Historia de serie negra
Cada vez me gustan más las novelas de detectives y las historias de ese tipo. Y no me refiero a las historias de mierda en plan Jessica Fletcher ni nada de eso, sino de tramas verdaderamente enrevesadas, y capos de la mafia y turbios asuntos de la policía.
No adoráis el nombre de "gripe azul" cuando los miembros de una comisaría se ponen todos de acuerdo para no hacer nada? No os gustan las tramas de senadores y políticos envueltos en tratos oscuros? Cabañas abandonadas en el bosque que ocultan secretos dentro de secretos...
Por ese motivo, antes de selectividad y después de haber hecho un par de exámenes finales, voy a publicar aquí, si no completa, al menos parte de una historia de serie negra que estoy currándome y que creo que os va a gustar mucho.
Eso no será impedimento para que siga escribiendo sobre mi personal forma de ver las cosas, de mis descripciones a vuela pluma de esta ciudad donde vivo, Madrid, que espero parezca un ser vivo gracias a la forma de describirla que utilizo.
En fin, creo que nada más. Hasta dentro de un par de semanas (aunque no dudaría en colgar algún artículo entre rato y rato libre...)
Un saludo
Seth "Hoy he visto un periódico y he leido mi horóscopo. Decía que tendría suerte en el amor y en el juego. Y cuando iba a salir corriendo a comprar un billete de lotería y un poco de colonia, vi que el periódico era de ayer, así que me senté de nuevo en el bar, y me puse a beber a esperar que la mierda me cayera encima. Porque un tipo como yo nunca tiene dos buenos días seguidos" Fortuyn
No adoráis el nombre de "gripe azul" cuando los miembros de una comisaría se ponen todos de acuerdo para no hacer nada? No os gustan las tramas de senadores y políticos envueltos en tratos oscuros? Cabañas abandonadas en el bosque que ocultan secretos dentro de secretos...
Por ese motivo, antes de selectividad y después de haber hecho un par de exámenes finales, voy a publicar aquí, si no completa, al menos parte de una historia de serie negra que estoy currándome y que creo que os va a gustar mucho.
Eso no será impedimento para que siga escribiendo sobre mi personal forma de ver las cosas, de mis descripciones a vuela pluma de esta ciudad donde vivo, Madrid, que espero parezca un ser vivo gracias a la forma de describirla que utilizo.
En fin, creo que nada más. Hasta dentro de un par de semanas (aunque no dudaría en colgar algún artículo entre rato y rato libre...)
Un saludo
Seth "Hoy he visto un periódico y he leido mi horóscopo. Decía que tendría suerte en el amor y en el juego. Y cuando iba a salir corriendo a comprar un billete de lotería y un poco de colonia, vi que el periódico era de ayer, así que me senté de nuevo en el bar, y me puse a beber a esperar que la mierda me cayera encima. Porque un tipo como yo nunca tiene dos buenos días seguidos" Fortuyn
Me siento mal
Amigos, estoy muy muy chof. Vereis, me han vuelto a putear en dibujo, y lo peor de todo es el apoyo de mis padres, que ha desaparecido por completo.
Antes yo traía buenas notas a mi casa, y mis padres me jaleaban y me decían que bravo y yo me sentía muy bien. La primera vez que repetí, después de haber suspendido, seguían apoyándome, pero no con tanto entusiasmo.
Y ahora... ahora me destroza no contar con su apoyo. Ya no me dicen: venga, suerte en el examen, sino: a ver si apruebas ese examen. No puedes permitirte repetir otra vez, ese tipo de cosas.
Me siento muy chof porque noto casi todos los días que la confianza que tenían mis padres depositada en mí ha desaparecido por completo.
Y encima, se me putea en el instituto con una asignatura que ni estudiaré en una carrera, ni haré en selectividad. Una asignatura que para mí es de relleno y que me obligan a aprobar, a pesar de haber dado muestras sobradas de que no soy capaz de aprenderla, no como Dios manda...
Pero no es lo único que me deja chof, pero tampoco lo voy a explicar. Estoy muy muy jodido, y no es físicamente, ahora explico esto, sino anímicamente.
Lo cierto es que soy algo hipocondríaco. Y cuando me salieron los bultos en el cuello a causa de mi mononucleosis, yo pensaba que el bulto del pie me estaba volviendo a salir y que tendría algún tumor... motivo por el cual, también se te hinchan los ganglios del cuello. El médico en ese sentido no fue muy halagüeño cuando me dijo que mejor me iba a hacer otro análisis de sangre para descartar hipótesis más desagradables, porque no era normal que llevara mes y medio con los bultos en el cuello.
El caso es que tenía un miedo atroz. Llevo mes y medio levantándome y a veces le doy vueltas a cómo me sentiría si me pasase algo no muy agradable... De hecho, he tenido varias veces la pesadilla de que me dicen que es un tumor maligno incurable y que moriré, y me despierto sudando.
Me da miedo contarle esto a la gente que más quiero, porque no quiero que se rían de mi, o me tomen por tonto, o me digan que no es para tanto. Sé que no se reirán, que le quitarán peso, pero digamos que tengo un miedo a las burlas ajenas tan atroz que se extiende a estos allegados.
Por esto y otros motivos, este mes está siendo realmente horrible para mí emocionalmente hablando. Me siento al borde del derrumbamiento y quiero algo de apoyo, pero me da miedo pedirlo, no porque sea orgulloso, sino porque no quiero que me digan: no vas a suspender, no tienes nada malo en el cuerpo, todos te queremos. Quiero que me digan: si suspendes, te seguiremos queriendo, si tienes algo malo en el cuerpo, te ayudaremos a superarlo, eres especial para nosotros.
Me siento estúpido por contar todo esto. Por desvelar que soy un hombre con pies de barro asustado, alguien que se levanta casi todos los días con una losa en la cabeza y una bola de hielo en el estómago. De verdad que intento poner buena cara todos los días, procurar que ninguna de las personas que están cerca de mí se preocupen más de lo necesario por paranoias exclusivamente mías. Pero a veces, mi armadura se resquebraja... si eso pasara, lo siento.
¿Sería yo mejor si fuera el típico macho? De verdad que estoy harto con la mierda de que un hombre no puede llorar ni ser sensible, tiene que ser un pichafloja que se tira a quien tenga delante si tiene oportunidad. No encajo en el típico perfil masculino... lo cuál me hace preguntarme si, aparte de con mis amigos y con mi novia, encajo en algún sitio.
Me siento muy mal. Un saludo a todos.
Seth
Antes yo traía buenas notas a mi casa, y mis padres me jaleaban y me decían que bravo y yo me sentía muy bien. La primera vez que repetí, después de haber suspendido, seguían apoyándome, pero no con tanto entusiasmo.
Y ahora... ahora me destroza no contar con su apoyo. Ya no me dicen: venga, suerte en el examen, sino: a ver si apruebas ese examen. No puedes permitirte repetir otra vez, ese tipo de cosas.
Me siento muy chof porque noto casi todos los días que la confianza que tenían mis padres depositada en mí ha desaparecido por completo.
Y encima, se me putea en el instituto con una asignatura que ni estudiaré en una carrera, ni haré en selectividad. Una asignatura que para mí es de relleno y que me obligan a aprobar, a pesar de haber dado muestras sobradas de que no soy capaz de aprenderla, no como Dios manda...
Pero no es lo único que me deja chof, pero tampoco lo voy a explicar. Estoy muy muy jodido, y no es físicamente, ahora explico esto, sino anímicamente.
Lo cierto es que soy algo hipocondríaco. Y cuando me salieron los bultos en el cuello a causa de mi mononucleosis, yo pensaba que el bulto del pie me estaba volviendo a salir y que tendría algún tumor... motivo por el cual, también se te hinchan los ganglios del cuello. El médico en ese sentido no fue muy halagüeño cuando me dijo que mejor me iba a hacer otro análisis de sangre para descartar hipótesis más desagradables, porque no era normal que llevara mes y medio con los bultos en el cuello.
El caso es que tenía un miedo atroz. Llevo mes y medio levantándome y a veces le doy vueltas a cómo me sentiría si me pasase algo no muy agradable... De hecho, he tenido varias veces la pesadilla de que me dicen que es un tumor maligno incurable y que moriré, y me despierto sudando.
Me da miedo contarle esto a la gente que más quiero, porque no quiero que se rían de mi, o me tomen por tonto, o me digan que no es para tanto. Sé que no se reirán, que le quitarán peso, pero digamos que tengo un miedo a las burlas ajenas tan atroz que se extiende a estos allegados.
Por esto y otros motivos, este mes está siendo realmente horrible para mí emocionalmente hablando. Me siento al borde del derrumbamiento y quiero algo de apoyo, pero me da miedo pedirlo, no porque sea orgulloso, sino porque no quiero que me digan: no vas a suspender, no tienes nada malo en el cuerpo, todos te queremos. Quiero que me digan: si suspendes, te seguiremos queriendo, si tienes algo malo en el cuerpo, te ayudaremos a superarlo, eres especial para nosotros.
Me siento estúpido por contar todo esto. Por desvelar que soy un hombre con pies de barro asustado, alguien que se levanta casi todos los días con una losa en la cabeza y una bola de hielo en el estómago. De verdad que intento poner buena cara todos los días, procurar que ninguna de las personas que están cerca de mí se preocupen más de lo necesario por paranoias exclusivamente mías. Pero a veces, mi armadura se resquebraja... si eso pasara, lo siento.
¿Sería yo mejor si fuera el típico macho? De verdad que estoy harto con la mierda de que un hombre no puede llorar ni ser sensible, tiene que ser un pichafloja que se tira a quien tenga delante si tiene oportunidad. No encajo en el típico perfil masculino... lo cuál me hace preguntarme si, aparte de con mis amigos y con mi novia, encajo en algún sitio.
Me siento muy mal. Un saludo a todos.
Seth
Una mirada desde el Champion
Me he cogido diez días de vacaciones en el curro. Aprovechando que, según el gerente, éste era el momento idóneo para cogerlos dije, bueno, acepto, así podré quedar con mi novia sin preocuparme del tiempo.
El caso es que el último día fue curioso, porque el camión se retrasó su buena hora y estuvimos viendo el mundo desde nuestro pequeño rincón en la puerta. Era uno de esos momentos que se desplazan lentamente entre las horas, en la que todo fluye y apenas conversas con nadie, porque, no sé, hay un mundo fuera y te apetece mirarlo. Quizá porque me despedía de aquello durante un breve tiempo.
Lo primero que nos llamó la atención fue uno de nuestros compañeros, un tipo de metro y medio llamado Giovanni, ecuatoriano, que por algún extraño motivo es un imán para las chicas a pesar de estar carente de todo atractivo. En un momento está con nosotros y al siguiente hablando con las cajeras... nosotros nos quedamos mirando atónitos, ¿podría ser magnetismo animal? Nunca lo sabremos, me temo. Quizá Giovanni se cayó de pequeño en una marmita llena de Axe o algo así...
Para cuando volvimos la vista hacia la calle que teníamos delante, un hombre en silla de ruedas recorría la carretera a toda la velocidad que podía. Es una escena que, no quiero parecer cruel, resultaba cómica, porque el hombre incluso esperaba en los semáforos, e iba más deprisa que algunos coches.
También, como es costumbre, tuvimos que parar los pies a algunas personas que pretendían entrar a comprar a pesar de que estaba cerrado ya el supermercado. A veces no les entra en la cabeza que ya no hay cajeras, que no se les puede atender, y otras veces miran resignados al suelo, y se les dice, como si se les salvara la vida se les dice: hay un chino aquí al lado. Y se les ilumina los ojos y andan hasta el chino.
Un coche para en el paso de cebra. Nos pregunta dónde está el teatro de La Latina, y aunque se le da una instrucción sencilla, pasa por delante del Champion varias veces, aunque no nos vuelve a preguntar. A la tercera pasada ya no sabíamos si reir o parar el coche a gritos y volverla a decir dónde estaba el teatro de marras.
Y lo mejor: un camión de estos que recoge cartones avanza por la carretera, aminora la velocidad y la puerta que da a la acera se abre, y se baja un hombre en marcha y corre a la basura que tiene al lado, coge los cartones y los arroja en la parte superior. Todo muy de película, en plan Equipo A. Al mirarlo, tarareamos la canción y todo.
Y luego, llega el camión y empezamos a currar. Trabajamos y acabamos, y me despido y me voy a casa.
Y ahora, descanso.
Pero me sigue gustando mirar a la calle, eso sí, desde la ventana de mi casa.
Por poco tiempo.
Seth Fortuyn, renegando de éste, el peor artículo que ha escrito nunca.
El caso es que el último día fue curioso, porque el camión se retrasó su buena hora y estuvimos viendo el mundo desde nuestro pequeño rincón en la puerta. Era uno de esos momentos que se desplazan lentamente entre las horas, en la que todo fluye y apenas conversas con nadie, porque, no sé, hay un mundo fuera y te apetece mirarlo. Quizá porque me despedía de aquello durante un breve tiempo.
Lo primero que nos llamó la atención fue uno de nuestros compañeros, un tipo de metro y medio llamado Giovanni, ecuatoriano, que por algún extraño motivo es un imán para las chicas a pesar de estar carente de todo atractivo. En un momento está con nosotros y al siguiente hablando con las cajeras... nosotros nos quedamos mirando atónitos, ¿podría ser magnetismo animal? Nunca lo sabremos, me temo. Quizá Giovanni se cayó de pequeño en una marmita llena de Axe o algo así...
Para cuando volvimos la vista hacia la calle que teníamos delante, un hombre en silla de ruedas recorría la carretera a toda la velocidad que podía. Es una escena que, no quiero parecer cruel, resultaba cómica, porque el hombre incluso esperaba en los semáforos, e iba más deprisa que algunos coches.
También, como es costumbre, tuvimos que parar los pies a algunas personas que pretendían entrar a comprar a pesar de que estaba cerrado ya el supermercado. A veces no les entra en la cabeza que ya no hay cajeras, que no se les puede atender, y otras veces miran resignados al suelo, y se les dice, como si se les salvara la vida se les dice: hay un chino aquí al lado. Y se les ilumina los ojos y andan hasta el chino.
Un coche para en el paso de cebra. Nos pregunta dónde está el teatro de La Latina, y aunque se le da una instrucción sencilla, pasa por delante del Champion varias veces, aunque no nos vuelve a preguntar. A la tercera pasada ya no sabíamos si reir o parar el coche a gritos y volverla a decir dónde estaba el teatro de marras.
Y lo mejor: un camión de estos que recoge cartones avanza por la carretera, aminora la velocidad y la puerta que da a la acera se abre, y se baja un hombre en marcha y corre a la basura que tiene al lado, coge los cartones y los arroja en la parte superior. Todo muy de película, en plan Equipo A. Al mirarlo, tarareamos la canción y todo.
Y luego, llega el camión y empezamos a currar. Trabajamos y acabamos, y me despido y me voy a casa.
Y ahora, descanso.
Pero me sigue gustando mirar a la calle, eso sí, desde la ventana de mi casa.
Por poco tiempo.
Seth Fortuyn, renegando de éste, el peor artículo que ha escrito nunca.
4 Meses
Hoy he visto el telenoticias y he tenido unas ganas terribles de acabar con la vida de algunos gatitos. Así de claro, y pensaba hablar sobre ello. Sobre la oposición violenta, el revanchismo, la cerrazón de la Iglesia, hasta de la modestia de Eto'o (sin duda, Raza de Campeón, le ha faltado colgarse la medalla de mejor jugador del milenio).
Pero ya hablaré de eso otro día.
No, hoy voy a hablaros, una vez más, de mi relación de pareja.
Sabeis, llevamos ya 4 meses juntos. Hoy se cumplen.
Parece que fue ayer. Tendríais que haberme visto al lado de Bando de España, balbuceando, llevando a mi novia a un lado mientras susurraba incoherencias y vagas palabras en plan "eres maravillosa y quiero salir contigo" y todo eso que haces para declararte, si eres de esos, claro.
Y qué puedo decir. Que es la mejor decisión que he tomado (declararme a Ady) en mucho tiempo.
¿Cómo llevo estos 4 meses? Los llevo genial. Somos compatibles, hay química entre nosotros, la perspectiva de lo que vendrá parece bastante agradable ^_^
Y hace un mes o así dije que todavía no ha habido ninguna discusión entre nosotros. Bueno, pues ha habido una. Pero no merece la pena tenerla en cuenta porque no fue algo que surgiera del roce entre nosostros dos, fue una discusión que surgió de factores como los nervios y que en otras circunstancias más tranquilas, como mediados de marzo, no hubiera llegado a lo que llegó.
El otro día estuve comentando con un amigo esto de tener novia. El chico por lo que me cuenta es bastante promiscuo, bastante "ésta para esta noche", quizá le juzgue mal pero a veces es la impresión que me da. Y este tío, que hace mucho tiempo que dejó de contar las tías con las que se acostaba con los dedos del cuerpo para pasar a usar notación científica, me dice que soy un afortunado.
Dice que debe ser maravilloso sentirme como me siento.
Dice que me tiene envidia.
Dice que una vez tuvo una oportunidad así, pero no pudo ser. No supe a qué se refería con esto, pero le he prometido que me lo contará al calor de un bar, y una de bravas en mi caso.
Sinceramente, a este amigo no le tenía envidia en ese sentido, el de la promiscuidad, suelo gustar de emparejarme, si puedo, para durar. Pero, si hubiera tenido un mínimo de envidia, en ese preciso momento se habría desvanecido.
Luego se fue a hacer sus cosas (ah, y me dijo que se alegraba de que mi novia no me hubiera cambiado nada).
Y con esto tenemos una valiosa lección. No llueve a gusto de todos, pero ahora siento que llueve sólo para mí.
Y canto bajo la lluvia.
Seth "quitadle el gorro de fiesta que se ha puesto porque tiene novia y ella es guapa, es inteligente, es comprensiva, es buena persona" Fortuyn
Pero ya hablaré de eso otro día.
No, hoy voy a hablaros, una vez más, de mi relación de pareja.
Sabeis, llevamos ya 4 meses juntos. Hoy se cumplen.
Parece que fue ayer. Tendríais que haberme visto al lado de Bando de España, balbuceando, llevando a mi novia a un lado mientras susurraba incoherencias y vagas palabras en plan "eres maravillosa y quiero salir contigo" y todo eso que haces para declararte, si eres de esos, claro.
Y qué puedo decir. Que es la mejor decisión que he tomado (declararme a Ady) en mucho tiempo.
¿Cómo llevo estos 4 meses? Los llevo genial. Somos compatibles, hay química entre nosotros, la perspectiva de lo que vendrá parece bastante agradable ^_^
Y hace un mes o así dije que todavía no ha habido ninguna discusión entre nosotros. Bueno, pues ha habido una. Pero no merece la pena tenerla en cuenta porque no fue algo que surgiera del roce entre nosostros dos, fue una discusión que surgió de factores como los nervios y que en otras circunstancias más tranquilas, como mediados de marzo, no hubiera llegado a lo que llegó.
El otro día estuve comentando con un amigo esto de tener novia. El chico por lo que me cuenta es bastante promiscuo, bastante "ésta para esta noche", quizá le juzgue mal pero a veces es la impresión que me da. Y este tío, que hace mucho tiempo que dejó de contar las tías con las que se acostaba con los dedos del cuerpo para pasar a usar notación científica, me dice que soy un afortunado.
Dice que debe ser maravilloso sentirme como me siento.
Dice que me tiene envidia.
Dice que una vez tuvo una oportunidad así, pero no pudo ser. No supe a qué se refería con esto, pero le he prometido que me lo contará al calor de un bar, y una de bravas en mi caso.
Sinceramente, a este amigo no le tenía envidia en ese sentido, el de la promiscuidad, suelo gustar de emparejarme, si puedo, para durar. Pero, si hubiera tenido un mínimo de envidia, en ese preciso momento se habría desvanecido.
Luego se fue a hacer sus cosas (ah, y me dijo que se alegraba de que mi novia no me hubiera cambiado nada).
Y con esto tenemos una valiosa lección. No llueve a gusto de todos, pero ahora siento que llueve sólo para mí.
Y canto bajo la lluvia.
Seth "quitadle el gorro de fiesta que se ha puesto porque tiene novia y ella es guapa, es inteligente, es comprensiva, es buena persona" Fortuyn
Dudas
Siempre me asalta la duda de cuántas personas leen esto. Quiero decir, tengo cuatro personas en mente que seguro que lo leen... pero como no soy capaz de instalar un contador, pues no puedo saber cuántos sois los que compartís mi psicopatía...
Para eso creo este artículo: todos los que me leais, podríais dejar un comentario? basta un par de palabras y algún nombre, es sólo por curiosidad.
Gracias adelantadas.
Seth Fortuyn, servidor
Para eso creo este artículo: todos los que me leais, podríais dejar un comentario? basta un par de palabras y algún nombre, es sólo por curiosidad.
Gracias adelantadas.
Seth Fortuyn, servidor
Ogros Rosados
Érase una vez que se era, en un cuento de hadas, un ogro que había sido humano y que vivía en un pantano.
Un día se hartó de asustar a la gente, de hacer daño, y decidió intentar volver a ser humano, pues no nació como ogro sino como persona.
Y buscó una princesa.
Durante varios años, hubo princesas, pero ninguna le satisfizo. Ninguna podía darle lo que él quería, volver a ser humano, pues mientras unas apenas mostraban interés por sus sentimientos, llegando incluso a reirse de ellos, otras no estaban realmente entusiasmadas con la idea de que dejara de ser un ogro.
Y cuando perdió toda esperanza, apareció una guapa princesa.
La princesa le dijo: podrás volver a ser humano si recoger flores para mi. Y cuando seas humano, podré amarte. Tienes que entender que siempre he sentido simpatía por los ogros, pero nunca he conseguido que sean demasiado humanos, y eso me ha dolido mucho. Recoge flores para mí, noble ogro, y serás feliz.
Así pues, el ogro se mostraba entusiasmado ante la maravillosa perspectiva que tenía por delante, y al mismo día siguiente se dedicó a recoger flores.
No había día en que no se subiera a uno de los numerosos jardines de la princesa, y recogiera flores de todos los colores. Y le daba igual si tenía que ir en mitad de la noche, o que estuviera muy cansado: cada día, la princesa recibía un ramo de rosas, o petunias, o lirios, o jacintos... había tantas flores... y ella le dijo que nunca ningún ogro se había molestado tanto por encontrar flores que ella no creía que existían.
Sin embargo, un día la princesa cayó enferma. Y lo único que parecía curarla era el servicio del ogro, que empezaba a abandonar su aspecto horrible y su mal olor, y se le veía caminar erguido (orgulloso incluso).
Pero un día un ramo de flores pareció disgustar a la princesa.
¿Qué pasa, mi princesa? ¿No os gustan las flores?
Están rotas, dijo ella. Algunas las has arrancado los pétalos, y están feas, y eso no me parece bien.
Lo siento, dijo el ogro.
Me duele cuando haces esto, replicó ella. Y no es la primera vez que esto ocurre.
El ogro se puso rosa de vergüenza. Es algo de todos sabido: los ogros no tienden a avergonzarse, y por eso se vuelven rosa cuando sienten algo que su naturaleza tiende a rechazar.
Lo entiendo perfectamente, contestó. Yo... solo soy un ogro que quiere volver a ser humano. Y tú me estás ayudando mucho. Pero me tendrás que perdonar que, de vez en cuando, sea un ogro. Mis manos todavía no recuerdan del todo cuando ser delicadas, y sin querer, acabo estropeando las flores que toco. Pero me estás cambiando, me noto persona... y es gracias a ti.
Ogro, sé que no es culpa tuya, que no lo haces con mala intención. Es mejor que esto no lo tengamos muy en cuenta, porque tan natural es que tú rompas flores como que yo me sienta dolida por ello.
Confío en que eso pase cada vez menos, dijo el ogro. Me aterra hacerte cualquier tipo de daño... y yo... gracias por soportarme, continuó diciendo de todo corazón: gracias por estar conmigo y alegrar mis días de ogro. Eres lo que necesito para ser humano.
Seth "algunos cuentos no deberían tener final" Fortuyn
Un día se hartó de asustar a la gente, de hacer daño, y decidió intentar volver a ser humano, pues no nació como ogro sino como persona.
Y buscó una princesa.
Durante varios años, hubo princesas, pero ninguna le satisfizo. Ninguna podía darle lo que él quería, volver a ser humano, pues mientras unas apenas mostraban interés por sus sentimientos, llegando incluso a reirse de ellos, otras no estaban realmente entusiasmadas con la idea de que dejara de ser un ogro.
Y cuando perdió toda esperanza, apareció una guapa princesa.
La princesa le dijo: podrás volver a ser humano si recoger flores para mi. Y cuando seas humano, podré amarte. Tienes que entender que siempre he sentido simpatía por los ogros, pero nunca he conseguido que sean demasiado humanos, y eso me ha dolido mucho. Recoge flores para mí, noble ogro, y serás feliz.
Así pues, el ogro se mostraba entusiasmado ante la maravillosa perspectiva que tenía por delante, y al mismo día siguiente se dedicó a recoger flores.
No había día en que no se subiera a uno de los numerosos jardines de la princesa, y recogiera flores de todos los colores. Y le daba igual si tenía que ir en mitad de la noche, o que estuviera muy cansado: cada día, la princesa recibía un ramo de rosas, o petunias, o lirios, o jacintos... había tantas flores... y ella le dijo que nunca ningún ogro se había molestado tanto por encontrar flores que ella no creía que existían.
Sin embargo, un día la princesa cayó enferma. Y lo único que parecía curarla era el servicio del ogro, que empezaba a abandonar su aspecto horrible y su mal olor, y se le veía caminar erguido (orgulloso incluso).
Pero un día un ramo de flores pareció disgustar a la princesa.
¿Qué pasa, mi princesa? ¿No os gustan las flores?
Están rotas, dijo ella. Algunas las has arrancado los pétalos, y están feas, y eso no me parece bien.
Lo siento, dijo el ogro.
Me duele cuando haces esto, replicó ella. Y no es la primera vez que esto ocurre.
El ogro se puso rosa de vergüenza. Es algo de todos sabido: los ogros no tienden a avergonzarse, y por eso se vuelven rosa cuando sienten algo que su naturaleza tiende a rechazar.
Lo entiendo perfectamente, contestó. Yo... solo soy un ogro que quiere volver a ser humano. Y tú me estás ayudando mucho. Pero me tendrás que perdonar que, de vez en cuando, sea un ogro. Mis manos todavía no recuerdan del todo cuando ser delicadas, y sin querer, acabo estropeando las flores que toco. Pero me estás cambiando, me noto persona... y es gracias a ti.
Ogro, sé que no es culpa tuya, que no lo haces con mala intención. Es mejor que esto no lo tengamos muy en cuenta, porque tan natural es que tú rompas flores como que yo me sienta dolida por ello.
Confío en que eso pase cada vez menos, dijo el ogro. Me aterra hacerte cualquier tipo de daño... y yo... gracias por soportarme, continuó diciendo de todo corazón: gracias por estar conmigo y alegrar mis días de ogro. Eres lo que necesito para ser humano.
Seth "algunos cuentos no deberían tener final" Fortuyn





