It's A Party And I Cry I Want You
Acabo de llegar de una fiesta de la que hubiera deseado marcharme desde que entré por la puerta. Lo peor es que mi instinto me decía que no fuera desde que Iban me había invitado... ¿por qué pasaré de mi instinto a veces?
Anoche Iban me pidió por favor que fuera con él a dicha fiesta, la daba una amiga de su hermana y no quería ir solo, a él tampoco le apetecía mucho ir (ese instinto) pero se veía en el compromiso diciendo que no. La cuestión es que yo le dije sin problemas, no sé si porque estaba deseando irme a dormir o por hacerle el favor. Siendo sincero creo que me movía algo más egoísta, distraerme después de lo de ayer.
Cuando hablamos de nuevo por la mañana seguíamos sin ganas de ir... entre otras cosas porque por la noche también tenía el cumpleaños de Nayra si ya me ponía a beber desde las cuatro de la tarde qué sería de mi hígado a las doce de la madrugada. Aún así comenzamos a animarnos.
Se preveía un alto contenido gay en la fiesta, ya que la hermana de la anfitriona era lesbiana, y bueno, nos emocionamos un poco. Ya sé que los dos tenemos pareja, pero oye saber que aún puedes ligar... y ver un poco de ganado no hace mal a nadie. Aunque bueno, también sonaba un poco raro... mil tíos homosexuales y borrachos en una casa desde las tres de la tarde, verano, calor... ¿no suena un poco a que íbamos a una orgía?
Decidimos simplemente si eso tontear un poco, cogernos un buen pedo para empatar con el cumple de Nayra y si comenzaba la orgía, seguir bebiendo sin que ninguna sustancia interna del cuerpo nos salpicara. En caso de animarnos, pos voyeurismo y paja, atarnos a una silla hubiera atraído mucho morbo jajajaja.
Discutimos mediante una hora la ropa que llevaríamos puesta (a veces nos comportamos como niñas de quince la verdad), y decidimos ir finalmente casuales pero guapos, con algo que nos sirviera tanto de tardeo como luego para la noche... sí, complicado de conseguir, pero no imposible.
LLegamos a la fiesta puntuales y desde que miré a las dos chicas de la puerta me arrepentí de haber ido y de haber malgastado una hora de mi vida en pensar en mi ropa. Una de las chicas era la anfitriona y la verdad que era la más normal del todo el cotarro, la otra... ejem, esa camisa rosa con unas cosas colgando sobre el pecho y esas cholitas que regalan con la Ragazza hacían un conjunto único e inigualable, sobre su maquillaje de putón de instituto... mejor dejarlo en un punto a parte.
A medida que nos iban a presentarnos al resto de los invitados mi chip sobre la moda se requemaba. ¿Ibán que hacemos aquí? no dejaba de repetirme. Las chicas iban horrorrosas, o eran muy gordas e iban apretadas o eran muy delgadas y se creían Beyoncé. Lo peor que todas no dejaban de tocarse las tetas unas a otras, ¿una especie de ritual?
Referente a los chicos, ejem, la moda quedó obsoleta hace años en sus vidas, camisas de Bob Marley sin mangas, gorras hacia atrás, calcetines subidos hasta la pantorilla, barbas de cinco días, vaqueros raídos... ¿QUÉ PINTABAMOS ALLÍ?
Había un grupo de chicas escondidas en un salon, viendo la tele... ahora hubiera deseado unirme a ellas en vez de querer integrarme con el grupo y conversar. Cerveza en mano nos sentamos con la chica que parecía más amigable y que era el centro de atención.
La piva tenía sus monólogos hecho y no nos dejaba hablar, preguntaba cosas como: ¿Cómo se llama tu novio? ¿Dónde está? ¿Y que hace allí? ¿Y su familia lo sabe? ¿Y la abuela?... A QUIEN COÑO LE IMPORTA LA ABUELAAAAAAAAA
La chica tenía como complemento audiovisual a un chico, claramente gay que sólo se dedicaba a reír gesticulando demasiado y como si fuera la última vez que se iba a reír en su vida. Él también era único, pantalón vaquero corto dos tallas menos a la suya creando que su bulto, que no era tanto como él quería conseguir, estuviera sin respiración... aunque su barriga tapaba muchas veces su entrepierna.
Momentos de enajenación mental y evación mirando lo ¿bonito? que era todo. Siendo sincero, la casa se le podía sacar mucho partido, pero los dueños se habían empeñado en pintar la casa en un trapeado rosa y blanco, que estaba mal hecho y no lucía. El patio donde nos encontrabamos aún estaba en obras y el cuadro que formamos era lamentable. Yo dándole patadas a la silla de Ibán mientras aquella no dejaba de hablar y el otro reía, otros en una esquina fumándose un porro, los niños corriendo tras un perrito pulgoso y el roswailer ladrando en la habitación donde se encontraba encerrado, otros comiendo chuletas y salchichas por otro lado fumándose otro peta...
La tertuliana paró su monoconversación para indicarnos que iba al baño al mear y que fuéramos con ella... Animados por la cerveza fuimos con ella como si en pleno pasillo fueramos a hacer una coreografía. Cuando cogió su bolso me percaté como sacaba y escondía un bote de esos donde se meten los carretes de fotos y me imaginé para qué íbamos al baño. Hice señas a Ibán para indicarle que esta gente iba a esnifar.
Nunca se dio cuenta de mis señas, tendría que haber sido más explicito, quizá ponerme el dedo en la nariz y aspirar no fue suficiente... ejem ejem.
Nos metimos dentro del baño y como supuse, la chica sacó la coca del bote. Al principio respiré más tranquilo cuando le quitó el tabaco a un cigarillo y sacó un poco de coca para ponérsela, bueno, un bazuko no es nada, pensé. Pero me equivoqué.
Hicimos el ridículo por dos veces, primero ella le preguntó a Ibán: ¿tienes identidad?, refiriéndose claramente al DNI, a lo que él contestó: Claro, me llamo Ibán
El gay risitas le pasó su tarjeta de descuento de Springfield y ella comenzó a partir las rayas. El comenzó sacó papeles del bolso y vino la segunda parte embarazosa, por mi parte esta vez.
- ¡Ay, este aprovecha y hace limpia en el bolso! - dije con un tono mariquita chungísimo.
Me miraron sin comprender, y el gay risitas comenzó a preparar el canutillo para tirar...
Nos convidaron a las rayas y sin pensarlo dije que pasaba, me sientan mal, alegué, siempre que tiro me descompongo todo y estoy muriéndome . No creo qiue se lo tragaran, pero me hizo escapar de la situación.
Ibán dudo sólo un momento antes de decir que pasaba también, con un simple no quiero tirar.
Al salir del baño Luis me llamó al móvil y lo cogí desesperado, le mantuve al teléfono una media hora deseando que nunca me colgara. Ibán vino a dar conmigo en el salón donde me encontraba haciendo que hablaba por su móvil también, fue entonces cuando ideamos la fuga.
Podríamos haber huído sin más pero decidimos mentir, decirle a la anfitriona que teníamos que irnos debido al cumpleaños de Nayra, que primero ibamos a cenar y luego de marcha, se lo tragaron.
Estabamos fuera de la casa sin despedirnos de nadie en menos de un minuto.
Veamos que tal esta noche con Nayra.

Anoche Iban me pidió por favor que fuera con él a dicha fiesta, la daba una amiga de su hermana y no quería ir solo, a él tampoco le apetecía mucho ir (ese instinto) pero se veía en el compromiso diciendo que no. La cuestión es que yo le dije sin problemas, no sé si porque estaba deseando irme a dormir o por hacerle el favor. Siendo sincero creo que me movía algo más egoísta, distraerme después de lo de ayer.
Cuando hablamos de nuevo por la mañana seguíamos sin ganas de ir... entre otras cosas porque por la noche también tenía el cumpleaños de Nayra si ya me ponía a beber desde las cuatro de la tarde qué sería de mi hígado a las doce de la madrugada. Aún así comenzamos a animarnos.
Se preveía un alto contenido gay en la fiesta, ya que la hermana de la anfitriona era lesbiana, y bueno, nos emocionamos un poco. Ya sé que los dos tenemos pareja, pero oye saber que aún puedes ligar... y ver un poco de ganado no hace mal a nadie. Aunque bueno, también sonaba un poco raro... mil tíos homosexuales y borrachos en una casa desde las tres de la tarde, verano, calor... ¿no suena un poco a que íbamos a una orgía?
Decidimos simplemente si eso tontear un poco, cogernos un buen pedo para empatar con el cumple de Nayra y si comenzaba la orgía, seguir bebiendo sin que ninguna sustancia interna del cuerpo nos salpicara. En caso de animarnos, pos voyeurismo y paja, atarnos a una silla hubiera atraído mucho morbo jajajaja.
Discutimos mediante una hora la ropa que llevaríamos puesta (a veces nos comportamos como niñas de quince la verdad), y decidimos ir finalmente casuales pero guapos, con algo que nos sirviera tanto de tardeo como luego para la noche... sí, complicado de conseguir, pero no imposible.
LLegamos a la fiesta puntuales y desde que miré a las dos chicas de la puerta me arrepentí de haber ido y de haber malgastado una hora de mi vida en pensar en mi ropa. Una de las chicas era la anfitriona y la verdad que era la más normal del todo el cotarro, la otra... ejem, esa camisa rosa con unas cosas colgando sobre el pecho y esas cholitas que regalan con la Ragazza hacían un conjunto único e inigualable, sobre su maquillaje de putón de instituto... mejor dejarlo en un punto a parte.
A medida que nos iban a presentarnos al resto de los invitados mi chip sobre la moda se requemaba. ¿Ibán que hacemos aquí? no dejaba de repetirme. Las chicas iban horrorrosas, o eran muy gordas e iban apretadas o eran muy delgadas y se creían Beyoncé. Lo peor que todas no dejaban de tocarse las tetas unas a otras, ¿una especie de ritual?
Referente a los chicos, ejem, la moda quedó obsoleta hace años en sus vidas, camisas de Bob Marley sin mangas, gorras hacia atrás, calcetines subidos hasta la pantorilla, barbas de cinco días, vaqueros raídos... ¿QUÉ PINTABAMOS ALLÍ?
Había un grupo de chicas escondidas en un salon, viendo la tele... ahora hubiera deseado unirme a ellas en vez de querer integrarme con el grupo y conversar. Cerveza en mano nos sentamos con la chica que parecía más amigable y que era el centro de atención.
La piva tenía sus monólogos hecho y no nos dejaba hablar, preguntaba cosas como: ¿Cómo se llama tu novio? ¿Dónde está? ¿Y que hace allí? ¿Y su familia lo sabe? ¿Y la abuela?... A QUIEN COÑO LE IMPORTA LA ABUELAAAAAAAAA
La chica tenía como complemento audiovisual a un chico, claramente gay que sólo se dedicaba a reír gesticulando demasiado y como si fuera la última vez que se iba a reír en su vida. Él también era único, pantalón vaquero corto dos tallas menos a la suya creando que su bulto, que no era tanto como él quería conseguir, estuviera sin respiración... aunque su barriga tapaba muchas veces su entrepierna.
Momentos de enajenación mental y evación mirando lo ¿bonito? que era todo. Siendo sincero, la casa se le podía sacar mucho partido, pero los dueños se habían empeñado en pintar la casa en un trapeado rosa y blanco, que estaba mal hecho y no lucía. El patio donde nos encontrabamos aún estaba en obras y el cuadro que formamos era lamentable. Yo dándole patadas a la silla de Ibán mientras aquella no dejaba de hablar y el otro reía, otros en una esquina fumándose un porro, los niños corriendo tras un perrito pulgoso y el roswailer ladrando en la habitación donde se encontraba encerrado, otros comiendo chuletas y salchichas por otro lado fumándose otro peta...
La tertuliana paró su monoconversación para indicarnos que iba al baño al mear y que fuéramos con ella... Animados por la cerveza fuimos con ella como si en pleno pasillo fueramos a hacer una coreografía. Cuando cogió su bolso me percaté como sacaba y escondía un bote de esos donde se meten los carretes de fotos y me imaginé para qué íbamos al baño. Hice señas a Ibán para indicarle que esta gente iba a esnifar.
Nunca se dio cuenta de mis señas, tendría que haber sido más explicito, quizá ponerme el dedo en la nariz y aspirar no fue suficiente... ejem ejem.
Nos metimos dentro del baño y como supuse, la chica sacó la coca del bote. Al principio respiré más tranquilo cuando le quitó el tabaco a un cigarillo y sacó un poco de coca para ponérsela, bueno, un bazuko no es nada, pensé. Pero me equivoqué.
Hicimos el ridículo por dos veces, primero ella le preguntó a Ibán: ¿tienes identidad?, refiriéndose claramente al DNI, a lo que él contestó: Claro, me llamo Ibán
El gay risitas le pasó su tarjeta de descuento de Springfield y ella comenzó a partir las rayas. El comenzó sacó papeles del bolso y vino la segunda parte embarazosa, por mi parte esta vez.
- ¡Ay, este aprovecha y hace limpia en el bolso! - dije con un tono mariquita chungísimo.
Me miraron sin comprender, y el gay risitas comenzó a preparar el canutillo para tirar...
Nos convidaron a las rayas y sin pensarlo dije que pasaba, me sientan mal, alegué, siempre que tiro me descompongo todo y estoy muriéndome . No creo qiue se lo tragaran, pero me hizo escapar de la situación.
Ibán dudo sólo un momento antes de decir que pasaba también, con un simple no quiero tirar.
Al salir del baño Luis me llamó al móvil y lo cogí desesperado, le mantuve al teléfono una media hora deseando que nunca me colgara. Ibán vino a dar conmigo en el salón donde me encontraba haciendo que hablaba por su móvil también, fue entonces cuando ideamos la fuga.
Podríamos haber huído sin más pero decidimos mentir, decirle a la anfitriona que teníamos que irnos debido al cumpleaños de Nayra, que primero ibamos a cenar y luego de marcha, se lo tragaron.
Estabamos fuera de la casa sin despedirnos de nadie en menos de un minuto.
Veamos que tal esta noche con Nayra.
