Otra fantasia con Eva Santolaria, Anne Igartiburu y un cerdo (aparte de mi mismo)...
Esta vez he atrapado a Eva en el parquing, sólo que esta vez no pienso follármela in situ. Un poco de cloroformo y cuando se despierta se encuentra con las manos atadas a la cabecera de una cama, en una habitación desconocida para ella. Sólo lleva unas braguitas blancas con un lacito y camiseta corta, muy ajustada
Cuando me reconoce empieza a chillar e intenta inútilmente liberarse de las ataduras. Yo estoy de pie, totalmente desnudo con la polla empalmada, acariciandome los huevos, así que no hay confusión posible sobre lo que va a suceder.
Me acerco a la cama y le explico rápidamente que es mi prisionera y mi puta, que me la voy a follar las veces que quiera y que por más que grite no la va a oír nadie. De su colaboración va a depender que su existencia sea soportable. O me la follo yo o se la folla Rufus, mi cerdo semental, que está en su jaula, en una esquina, bien visibles sus huevos del tamaño de un par de naranjas y con su gran rabo supurando presemen. Huele el coño de Eva y está impaciente por follaserla.
Le explico que es un amante extraordinario: puede estar horas follando y eyacula tal cantidad de semen que se va a quedar tonta de tantos orgasmos. Hay chicas que lo prefieren a los hombres, así que quizás no es tal castigo...
Cuando termino la explicación, limpio el vómito de su carita. Es una chica sensible y no tolera según que cosas, así que ya no hay disyuntiva: voy a tener su coño fijo...
A todo esto ya me he situado entre sus piernas. Aparto la braguita y lubrico su chochito con un poco de aceite. Aunque tiene el chocho y el ano muy dados como corresponde a una putaza como ella, un poco de ayuda va a ser necesaria.Empujo la polla y se la meto hasta la mitatd, la agarro de la cintura y empiezo el mete-saca a velocidad lenta al tiempo que paseo mi lengua por su cuello y beso su boca. Ella me rechaza y me suelta que soy un violador, un cerdo, que me odia, que nunca será mía. Yo le replico que ahora ya es mia, y reconozco que sí, que soy un cerdo, no como Rufus, pero un cerdo con los huevos llenos de amor... Así que más le vale besarme con ganas. Le suelto un bofetón y parece entender. Ahora nuestras lenguas se mezclan y noto como relaja el coño.
Prosigo, pero a gran velocidad, le he levantado la camiseta y sus magnificas tetas de pezones de acero bambolean a ritmo de mis embestidas.
La hundo hasta el fondo y acelero a tope, me doy cuenta que aunque no quiera, mi follada le da gusto. Es una puta y no lo puede evitar. Es algo que se lleva en el coño. Al fin le susurro que la amo y que se lo voy a demostrar. Efectivamente, con la polla hundidad en su útero eyaculo una generosa cantidad de semen. Noto un leve temblor en sus entrañas, así que la muy cerda ha disfrutado.
Ella me ruega que utilice un condón y yo le explico que la amo y que mi semen debe estar en su útero, como debe ser. Le he hecho la prueba del sida y no parece tampoco que tenga ninguna enfermedad contagiosa. En cuanto a mi, tomo precauciones. No me follo ningún coño que no haya sido inspeccionado por mi personal sanitario.
Me levanto de la cama y le palmoteo la cadera a Eva. Ha sido un buen polvo y aún vendrán más y mejores. No me cabe la menor duda
A su lado le indico un montón de braguitas medias, sostenes y camisetas ajustadas para que se vaya canviando . Me gusta follarme a Eva con la braguita puesta, así que por eso no falta nada, ningún modelo ni color.
Abro un estuche del que saco una fina cadena de oro. La pongo solemenemente en su cintura. Simboliza que su vientre ahora me pertenece . Ella me contempla cada vez más horrorizada. Aún conmocionada por la experiencia y la droga no atina a reaccionar. Ni tan sólo cuando hago pasar a mi médico para que le implante un piercing en su ombligo, con una perla que representa mi semen, el mismo que va acojer su vientre de ahora en adelante.
La dejo en manos de mi doctor para visitar a Anne Igartiburu, que está a un par de habitaciones más allá. Anne está de ocho meses y aunque ahora casi sólo le follo la garganta, de vez en cuando le visito coño. Quiero que su hija, mi hija también, conozca ya como es una polla. Seguro que va a salir tan puta como su madre...
Cuando vuelvo a la habitación de Eva, la encuentro con el piercing y aún atada a la cama. Su doncella le limpia los restos de semen que fluyen de su coño. Está llorando y tiene, claro, todo el rimmel corrido. Tiene un aspecto lamentable, así que decido dar un último golpe de efecto. Conmigo a venido Ilse, una noruega bellisima, ya en la treintena. Cintura de avispa, caderas potentes, culo respingon, vientre plano, ombligo profundo y alargado, tetas como melones. Larga cabellera rubia, ojos azules, nariz sexy y labios carnosos, color de fresa. La viva estampa, en fin, del coño nórdico.
Lleva una combinación de lenceria blanca que le queda perfectamente, a juego con la perla del ombligo...
Con un sonrisa se dirige a la jaula de Rufus. Moja la punta de sus dedos en su coño, que de tan húmedo tranparenta la braguita y dibuja el contorno de su chocho. Cuando acerca su mano al hocico del animal, este parece volverse loco, su polla aumenta espectacularmente y empieza a zarandear la jaula y a berrear. Ilse lubrica la polla del marrano con aceite y le acaricia los huevos mientras se pasa la mano por el vientre muy visiblemente excitada. Finalmente se pone de rodillas, se baja las braguitas y ofrece su coño y su culo al cerdo enjaulado. Ilse se masturba con furia, y al rato decido abrir la puerta. Rufus se lanza contra el coño de Ilse y empieza a follarla a una velocidad inaudita, entrando sólo media polla.
El placer de Ilse es evidente: intenta mantenerse sobre los brazos, a cuatro patas pero se desploma, y termina con la cara aplastada de lado contra el suelo ofreciendo aún más su coño al cerdo que no duda ahora en entrar hasta el fondo, hasta los huevos que golpean con un ruido sordo contra los muslos de la noruega y que ella intenta agarrar.
Sus chillidos orgasmáticos van en aumento como una cerda en celo. Se funden con el ruído húmedo de la pollaza de Rufus y del sonido de sus huevos, los gruñidos excitados del cerdo.
Finalmernte se detiene e Ilse lanza una exclamación de sumo placer acompañadas de alguna palabras icomprensibles. Ahora si que goza como una auténtica cerda, cuando Rufus descarga una potentisima racion de semen en sus entrañas. Ilse en el paroxismo del orgasmo se acaricia el vientre mientras farfulla palabras inconexas...
(continuará)





