Lana (de Lana's fantasies): un nuevo amor

Ya hacia tiempo que me venía tropezando con esta rubia por el cyberespacio, y aunque por constitución es un tipo de tia que me gusta mucho, no le habia dedicado el suficiente tiempo como para intimar con ella como es debido. Hasta hace unos dias...
Como ya he comentado en otras ocasiones, la avalancha de chochitos merecedores de una buena paja es tal, y su número se incrementa tan rápidamente que a uno no le da tiempo de saborear tanta churri. Faltarian más vidas, más pollas para amar tanta oferta. ¡Qué dura es la vida del pajillero moderno! ¡Cuánta dedicación, cúanto aporte energético, cúantas vitaminas precisa para acometer sus actos, que son, no lo olvidemos, un acto de amor asoluto...
A veces, en la soledad, delante del monitor, con los calzoncillos bajados, la polla palpitante, el semen esperando su violenta y placentera liberación, su aparición como símbolo supremo del amor, caigo en el desánimo. ¿Qué sentido tiene este blog, me pregunto en plan cutremetafísico-onanista? ¿Es posible amar a tantas mujeres, esparcir mi leche como ofrenda de amor a tantos dulces coñitos?
El pajillero, incomprendido, salvo para algunas mentes lúcidas, tiene que sufrir el escarnio de una pasión amatoria como si fuera algo vergonzoso e impuro. Si embargo, su vida está dirigida al amor, a la devoción... Quizás convendria crear una Asociación de Pajilleros, en plan rolllo ayuda mútua.
En fin. Sea lo que sea, con Lana me ha pasado como con muchas otras: Un dia encontré un set de fotos que fueron directos a mis huevos sin posibilidad de apelación. Al poco rato, estaba rastreando la web y consiguiendo un amplio archivo de mi rubia. Tan sólo veinte minutos más tarde eyaculaba una generosa y espesa dosis de amor líquido.
Me había enamorado de nuevo. Presté más atención a su cuerpo potente y sólido: aspecto de escandinava (a menudo con trenzas), tetas maravillosa, y una buena zona ventral (un vientre de los que piden tener algo vivo dentro, y !qué ombligo!) enmarcado por un perfecto conjunto caderas-cintura. Excelente culo y largas y bellas pienas. Sólo dos defectos.
Uno. Mal uso de la ropa interior. Con un buen consejero pajillero (yo mismo me propongo como asesor), esta chica uasría menos tangas y más bragas. Teniendo un cuerpo rotundo como el de Lana, es mejor ocultar que enseñar a la primera, así sin ton ni son. No señorita Lana. No. Házme caso y pásate a las bragas. Darás más placer a los pajilleros experimentados.
Y dos: su nombre. Al correrme, voy repitiendo lanalanalanalanalanalana, como tengo costumbre de hacer con los nombres de mis amores. Así que, seguido, puede entenderse como "Anal", y a mi me parece que Lana, es sobretodo, absolutamente y totalmente ventral...





