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DIARIO DE UN EXPLORADOR
Historia de ciencia ficción por entregas, desde la salida de la Tierra en busca de otro hogar para los humanos hasta...
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Todo empezó cuando el calor fue excesivo y hubo que buscar una nueva estrella que alumbrara a la Tiera....
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18 de Septiembre de 3081





Hoy nos ha llegado la noticia de que el planeta de los viajeros ha sido atacado por los merot. La agresión fue repelida, pero hay muchas muertes entre la población civil. Snorr está muy apesadumbrado y dice que quiere tener una charla con los merot. Nada de achicharrarlos, nada de usar sus tendones para atar ganado, sólo tener una conversación. Me temo que pronto voy a ver a un viajero en acción: una verdadera fiera, y creo que me exigirá que yo también lo sea. Me pregunto si sabré ser una fiera.
Tiene que ser desesperante ir a la guerra y saber que los tuyos no están a salvo, que tal vez están muriendo indefensos en ese mismo momento en que tú no estás haciendo nada.
Snorr dice que esta no va a ser una guerra normal, como las de los humanos contra los viajeros. Cree que esta va a ser una guerra total, tan total que sólo se podrá ganar o morir, porque no valdrá la pena vivir después de la derrota.
Ha logrado convencerme de que armemos la nave en corso. Es un hecho simbólico, y aunque a mí me parece una tontería, Snorr lo considera muy importante, así que desde ahora la Esperanza es una nave corsaria que, lejos de su flota, atacará, destruirá y saqueará sin previo aviso a cualquier nave no amiga que encuentre en su camino.
Por lo tanto, voy en una nave pirata. De hecho, Snorr tiene intención de atacar no sólo a las naves enemigas sino también a todas las que no quieran colaborar con nosotros y lleven algo que pueda sernos de utilidad. A mí me da igual, porque no hay civilizaciones neutrales y sé que tenemos prioridad absoluta, así que nadie nos va a denegar la ayuda que pidamos. De todos modos, si hubiera problemas sabríamos hacer valer nuestra prioridad, y sobre todo nuestra artillería.
He hecho prácticas como artillero de cola y me he convertido en un buen tirador, así que ya no soy un peso muerto.
De todas maneras, Snorr quiere que nos desprendamos de la unidad geológica si encontramos más armamento que pueda ser dirigido por un sistema automático de puntería.
Ahora que me doy cuenta: hemos cambiado el nombre a la nave. Ya no es la Buena Estrella, sino la Esperanza, nombre mucho más acorde con nuestra realidad, me parece. No hay nada más gracioso que llamarse Esperanza cuando se va armado hasta los dientes.
Entre las noticias de hoy figuraba una muy alentadora sobre la entrada en acción de las dos primeras escuadrillas nemesinas. Al parecer son como rocas defendiendo sus posiciones, y aunque atacando no son tan buenos, con el tiempo mejorarán.
Esto no lo dicen las noticias, pero yo tengo la impresión de que la tormenta merot se está formando y el Mando no tienen ni idea de cómo detenerla. Sus vestiduras blancas se están extendiendo por todas partes como un cáncer, como los dedos de una mano que aún no se ha cerrado. Snorr piensa que lograremos no sólo que esa mano no se cierre, sino que tarde o temprano iremos a cortar la cabeza que la gobierna desde algún remoto mundo.
Yo no puedo ser tan optimista, pero espero que la furia de los negros merot no logre acallar la imaginación de los humanos, ni el indomable fuego de los viajeros, ni el brillo de los elf, ni el genio de los kobold, ni el valor de los nemesinos, ni la arrogancia de los sokoy, ni el insondable misterio de los kneip, ni tantas cosas irrepetibles que pueblan esta parte del Universo, incluida la repugnante cobardía de los ondiros.
Cualquier cosa es mejor que una uniformidad negra vestida de blanco: incluso una huida hacia adelante como la que estamos protagonizando en esta nave.

 
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Después de vacaciones, algo más...
 
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Sigo entrando cada día.
 
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sigue, anda
No