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Diario de un medico
Apuntes sobre casos dificiles de digerir por las mentalidades logicas
Acerca de
Preocupado por todo lo me rodea.Me hago preguntas constantemente desde las mas simples hasta algunas muy complicadas. Rosca Izquierda. Destructor de Paradigmas. No creyente. Medico en cuerpo y alma. Me preocupan mis pacientes.Me preocupan sus motivaciones.Trato de justificarlos
Sindicación
 
HISTORIAS DE PACIENTES


BOCIO

Cada paciente tiene su versión de los hechos,independientemente de lo que pensemos nosotros los médicos.A los hechos me remito:
Paciente femenina de 76 años de edad, con tumoracion visible en parte anterior de cuello, compatible con patología de tiroides ( Bocio ).
La sonografía demostró la susodicha patología sin lugar a dudas, al preguntarle a la paciente si ella no había notado el crecimiento en su cuello ella pasó rápidamente a contarme que cuando era una niña de unos 10 años de edad, estando con sus hermanitas recogiendo guandules ( gandules ), cargó un saco sin ayuda de nadie y eso le provocó que " se le hundiera el cuello ".
Como vemos esta paciente al igual que la gran mayoría de los pacientes en Republica Dominicana, en primer lugar ,evaden responder directamente a las preguntas que les hacemos y en segundo lugar, suelen tener una elaborada y a veces complicada y absurda teoría sobre las causas de sus males.
Lo peor de todo es que si uno intenta con amabilidad explicarle a la paciente que esa no es la razón de sus males, suelen sonreir socarronamente, indicandole claramente al médico de que el equivocado es uno y que ellos están más que convencidos de " su verdad ". En otros casos discuten con vehemencia la exactitud de sus razones.
Pienso que esa es parte de la razón de que muchos de mis colegas, no explican, no hablan con los pacientes y terminan pensando que no vale la pena hacerlo, pues nada ni nadie les va a convencer de que están equivocados

 
La Falsa Seguridad





En el ejercicio médico clínico es muy dificil estar seguro de nada. La ciencia es duda, inseguridad, aunque los receptores de nuestras decisiones- los pacientes- no lo captan o por lo menos parecen no captarlo. Ellos creen que esto es un acto de fé, en realidad, la mayoría lo cree así, es decir, vienen al médico porque creen que van a ser curados de ahí el gran desencanto que existe cuando hay un fallo diagnóstico.

La fé ya se sabe, no duda, por tanto es de fácil asunción, la ciencia se basa en la duda, no nos creemos nada, hasta demostración en contrario.

Siempre hemos mantenido y practicado la tesis de que el médico debe tener la ¨ lengua pesada ¨ , con ello lo que queremos expresar es que cuando el médico deba pronunciarse sobre un caso particular, debe tener el máximo de pruebas clínicas, analitícas o imagénologicas, que le permitan emitir un juicio ponderado y a ser posible, lo más cercano posible a la realidad.

El problema aparece porque tanto el paciente o sus allegados, desean un juicio rápido o mejor aún una curación inmediata, cual si de un acto de hechiceria se tratase. Esa presión social provoca la emisión de juicios clinicos equivocados, con los subsiguientes errores de tratamiento y al final, el fracaso de toda la operación. Esto sucede con harto frecuencia, por suerte para muchos médicos y para muchos pacientes, el cuerpo se encarga de resolver la enfermedad por si mismo y en muchísimos casos nuestra intervención como profesionales es más de seguimiento del caso o en todo caso de ¨ayuda ¨para que la enfermedad dure menos.

De todos modos este concepto de ¨ayuda ¨en la enfermedad es la actitud correcta y debe ser la que asuma el verdadero profesional médico, piensese sino en los grandes exitos de los médicos de cabecera , tan añorados por todos, su actitud era de observación del curso clínico natural de cada enfermedad, eso sí, al pie de la cama del enfermo, eso le daba la oportunidad de tener en cada momento bajo un cierto control cada síntoma y así ¨ayudaban ¨efectivamente para que el enfermo se recuperara.

Siempre hemos pensado que es de arrogantes el creer que el medico cura enfermedades, más bien creemos que ¨ayudamos ¨a que el cuerpo se cure a si mismo.

Asegurar los contrario puede traer muchas sorpresas desagradables y por lo menos desprestigiar al médico aunque haya actuado de buena fé.

En un caso reciente una muchacha de 28 años fue diagnostica- da por mí de quiste de Tiroides, acudió a un cirujano, el cual de forma correcta le hizo punción bajo anestesia local y entonces cometió el error de asegurar a la paciente, muy ufano, que eso no volvería a apa- recer más. Unos meses más tarde le realizo una nueva sonografía de control y tenía una lesión quistica, tabicada, de mayor tamaño que la anterior.

Expongo el caso para demostrar que no podemos erigirnos en profetas que pronostican el futuro, hay que ser prudentes y acudir a las estadísticas que nos dicen que existen un porcentaje de pacientes que les reaparece la lesión y otros a los cuales no les reaparece.
 
SOBRE LAS ENFERMEDADES


Bajo los predicamentos de la religion judeo-cristiana la enfermedad ha sido calificada desde siempre como el castigo a nuestros pecados, comenzando por el famoso pecado original, cuya originalidad aún des- conozco e incluso cuál fué realmente el dichoso pecado. Para mi pobre entendimiento, llega la pobre luz de la verdad y me dice que Adán y Eva fueron castigados con la expulsión del Paraiso y a sufrir enfermedades , dolor al parto para la mujer y a conseguir alimentos con el sudor de su frente, por haber osado comer el fruto del arbol de la vida, del arbol de la ciencia del bien y del mal, entonces la condena fue por querer saber , por querer obtener sabiduría, por , en suma , saber que somos, de donde venimos y para donde vamos y, sobre todo, que objeto tiene nuestra presencia en este minusculo y apartado rincón del Universo.
Bajo esos principios, el pecado original lo asumo con responsabi- lidad , creo que todos los seres humanos debemos aprender,conocer, averiguar, investigar todo lo que esté a nuestro alcance, para poder soportar esta vida a la cual no fuimos llamados voluntariamente. Ese es un principio elemental, que, además, no creo tenga nada que ver con la tan traida y llevada manzana de Adán, sino con la necesidad humana de saber todo lo de su entorno y sastifacer la tendencia innata del conocimiento, así a sido siempre y así será por siempre, mientras la humanidad habite este planeta, a despecho de creencias religiosas de tal o cual origen.
Bajo ese mismo predicamento las enfermedades han sido tratadas como “pecados” o como posesiones demoníacas. Bajo el primer calificativo los enfermos o pecadores debían ser “ liberados “ de sus males que eran consecuencias de sus “ desvíos pecaminosos” con castigos fisicos y psicologicos para así conseguir su curación, o , en su defecto, que a su muerte , su alma fuera “ liberada ” .Como se comprenderá los exitos eran sumamente limitados ya que el diagnos- tico era erróneo.Cuando el diagnostico era de posesión por el demonio, los métodos y castigos eran verdaderamente demoníacos, dando rienda suelta a toda una pandilla de torturadores maníacos- sadistas que hacían “ salir a los demonios que causaban la enferme dad ” , si en el intento el enfermo moría, se consideraba que lo libera- ban de las garras demoníacas y todos quedaban muy contentos.
Con esos antecedentes se comprenderá el largo camino que ha tenido que recorrer la humanidad hasta acercarse aunque sea leve- mente a la verdaderas causas de las enfermedades, aún hoy día, existen multitud de supersticiones que impiden la cabal comprensión de muchos males humanos y por ende, llevan a la práctica de “ cura- ciones “ al margen de lo conocido cientificamente. En la actualidad, con el advenimiento del nuevo milenio, han tenido un fantastico impul- so, la presencia de multiples productos naturales que, bajo el precep- to de que al ser naturales , no hacen daño, están teniendo unos exitos de ventas fabulosos. Lo primero que hay que decir al respecto es que la falacia de que por ser naturales no hacen daño, debe ser derribada de una vez por toda, ya que implica un grave riesgo de salud para mi- llones de seres humanos. Existen multitud de productos naturales que son venenosos o que producen tantos o mas efectos secundarios indeseables que los fármacos aprobados oficialmente, pero hay más, hay un gran peligro en ingerir un conglomerado de productos diversos bajo la forma de una infusión de una raiz o de las hojas de tal o cual planta. La cantidad de productos activos que eso conlleva es verdade- ramente un riesgo para la salud. En la medicina oficial, seria, científi- ca, se considera un riesgo innecesario la mezcla de diversas substan- cias en una misma preparación, debido sobre todo a las interacciones medicamentosas que en muchas ocasiones o no son bien conocidas o son de imprevisibles consecuencias, entonces, ? como vamos a aceptar como buena y válida la administración de esos productos naturales que son en esencia una mezcla de productos quimicos que son además desconocidos en su composición y en sus interacciones ?


Santo Domingo, Republica Dominicana
Agosto 2003