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DIARIO DE UN EXPLORADOR
Historia de ciencia ficción por entregas, desde la salida de la Tierra en busca de otro hogar para los humanos hasta...
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Todo empezó cuando el calor fue excesivo y hubo que buscar una nueva estrella que alumbrara a la Tiera....
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22 de octubre de 3081




Estos cinco días han sido los más intensos de mi vida. No sé cómo empezar, aunque tal vez sería bueno comenzar diciendo que de la artillería auxiliar ya no funciona nada; de la principal, gobernada por Snorr, el piloto, sólo funciona el 50 % y de la de cola, la mía, sólo es operativa el 30 %.
En el lado positivo están las diecisiete rayas que tenemos ahora en la carcasa.
He perdido varios kilos a causa de la tensión y la actividad constante. Incluso Snorr sudaba copiosamente, agarrado a los mandos con todo su empeño. Le he oído gritar de emoción, pero no me pareció extraño, porque yo también gritaba.
Ya habíamos derribado tres naves cuando fuimos alcanzados por los disparos frontales de la nave que capitaneaba la escuadrilla skag. Snorr perdió el control unos instantes y fuimos alcanzados de nuevo. Afortunadamente la Esperanza es una nave grande y dura y los daños no fueron cruciales.
Nos atacaron tres naves más, pero la escasa potencia de fuego auxiliar que nos quedaba derribó a una de ellas. Los cazas son mucho más ligeros y maniobrables, pero también mucho más frágiles y basta un sólo impacto para acabar con ellos.
En esos momentos, de las doce naves que se habían lanzado sobre nosotros quedaban ocho y estábamos bastante tocados, pero podíamos seguir luchando.
Las ocho unidades se agruparon para lanzar un ataque definitivo, pero Snorr hizo algo que nunca olvidaré: cargó frontalmente contra ellas, orientando hacia el grupo todo nuestro potencial de fuego. Fuimos alcanzados otras dos veces, una de ellas justo delante de mí. Tengo la cara chamuscada por el impacto y se me han quemado las pestañas y las cejas, pero no importa: destruimos otros cuatro cazas enemigos. Entonces, cuando las cuatro naves restantes iban a rematarnos aprovechando nuestra escasa potencia de fuego, aparecieron los elf en sus brillantes naves blancas. Llevaban una estrella como fondo y no se hicieron visibles hasta el final. No alcanzo a saber cómo lo hicieron pero las cuatro naves skag fueron abatidas en cuestión de segundos. Fue algo impresionate: algo parecido a un orgasmo militar producido por la victoria.
Ahora las dos naves elf, ¡que sólo son dos!, nos escoltan hasta Falador, donde llegaremos mañana. Allí repararán nuestra nave y nos darán provisiones además de la valiosa información que esperamos.
Después de esto, Snorr y yo nos sentimos algo más que compañeros de viaje y nuestra nave, de forma humana y color viajero, empieza a ser algo más que un maldito cacharro. Ahora es nuestro maldito cacharro.

 
Comentario:
No, no juego estrategia, salvo si le llamas estrategia al ajedrez, que eso sí que lo juego un poco.

Ya está puesto el trozo para el lunes.

Salud
 
Comentario:
Hola,

Soy yo otra vez. ¿podrías poner algún trozo más para el lunes?

Gracias
Pues
 
Comentario:
esto...juegas estrategia?
No