Cuando el silencio, desespera una razón
Miro el reloj y el minutero no avanza, pero sigo mirándolo fijamente hasta que se me nubla la vista. Y pienso : tanto tiempo juntos, y ni siquiera un roce. Con la efectividad, con la comprensión de unos a los otros y con poner en círculo cerrado cada uno de su parte para la perfecta marcha y engranaje de un día a día ... y a pesar de los años, siguen juntos. Reflexiono sobre todo lo que puede dar de si, y sobre lo poco que damos las personas. Tantas máscaras para llegar todos al mismo punto de llegada, sorteando un camino de obstáculos cada vez más complicados, alzando el vuelo algunos por méritos propios y otros pisoteando cabezas para lograr su propósito. ( Y ellos siguen ahí, fiel a cada uno de sus movimientos ... ).
Las personas tenemos la capacidad de mezclarnos entre si y no saber a lo que nos exponemos con ello, por eso seguimos tropezando una y otra vez con la misma piedra, pero, ¿que remedio nos queda más que seguir avanzando en el camino?, y si nos caemos, levantar para seguir paso a paso, aunque sin fuerzas en determinadas ocasiones, pero siempre con un poquito de ánimo guardado en el bolsillo derecho trasero del pantalón.
Vuelvo a mirar las agujas de mi reloj, mis pensamientos no han avanzado ni siquiera un segundo, sigue inmóvil, desafiandome con un tic tac silencioso, casi imperceptible, pero está ahi. Y siguen juntos, entre ellos se oyen risas, complicidad, el paso del tiempo, de cada segundo, de cada minuto .... celebrando la compostura del no saber a que se expondrán a la siguiente vuelta, el engranaje perfecto para las piezas perfectas.
Y siguen igual que el primer día. Sin roce alguno. Para nada como las personas.
Y vuelvo a pensar ....... en mi otra vida, quiero ser minutero.
MoNy
De vuelta a los confines de la tierra
Quizás hayamos navegado marcha atrás en un mar que se desafía cuesta abajo, o quizás hayamos elevado la mirada más alto incluso que para poder avistar el futuro a través de un cristal.
Aún así, los sueños, aquellos que soñamos alcanzar algún día, con la punta de los dedos o quizás simplemente cerrando los ojos y acompañando a Morfeo de la mano, se hacen realidad a pesar de esperar más de media vida para ello.
Y allí me encontraba, rodeada de mis amigas, en una ciudad a mil kilómetros de la mía, pasando frío y nervios a partes iguales, aunque en ocasiones lo segundo eclipsaba a cualquier sensación térmica del cuerpo, pero todo fuese por alcanzar un sueño que se prolongaba ya demasiado tiempo.
A pesar de tener un cuarto de siglo en cada uno de mis sentidos, el hecho de permanecer en un estado de incredulidad durante las horas que ocupaban aquel 20 de Octubre de 2007, te hacían volver a los 12 años, cuando, los mismos acordes que sonaban en el aire, sonaban en el radiocasette de la habitación en la que mi abuela tenía la máquina de coser. O, aquella imagen de un escenario con unos chicos encima de él, se remontaban a los vídeos musicales en el Viva Interaktiv, con 13 años ... antes de la separación.
Aquel "How Deep Is Your Love" marcó un adiós, y anteriormente, un "Never Forget" una nueva etapa ... hoy sé, que marcó la nueva etapa, 14 años después ....
La etapa, en la que se cumplen los sueños.
Scaramouche.





