Teresa Viejo, chocho de oro

Tremendo pajote el que me hecho con el chochito de la Viejo. La verdad es que esta presentadora hace tiempo que me viene calentando los cojones y es la responsable de algún vertido seminal apoteósico. De los que llamo "de seis chorros", que en mi jerga particular significa una corrida con seis abundantes chorros de leche expelidos a una altura considerable... Y eso amigos, significa que la Viejo es un coño importante.
La Teresa, tetazas y cintura aparte, tiene algo indefinible que me pone como las cabras. Es el tipo de coñito que se apodera de mis cojones, y que cuando la veo por la tele, me obliga a bajarme pantalones y calzoncillos, y a machacamela en la intimidad de mi butaca hasta pringar de esperma todo lo que está a un metro de mi polla, sobretodo, mi barrigón, claro...
Me gusta su boca y su sonrisa. Me imagino que me sonrie cuando le follo el vientre o la tripa, y que hundo mi polla en su garganta apretando su nuca contra mi barrigote, obligándola a tragar hasta la última gota de semen. Amplios hilos de esperma y semen unen mandíbula y mandibula cuando abre su bocaza para mostrarme que se lo ha tragado todo, todo, todo. Como la buena putita que es...
Ay, Teresa, !cuanto te quiero¡ Me pregunto, ¿cuantas pollas ha tragado tu vientre, tu tripa o tu boquita para llegar a la televisión?
Te miro en youtube y libero mi leche, una y otra vez. ¿No podrías hacerte una foto en braguitas o bikini?
Mis huevos te estarian eternamente agradecidos.
Rubias eslavas: leche a tope

Que me gustan las rubias es algo evidente para quien haya curioseado este blog. Rubias de ojos azules o marrones. Da igual. Desde la inigualable Anne Igartiburu, la musa de mis cojones, hasta los rubios chochos eslavos que tan dulcemente se prodigan en el internés...
Me gustan esos coños jóvenes de piel blanca y cuerpo largo y estilizado, de carita de angel putón. Está claro que la raza eslava suele producir una buena hembra de fina cintura y anchas caderas, espléndido vientre y tetas consistentes. Hay muchas, y yo celebro cada descubrimiento con una buena paja.
Buena muestra de ello es la Anne (la otra, la de Sweet Anne) a la que ya dediqué algún que otro post, y que como la Igartiburu, a golpe de cabellera rubia, caderas, cintura, vientre y tetas, un dia se metió en mis cojones y se adueñó de mi semen para siempre.
¡Cuántas memorables pajas debo a mis dos Annes! Cada una de ellas, reina en cada uno de mis huevos... ¡Cuánta leche y placer me dan!
Sin embargo, que gustito da conocer y amar a nuevos coñetes. Explorar sus cuerpos desde todos los ángulos, apreciar cada curva, cada pliegue de la vagina, escoger la foto adequada y eyacular un buen chorro -o varios- de amoroso esperma.
He aquí unas putillas que me han revolucionado las gónadas estos últimos dias y que son un buen ejemplo de coños eslavos de calidad.
Buena paja a todos.
Marketa, la paja elegante

Marketa, un vientre para rellenar
Hacia mucho que no escribia en este blog. Es lo que tiene tener las manos ocupadas en otras actividades... Cuando aprenda a escribir con los pies, seguro que me pongo a ecribir como un loco.
Este post, como indica el título, está dedicado a Marketa. Todo pajillero que se precia se ha dado de narices alguna vez con ese estupendo coño checo. Un chochito rubio, de largas y elegantísisimas curvas. Un vientre interminable, con un ombligo largo, muy bien puesto como el resto de carnes y perfiles que presenta la chica checa. ¡Y que caderamen! La Marketa es un chochín de lujo, que parece que viva envuelta en algodones. A mi da la impresión como si pajearse con la Marketa, hiciera más noble y elegante -si cabe- el acto pajillero. Entre paja y paja dedicada a mi adorara Anne Igartiburu, o a Elsa Anka, o más recientemente a la Daniella Blume, siempre viene ver vaciar los cojones cambiando de putilla. Y hacerlo con la una tipa tan pijita como la Marketa es un placer refinado, sutil como la larga cabellera rubia de nuestro coño de hoy. Incluso diria que la leche sale de una manera distinta, dibujando una bella parábola desde la punta de mi rabo hacia cualquier lugar. Nada que ver con el ruído obsceno que hace mi mano al ordeñar mi polla cubierta de presemen, los cojones a punto de rebentar, el ruído del somier, los gritos de placer, la leche saliendo a toda ídem al hacerlo con la cerdita de la Igartiburu...
Recomiendo pues una buena paja con Marketa, que para eso sirve, para follarla, o para hacerse buenas y elegantes manolas con ella.





