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Diario de un pajillero
pajillerismo actual y viscoso.
Acerca de
El pajillerismo contemporáneo pasa a través del cybersepacio. Esta web trata sobre estos aspectos y sobre los cyberchochos que más ponen, sus cualidades y su potencial "extractor", todo ello contemplado desde el salvajismo onanista y amoroso. No se trata de un blog de apologia de la paja ni de nada por estilo, o ¿quizás sí? De hecho, aún debo refexionar sobre ello. Trataré de aclarame al respecto, pero dadas mis apitudes, no puedo prometer nada. Por otra parte, dada la temática del blog, su enfoque y la posición antivanidosa de quien escribe estas líneas, está especialmente contraindicado para los intelectuales, gente de poca modestia y ego superdimensionado -auténtica plaga contemporánea. También es incompatible con el macho y hembra acríticos y faltos de sentido del humor y -aún más importante- del ridículo. Ah, y la paja no es para nada incompatible con follar. Sólo que a menudo es mejor...
Sindicación
 
Marketa, la paja elegante


Marketa, un vientre para rellenar
Hacia mucho que no escribia en este blog. Es lo que tiene tener las manos ocupadas en otras actividades... Cuando aprenda a escribir con los pies, seguro que me pongo a ecribir como un loco.
Este post, como indica el título, está dedicado a Marketa. Todo pajillero que se precia se ha dado de narices alguna vez con ese estupendo coño checo. Un chochito rubio, de largas y elegantísisimas curvas. Un vientre interminable, con un ombligo largo, muy bien puesto como el resto de carnes y perfiles que presenta la chica checa. ¡Y que caderamen! La Marketa es un chochín de lujo, que parece que viva envuelta en algodones. A mi da la impresión como si pajearse con la Marketa, hiciera más noble y elegante -si cabe- el acto pajillero. Entre paja y paja dedicada a mi adorara Anne Igartiburu, o a Elsa Anka, o más recientemente a la Daniella Blume, siempre viene ver vaciar los cojones cambiando de putilla. Y hacerlo con la una tipa tan pijita como la Marketa es un placer refinado, sutil como la larga cabellera rubia de nuestro coño de hoy. Incluso diria que la leche sale de una manera distinta, dibujando una bella parábola desde la punta de mi rabo hacia cualquier lugar. Nada que ver con el ruído obsceno que hace mi mano al ordeñar mi polla cubierta de presemen, los cojones a punto de rebentar, el ruído del somier, los gritos de placer, la leche saliendo a toda ídem al hacerlo con la cerdita de la Igartiburu...
Recomiendo pues una buena paja con Marketa, que para eso sirve, para follarla, o para hacerse buenas y elegantes manolas con ella.
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