Primer percance realmente gordo desde que emprendimos nuestro viaje hacia Ojos de Muerte.
Nos ha descubierto una patrulla skag y hemos sido atacados. Snorr se ha puesto a los mandos y yo a la artillería de cola. El combate duró casi un cuarto de hora. Hemos recibido algunos impactos y nos han destruido alredor del 20 % de la artillería, pero no tenemos daños en ningún punto vital.
Conseguimos destruir a tres de las cuatro naves de la patrulla, pero la cuarta logró huir y no tardarán en aparecer muchas más avisadas por la unidad superviviente.
Antes era imposible encontrar a esas hienas por la zona, pero las últimas noticias hablan de que han establecido alguna base en las proximidades de los dominios elf. Lamentablemente, hemos tenido que llamar al Mando para confirmar esa hipótesis, y los muy canallas han respondido que ya estaban al corriente, ¡pero nos lo dicen ahora!
Lo peor de todo es que los elf piden disculpas por no poder ayudarnos. Tienen sus fuerzas demasiado lejos y tardaremos nosotros menos en llegar a zona segura de lo que tardarían sus naves en venir a escoltarnos. Gracias a eso estaremos solos hasta el día 23, cuando llegaremos a Falador, y a la vista de la situación haremos los posible por llegar antes, aunque haya que arriesgarse con la navegación un poco más de lo que yalo estamos haciendo, que no es poco..
La otra novedad es que, al fin, Snorr se ha salido con la suya y hemos pintado la nave de negro. Llevo un mes negándome sistemáticamente a cambiar el blanco con rayas rojas y azules de mi nave exploradora por el negro boca de Infierno de los viajeros, pero después de ver cómo pilotaba durante la batalla no he tenido fuerzas para decirle otra vez que no.
No me parecía ni razonable ni de buen agüero pintar de negro una nave llamada Esperanza, pero al fin y al cabo hay que reconocer que el negro es una ayuda para la lucha a corta distancia.
Ahora mi pobre nave exploradora es una nave humana, con silueta de nave humana y pintada a toda prisa de color viajero. En circunstancias normales, un viajero me atacaría pensando que el color es un disfraz y un humano también me atacaría pensando que se trata de una nave capturada por el enemigo. Genial.
Como concesión, y para darme a entender que sigue siendo mi nave, Snorr ha dibujado en un costado la flecha alada de los exploradores y en el otro el emblema humano de los piratas, la tradicional calavera con dos tibias cruzadas.
El condenado viajero quería entrar en una de las naves skag destruidas para coger su aparato de comunicaciones y tratar de interceptar sus mensajes, pero se impuso mi prudencia y decidimos finalmente no perder las horas necesarias para hacerlo. Con pintar ya era más que suficiente, por mucho que diga Snorr que huir a todo prisa es una muestra de debilidad animaría a los skag en su persecución. En realidad lo del tiempo es lo de menos: las naves skag llevan tres tripulantes y lo más probable es que si la nave quedó entera sobrevivieran al menos dos de ellos. Para abordarla tendríamos que ir los dos, y si en ese momento vuelven a aparecer los skag, estamos perdidos.
Snorr se ofreció a ir él solo, pero el problema es el mismo, porque si vinieran los skag yo tendría que largarme y dejarlo abandonado, y si piloto yo la nave me machacarán en menos de lo que un electrón tarda en recorrer su orbital.
La otra solución, que vaya yo solo, también es un perfecto suicidio, porque al fin y al cabo yo soy un explorador y no un soldado, así que es natural que no sepa hacer ciertas cosas. La opinión de Snorr sobre los tipos que no se atreven a abordar solos una nave derribada es mejor no reproducirla aquí: creo que heriría la sensibilidad de una serpiente venenosa.
El episodio ha terminado con la destrucción de las tres naves skag para que no haya supervivientes. Odio los cochinos métodos de los viajeros, pero reconozco que es la única manera de no volver a encontrarme a los mismos tipos pilotando otras naves.
Esta guerra es una mierda.