Ya te vale
De mis amigas, la que conocí hace más tiempo pongamos que se llama Ya te vale.
A Ya te vale la conocí en la fiesta de cumpleaños de un amigo. Hace poco más de un año. Cuando la gente decidió dispersarse ella y yo nos fuimos a tomar algo al sótano de un garito. Después de seguir bebiendo y hablar mucho, me avalancé hacia su boca.
El garito estaba bastate oscuro, y nos pusimos en un rincón discreto a las miradas. Dentro de lo que era posible, claro.
Ella respondió con tanta pasión que me quedé impresionado primero y encantado después. Hacía mucho tiempo que no morreaba así.
Propuse pero no dispuso, y la noche acabó tarde, borracho y con un dolor de huevos que no veas.
Nos vimos alguna vez más. A tomar una cañita a la salida de su curro, algún día a comer algo... Siempre en horas diurnas.
Una tarde dejamos que pasara el tiempo en un banco escondido de un gran parque.
De nuevo nos pusimos a darnos el lote a lo bestia. Ella estaba como loca, empezó a manosearme y a meterme mano por todas partes. Yo respondí de la misma forma y cuando llegué a su coño veía que se me moría allí mismo.
De vez en cuando pasaba alguien y teníamos que relajarnos un poquito, pero enseguida continuábamos.
Hacía mucho que no me sobaban la polla y me corrí enseguida.
Entonces llegó el momento de ponernos en marcha.
Como no teníamos sitio, decidimos irnos a buscar un lugar oscuro donde poder aparcar el coche y seguir con lo nuestro.
Nos costó encontrarlo, es cierto, pero nada más aparcar nos pasamos al asiento de atrás.
Aún no me había dado tiempo a sentarme cuando Ya te vale me estaba haciendo una mamada.
Lo que tengo que suplicar en casa para que me hagan una mamada y esta, así sin más, me la estaba comiendo... y de qué manera.
De repente me entró un acojone de la ostia. El lugar escogido era frecuentado por coches que pasaban a una velocidad sospechosa. Un taxista se paró a hacer sus necesidades al lado nuestro y se tomó su tiempo.
Yo tenía la cabeza en lo que ocurría alrededor del coche, pero ella estaba muy concentrada en mi entrepierna. Se puso encima de mi, y sin parar de gemir me puso un condón en un plis plás y me folló.
Fue mi primera experiencia profunda fuera del matrimonio y ni me enteré.
Un poco agobiado propuse recoger e irnos.
La tercera y última (hasta el día de hoy) quedada con Ya te vale fue hace ya más de medio año.
Quedamos a tomar algo y a follar, sí.
El lugar escogido fue su centro de trabajo.
Después de cenar algo y tomarnos una copita fuimos a lo que los dos queríamos. Después de aquella experiencia un poco pluff del polvo en el coche, queríamos desquitarnos.
Pero tampoco salió del todo bien.
Intentamos que aquel sitio tan poco romántico fuera un poco acogedor. Ya te vale encendió algunas velas. Puso musiquita relajante y se avalanzó sobre mi.
Me dio un beso corto, se desnudó y se subió encima de la mesa en plan indio.
Pues hala, yo también. Fuera ropa y a subirse a la mesa.
La verdad es que nos dimos un lote impresioante. Cómo besa esta chica! Dejamos volar nuestra imaginación y nos besamos mutuamente todo el cuerpo. Se puso como loca cuando comencé a besarla el clítoris. No pudo aguantar más, me tumbó encima de la mesa y se puso sobre mi. Me dejaba hacer, ya llegaría mi hora.
Cuando fuimos a echar mano de la cartera... resultó que no había condones. Pero bueno, dónde los he dejado?
El problema acabó rápidamente cuando se la metió y me dijo al oido "avísame cuando te vayas a correr". Creo que eso fue un resorte que hizo que mis huevos se quedaran congelados. Entre todas las pajas que me había hecho durante el día pensando en lo que ocurriría por la noche y esa frasecita... no pude correrme en toda la sesión.
Es cierto que fue todo como muy suavecito, con movimientos lentos... Pero os aseguro que esta vez sí que gozé de lo lindo.
Quedamos en que teníamos que quedar de nuevo para follar con más caña y con todas las precauciones necesarias. Esa noche no ha llegado (aún?).
Estos días que he estado solo en casa, de Rodríguez, he tenido la tentación de quedar con ella y cerrar temas pendientes. Pero me da pereza. Quizás porque después de aquella noche conocí a otras chicas.
A Ya te vale la conocí en la fiesta de cumpleaños de un amigo. Hace poco más de un año. Cuando la gente decidió dispersarse ella y yo nos fuimos a tomar algo al sótano de un garito. Después de seguir bebiendo y hablar mucho, me avalancé hacia su boca.
El garito estaba bastate oscuro, y nos pusimos en un rincón discreto a las miradas. Dentro de lo que era posible, claro.
Ella respondió con tanta pasión que me quedé impresionado primero y encantado después. Hacía mucho tiempo que no morreaba así.
Propuse pero no dispuso, y la noche acabó tarde, borracho y con un dolor de huevos que no veas.
Nos vimos alguna vez más. A tomar una cañita a la salida de su curro, algún día a comer algo... Siempre en horas diurnas.
Una tarde dejamos que pasara el tiempo en un banco escondido de un gran parque.
De nuevo nos pusimos a darnos el lote a lo bestia. Ella estaba como loca, empezó a manosearme y a meterme mano por todas partes. Yo respondí de la misma forma y cuando llegué a su coño veía que se me moría allí mismo.
De vez en cuando pasaba alguien y teníamos que relajarnos un poquito, pero enseguida continuábamos.
Hacía mucho que no me sobaban la polla y me corrí enseguida.
Entonces llegó el momento de ponernos en marcha.
Como no teníamos sitio, decidimos irnos a buscar un lugar oscuro donde poder aparcar el coche y seguir con lo nuestro.
Nos costó encontrarlo, es cierto, pero nada más aparcar nos pasamos al asiento de atrás.
Aún no me había dado tiempo a sentarme cuando Ya te vale me estaba haciendo una mamada.
Lo que tengo que suplicar en casa para que me hagan una mamada y esta, así sin más, me la estaba comiendo... y de qué manera.
De repente me entró un acojone de la ostia. El lugar escogido era frecuentado por coches que pasaban a una velocidad sospechosa. Un taxista se paró a hacer sus necesidades al lado nuestro y se tomó su tiempo.
Yo tenía la cabeza en lo que ocurría alrededor del coche, pero ella estaba muy concentrada en mi entrepierna. Se puso encima de mi, y sin parar de gemir me puso un condón en un plis plás y me folló.
Fue mi primera experiencia profunda fuera del matrimonio y ni me enteré.
Un poco agobiado propuse recoger e irnos.
La tercera y última (hasta el día de hoy) quedada con Ya te vale fue hace ya más de medio año.
Quedamos a tomar algo y a follar, sí.
El lugar escogido fue su centro de trabajo.
Después de cenar algo y tomarnos una copita fuimos a lo que los dos queríamos. Después de aquella experiencia un poco pluff del polvo en el coche, queríamos desquitarnos.
Pero tampoco salió del todo bien.
Intentamos que aquel sitio tan poco romántico fuera un poco acogedor. Ya te vale encendió algunas velas. Puso musiquita relajante y se avalanzó sobre mi.
Me dio un beso corto, se desnudó y se subió encima de la mesa en plan indio.
Pues hala, yo también. Fuera ropa y a subirse a la mesa.
La verdad es que nos dimos un lote impresioante. Cómo besa esta chica! Dejamos volar nuestra imaginación y nos besamos mutuamente todo el cuerpo. Se puso como loca cuando comencé a besarla el clítoris. No pudo aguantar más, me tumbó encima de la mesa y se puso sobre mi. Me dejaba hacer, ya llegaría mi hora.
Cuando fuimos a echar mano de la cartera... resultó que no había condones. Pero bueno, dónde los he dejado?
El problema acabó rápidamente cuando se la metió y me dijo al oido "avísame cuando te vayas a correr". Creo que eso fue un resorte que hizo que mis huevos se quedaran congelados. Entre todas las pajas que me había hecho durante el día pensando en lo que ocurriría por la noche y esa frasecita... no pude correrme en toda la sesión.
Es cierto que fue todo como muy suavecito, con movimientos lentos... Pero os aseguro que esta vez sí que gozé de lo lindo.
Quedamos en que teníamos que quedar de nuevo para follar con más caña y con todas las precauciones necesarias. Esa noche no ha llegado (aún?).
Estos días que he estado solo en casa, de Rodríguez, he tenido la tentación de quedar con ella y cerrar temas pendientes. Pero me da pereza. Quizás porque después de aquella noche conocí a otras chicas.
Etiquetas: sexo
Comentario:
Esto... de pardillo yo creo que no tienes demasiado,más bien todo lo contrario, porque te las apañas bastante bien. Aunque no sé yo cómo pueden acabar esta clase de asuntos, ya nos contarás!!
Comentario:
Hola pardillo, en tus post estoy viendo reflejada la historia de mi vida: casado, niños pequeños, relación con altibajos, donde los altos son cada ves mas bajos... y sobre todo cierto desasosiego por si ha merecido la pena desaprovechar ciertas oportunidades que han surgido en pro de la fidelidad. Yo creo que deberiamos formar el partido político de los casados insatisfechos: seguro ganabamos por mayoría absoluta. Un saludo.





