Diario de rodaje de "Un buen día..."
Un buen dia lo tiene cualquiera
Acerca de
SERGIO LEÓN, MERITORIO DE PROFESIÓN. Mi nombre es Sergio León y ejerzo en la producción. Tengo 45 años. Los veinte últimos los he dedicado al cine, con escasa fortuna. Sigo siendo un meritorio lleno de inquietudes. He trabajado en 42 producciones cinematográficas pero creo fervientemente que "Un buen día lo tiene cualquiera" es mi gran oportunidad.
Sindicación
 
DIA 34 DE RODAJE: ¡¡¡¡¡FINAAAAAAAAAALLLLLLL¡¡¡¡
Último día de rodaje. Lo he conseguido. Podía haber tirado la toalla mucho antes pero he aguantado. Caramba. Aquí estoy yo. Hemos hechos unas cuantas tomas que restaban y esto se acabó. Abrazos, besos, milongas y saludos han tomado esta casa. ¡¡Qué buena gente es esta gente del cine!!Los señores de producción han traido incluso un enorme cubo con cervezas y han levantado la prohibición de beber en el rodaje. ¡¡¡Alabada sea producción!!!

Y la cerveza se apoderó de mi. Soy débil. El ambiente de eurforia ha podido conmigo. Pero es que todo el mundo ha dicho que soy un buen chaval. Me han dicho que soy todo un monstruo en esto del cine y que llegaré lejos. ¡¡Sí señor!! Tanto sacrficio ha vajido la pena ¡¡¡Han dicho que cuentan conmigo para un nuevo proyecto!!! Será una película de voleybol femenino o algo así. Habrá que pagar por tener un papel pero creo que será algo inédito en el cine español.

He vuelto a casa más feliz que un mandril. Mi madre ha alquilado mi habitación a un señor de Cuenca, así que he tenido que instalarme en la bañera del cuarto de baño. Lastima que me pasen estas cosas. Dita sea. ¡UN BUEN DÍA LO TIENE CUALQUIERA!
AAAAAAAAAADDIOS!!!!!
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VIDEO SORPRESA
Sooorpresita final!!!
Ahí os va otro de esos estremecedores testimonios sobre la magnífica gente que pulula por el cine. No os cuento nada. Descubrirlo vosotros mismos.
AAAAAAAADIOS!!!!!!

 
DIA 33 DE RODAJE: Detalles finales
Penúltimo día de rodaje. Un escalofrío mental recorre mi cerebro cinematográfico. Una pregunta se ha colado en mi mente mientras me comía un bocadillo de tortilla con pimientos: ¿Qué puñetas voy a hacer cuando acabe el rodaje?. Son reflexiones que apenas duran un segundo, pero ahí quedan. Hay que concentrase en el trabajo. La casa ha sido ordenada y arreglada para la nueva situación. Israel, el prototipo de joven correcto para el programa de acompañamiento de ancianos, ha llegado a la casa. Con él se desvela una nueva vuelta de guión que yo, faltaría más, no pienso contar.
El equipo parece que huele el final cercano y una feliz relajación está generándose en el ambiente.
 
Luces...cámara... jamón
Compañeros y seguidores cinematográficos, aquí tenéis otro testimonio cinematográfico importante. Se trata de la llegada de un jamón al rodaje. os dejo con él y que San Windows os permita accederr a él. Saludos.
Sergio León

 
DIA 32 DE RODAJE: Profesionales hasta el final
Esto huele a coletazos finales. Según mi manchado guión, compañero fiel en baños y bares, nos quedan pocas pero trascendentales escenas. Y es que esta parte, según terminología cinematográfica, sigue un rodaje lineal. Hemos dicho adiós a Roberto Álamo, un ser eminentemente del mundo del cine, pero vuelve a rodar con nosotros Ana Otero (Pili), que aparece por la casa y se convierte en testigo de todo este caos. He de confesar que esta señora está muy de merecer.

 
DIA 31 DE RODAJE: Paisaje después de una batalla
Después de la tempestad viene la calma. Estamos en el día después del estallido de furia de Onofre (Juan Antonio Quintana). Hay una cosa que se llama racord o algo así que obliga a dejar todo como estaba. Así que los suelos y la casa en general están llenos de restos destrozados. Hemos estado rodando los instantes en los que Arturo (Diego Martín) descubre todo este panorama desolador. Es como rodar en un campo de batalla. Discos rotos, jarrones destrozados, cuadros por los suelos… Es el panorama tras una batalla. Y con este aspecto hemos recibido a los chicos de la Prensa por la tarde. No me fío nada de ellos pero son una magnífica gente. Hay que ir calentando motores con el tema ese de la promoción. Y la verdad es que la casa se ha quedado pequeña para tanta prensa. Ahí estábamos todos los sacrificados meritorios de producción controlando que no cundiese el caos.

 
DIA 30 DE RODAJE: Un día de furia
Hoy ha sido uno de esos días en los que el cine y su mundo colman mi espíritu. La última vez que me pasó esto fue durante el rodaje de “Ellos robaron la picha de Hitler”. El realismo de sus peleas y golpes todavía son imborrables para mi. Hoy Onofre ha tenido su particular ‘día de furia’. Es paranoia en la que vive ha llegado a su éxtasis. Su doble personalidad ha estallado en uno de los momentos cumbres de este rodaje. Como si de un hooligan de la tercera edad se tratase, Onofre ha destrozado la casa donde vive. Así lo exigía le guión.

La cosas han salido a la primera y la destrucción ha sido realmente hermosa. Santi todavía le pedía más frenesí a Juan Antonio Quintana, que a punto ha estado de clavarse en la cabeza un cuadro que ha lanzado por los aires. Al final ha terminado con un chichón, arañazos y una leve contractura en el tobillo. Pero merecía la pena. Lo chicos de atrezzo han estado fenomenal. Todo ha quedado roto y bien roto. Es una pena contemplar así el decorado pero nada puede parar un guión en marcha.

 
DIA 29 DE RODAJE: Recta finall
Arranca la última semana de rodaje. He hecho acopio de una gran reserva de ilusión y entusiasmo para afrontar esta trascendental fase. Hoy la siniestra casa de Onofre recibió la visita de Roberto Álamo (Joaquín), que aparece así mezclado en la singular intriga que se vive en esta villa.

Técnicamente estamos teniendo serios problemas con los crujidos del parqué. Probablemente tenga más años que Marujita Díaz y hay que andar con mucho cuidado para no fastidiar el sonido. Para colaborar en este sentido yo he forrado mis zapatillas con toallas y cinta americana. El remedio funciona pero mis compañeros ahora me llaman Zampo. Noto cierta sorna.


 
DIA 28 DE RODAJE: Los víveres
Permitirme que dedique unas líneas a la vida alimenticia en el cine. Las mentes, incluso las de los cineastas, necesitan descanso y víveres. He sido comisionado para conseguir las vituallas para el equipo. Hemos abandonado el bocadillo y nos hemos pasado a un improvisado y magnífico catering. Mis compañeros de producción son auténticos especialistas en el saladito. Rellenos de jamón y queso, de sobrasada, de atún,,, Es realmente reconfortante. Entre bocado y bocado, don Santiago, el director, tiene pequeños momentos de tertulia conmigo que agradezco infinitamente. Estas clases son gratis. A veces me cuesta comprenderle, pero hay que entender que él está en otro nivel.
Hemos conseguido dominar nuestras ansias por el descanso y hemos terminado las nosecuantas escenas que teníamos preparadas para hoy.
 
DIA 27 DE RODAJE: La vida sigue
Me vás a perdonar pero ya lo cantaba Julio Iglesias: “Al final, las obras quedan los hombres se van, Otros que vienen las continuarán, la vida sigue igual”. Pues eso, la vida sigue igual por aquí. El rodaje sigue desmenuzando esa relación infernal entre Arturo (Diego Martín) y Onofre (Juan Antonio Quintana). No quisiera adelantaros cosas pero de verdad que los diálogos entre estos dos son magníficos, crueles, mordaces... Diego borda ese papel de opositor atormentado y Juan Antonio es algo así como un Dr. Jeckill/Mr. Hyde. Ya veréis cuando lo veáis en la gran pantalla.
Hoy he reparado en uno de los personajes claves de esta película; el ajedrez. Este ajedrez es una de las claves de la película y rodea la vida de los principales protagonistas. Y la verdad es que es toda una obra de arte. Un sólo vistazo a la foto de abajo confirmará lo que os digo.
El trabajo es más o menos llevadero, aunque hemos perdido un poco esa chispa pucelana de la etapa en Valladolid, o Vallulis, como por aquí la llaman algunos.
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DIA 26 DE RODAJE: Hogar dulce hogar ("Un buen día lo tiene cualquiera")
Nos mantenemos en la mansión de los Chiripitiflauticos, por llamar de alguna manera a esta singular villa donde rodamos. La cosa va cómoda, aunque la disciplina no se relaja. Continuamos reflejando ese singular martirio de Diego Martín ante Onofre. Los planos se suceden y entre la escasa luz reinante y los objetos tan alucinantes que nos rodean empiezo a creerme encerrado en un zulo adorable. Pero es que el cine de Santiago Lorenzo tiene ese particularidad. Ahí está “Mamá es boba” para confirmarlo. Habré visto esta película unas treinta y dos veces y continúo encontrando en él un matiz intimista muy personal.

Una de mis funciones vitales es conseguir el silencio necesario para afrontar las escenas con éxito. Aquí los diálogos son fundamentales. Como el barrio es tranquilo las molestias son escasas, aunque no falta nunca un escape libre de alguna Derbi diabólica que nos obliga a repetir plano de nuevo.

En momentos de tranquilidad y tertulia me refugio en el cuarto de maquillaje y sastrería donde reina siempre el cotilleo social y la charla eminentemente humana. De vez en cuando puedo también echar un vistazo a las muchas revistas de señoritas estupendas que alguien del equipo ha dejado abandonadas por el decorado. La vida sigue.


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DIA 25 DE RODAJE: Un hogar especial ("Un buen día lo tiene cualquiera")
Seguimos rodando en la insólita residencia del señor Onofre, tan sabiamente interpretado por Juan Antonio Quintana. Nos hemos aposentado aquí como si de una compañía de zarzuela se tratase. Esta casa es tan enorme que podríamos interpretar en el salón “Doña Francisquita” sin ningún problema con el vecindario.

Estamos rodando escenas que reflejan el singular ambiente que padece Arturo (Diego Martín) cuando pretende estudiar con Onofre cerca. Lo más llamativo es ver el vestuario que se gastan estos dos para estos planos. Diego Martín deambula en calzoncillos y calcetines negros. Y Juan Antonio Quintana no es menos. Va por la casa con una bolsa de Simago como si de una camiseta se tratase. Así los quiere el director y así los necesita la película. Al parecer hay que conseguir un ambiente realmente casposo y cutre. Y creo que lo estamos logrando.


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DIA 24 DE RODAJE: La singular casa de Onofre ("Un buen día lo tiene cualquiera")
Desembarcamos en la que será nuestra casa durante diez días. Nos encontramos frente al señorial Parque de El Retiro, lugar de esparcimiento y multitud de mis primeros y atrevidos juegos sexuales. Rodaremos en una casa digna de un marqués, en la mismísima calle Alfonso XII. Es algo realmente majestuoso, comparado con el estudio en el que vivo con mis padres. Cualquier promotor con vista metería aquí a sesenta ecuatorianos y todavía sobraría algún cuarto. Esta será la vivienda de Onofre, ese anciano desbordante que interpreta Juan Antonio Quintana. Dirección Artística y Atrezzo han hecho un trabajo que ni el Teatro real hubiera imaginado. Es todo una paranoia de absurdos objetos al mejor estilo Santiago Lorenzo. Desde el salón al cuarto de baño los detalles ‘onofres’ están en todas partes. Este será el ambiente en el que se refugia Diego Martín (Arturo) para intentar estudiar su oposición.

Hoy hemos rodado precisamente la llegada de Diego a la casa y su primera toma de contacto. Desde el punto de vista de mis tareas, la cosa está mucho más tranquila. No hay calles que cortar o curiosos que silenciar. Comeremos de bocadillo todos los días, así que intentaré disminuir mi habitual ingestión de bollos.


 
DIA 23 DE RODAJE: Esa puñetera tentación ("Un buen día lo tiene cualquiera")
De nuevo ayer fui víctima de la euforia y el alcohol. Don Tomás, el productor, nos cerró la barra de un conocido bar de Valladolid para celebrar la finalización del rodaje. Hemos estado casi cuatro semanas en esta ciudad tan volcada con el cine. Había que brindar por ella y creo que yo brindé demasiado. De nuevo la mezcla de señoritas figurantes y alcohol ha vuelto a jugármela. Debo madurar. Prometo que ésta será la última vez.

La caravana cinematográfica ha puesto rumbo a Madrid. Un algo de nostalgia y profesionalidad se apodera de mi al dejar el hotel. Me han perdido dos calzoncillos pero es un detalle menor. Nos hemos sentido siempre sentidos y queridos. Magnifica gente la del Melia Recoletos. Nuestro equipo ha superado sin grandes angustias sus problemas de resaca y a las 14.30 ya se estaba preparando para rodar en los almacenes FNAC de Parquesur, en Leganés. Allí Ana Otero (Pili) y Alicia Cifredo (Yoli) han bordado su escena. La cosa ha sido breve, así que tras meterme un importante bocadillo de jamón en el cuerpo he vuelto a recobrar mi confianza en mí y en el cine.


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