Otra vez el espacio. Ahora que estamos de nuevo entre las estrellas me parece mentira que haya estado alguna vez en Falador, bebiendo con los elf y escuchando sus canciones. ¡Hay que ver lo efímeras que son las cosas! De los skag, ni rastro, y el único mensaje recibido al respecto indica que han abandonado completamente esta zona, así que avanzamos ahora un poco más tranquilos.
Hemos estado probando los cazas. Primero salimos de uno en uno para no dejar la nave sola, pero luego salimos juntos para aprender mejor a pilotarlos. Utilizando el sistema de pruebas Snorr me ha derribado setenta y cuatro veces, pero yo he conseguido abatirle en tres ocasiones, y poco a poco me estoy convirtiendo en un piloto de verdad. Lo que aún es imposible para mí es ponerme a los mandos de una nave como la Esperanza, mediana como nave exploradora pero inmensamente grande como nave militar. Aún no comprendo como logra Snorr que no nos destruyan completamente. El haber recibido hasta ahora sólo daños menores no sé si será una cuestión de pericia o más bien se tratará de un milagro.
La Esperanza es un montón de veces mayor que un caza Skag, y aunque es tan rápida como ellos tiene mucha menos maniobrabilidad. En lo único que tenemos ventaja, una gran ventaja, es en nuestra potencia de fuego. En resumen, somos un mastodonte rápido, patoso y bien armado que se ha salvado de pura casualidad de quedar flotando en el espacio, y que ahora se ha convertido en base de dos cazas elf que salen de las bodegas de la basura (¡las únicas con compuertas automáticas!).
hasta ahora no ha habido novedad respecto a los skag, merot u otras alimañas semejantes. Ni siquiera necesitamos ser piratas: los elf han llenado nuestras bodegas para una buena temporada. No obstante Snorr piensa que si encontramos algo debemos atacarlo, porque un pirata no ataca sólo por codicia, sino también por placer.
Yo, la verdad, no siento ese placer de Snorr de darle gusto a los cañones, pero supongo que no hay nada que oponer a participar aún más activamente en esta guerra. Para Snorr participar en la guerra es destruir, arrasar, machacar, y no le parece suficiente lo que estamos haciendo. Yo, personalmente, entiendo que la prioridad es evitar la forma pasiva de esos verbos.
Allá cada cual con sus manías.