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Diario de un pajillero
pajillerismo actual y viscoso.
Acerca de
El pajillerismo contemporáneo pasa a través del cybersepacio. Esta web trata sobre estos aspectos y sobre los cyberchochos que más ponen, sus cualidades y su potencial "extractor", todo ello contemplado desde el salvajismo onanista y amoroso. No se trata de un blog de apologia de la paja ni de nada por estilo, o ¿quizás sí? De hecho, aún debo refexionar sobre ello. Trataré de aclarame al respecto, pero dadas mis apitudes, no puedo prometer nada. Por otra parte, dada la temática del blog, su enfoque y la posición antivanidosa de quien escribe estas líneas, está especialmente contraindicado para los intelectuales, gente de poca modestia y ego superdimensionado -auténtica plaga contemporánea. También es incompatible con el macho y hembra acríticos y faltos de sentido del humor y -aún más importante- del ridículo. Ah, y la paja no es para nada incompatible con follar. Sólo que a menudo es mejor...
Sindicación
 
Más pajas, más leche fresca
Con tanto coño suelto como hay, uno ni para de darle al manubio y de soltar leche a diestro y siniestro.
Las últimas pajas han sido con: Felicity Fey (doble corrida, es el amor...), Un chochito ruso que está para follarselo uno y otra vez, Anaxx (un coño del que soy lechero: una buena corrida con un doble chorro), Veronica Zemanova (cuántas pajas felices con ese coñito) y una paja rápida con Elsa Anka y aún otra con Beatriz Luengo.
Adjunto fotos de algunos de esos adorables coñitos
 
Ultimas paja y más de Felicity






Felicity Fey, un chochito de oro que mis huevos adoran

Las últimas pajas has sido con Elsa Anka, Anne Igartiburu, Letizia, 7 coños de internet y Felicity Fey....
Mis huevos estan que no paran de fabricar más y más leche para ése vientre húngaro.
Ayer, sin ir más lejos, me la estaba cascando con una foto suya y me estaba dando muchísimo gusto, empecé a eyacular fuerte y al quinto o sexto chorro me reventó los huevos. Me salió un chorro espeso y como el doble de lo normal. Casi me desmayo de gusto, las piernas me temblaban... Eyaculé unos tres o cuatro chorros más, pero ya menos abundantes, hasta la última gotita.
El orgasmo fue brutal, gracias a ése coñito húngaro.
Te amo, peuqueña putilla.