace mucho tiempo, cuando las estrellas todavía sonreían y las criaturas eran tan grandes de corazón que podían sentir en su interior el fuego de Attá, un capitán antalet se cansó de guerrear y regresó a su casa respondiendo a una voz que le llamaba desde hacía tiempo.
Pero cuando estuvo en su casa, entre los suyos, nada de lo que le rodeaba parecía haber sido el origen de la llamada, y la voz que escuchaba en su corazón seguía robándole el sosiego de sus noches y la fuerza de sus mañanas.
Trató de resistirse a su influjo y durante algún tiempo logró engañarse con la ilusión de que había desaparecido, pero simplemente había sido acallada por el ruido de sus negocios, sus vicios y sus querellas, y cuanto más disipada era su vida más potente parecía volverse la voz para tratar de imponerse a su ruido interior.
Pero una noche Edemón, que así se llamaba el capitán, cayó embriagado después de una fiesta y los sirvientes de su anfitrión lo sacaron a la calle, donde el silencio lo penetró hasta los huesos y lo obligó a enfrentarse consigo mismo.
Después de aquello, Edemón abandonó su casa y sus amigos, sus tierras y sus ganados y se fue a las montañas, donde comía lo que cazaba con sus propias manos y bebía el agua que querían regalarle los arroyos. Fue allí donde aprendió los secretos de la fuerza y las verdades del viento. Fue allí también donde supo de las cadenas de la duda y los látigos de la soledad. Y este conocimiento y este dolor hicieron de él un antalet realmente grande, pero no pudieron acallar la voz que clamaba desde su interior. Entonces Edemón, desesperado por no saber que era aquello que le robaba la paz, quiso enfrentarse a sí mismo y purificarse, y ayunó durante veinte días con sus noches para ver si el hambre obligaba a su corazón a no huir de la aflicción.
Dejó su vara y sus ropas, dejó sus sandalias y su anillo, y a la intemperie, sufriendo el viento y la lluvia, durante veinte días y veinte noches se enfrentó consigo mismo, pero no pudo saber que era aquello que tanto le afligía, y envuelto en la tristeza de su derrota tomó sus ropas, sus sandalias, su vara y su anillo y volvió a su casa.
Vio que sus padres, sus tierras y sus ganados no necesitaban de él y se fue en busca de sus guerreros tratando de hallar en la guerra lo que en el vicio, el silencio y la meditación no había encontrado. Y Edemón fue un valiente guerrero que lucho al frente de los suyos con una fuerza y un coraje que nunca se habían visto antes y que sólo Siltarion el Triste lograría igualar después.
Por bosques, prados y montañas persiguió a su enemigos, con cien fieras compartió guarida y de mil tormentas se hizo hermano. Incontables batallas libró e innumerables fueron los enemigos que derribó su espada, pero la guerra fue larga y dura y al final llegó la hora de su perdición.
El enemigo, que sabedor de su fuerza llevaba tiempo rondándole sin atreverse a atacarle, resolvió aprovechar la noche y la niebla para lanzar su asalto. Llegaron por sorpresa, con las caras pintadas de blanco y en el más absoluto silencio. Luego, cuando ya era tarde para los defensores, el aire se llenó con los gañidos de los asaltantes y empezó la carnicería. Aquel día cayeron todos los suyos. Sólo Edemón se salvó, porque se golpeó la cabeza al caer de una roca y lo tomaron por muerto.
Tres días, tres infinitos días tardó Edemón en reunir los cadáveres de los suyos en un sólo montón, y cada muerto que añadía era como si le mataran a él de la más terrible muerte que los Ugtadis guardan en sus mazmorras. Cuando hubo reunido todos los cuerpos les prendió fuego para que las bestias no se cebaran en ellos, y las llamas fueron tan altas que pareció que había surgido una montaña de fuego.
Entonces Edemón, arrodillado ante la pira donde ardían sus amigos, vio que las llamas no producían el habitual baile de espectros, sino que formaban una forma concreta en el suelo, una sombra con forma de mujer.
Edemón no quiso dar crédito a sus ojos pero, antes de que pudiera hacer nada, el crepitar del fuego se convirtió en un suave susurro que le dijo:
—Edemón, amado mío. Ha sido necesaria la muerte de los que más querías para que yo pudiera manifestarme. ¿Por qué me rechazas ahora?
Aturdido por la sorpresa el guerrero contestó:
—¿Quién eres tú, que surges de la nada y no tienes cuerpo?, ¿cómo sabes mi nombre?, ¿cómo puede llamarme amado alguien que necesita la muerte de los míos para hablarme?
El fuego pareció avivarse unos instantes antes de que la sombra respondiera:
—Yo soy Angala, tu espíritu guardián. La voz que tanto te llamó y que nunca tuvo una respuesta. Yo no surjo de la nada, surjo de ti, y no tengo otro cuerpo que el tuyo. Donde tu vas, yo voy, donde tú estás, yo estoy, a tu lado y en ti, porque es mi labor y mi destino acompañarte mientras duren tus días. Nada tengo que ver con las muerte de los tuyos, y me aflige tu dolor, pero he precisado de estas muertes para hablarte porque hace falta mucha fuerza para que un espíritu guardián pueda escapar de su silencio, y es tal la que desprenden al arder los corazones de tus guerreros que me ha permitido estar aquí para decirte que te amo, y que también tú me amas aunque hasta ahora no lo sabías.
Yo soy la respuesta a todas las preguntas que te atormentan, yo soy el amor que buscas, y saber que me quieres ha hecho posible que hoy me presente ante ti.
Búscame en tu interior y siempre me hallarás dispuesta a darte ese calor que no puedo brindarte con mi cuerpo. Yo me conformo con que pienses en mí, con que tengas un momento de cariño, una simple sonrisa para Angala, tu espíritu guardián, tu ferviente enamorada.
Entonces a Edemón se le abrieron los ojos y supo que cuanto había escuchado era verdad, supo que era cierto que estaba enamorado de su ángel guardián y que era ése el sentimiento que desde hacía tiempo le robaba la paz. Impulsado por lo que acababa de conocer se incorporó y se acercó al fuego hasta que la sombra estuvo a sus pies. Allí se arrodilló de nuevo y posó su mano sobre la mano que la sombra extendía hacia él, y al sentir su contacto se sintió tan lleno de paz, tan colmado de alegría, que se preguntó si existiría muerte peor que la vida sin ella.
Pero quiso saber más y le preguntó:
—¿Y cómo es posible que seas tú mi espíritu guardián y no uno de los ángeles de Attá?
La sombra pareció sonreír y contestó.
—Yo soy uno de los ángeles de Attá, pero no siempre ha sido así. Antes de ser espíritu fui mujer, y antes de ser mujer, espíritu, y así podría remontarme a los tiempos en que éramos sólo ideas en la mente de Attá. Lo mismo te ocurre a ti, que antes de ser Edemón fuiste el espíritu guardián de la criatura que yo era, y después de ser Edemón volverás a serlo, porque para entonces yo seré criatura, y así estaremos eternamente separados. Por eso te digo que yo soy un ángel de Attá como tú lo fuiste y volverás a serlo, pero ahora te amo, y no importa si se es ángel o criatura cuando se ama. Las llamas empiezan a extinguirse y yo he de irme, porque se agota la fuerza que sostiene mi voz.
Edemón se puso en pie y gritó:
—¡No!,¡no te vayas! Yo avivaré el fuego que te mantiene y me uniré a ti.
Y corriendo con decisión se arrojó a la pira, donde murió con la mayor sonrisa de felicidad con que nadie haya muerto jamás.
Y su espíritu se encontró con el de Angala, y juntos se unieron a los Gabilkim, los Inesperados, porque el amor es imprevisible y sólo los que luchan contra el destino pueden disfrutar de su caricia.


Una historia realmente bonita, ¿no es cierto? Yo he mirado a las estrellas, los fuegos más grandes que existen, pensando en Hannah, pero ninguna sombra me ha respondido. Quizás sea que aún no estoy dispuesto a quemarme en ése fuego. O quizás sea que mi ángel guardián ha muerto de pena al verme tan solo.

 
Comentario:
Gracias :D
He entrado hoy de nuevo (con pocas esperanzas) y me he encontrado con la sorpresa: sigues ahí.
Sigue adelante, me gusta tu diario. Suerte en la búsqueda.
 
Comentario:
Por ti he vuelto :-))))
 
Comentario:
¿No piensas seguir contándonos lo que pasó? ¿O es que llegaron naves skag o merot y estáis heridos? Cuentanos algo, por favor. El otro día leí tu diario entero y me gustó mucho, seguiré viniendo por aquí a ver si actualizas algo. Gracias.
No