logotipo

img_google
DIARIO DE UN EXPLORADOR
Historia de ciencia ficción por entregas, desde la salida de la Tierra en busca de otro hogar para los humanos hasta...
Acerca de
Todo empezó cuando el calor fue excesivo y hubo que buscar una nueva estrella que alumbrara a la Tiera....
Sindicación
 

24 de Septiembre de 3081




Las torturas de los viajeros no han surtido efecto: los prisioneros merot han muerto sin decir palabra, ni sobre las razones de su repentino ataque ni sobre cualquier otro tema.
Cuando le he comentado a Snorr que me parecía abominable haber torturado a los prisioneros hasta la muerte me ha respondido con un corte de mangas antológico. Aprende deprisa las groserías humanas.
Lo que si han descubierto es que aunque los merot tienen una forma de pensar completamente independiente, han recibido una educación tan doctrinal y homogénea que todos piensan de la misma manera, lo que en realidad significa que el único que piensa es el que gobierna el sistema educativo. De esto se puede deducir también que son muy parecidas, si no idénticas, las circunstancias vitales de cada individuo, porque de otra manera no se explicaría tanta coincidencia. Al final va a resultar que nos estamos enfrentando a un pueblo lanar.
No quiero ni imaginarme lo que habrán hecho los viajeros para descubrir todo esto, porque, la verdad, no creo que lo hayan visto en una bola de cristal.
Snorr lleva dos días llamando por todos nuestros aparatos de comunicaciones para recabar noticias sobre la marcha de los acontecimientos. De momento sólo ha logrado ponerse en contacto con su propia gente y con los vergessinos, que no tienen nada que contar. Los kneip no hablan con nadie: se limitan a enviar comunicados sobre sus actividades. Lo mismo hacen los sokoy.
Desde que somos piratas he desarrollado cierta simpatía por los sokoy, aunque nosotros seamos unos piratas fracasados que no han localizado todavía ni un cochambroso asteroide con rastros de civilización.
Respecto al miedo que tenía antes a entrar en combate, puede irse a hacer puñetas a un gorila viudo. Ahora no le tengo miedo ni a la explosión de una supernova.
La comida se está haciendo otra vez terriblemente monótona. Espero que los elf tengan algo sabroso con que rellenar los depósitos de nuestra cocina de a bordo porque, si no, Snorr y yo vamos a acabar peleándonos para decidir quién se come a quién, y eso no parece una buena idea, sobre todo para mí.
Si esto acaba algún día y alguien pronuncia en mi presencia la palabra guisante juro que lo mataré. Juro que lo mataré.
Porque, la verdad, no me explico como una nave cargada con lácteos para diez meses, carne para seis y pescado para tres, puede estar abastecida de guisantes para cinco años. Será un alimento muy rico en todas las sustancias que les dé la gana a los de logística, pero creo que se han pasado.
O a lo mejor se equivocaron y llevo yo todos los guisantes de la flota. ¡Y es que además no me gustaron nunca!

 
Comentario:
Me he leido tu blog de cabo a rabo y me encanta. Sigue, por favor
No